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AdelaGarcia

Usuario (Argentina)

Primer post: 4 feb 2013Último post: 25 mar 2013
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Estrellas de Neutrones y Planetas Pulsares
Estrellas de Neutrones y Planetas Pulsares
Ciencia EducacionporAnónimo3/25/2013

Las estrellas de neutrones son remanentes estelares que han alcanzado el fin de su viaje evolutivo a través del espacio y el tiempo. Estos objetos tan interesantes nacen de estrellas anteriormente gigantes que crecen de cuatro a ocho veces el tamaño del Sol antes de explotar en supernovas catastróficas. Después de la explosión, las capas exteriores de una estrella salen despedidas al espacio, permaneciendo el núcleo pero sin volver a producir fusión nuclear. Sin presión exterior de la fusión para contrarrestar el empuje interior de la gravedad, la estrella se condensa y se colapsa. A pesar de su pequeño diámetro (alrededor de 12,5 millas, o 20 kilómetros) las estrellas de neutrones pueden presumir de contener 1,5 veces la masa del Sol, por lo que son increíblemente densas. Un solo trozo de materia de estrella de neutrones con el tamaño de un terrón de azúcar pesaría cien millones de toneladas en la Tierra. La casi incomprensible densidad de una estrella de neutrones hace que protones y electrones se combinen en neutrones: el proceso del cual toman su nombre.La composición de sus núcleos es desconocida, pero es probable que consistan en un superfluído de neutrones o algún estado de la materia desconocido. Las estrellas de neutrones contienen un empuje gravitatorio extremadamente fuerte, mucho mayor que el de la tierra. Esta fuerza gravitatoria es particularmente impresionante dado el pequeño tamaño de la estrella. Durante su formación, las estrellas de neutrones rotan en el espacio.A medida que se comprimen y encogen, el giro en espiral se acelera debido a la conservación del momento angular, el mismo principio que hace que una patinadora gire a mayor velocidad cuando acerca sus brazos al pecho. Luces pulsantes Estas estrellas se ralentizan gradualmente sobre los eones, pero los cuerpos que todavía giran a gran velocidad pueden emitir radiación que desde la Tierra parece destellar a medida que gira, como el haz de luz de un faro. Esta apariencia de "pulso" da a algunas estrellas de neutrones el nombre de púlsares. Después de girar durante varios millones de años, los púlsares se quedan sin energía y se convierten en estrellas de neutrones normales. Pocas de las estrellas de neutrones que se conocen son púlsares. Tan sólo se conoce la existencia de unos 1.000 púlsares, mientras que podría haber cientos de millones de estrellas de neutrones en la galaxia. Las presiones asombrosas del núcleo de las estrellas de neutrones podrían ser como las que existieron en el momento del big bang, pero estos estados no pueden simularse en la Tierra. Un pulsar es una clase especial de estrella variable, relacionado íntimamente con las estrellas de neutrones; en general tienen una cantidad de materia similar a la del Sol, pero comprimida en un tamaño no mayor de unos 15 km de diámetro. El descubrimiento de las estrellas de neutrones o púlsares, completamente inesperado, confirmó estudios teóricos respecto de la posibilidad de la existencia de estrellas muy compactas pero con una masa similar a la masa solar. En esas condiciones, se había calculado que la materia constituyente del astro debía estar constituida sólo por neutrones. Podrían rotar muy rápidamente (en fracciones de segundo) y cualquier emisión de energía desde su superficie sería observada en forma similar a la luz de un faro marítimo: destellos a intervalos iguales (de allí su denominación como púlsares). Así, la energía de estas verdaderas estrellas de neutrones giratorias llega en forma de ondas de radio. Se conocen actualmente varios cientos de púlsares. El primero de ellos fue descubierto por A. Hewish y Jocelyn Bell, en 1967, al detectar radiación emitida en forma de "pulsos" con intervalos extremadamente cortos de tiempo. Al captar esos destellos con un período tan corto y preciso, se pensó que podría tratarse de señales inteligentes de seres extraterrestres, pero más tarde se verificó lo erróneo de esta hipótesis. Los intervalos entre los pulsos observados en los púlsares son de fracciones de segundo y además la separación entre ellos se mantiene perfectamente constante. En el caso de la supernova que dio origen a la Nebulosa del Cangrejo, la estrella que quedó como residuo luego de la explosión, es justamente un pulsar con un período de algunas centésimas de segundo; en este caso en sólo un segundo el pulsar brilla y se oscurece unas 30 veces. Planetas Pulsares Otro método para detectar planetas extrasolares utiliza mediciones realizadas sobre estrellas compactas de neutrones conocidas como púlsares. En 1991 Alexander Wolszczan, profesor de astronomía y astrofísica en Penn State University observó ligeras anomalías en el período del púlsar PSR 1257+12, situado a unos 1.000 años luz de distancia. Wolszczan, que utilizó el radiotelescopio de Arecibo, propuso que había dos o tres planetas girando alrededor del púlsar. En 1994 confirmó que estas anomalías se debían a la existencia de planetas. Antes ya se había anunciado el descubrimiento de planetas en torno a púlsares, pero un análisis posterior de los datos indicó que no se habían realizado todas las correcciones relacionadas con el movimiento de la Tierra, por lo que el planeta descubierto «se evaporó». El período de un púlsar es extremadamente preciso, pero la presencia de uno o varios planetas girando alrededor del pulso permite detectar ligeras variaciones en él. Debido a los tirones gravitatorios de los planetas, el púlsar parecerá oscilar ligeramente, lo que repercute en el período observado. La ventaja de este método respecto a otros es que permite detectar planetas del tamaño y masa de la Tierra. Sin embargo, dado que los púlsares no son demasiado abundantes en las inmediaciones del Sol, es difícil obtener más datos de estos planetas. Otro púlsar, PSR B1620-26, situado a unos 3.000 años luz puede alojar otro planeta. En este caso se cree que existe un solo planeta orbitando, pero los datos no permiten determinar exactamente la órbita. Dado el origen de los púlsares (explosión de una estrella en forma de supernova), resulta difícil que existan planetas girando a la estrella que hayan sobrevivido a la explosión a tan poca distancia sin desintegrarse o sin ser despedidos. Los hechos, sin embargo, parecen confirmar que existen planetas, por lo que debe explicarse cómo han llegado hasta ahí. Otra posibilidad es que los planetas se hayan formado tras la formación del púlsar; es decir, tras la explosión de supernova.

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La Criatura
OfftopicporAnónimo2/4/2013

Eric, de siete años de edad, su hermana y sus padres viven en una parte muy solitaria de Alaska. Eric queda atrapado en una repentina tormenta de nieve y busca refugio en una choza hecha de paja. Apenas logro alcanzarla. Colapso en el umbral con la cabeza baja, intentando respirar. Lo primero que noto fue el olor y por un segundo se hecho hacia atrás, confundido. Entonces la gravilla que lastimaba sus piernas hizo que se levantara. La choza era pequeña y oscura; no tenía ventanas ni chimenea, su puerta era simplemente un par de maderas atadas entre sí, que Eric desde adentro, volvió a atar para tapar el viento. Al tiempo que quedaban en su lugar las maderas y la tormenta comenzaba a menguar, la última luz del sol desaparecía, y el olor –fuerte y penetrante- se apoderaba del ambiente. En la parte más alejada de la choza, algo se movió. El pequeño niño se estremeció en la oscuridad, asustado de repente. Círculos idénticos y rojos brillaron desde el suelo, dos círculos rojos como serpientes en la oscuridad. Y se Eric se hecho hacia atrás, pálido. Algo estaba con él en la choza: algún salvaje y terrible animal- quizás un gran oso Kodiak con enormes garras que podían rebanar la carne de un caribú de un simple golpe. Se movió rápido hacia la puerta de madera, pero entonces recordó la tormenta. Eric permaneció muy quieto, con los dientes apretados, los ojos muy abiertos. Esperando. Pero el salvaje y terrible animal no se abalanzó sobre él. Todo era estático y muy tranquilo- todo acepto su corazón que daba unos saltos terribles entre su boca y su estómago, y después de un tiempo hasta el latido de su corazón se convirtió en un sordo latido. Incesantemente se frotaba los ojos, preparándolos para el momento en que el animal lo atacara. Pero los círculos rojos no se movían. La criatura-fuese lo que fuese- permaneció en la parte más alejada de la choza. Se asomó en la oscuridad, al principio solo pudo ver los círculos rojos, pero gradualmente a medida que se acostumbraba a la oscuridad pudo descubrir más: una masa sombría y amenazante, enrolladla y viscosa, apoyada en la pared ocupando la mitad de esta. El animal era largo; pero-para su inesperado alivio- no era lo suficientemente robusto y sólido para ser un oso. Comenzó a respirar más fácilmente. Después de un tiempo se dio cuenta de un débil y persistente sonido: un sonido bajo que había sido ahogado hasta ahora por el latido de su corazón y el rugido de la tormenta. Era un sonido como de sorbos babosos: un sonido que él había escuchado antes- muchos años atrás cuando era muy pequeño; no era un sonido del cual estar asustado, lo sabía, se asocia con el placer. Su miedo comenzó a desaparecer. Quizás la criatura era amigable; quizás lo dejaría quedarse, quizás la choza era un refugio que ambos, en caso de emergencia, podían compartir. Su mente se aferró a la idea, afortunadamente. El recordó una imagen en uno de sus libros: una imagen de un niño pequeño (no más grande que el) y toda clase de diferentes animales sentados juntos en el suelo de una isla; y recordaba a su padre leyendo el cuento ``Entonces el lobo se sentó junto a la oveja, y el leopardo se sentó junto al pájaro, y el león y la gacela juntos’’, y recordó a su padre explicando que en tiempos de grandes peligros –incendios o inundación, tempestades o sequias- todas las criaturas vivientes revierten su estatus natural y viven juntas en paz hasta que el peligro pase. Esto, se dijo Eric a sí mismo, debe ser uno de esos momentos. Siguió mirando a los ojos encendidos. Y de pronto su miedo se fue convirtiendo en un gran sentimiento de curiosidad. ¿Que era esta extraña criatura de ojos rojos? Era demasiado grande para ser un zorro o una liebre, no del tamaño correcto para un oso o un caribú. ¡Si solo pudiera verlo! Entonces recordó que en algún lado, década choza su padre había colocado fósforos y velas. Un chico mayor hubiese dudado ahora. Un chico mayor hubiese tenido diferentes pensamientos y algo de duda ahora. Pero para Eric las cosas no eran complicadas. Él había estado asustado, pero eso era en el paso: ahora el sentía curiosidad. Para un pequeño niño de siete años era tan simple como eso. Paso sus manos por la pared hasta que encontró la caja de metal. Forzó el cerrojo. Encontró los fósforos y una vela. La luz movediza lleno la choza. Y el aliento del pequeño niño se atoro en su garganta y solamente podía mirar y mirar. Nunca en toda su vida había visto algo tan hermoso. Ella estaba acurrucada contra la pared: de un metro y medio, con la piel dorada, era una foca con pelaje parecido a los campos de maíz; y aferrados a ella, dos pequeños de pelaje suave con sus ojos todavía cerrados. Sosteniendo la vela en alto, su miedo si perdió en el asombro, y camino hacia ella.

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