
El recuerdo de Cortázar
El capítulo 7 de Rayuela es uno de los pocos textos que tiene tanto peso en su virtuosidad, que logra autonomía por sobre la obra.
Es también conocido como Los Cíclopes, y describe como pocos el breve y eterno instante de un beso.
Rayuela fue escrita en 1963 por el escritor argentino Julio Cortázar, y constituye una de las obras centrales del boom latinoamericano.

Fragmento de Rayuela (capítulo 7)
Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano por tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.
Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y nuestros ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua.


El 26 de agosto de 1914 nacía Julio Florencio Cortázar Descotte en la ciudad de Ixelles, Bruselas, Bélgica. El escritor que despuntó su pluma entre Francia y Argentina, llevó al genero narrativo la cima de la pirámide literaria.
Poseedor de un poder descriptivo casi detallista, Córtazar, generó un quiebre en el siglo XX con la prosa y el relato corto. Los tantos cuentos, poesias y novelas que han pasado por su imaginación para convertirse en palabras y finalizar en un libro, son la herencia viva y social que ha quedado para seguir disfrutando a este gran ideólogo de la cultura.
En la década del 60, después de la revolución cubana, el escritor visitó La Habana invitado por la Casa de las Américas y desde ese entonces se convirtió en un fiel pensador de la política latinoamericana. En el año 1963 presentó Rayuela, convirtiendose esa novela en el mayor éxito comercial de su carrera.
Uno de los puntos a destacar de este gran luchador de la palabra es que varias de las ganancias obtenidas por sus regalías en tanto a los derechos de autor de sus obras fueron donadas para ayudar a los presos políticos de Argentina, Chile y otros países latinoamericanos.
Su último viaje al país fue con el regreso de la democracia en 1983, el mismo contó con un amplio reconocimiento popular pero sin apoyo de las autoridades políticas. En su regreso a Paris recibió la nacionalidad francesa, meses antes de su partida. El 12 de febrero de 1984 murió, dos días después, fue enterrado en el cementerio de Montparnasse, junto al cuerpo de su última esposa Carol Dunlop.

