«…De la Ciudad, que en adelante se mencionará sin mayúscula puesto que no hay razón para extrañarla —en el sentido de darle un valor privilegiado por oposición a las ciudades que nos eran habituales— conviene hablar desde ahora porque todos nosotros estábamos de acuerdo en que cualquier lugar o cualquier cosa podían vincularse con la ciudad, y así a Juan no le parecía imposible que de alguna manera lo que acababa de ocurrirle fuese materia de la ciudad, una de sus irrupciones o sus galerías de acceso abriéndose esa noche en París como hubiera podido abrirse en cualquiera de las ciudades adonde lo llevaba su profesión de intérprete. Por la ciudad habíamos andado todos, siempre sin quererlo, y de regreso hablábamos de ella, comparábamos calles y playas a la hora del Cluny. La ciudad podía darse en París, podía dársele a Tell o a Calac en una cervecería de Oslo, a alguno de nosotros le había ocurrido pasar de la ciudad a una cama en Barcelona, a menos que fuera lo contrario. La ciudad no se explicaba, era; había emergido alguna vez de las conversaciones en la zona, y aunque el primero en traer noticias de la ciudad había sido mi paredro, estar o no estar en la ciudad se volvió casi una rutina para todos nosotros, salvo para Feuille Morte. Y ya que de eso se habla, con la misma razón hubiera podido decirse que mi paredro era una rutina en la medida en que siempre había entre nosotros alguno al que llamábamos mi paredro, denominación introducida por Calac y que empleábamos sin el menor ánimo de burla puesto que la calidad de paredro aludía como es sabido a una entidad asociada, a una especie de compadre o sustituto o baby sitter de lo excepcional, y por extensión un delegar lo propio en esa momentánea dignidad ajena, sin perder en el fondo nada de lo nuestro, así como cualquier imagen de los lugares por donde anduviéramos podía ser una delegación de la ciudad, o la ciudad podía delegar algo suyo (la plaza de los tranvías, los portales con las pescaderas, el canal del norte) en cualquiera de los lugares por donde andábamos y vivíamos en ese tiempo…»
62 Modelo para Armar. Julio Cortázar



Los paredros acompañan a las shaktis y llegan a un número simbólico de 333 millones como manifestaciones del incondicionado e impensable Brahma.


PSarece que LUC BENOIST, en su libro El esoterismo,que no tengo ahora, usa el término gnóstico paredro junto al sánscrito shakti, lo que me precipitó al error de "paredro es una palabra sánscrita" que rectifico aquí.

Paredros (transcripción del griego antiguo πάρεδρος, paredros) es un sustantivo o adjetivo que significa literalmente «sentarse cerca», «que está sentado al lado».1 Traducido como asesor, en la antigua cultura griega representaba la función de ayuda en una institución política.
Atenas
En los siglos quinto y cuarto a. C., fueron nombrados arcontes epónimos y arcontes basileus suplentes. Su posición era de carácter oficial, ya que estaban sujetos a la dokimasia. Cada uno de los diez eúthynoi de la Boulé que había en el siglo IV a. C., tenía dos asesores cuyo trabajo comenzaba después de que fueran presentadas las denuncias. Desde 418/17 a. C. eran diez los asesores del hellenotamiai pagados por el erario público.
Esparta
En Esparta fueron los éforos los paredros de los reyes para los asuntos legales.
Egipto
En el Egipto helenístico los paredros actuaban como consejeros consultivos de cada uno de los jueces, como miembros de los tribunales. Existieron entre los siglos I a. C. y III d. C.

↑ Diccionario etimológico.
Harding, Phillip (1985) (en inglés). From the end of the Peloponnesian War to the battle of Ipsus. Cambridge University Press. p. 181. ISBN 0-521-29949-7.
Kapparis, K. A. (1999) (en inglés). Against Neaira: D. 59. Ed. Walter de Gruyter. p. 322. ISBN 3-11-016390-X.
Kapparis K. A. (1998). «Assessors of magistrate

------


Paredra (transcripción del griego antiguo πάρεδρος, paredros) es un sustantivo o adjetivo que significa literalmente "sentarse cerca", "que está sentado al lado".1 Se utiliza para describir una deidad, a veces de menor categoría, que está asociada a la adoración de un dios o una diosa más influyentes. También se usa para indicar al consorte de la deidad, que puede ser de igual rango.
En la mitología egipcia casi todos los dioses se asociaron de dos en dos. Era frecuente que una divinidad principal diera hospitalidad en su templo a otras divinidades, que, importantes por sí mismas, formaban su corte y recibían culto.
La relaciones entre los dioses egipcios de las diferentes cosmogonías son conocidas:
En la cosmogonía Heliopolitana: Shu y Tefnut, padres de Geb y Nut que a su vez eran esposos y padres de Osiris, Isis, Seth, Neftis y Horus.
En la cosmogonía Hermopolitana: Nun y Nunet, Heh y Hehet, Kek y Keket, Amón y Amonet
En las teologías locales: Amón y Mut, padres de Jonsu según la tríada de Tebas. Ptah y Sejmet, padres de Nefertum según tríada de Menfis. Montu y Dyenenet, padres de Harpra según la tríada de Medamud.

↑ Diccionario etimológico.
Toorn, K. van der (1997). The image and the book: iconic cults, aniconism, and the rise of book religion in Israel and the ancient Near East. Peeters Publishers. p. 151. ISBN 90-6831-983-3.
Datos archivados del Taringa! original
0puntos
0visitas
0comentarios
Actividad nueva en Posteamelo
0puntos
1visitas
0comentarios
Dar puntos:

Dejá tu comentario

0/2000

Autor del Post

i
ingeneratus🇦🇷
Usuario
Puntos0
Posts232
Ver perfil →
PosteameloArchivo Histórico de Taringa! (2004-2017). Preservando la inteligencia colectiva de la internet hispanohablante.

CONTACTO

18 de Septiembre 455, Casilla 52

Chillán, Región de Ñuble, Chile

Solo correo postal

© 2026 Posteamelo.com. No afiliado con Taringa! ni sus sucesores.

Contenido preservado con fines históricos y culturales.