Madelaine:
Desperté en un bosque, no entendía nada, hace unas horas yo estaba en mi casa, era de noche, hablaba con mis padres en el salón, y lo único que me decían era:
“-Madelaine, debes empezar a afrontar que tu hermano no va a volver.-
-Él se fue de casa porque estaba harto de cómo lo tratabais.-
-Él fue quien se buscó esa vida, no nosotros.-
Yo salí del salón y cuando me di cuenta estaba aquí. No entendía nada como había llegado, no recuerdo haberme dormido.”
Yo me había ido a mi cuarto, yo sabía que mi hermano no estaba desparecido y aún menos muerto, era mayor y es capaz de cuidar de sí mismo, me levante del suelo y mire a mi alrededor, estaba en mitad de un bosque, en mitad de ninguna parte, estaba sola, no había nada a mi alrededor.
Di un paso al frente, note como los arbustos empezaron a moverse detrás de mí, algo estaba ahí, y notaba que me miraba, esa sensación era como si me estuvieran apuñalando con la mirada, no lo soportaba, seguí caminando, lo que quiera que fuese eso me seguía desde los arbustos, era odioso tener a algo que no sabes lo que es vigilándote, empecé a correr, aquello se levantó un poco y empezó a correr detrás de mí pero sin enseñarse, podía ver una especie de espalda por encima de las hojas.
Seguí corriendo hasta llegar a un claro, no entendía por qué aquello me estaba siguiendo, pero tenía un mal presentimiento. En mitad del claro había un árbol y la hojas de la hierba eran extrañas estaban mitad rojas mitad verdes, levante la cabeza y entonces vi una imagen que recordare por siempre, una cabeza estaba colgada por los pelos desde una cuerda, amarrada a una rama del árbol, esta goteaba chorros de sangre, empecé a temblar y chille, no quería ver aquello, era aterrador, la cabeza de un joven de mi edad estaba colgada de un árbol, muerta, mientras se novia lentamente en un movimiento de péndulo, sentí que aquello que me seguía había salido de los arbustos, este me paso por encima y aquello, no era algo que había visto en mi vida, no parecía humano.
Tenía el cuerpo en los huesos, la piel pegada a ellos, excepto en su rostro en el cual sobresalían unos dientes afilados de su boca, su boca era deforme y no tenía nariz, sus ojos eran completamente negros, la piel de sus brazos estaba tan estirada que aparentaban cortadoras, sus piernas tenían la misma piel pero estaban redobladas y estás se veían como si ese monstruo se estuviera agachando, no soportaba ver aquella abominación.
Me di cuenta de que de su boca y de sus afilados dientes salía un trozo de piel ensangrentado, su boca también lo estaba como sus brazos.
Aquel monstruo empezó a hace un pequeño ruido, lo emitía con su boca totalmente abierta, enseñando todos sus dientes.
Yo grite y empecé a correr de vuelta al bosque, aquel monstruo había matado a aquel chico, lo había devorado y ahora vendría a por mí.
Mire al frente pero me encontré con aquel monstruo de nuevo, era muy rápido, tanto que no podía escapar de él. Cambie de dirección, pero cada vez que lo hacia volvía a aparecer a unos metros frente a mí, elevando sus brazos para intentar matarme con ellos.
Llegue de vuelta a aquel claro y vi con ojos aterrados como dos más como aquel monstruo habían aparecido, estaban devorando la carne de la cabeza de aquel joven, yo no lo soportaba más, mi corazón estaba por dar un vuelco, di unos pasos hacia atrás, pero vi como mi perseguidor salto sobre mí, y empezó a gritar con aquel ruido a sus congéneres, aquel ruido se convirtió en un chillido que hacía que mi cabeza estallase. Retrocedí, hasta chocar con un árbol, no soportaba aquel terror. Vi como entre todos empezaban a chillar y a mirarme, uno se me acercó, y otro le chillaba desde atrás, al parecer estaban decidiendo quien iba a matarme y a devorarme.
Yo me encogí sujetando mi cabeza con las manos, aquel ruido me estaba perforando la cabeza, no los soportaba, notaba que cuanto más lo escuchaba más lo odiaba, mas quería hacerlo parar. Aquel monstruo que se me acercaba me miro con cara extraña o eso pensé ya que sus facciones estaban muy deformadas.
Me miro, había cerrado la boca, pero yo seguía escuchando aquel ruido, mire detrás de él, los otros dos también se habían callado, pero yo seguía escuchando aquel odioso ruido.
-Cállate.- Dije.
El monstruo me miro más de cerca. Y el ruido se hizo más fuerte.
-Cállate, cállate, cállate.- Le dije más alto.
Aquella abominación había acercado su cara a la mía y abrió su boca, me iba a devorar.
-Cállate.- Le grite.
Note como mi cabeza se quebraba pero aquel monstruo no me había tocado aun, mi vista daba vueltas, quería hacer callar aquel ruido, pues solo tenía que acabar con los que lo producían.
Una sonrisa se figuró en mi rostro.
-Cállate.-Le dije por última vez.
Y golpee su cuerpo con todas mis fuerzas, mi mano atravesó su tórax, aquel bicho soltó un grito desesperado de dolor, la sonrisa en mi rostro se hizo más grande. Sus cuerpos eran rápidos y parecían peligrosos pero eran frágiles.
-Te he dicho que te calles.- Le dije mientras mi mano se movía por el interior del cuerpo de aquella abominación. Lo retorcía todo desde dentro, quería destruir sus entrañas, él seguía gritando aún más fuerte.
Mi mano toco su corazón y de un rápido y simple movimiento se lo arranque. La sangre salió disparada de su cuerpo, manchándome.
Mire a los dos que quedaban miraban aquella escena con una especie de terror en sus ojos, para ellos no era normal aquello.
El segundo levanto sus brazos intentando atacarme, los cogí.
-Muy mal, ahora voy a tener que castigarte.-Le dije con una sonrisa.
Le cogí por el cuello y empecé a apretar, quería estrangularlo. Movió sus miembros sin sentido, intentando atacarme, uno de sus cortes me rozo el rostro, yo sonreí más y apreté más fuerte. Un sonido seco sonó de su cuello, se lo había roto, pero este seguía vivo, lo mire extrañada como se retorcía en el suelo. Pero no me lo pensé, lo patee hasta romperle las costillas, hasta romperle la piel, hasta que un charco de sangre salió de su cuerpo.
Mire al último. Empecé a cantar.
“No te preocupes,
pronto descansaras,
tus ojos se están cerrando
y dolor no sentirás,
tu cuerpo cae mientras
unas gotas rojas
se ven en tu rostro,
tus ojos se van cerrando
y tu alma descansara,
pero si me miras a los ojos,
tu alma devorare.”
No quedaba ninguno de aquellos monstruos, solo quedaba un charco de sangre tiñendo la verde hierba de aquel lugar, me acerque al árbol del cual pendía la cabeza, la desate y la cogí.
-Serás mi compañero, ¿verdad?- Le pregunte a aquella cabeza medio comida y podrida.
Hice un asentimiento con la mano que hizo mover la cabeza de modo positivo.
-Genial.-Respondí.
Cogí la cuerda y la volví a atar al pelo de aquel difunto joven. La agarre y la lleve colgando de mi mano. Saltaba por el bosque, ya nada importaba, me puse a cantar.
De hecho pronto podre volver a jugar. Yo sonreía mientras daba saltos de alegría.
-“¿Quién será mi próximo juguete?”-
Desperté en un bosque, no entendía nada, hace unas horas yo estaba en mi casa, era de noche, hablaba con mis padres en el salón, y lo único que me decían era:
“-Madelaine, debes empezar a afrontar que tu hermano no va a volver.-
-Él se fue de casa porque estaba harto de cómo lo tratabais.-
-Él fue quien se buscó esa vida, no nosotros.-
Yo salí del salón y cuando me di cuenta estaba aquí. No entendía nada como había llegado, no recuerdo haberme dormido.”
Yo me había ido a mi cuarto, yo sabía que mi hermano no estaba desparecido y aún menos muerto, era mayor y es capaz de cuidar de sí mismo, me levante del suelo y mire a mi alrededor, estaba en mitad de un bosque, en mitad de ninguna parte, estaba sola, no había nada a mi alrededor.
Di un paso al frente, note como los arbustos empezaron a moverse detrás de mí, algo estaba ahí, y notaba que me miraba, esa sensación era como si me estuvieran apuñalando con la mirada, no lo soportaba, seguí caminando, lo que quiera que fuese eso me seguía desde los arbustos, era odioso tener a algo que no sabes lo que es vigilándote, empecé a correr, aquello se levantó un poco y empezó a correr detrás de mí pero sin enseñarse, podía ver una especie de espalda por encima de las hojas.
Seguí corriendo hasta llegar a un claro, no entendía por qué aquello me estaba siguiendo, pero tenía un mal presentimiento. En mitad del claro había un árbol y la hojas de la hierba eran extrañas estaban mitad rojas mitad verdes, levante la cabeza y entonces vi una imagen que recordare por siempre, una cabeza estaba colgada por los pelos desde una cuerda, amarrada a una rama del árbol, esta goteaba chorros de sangre, empecé a temblar y chille, no quería ver aquello, era aterrador, la cabeza de un joven de mi edad estaba colgada de un árbol, muerta, mientras se novia lentamente en un movimiento de péndulo, sentí que aquello que me seguía había salido de los arbustos, este me paso por encima y aquello, no era algo que había visto en mi vida, no parecía humano.
Tenía el cuerpo en los huesos, la piel pegada a ellos, excepto en su rostro en el cual sobresalían unos dientes afilados de su boca, su boca era deforme y no tenía nariz, sus ojos eran completamente negros, la piel de sus brazos estaba tan estirada que aparentaban cortadoras, sus piernas tenían la misma piel pero estaban redobladas y estás se veían como si ese monstruo se estuviera agachando, no soportaba ver aquella abominación.
Me di cuenta de que de su boca y de sus afilados dientes salía un trozo de piel ensangrentado, su boca también lo estaba como sus brazos.
Aquel monstruo empezó a hace un pequeño ruido, lo emitía con su boca totalmente abierta, enseñando todos sus dientes.
Yo grite y empecé a correr de vuelta al bosque, aquel monstruo había matado a aquel chico, lo había devorado y ahora vendría a por mí.
Mire al frente pero me encontré con aquel monstruo de nuevo, era muy rápido, tanto que no podía escapar de él. Cambie de dirección, pero cada vez que lo hacia volvía a aparecer a unos metros frente a mí, elevando sus brazos para intentar matarme con ellos.
Llegue de vuelta a aquel claro y vi con ojos aterrados como dos más como aquel monstruo habían aparecido, estaban devorando la carne de la cabeza de aquel joven, yo no lo soportaba más, mi corazón estaba por dar un vuelco, di unos pasos hacia atrás, pero vi como mi perseguidor salto sobre mí, y empezó a gritar con aquel ruido a sus congéneres, aquel ruido se convirtió en un chillido que hacía que mi cabeza estallase. Retrocedí, hasta chocar con un árbol, no soportaba aquel terror. Vi como entre todos empezaban a chillar y a mirarme, uno se me acercó, y otro le chillaba desde atrás, al parecer estaban decidiendo quien iba a matarme y a devorarme.
Yo me encogí sujetando mi cabeza con las manos, aquel ruido me estaba perforando la cabeza, no los soportaba, notaba que cuanto más lo escuchaba más lo odiaba, mas quería hacerlo parar. Aquel monstruo que se me acercaba me miro con cara extraña o eso pensé ya que sus facciones estaban muy deformadas.
Me miro, había cerrado la boca, pero yo seguía escuchando aquel ruido, mire detrás de él, los otros dos también se habían callado, pero yo seguía escuchando aquel odioso ruido.
-Cállate.- Dije.
El monstruo me miro más de cerca. Y el ruido se hizo más fuerte.
-Cállate, cállate, cállate.- Le dije más alto.
Aquella abominación había acercado su cara a la mía y abrió su boca, me iba a devorar.
-Cállate.- Le grite.
Note como mi cabeza se quebraba pero aquel monstruo no me había tocado aun, mi vista daba vueltas, quería hacer callar aquel ruido, pues solo tenía que acabar con los que lo producían.
Una sonrisa se figuró en mi rostro.
-Cállate.-Le dije por última vez.
Y golpee su cuerpo con todas mis fuerzas, mi mano atravesó su tórax, aquel bicho soltó un grito desesperado de dolor, la sonrisa en mi rostro se hizo más grande. Sus cuerpos eran rápidos y parecían peligrosos pero eran frágiles.
-Te he dicho que te calles.- Le dije mientras mi mano se movía por el interior del cuerpo de aquella abominación. Lo retorcía todo desde dentro, quería destruir sus entrañas, él seguía gritando aún más fuerte.
Mi mano toco su corazón y de un rápido y simple movimiento se lo arranque. La sangre salió disparada de su cuerpo, manchándome.
Mire a los dos que quedaban miraban aquella escena con una especie de terror en sus ojos, para ellos no era normal aquello.
El segundo levanto sus brazos intentando atacarme, los cogí.
-Muy mal, ahora voy a tener que castigarte.-Le dije con una sonrisa.
Le cogí por el cuello y empecé a apretar, quería estrangularlo. Movió sus miembros sin sentido, intentando atacarme, uno de sus cortes me rozo el rostro, yo sonreí más y apreté más fuerte. Un sonido seco sonó de su cuello, se lo había roto, pero este seguía vivo, lo mire extrañada como se retorcía en el suelo. Pero no me lo pensé, lo patee hasta romperle las costillas, hasta romperle la piel, hasta que un charco de sangre salió de su cuerpo.
Mire al último. Empecé a cantar.
“No te preocupes,
pronto descansaras,
tus ojos se están cerrando
y dolor no sentirás,
tu cuerpo cae mientras
unas gotas rojas
se ven en tu rostro,
tus ojos se van cerrando
y tu alma descansara,
pero si me miras a los ojos,
tu alma devorare.”
No quedaba ninguno de aquellos monstruos, solo quedaba un charco de sangre tiñendo la verde hierba de aquel lugar, me acerque al árbol del cual pendía la cabeza, la desate y la cogí.
-Serás mi compañero, ¿verdad?- Le pregunte a aquella cabeza medio comida y podrida.
Hice un asentimiento con la mano que hizo mover la cabeza de modo positivo.
-Genial.-Respondí.
Cogí la cuerda y la volví a atar al pelo de aquel difunto joven. La agarre y la lleve colgando de mi mano. Saltaba por el bosque, ya nada importaba, me puse a cantar.
De hecho pronto podre volver a jugar. Yo sonreía mientras daba saltos de alegría.
-“¿Quién será mi próximo juguete?”-