InicioApuntes Y MonografiasUn cebro y una cebra
El otro día hablaba con una persona muy especial (Vithe), y me dijo que lo esperará que iría a cenar, así que mientras lo esperaba me puse a escribir una pequeña historia Aquí se las dejo... Apreció los comentarios. Por cierto, luego les subo la continuación. Y me disculpo por dejarlos tanto tiempo sin escritos, pero todo ser social deja el monitor de vez en cuando... Bueno no es cierto eso pero, ustedes conocen lo que es la flojera.

Sabía usted, que un día vino una morsa, pero no era una morsa cualquiera porque está fumaba una pipa y llevaba un reloj en una aleta, la morsa que vino dejaba detrás de ella un camino de humo que brotaba de su pipa y se iba perdiendo poco a poco con el aire y el viento. Pero lo que jamás se perdía era la morsa, la cual, gracias a su reloj siempre llegaba a tiempo.

La morsa vino por que tenía un mensaje muy importante que darle a una almeja. Esta era una almeja pequeña que soñaba con ser ostra. Pero por desgracia la pobre no sabía que tanto las almejas como las ostras se aburren sobre la tierra.
Al ver la almeja a la Morsa, creyó que sería su desayuno, o su almuerzo o merienda, tal vez un aperitivo o un antojo, tal vez un capricho....Pero o que gran error el de la pequeña almeja!!

La morsa no venía devorarla sino a entregarle el importante mensaje, la morsa siguió con su paso (si es que las morsas lleven un paso al andar), hasta llegar con la pequeña almeja.
-Buenos días pequeña- Dijo la Morsa a la almeja
-Buenos días Señor Morsa.
- Vine a darle un mensaje pequeña señorita-Continuó la morsa tras el cordial saludo de la pequeña almeja
-¿Y de parte de quién viene el mensaje ?- Preguntó curiosa la pequeña almeja
-¿No le interesa antes el mensaje señorita?- Dijo un poco molesta la morsa después de todo estaba perdiendo milésimas de segundo hablando con la almeja.
-Si así lo desea, dígame pues, usted Señor Morsa, el mensaje que lo trajo a usted con esta pequeña ostra- Respondió de manera tímida la pequeña Almeja.
Tras acalarase la garganta la morsa comenzó a citar el mensaje que lo había traído hasta dicho lugar:

" El siguiente mensaje es enviado con el fin de que la pequeña almeja la cual se hace llamar ostra, sepa que en algún lado del mundo, existen las cebras, las cuales son animales sumamente felices cuando una cebra encuentra a un cebro... Si usted señorita almeja se pregunta que tiene un cebro que no tenga una cebra, es que el cebro es dulce, lo cual lo hace más apetitoso al paladar de la cebra. Y la cebra tiene rayas... Sabía usted señorita almeja que si saliese del mar siguiendo al caballero que le dice actualmente el mensaje, podría usted hacer que las rayas de su concha se conviertan en las rayas de su pelaje, convirtiéndose así usted en una pequeña cebra en busca de su cebro. Porque jamás nadie a odio de una almeja que cuente con la compañía de un almejo. Por lo que de la manera más cordial le pedimos a usted señorita almeja que deje de comportarse como una ostra, y comience a seguir a la Morsa, para pisar la tierra firme y cambiar de forma. Es cierto el hecho de que tanto las almejas como las ostras se aburren en la tierra, pero usted señorita, dejara de ser una almeja usted sería una cebra con rayas, en busca de su cebro.
Le agradezco la atención prestada a su servidor, tanto el que dictó el mensaje como la morsa a la que usted debería comenzar a seguir y que le acaba de decir el mensaje que su amable servidor se tomo la molestia de dictar, y asegurarse muchas veces que la actual morsa que ve delante de sus ojos se halla memorizado el mensaje completo. Le deseo una salada mañana, puesto que usted señorita se encuentra en el mar y no en la tierra buscando a su cebro., y el mar es salado. No es por falta de cortesía la mía. Con esto me despido, dejándola a usted deliberar si seguirá o no a la Morsa, pero recuerde que esta morsa cuenta con un reloj y una pipa, y las manecillas del reloj seguirán girando hasta que usted decida. Espero que la morsa cuente con la paciencia suficiente para no retirarse antes de que usted haya decidió si la seguirá y se convertirá en una bella y rayada cebra o continuara su vida de almeja, O de decir ostra
?"

La pequeña almeja se quedó momentáneamente mirando a la Morsa, volteó a mirar las manecillas del reloj y tan solo se digno a preguntar:
- ¿Cuenta usted con ella?
-¿Con qué?-Dijo algo indignada la morsa.
-Con la paciencia suficiente para no marcharse antes de que decida si de desear dejar de una ostra y convertirme en una cebra- Dijo la pequeña almeja
La Morsa volteó a mirar su reloj y se percato de las manecillas no se detenían por lo que le respondió:
-Realmente no cuento con el tiempo, quizá y la paciencia este ahí adentro.
-¿Adentro del tiempo?
-No, adentro de mi sombrero.
- Pero Señor Morsa, usted no cuenta con un sombrero...- La pequeña almeja fue interrumpida por que la Morsa se sacudió inconforme de lo que acababa de escuchar.
-Señorita no tengo tiempo de jugar, responda ahora antes de que me vea marchar, si usted cambiara su forma de andar.

Al concluir aquello la Morsa, la pequeña almeja se pregunto en su forma de andar (si es que las almejas tienen una forma de andar), y se preguntó si deseaba cambiarla a la forma en la que andan las cebras( si es que las cebras tienen una forma de andar).Pero se dio cuenta de que la paciencia de la Morsa realmente estaba en su sombrero, y le molesto el hecho de saber que la Morsa había olvidado su sombrero ese día, quizás había sido un accidente, pero la almeja jamás sabría si había sido un accidente el que la Morsa olvidara su sombrero aquel día.

Aun que la pequeña almeja pensaba en cosas inoportunas como el hecho de que la morsa había olvidado su sombrero, se dio cuenta de que no sabía cómo andaban las ostras, porque esta seguía creyendo que era una ostra y no una almeja. Así que tras una larga discusión dentro de su concha decidió dignarse a seguir a la Morsa.

Realmente no se puede decir que siguió a la Morsa sino al camino de humo que la Morsa iba dejando de su pipa, hasta llegar a tierra, donde realmente cambio su forma de andar convirtiéndose en una cebra, la cual por venir del mar se encontraba mojada y salada. Antes de poder dignarse a preguntarle algo a la Morsa sobre la vida de las cebras, se dio cuenta de que la Morsa había vuelto al mar.

Por lo que nuestra pequeña almeja, o mejor dicho cebra. Comenzó a galopar (por que todo mundo sabe, incluyendo a las ostras y almejas, que las cebras galopan) hasta que al lado del pasto se llegó a recostar.

…..
Continuara
….



PD: La imágen es extraida de http://browse.deviantart.com/?q=zebra&order=9&offset=24#/d1lkz5k
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