Pocos fotógrafos son capaces de captar tan bien las miradas de quien retratan y todo lo que éstas conllevan. Paolo Roversi lo sabe hacer y muy bien. El fotógrafo italiano de moda y publicidad tiene un gusto personal por la fotografía oscura y los colores deslavados; justamente ahí logra que algunas miradas nos deslumbren.
Con él podemos decir sin miedo que una imagen vale más que mil palabras, porque en cada instantánea parecemos llegar al alma de sus musas. (Esperen a que cargue!
)
Con él podemos decir sin miedo que una imagen vale más que mil palabras, porque en cada instantánea parecemos llegar al alma de sus musas. (Esperen a que cargue!

)Nació en Ravena en 1947, y se interesó por la fotografía cuando era adolescente, durante unas vacaciones familiares en España, en 1964.
De vuelta a casa, instaló un cuarto oscuro en el sótano y comenzó a desarrollar la impresión en blanco y negro de su propio trabajo. Su encuentro con un fotógrafo profesional, Nevio Natali, fue muy importante: en el estudio de Nevio Paolo pasó muchas horas consiguiendo un aprendizaje importante, así como una amistad muy fuerte.
En 1970 comenzó a colaborar con la agencia Associated Press. Ese mismo año abrió su estudio de retratos en Ravenna, donde fotografiaba celebridades locales y familias. En 1971 conoció por casualidad a Peter Knapp, el legendario director de arte de la revista Elle. Así, fue a Paris y comenzó a acercarse a la fotografía de moda.
El fotógrafo británico Lawrence Sackmann lo tomó como su asistente y Paolo se convirtió en un fotógrafo profesional. “Sackmann me enseñó la creatividad. Siempre estaba intentando cosas nuevas aunque siempre usara la misma cámara y el mismo setup de flash” cuenta.
Luego, hizo pequeños trabajos para revistas como Elle y Depeche Mode, hasta que Marie Claire publicó su primera gran colección. De ahí en adelante, el éxito no se ha detenido.
En 1970 comenzó a colaborar con la agencia Associated Press. Ese mismo año abrió su estudio de retratos en Ravenna, donde fotografiaba celebridades locales y familias. En 1971 conoció por casualidad a Peter Knapp, el legendario director de arte de la revista Elle. Así, fue a Paris y comenzó a acercarse a la fotografía de moda.
El fotógrafo británico Lawrence Sackmann lo tomó como su asistente y Paolo se convirtió en un fotógrafo profesional. “Sackmann me enseñó la creatividad. Siempre estaba intentando cosas nuevas aunque siempre usara la misma cámara y el mismo setup de flash” cuenta.
Luego, hizo pequeños trabajos para revistas como Elle y Depeche Mode, hasta que Marie Claire publicó su primera gran colección. De ahí en adelante, el éxito no se ha detenido.

javascript:void(0)

