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Estrellas de Neutrones y Planetas Pulsares

Ciencia Educacion3/25/2013
Las estrellas de neutrones son remanentes estelares que han alcanzado el fin de su viaje evolutivo a través del espacio y el tiempo.
Estrellas de Neutrones y Planetas Pulsares
Estos objetos tan interesantes nacen de estrellas anteriormente gigantes que crecen de cuatro a ocho veces el tamaño del Sol antes de explotar en supernovas catastróficas. Después de la explosión, las capas exteriores de una estrella salen despedidas al espacio, permaneciendo el núcleo pero sin volver a producir fusión nuclear. Sin presión exterior de la fusión para contrarrestar el empuje interior de la gravedad, la estrella se condensa y se colapsa.

A pesar de su pequeño diámetro (alrededor de 12,5 millas, o 20 kilómetros) las estrellas de neutrones pueden presumir de contener 1,5 veces la masa del Sol, por lo que son increíblemente densas. Un solo trozo de materia de estrella de neutrones con el tamaño de un terrón de azúcar pesaría cien millones de toneladas en la Tierra.

La casi incomprensible densidad de una estrella de neutrones hace que protones y electrones se combinen en neutrones: el proceso del cual toman su nombre.La composición de sus núcleos es desconocida, pero es probable que consistan en un superfluído de neutrones o algún estado de la materia desconocido.

Las estrellas de neutrones contienen un empuje gravitatorio extremadamente fuerte, mucho mayor que el de la tierra. Esta fuerza gravitatoria es particularmente impresionante dado el pequeño tamaño de la estrella.

Durante su formación, las estrellas de neutrones rotan en el espacio.A medida que se comprimen y encogen, el giro en espiral se acelera debido a la conservación del momento angular, el mismo principio que hace que una patinadora gire a mayor velocidad cuando acerca sus brazos al pecho.

Luces pulsantes

Estas estrellas se ralentizan gradualmente sobre los eones, pero los cuerpos que todavía giran a gran velocidad pueden emitir radiación que desde la Tierra parece destellar a medida que gira, como el haz de luz de un faro. Esta apariencia de "pulso" da a algunas estrellas de neutrones el nombre de púlsares.


Después de girar durante varios millones de años, los púlsares se quedan sin energía y se convierten en estrellas de neutrones normales. Pocas de las estrellas de neutrones que se conocen son púlsares. Tan sólo se conoce la existencia de unos 1.000 púlsares, mientras que podría haber cientos de millones de estrellas de neutrones en la galaxia.

Las presiones asombrosas del núcleo de las estrellas de neutrones podrían ser como las que existieron en el momento del big bang, pero estos estados no pueden simularse en la Tierra.

Un pulsar es una clase especial de estrella variable, relacionado íntimamente con las estrellas de neutrones; en general tienen una cantidad de materia similar a la del Sol, pero comprimida en un tamaño no mayor de unos 15 km de diámetro.

El descubrimiento de las estrellas de neutrones o púlsares, completamente inesperado, confirmó estudios teóricos respecto de la posibilidad de la existencia de estrellas muy compactas pero con una masa similar a la masa solar. En esas condiciones, se había calculado que la materia constituyente del astro debía estar constituida sólo por neutrones. Podrían rotar muy rápidamente (en fracciones de segundo) y cualquier emisión de energía desde su superficie sería observada en forma similar a la luz de un faro marítimo: destellos a intervalos iguales (de allí su denominación como púlsares). Así, la energía de estas verdaderas estrellas de neutrones giratorias llega en forma de ondas de radio.

Se conocen actualmente varios cientos de púlsares. El primero de ellos fue descubierto por A. Hewish y Jocelyn Bell, en 1967, al detectar radiación emitida en forma de "pulsos" con intervalos extremadamente cortos de tiempo. Al captar esos destellos con un período tan corto y preciso, se pensó que podría tratarse de señales inteligentes de seres extraterrestres, pero más tarde se verificó lo erróneo de esta hipótesis. Los intervalos entre los pulsos observados en los púlsares son de fracciones de segundo y además la separación entre ellos se mantiene perfectamente constante.

En el caso de la supernova que dio origen a la Nebulosa del Cangrejo, la estrella que quedó como residuo luego de la explosión, es justamente un pulsar con un período de algunas centésimas de segundo; en este caso en sólo un segundo el pulsar brilla y se oscurece unas 30 veces.

Planetas Pulsares

Otro método para detectar planetas extrasolares utiliza mediciones realizadas sobre estrellas compactas de neutrones conocidas como púlsares. En 1991 Alexander Wolszczan, profesor de astronomía y astrofísica en Penn State University observó ligeras anomalías en el período del púlsar PSR 1257+12, situado a unos 1.000 años luz de distancia. Wolszczan, que utilizó el radiotelescopio de Arecibo, propuso que había dos o tres planetas girando alrededor del púlsar. En 1994 confirmó que estas anomalías se debían a la existencia de planetas.

Antes ya se había anunciado el descubrimiento de planetas en torno a púlsares, pero un análisis posterior de los datos indicó que no se habían realizado todas las correcciones relacionadas con el movimiento de la Tierra, por lo que el planeta descubierto «se evaporó».
El período de un púlsar es extremadamente preciso, pero la presencia de uno o varios planetas girando alrededor del pulso permite detectar ligeras variaciones en él. Debido a los tirones gravitatorios de los planetas, el púlsar parecerá oscilar ligeramente, lo que repercute en el período observado. La ventaja de este método respecto a otros es que permite detectar planetas del tamaño y masa de la Tierra. Sin embargo, dado que los púlsares no son demasiado abundantes en las inmediaciones del Sol, es difícil obtener más datos de estos planetas.
Otro púlsar, PSR B1620-26, situado a unos 3.000 años luz puede alojar otro planeta. En este caso se cree que existe un solo planeta orbitando, pero los datos no permiten determinar exactamente la órbita.
Dado el origen de los púlsares (explosión de una estrella en forma de supernova), resulta difícil que existan planetas girando a la estrella que hayan sobrevivido a la explosión a tan poca distancia sin desintegrarse o sin ser despedidos. Los hechos, sin embargo, parecen confirmar que existen planetas, por lo que debe explicarse cómo han llegado hasta ahí. Otra posibilidad es que los planetas se hayan formado tras la formación del púlsar; es decir, tras la explosión de supernova.
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