Hace 96 años, México registró el primer bombardeo aeronaval en el mundo. Fue el 14 de abril de 1914 en Topolobampo, Sinaloa, en plena Revolución Mexicana, y hoy es considerado un hito para la Fuerza Aérea del país. El hecho histórico destaca entre los varios enfrentamientos de la revolución porque marca la primera vez que un avión mostró sus capacidades como arma de combate contra un barco.
La Revolución Mexicana inició en 1910 contra el “Porfiriato” —la dictadura de Porfirio Díaz que suprimió las libertades de prensa y asamblea, garantizadas en la Constitución de 1857. En 1911, Díaz fue obligado a entregar la presidencia a Francisco I. Madero, quien lideró el país hasta el golpe de Victoriano Huerta en 1913. Para 1914, con Huerta en la presidencia, México estaba inmerso en una guerra civil con las fuerzas huertistas opuestas por los constitucionalistas de Venustiano Carranza, que buscaban restituir la Constitución de 1857.
En esa época, la Fuerza Naval mexicana estaba conformada por dos escuadras, cada una ubicada en los dos mares litorales.
De acuerdo con Manuel Ruíz Romero, miembro fundador de la Academia de Historia Aeronáutica de México, los cañoneros Zaragoza, Bravo y Veracruz, el buque artillero Progreso y el buque escuela Yucatán se encontraban en el Golfo de México.
A su vez, por el lado Pacífico, se encontraba la escuadra compuesta por los cañoneros Tampico y Morelos, el buque artillero Guerrero y los pontones Oaxaca y Demócrata.
Cuando la revolución constitucionalista adquirió fuerza contra Huerta, un mandato federal envió a la escuadra del Pacífico al noroeste para apoyar a las tropas que protegían las ciudades costeras de la amenaza inminente organizada por el general Álvaro Obregón, jefe del Cuerpo del Ejército Constitucionalista del Noroeste.
El 24 de febrero de 1914, el teniente Hilario Rodríguez Malpica se pasó al bando constitucionalista, tomó el mando del Tampico, derrocando a su capitán, Manuel Castellanos, y se instaló en la Bahía de Topolobampo, aguardando órdenes de Obregón.
Mientras tanto, los barcos federales Morelos, Guerrero, Oaxaca y Demócrata recibieron órdenes de imposibilitar la salida del Tampico de su refugio en la bahía y de atacarlo si surgía la oportunidad.
Para el 31 de marzo, Obregón ordenó avanzar hacia Mazatlán, causando que Huerta moviera algunos de los barcos que bloqueaban al Tampico en la bahía. Rodríguez Malpica, a su vez, aprovechó la oportunidad para salir del refugio a bordo del Tampico e intentar burlar al Guerrero para dar su apoyo a las tropas constitucionalistas. Así dio inicio a un encarnizado combate entre ambos barcos de guerra mexicanos, mismo que resultó en la retirada del Tampico, ahora encallado en los bajos de Punta Prieta, con un solo cañón en funcionamiento y 18 agujeros bajo la línea de flotación.
Al recibir noticia de los daños sufridos por el Tampico, el general Obregón se presentó en Topolobampo para evaluar la situación en la nave. Ocho kilómetros más allá, los barcos huertistas mantenían su vigilancia, y al ver el pabellón en el mástil más alto, señal de la presencia de un alto mando en la nave contrincante, el jefe de la armada huertista, Ignacio Torres, comprendió que tenía la oportunidad perfecta de matar dos pájaros de un tiro: acabar con el Tampico y abatir a Obregón.
El Guerrero inició fuego nuevamente y el Tampico respondió resuelto. A medida que se acortaban las distancias de forma decisiva, apareció en el cielo una figura que se acercaba a los barcos enfrascados en combate. Era el biplano Sonora, tripulado por Gustavo Salinas Camiña y el mecánico naval Teodoro Madariaga, relata un documento histórico del Colegio de Pilotos Aviadores de México, A.C.
Ambos habían ideado unas bombas rudimentarias con trozos de tubería en los que introdujeron granadas de mano y rodearon de cargas de dinamita. Una de las granadas tenía un cable sujeto al seguro del percutor, para que al iniciar el lanzamiento de los artefactos sobre los barcos, quitaran el cable y la bomba estallara al chocar con su destino.
Mientras el resuelto Tampico respondía a los ataques del Guerrero, el biplano constitucionalista sobrevolaba para lanzar sus bombas. El Guerrero intentaba evadirlas con maniobras en zigzag sin precedente, pero el pánico se apoderaba de su tripulación y las bombas le entraban de plano, causando grandes efectos psicológicos que terminaron con la retirada del Guerrero hacia altamar por orden del comandante Torres.
El primer bombardeo aeronaval del mundo concluyó con el aterrizaje a salvo de Salinas y Madariaga.
Trascendencia del bombardeo
La importancia del bombardeo al Guerrero radica en el debilitamiento de los huertistas, que con el paso del Tampico al bando constitucionalista perdieron fuerza. Al mismo tiempo, el ataque ayudó a levantar la moral de los constitucionalistas en un momento necesario. El bombardeo representó para los huertistas la aparición de un peligro inesperado para el que no tenían defensa.
Con el dominio naval de Obregón, las embarcaciones enemigas dejaron de recibir importante ayuda y temerosas ante la participación del avión, los tripulantes optaron por adoptar ubicaciones más alejadas de la costa. Con mayor número de tropas a su disposición, Obregón aprovechó la situación para seguir su avance hacia la Ciudad de México, dejando atrás a un enemigo que ya no representaba peligro alguno.
Registro histórico
De acuerdo con Manuel Ruíz Romero, miembro fundador de la Academia de Historia Aeronáutica de México, la batalla de Topolobampo destaca en la historia de la aviación mundial porque fue la primera vez en que el bombardeo desde un avión decidió el resultado de un combate entre dos barcos que cruzaban fuego entre sí. Durante un periodo de tres años, la aviación mundial contaría con tres hitos importantes:
• Primer bombardeo aéreo: Ocurrió durante la guerra de Tripolitania entre Italia y Turquía por la posesión de Libia y el Dodecaneso, el 1 de noviembre de 1911. El teniente Giulio Gavotti lanzó cuatro bombas sobre un campamento turco, a bordo de un avión Taube a más de 800 metros de altura.
• Primer bombardeo aeronaval: Ocurrió en Topolobampo, Sinaloa, durante uno de los enfrentamientos de la Revolución Mexicana. El 14 de abril de 1914, el cañonero Tampico se enfrentaba contra el artillero Guerrero cuando el biplano Sonora apareció para ayudar a sus aliados del Tampico y bombardear al Guerrero.
• Primera batalla aeronaval: Ocurrió durante la Primera Guerra Mundial en Cuxhaven, Alemania. Fue la primera vez en que aviones y barcos atacaran conjuntamente a un mismo enemigo. El 24 de diciembre de 1914, barcos y aviones británicos atacaron una base de dirigibles alemanes.
La Revolución Mexicana inició en 1910 contra el “Porfiriato” —la dictadura de Porfirio Díaz que suprimió las libertades de prensa y asamblea, garantizadas en la Constitución de 1857. En 1911, Díaz fue obligado a entregar la presidencia a Francisco I. Madero, quien lideró el país hasta el golpe de Victoriano Huerta en 1913. Para 1914, con Huerta en la presidencia, México estaba inmerso en una guerra civil con las fuerzas huertistas opuestas por los constitucionalistas de Venustiano Carranza, que buscaban restituir la Constitución de 1857.
En esa época, la Fuerza Naval mexicana estaba conformada por dos escuadras, cada una ubicada en los dos mares litorales.
De acuerdo con Manuel Ruíz Romero, miembro fundador de la Academia de Historia Aeronáutica de México, los cañoneros Zaragoza, Bravo y Veracruz, el buque artillero Progreso y el buque escuela Yucatán se encontraban en el Golfo de México.
A su vez, por el lado Pacífico, se encontraba la escuadra compuesta por los cañoneros Tampico y Morelos, el buque artillero Guerrero y los pontones Oaxaca y Demócrata.
Cuando la revolución constitucionalista adquirió fuerza contra Huerta, un mandato federal envió a la escuadra del Pacífico al noroeste para apoyar a las tropas que protegían las ciudades costeras de la amenaza inminente organizada por el general Álvaro Obregón, jefe del Cuerpo del Ejército Constitucionalista del Noroeste.
El 24 de febrero de 1914, el teniente Hilario Rodríguez Malpica se pasó al bando constitucionalista, tomó el mando del Tampico, derrocando a su capitán, Manuel Castellanos, y se instaló en la Bahía de Topolobampo, aguardando órdenes de Obregón.
Mientras tanto, los barcos federales Morelos, Guerrero, Oaxaca y Demócrata recibieron órdenes de imposibilitar la salida del Tampico de su refugio en la bahía y de atacarlo si surgía la oportunidad.
Para el 31 de marzo, Obregón ordenó avanzar hacia Mazatlán, causando que Huerta moviera algunos de los barcos que bloqueaban al Tampico en la bahía. Rodríguez Malpica, a su vez, aprovechó la oportunidad para salir del refugio a bordo del Tampico e intentar burlar al Guerrero para dar su apoyo a las tropas constitucionalistas. Así dio inicio a un encarnizado combate entre ambos barcos de guerra mexicanos, mismo que resultó en la retirada del Tampico, ahora encallado en los bajos de Punta Prieta, con un solo cañón en funcionamiento y 18 agujeros bajo la línea de flotación.
Al recibir noticia de los daños sufridos por el Tampico, el general Obregón se presentó en Topolobampo para evaluar la situación en la nave. Ocho kilómetros más allá, los barcos huertistas mantenían su vigilancia, y al ver el pabellón en el mástil más alto, señal de la presencia de un alto mando en la nave contrincante, el jefe de la armada huertista, Ignacio Torres, comprendió que tenía la oportunidad perfecta de matar dos pájaros de un tiro: acabar con el Tampico y abatir a Obregón.
El Guerrero inició fuego nuevamente y el Tampico respondió resuelto. A medida que se acortaban las distancias de forma decisiva, apareció en el cielo una figura que se acercaba a los barcos enfrascados en combate. Era el biplano Sonora, tripulado por Gustavo Salinas Camiña y el mecánico naval Teodoro Madariaga, relata un documento histórico del Colegio de Pilotos Aviadores de México, A.C.
Ambos habían ideado unas bombas rudimentarias con trozos de tubería en los que introdujeron granadas de mano y rodearon de cargas de dinamita. Una de las granadas tenía un cable sujeto al seguro del percutor, para que al iniciar el lanzamiento de los artefactos sobre los barcos, quitaran el cable y la bomba estallara al chocar con su destino.
Mientras el resuelto Tampico respondía a los ataques del Guerrero, el biplano constitucionalista sobrevolaba para lanzar sus bombas. El Guerrero intentaba evadirlas con maniobras en zigzag sin precedente, pero el pánico se apoderaba de su tripulación y las bombas le entraban de plano, causando grandes efectos psicológicos que terminaron con la retirada del Guerrero hacia altamar por orden del comandante Torres.
El primer bombardeo aeronaval del mundo concluyó con el aterrizaje a salvo de Salinas y Madariaga.
Trascendencia del bombardeo
La importancia del bombardeo al Guerrero radica en el debilitamiento de los huertistas, que con el paso del Tampico al bando constitucionalista perdieron fuerza. Al mismo tiempo, el ataque ayudó a levantar la moral de los constitucionalistas en un momento necesario. El bombardeo representó para los huertistas la aparición de un peligro inesperado para el que no tenían defensa.
Con el dominio naval de Obregón, las embarcaciones enemigas dejaron de recibir importante ayuda y temerosas ante la participación del avión, los tripulantes optaron por adoptar ubicaciones más alejadas de la costa. Con mayor número de tropas a su disposición, Obregón aprovechó la situación para seguir su avance hacia la Ciudad de México, dejando atrás a un enemigo que ya no representaba peligro alguno.
Registro histórico
De acuerdo con Manuel Ruíz Romero, miembro fundador de la Academia de Historia Aeronáutica de México, la batalla de Topolobampo destaca en la historia de la aviación mundial porque fue la primera vez en que el bombardeo desde un avión decidió el resultado de un combate entre dos barcos que cruzaban fuego entre sí. Durante un periodo de tres años, la aviación mundial contaría con tres hitos importantes:
• Primer bombardeo aéreo: Ocurrió durante la guerra de Tripolitania entre Italia y Turquía por la posesión de Libia y el Dodecaneso, el 1 de noviembre de 1911. El teniente Giulio Gavotti lanzó cuatro bombas sobre un campamento turco, a bordo de un avión Taube a más de 800 metros de altura.
• Primer bombardeo aeronaval: Ocurrió en Topolobampo, Sinaloa, durante uno de los enfrentamientos de la Revolución Mexicana. El 14 de abril de 1914, el cañonero Tampico se enfrentaba contra el artillero Guerrero cuando el biplano Sonora apareció para ayudar a sus aliados del Tampico y bombardear al Guerrero.
• Primera batalla aeronaval: Ocurrió durante la Primera Guerra Mundial en Cuxhaven, Alemania. Fue la primera vez en que aviones y barcos atacaran conjuntamente a un mismo enemigo. El 24 de diciembre de 1914, barcos y aviones británicos atacaron una base de dirigibles alemanes.