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Como cada día (relato propio)

Arte•2/2/2011

Hola taringueros. Muchas gracias por entrar a mi post. He hecho un relato en primera persona y me gustaría que ustedes lo juzgaran. La narración no es tan larga e intenté plasmar algo de mi humor en ella. Además, les cuento que las acciones que ocurren las escribí en presente, para otorgarle un efecto estético al relato.


ESTE POST TE LO DEDICO A TI COTE, POR MUCHAS RAZONES: POR DARME FUERZAS PARA VIVIR, POR ALEGRAR MIS DÍAS, POR ACEPTARME TAL COMO SOY, POR SER TAN LINDA, POR DEJARME CONOCER LA GRAN PERSONA QUE ERES... Y SOBRE TODO... PORQUE SI NO EXISTIERAS PROBABLEMENTE YO TAMPOCO. TE QUIERO MUCHÍSIMO Y ESPERO QUE DISFRUTES ESTA HISTORIA.



COMO CADA DÍA




Es triste tener que estar eligiendo siempre; tengo la opción de saciar mi sed con un humeante café cargado o con una fría cerveza... El problema es que no hace frío ni calor, por lo que las dos alternativas son gratas para mi. Viendo que mi cerebro no puede ordenar los pensamientos y ayudarme a tomar la elección correcta, decido dejarle mi destino a la suerte. Si sale cara, bebo café; si sale sello, tomo cerveza. Tiro la moneda muy alto y cae violentamente hacia mi; me hago a un lado y la moneda se va por una grieta que hay en el piso. Me enojo por perder dinero de manera tan estúpida, pero me enojo aún más por no poder clarificar mi desición; así que en un momento de brillantez o de extrema estupidez (como quiera interpretarlo usted) se me ocurre combinar estos dos líquidos en un vaso de plástico. Primero; lleno medio vaso de café cargado y más tarde echo la cerveza. El color se ve espantoso y el olor es desagradable, pero no puedo dar mi opinión antes de probarlo, así que tomo un sorbo y detenidamente pienso en la composición de su sabor. Llego a la conclusión de que es delicioso y de que soy un genio en el anonimato. Ahora que ya he bebido lo que quería me voy a la mesa a pensar en mi amada con un termo lleno de café, una botella de cerveza y varios vasos de plástico. Tomo el lápiz grafito y mis hojas cuadriculadas y me pongo a escribir:

“Nunca había visto una piel tan blanca
Nunca había visto un alma tan hermosa
Apareces como un ángel
recién salido de los brazos de Dios
Te escondes en las sombras
pero tu brillo te delata
Tu voz es un susurro
Tus historias son canciones
hechas con las notas más agudas
Tu saliva es el mejor ron
el cual ansío beber cada noche.
Tu espiritu me contagia
Tu presencia me alegra...”


Dejo de escribir porque me doy cuenta que el poema es un asco. Además me viene un repentino dolor de estómago, del cual culpo su origen al líquido que había inventado. Pienso que le debo poner un nombre a esta mortífera creación: En un principio, intento combinar las primeras letras de café con las últimas letras de cerveza, lo que resulta “caveza”. Viendo que el fonema ya existe, cambio el orden de los elementos y me queda en “cerfé”. Con eso me quedo tranquilo y dejo de pensar en el tema (que la verdad me tenía un poco obsesionado)

Quedo aburrido en el living de mi casa, así que saco mi guitarra eléctrica de su funda y voy a buscar mi amplificador, pero de pronto recuerdo que no tengo amplificador, así que solo tomo la guitarra, y cuando me dispongo a sacar algunas notas, recuerdo que aún no aprendo a tocar la guitarra. Mi enojo aumenta junto con mi dolor de estómago y azoto la guitarra contra el suelo. Luego me calmo y me arrepiento de haber dañado el instrumento, pero no me importa, porque en ese momento recuerdo que no tengo guitarra eléctrica.

Veo el reloj y advierto que es realmente tarde, por lo que digo una popular exclamación en ingés de asombro y me voy a acostar. Una vez en la cama prendo el televisor y recorro el sistema de cable satelital canal por canal. Finalmente, concluyo que nada es de mi gusto y apago el aburrido aparato no entendiendo por qué pago tanto por algo que no uso. Pero no tengo sueño. Recuerdo el antiguo método de contar ovejas y lo pongo en práctica; cuando voy en la oveja número 1.395.228 me doy cuenta de que el método es una farsa y me siento estafado, así que busco mi propio sistema para dormir. Tomo la resolución de pensar en lo que haría si me ganara la lotería... zzzzzz...zzzzzz...zzzzzz....zzzzzz...zzzzzz...zzzzzz...zzzzzz...zzzzzz...
Despierto contentísimo. Voy a viajar en mi nuevo auto que compré con el dinero de la lotería e iré a ver en que condiminio elegante viviré ahora que soy millonario. Voy caminando hacia mi caja fuerte, la abro. Solo hay lo de siempre: mis recuerdos más preciados (sin valor alguno en dinero) Pienso que robaron mi fortuna, pero luego recuerdo que en realidad no soy millonario y que todo fue un sueño. Prometo no usar más esa porquería de estrategia para quedarme dormido y me dispongo a salir a la calle.

Llueve intensamente, así que voy a buscar el paraguas a mi habitación, pero cuando voy a mitad de camino, pienso que el paraguas es cosa de mujeres y que la lluvia no hace daño alguno, así que salgo tal como estoy.
Después de caminar un largo rato me siento un idiota, pues soy la única persona que está sin paraguas en toda la ciudad, pero afortunadamente, diviso a lo lejos a un vendedor de paraguas vestido de negro. Saco de inmediato el único billete que tengo en el bolsillo y camino hacia el vendedor. Cuando llego a mi objetivo, saludo al señor, le estiro el brazo y le digo: _Un paraguas porfavor.- El vendedor se ríe con malicia y hace de cuenta que no me ve. Luego miro mi mano y veo que el billete está todo mojado. Maldigo a la lluvia y al vendedor y sigo mi camino.

Llego a la plaza y busco un asiento vacío. No hay ninguno, así que me siento al lado de una hermosa mujer que está sola, ella me dice que está esperando a alguien y que tenga la amabilidad de irme; le digo que los asientos son públicos y que yo poseo la libertad de sentarme donde quiera. Luego llega un fornido hombre, el cual saluda con un ardiente beso a mi compañera de asiento, después ella le dice algo al oído y él me pide en tono agresivo que me levante de donde estoy. Yo le digo lo mismo que le dije anteriormente a ella; _Los asientos son públicos y yo tengo la lib...-No alcanzo a terminar mi idea porque me llega un fuerte puñetazo en el ojo. Al final ellos se van riendo y me dejan el asiento para mi solo, pero no quedo satisfecho. Ahora mis lágrimas se confunden con la lluvia y la recuerdo a Ella, que está a una distancia muy difícil de de recorrer para mi.
Ella, ella, ahora no pienso sino en ella. La lluvia y el frío colaboran con aumentar mi sentimiento de soledad, dolor y tristeza, así que vuelvo a casa, a paso lento y con la mirada hacia el piso, como cada día.



Ese fue mi post, espero que les haya gustado, si es así, les pido porfavor que lo recomienden. Adiós!
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