Las Campañas del Desierto, o como borrar pueblos enteros y crear terratenientes.
Juan Manuel de Rosas y la ofensiva de 1833
Durante el primer gobierno de Rosas, si bien se logró restablecer la paz en la provincia, la frontera permaneció inestable. Intentando resolver el problema indígena el gobernador presentó ante la legislatura un plan de ofensiva.
En febrero de 1833, tres divisiones iniciaron la marcha. Cerca de 3800 soldados avanzaron desde Cuyo y Buenos Aires hacia el sur bajo las ordenes de los generales J. M. de Rosas, José F. de Aldao y J. Ruiz Huidobro.
La división comandada por Rosas, que contaba en sus filas con la presencia de los caciques Catriel y Cachul (Tehuelche) y Cañuquir, Rondeau, Mellin y Cayupan (Voroganos) entre otros, fue la única exitosa logrando la desbandada casi total de las comunidades de la región.
El destacamento comandado por el general Angel Pacheco, 20 jefe de la división izquierda, llego hasta Chole-Choel, arrasando a su paso las toldería de los caciques Paylleren y Chocorí. La Gaceta Mercantil de Buenos Aires publicó en su edición del 24 de diciembre de 1833 los resultados alcanzados: "3200 indios muertos, 1200 individuos de ambos sexos prisioneros y se rescataron en total unos mil cristianos cautivos".
La frontera se extendió en el extremo oeste y sudeste de la provincia de Buenos Aires. La línea defensiva pasaba ahora por Bahía Blanca, Médano Redondo (conocido después como fortín Mercedes) y Carmen de Patagones: se habían ganado 2900 leguas cuadradas de tierras, suprimido los malones linderos y concretado alianzas con las comunidades indígenas amedrentadas por la derrota.
Uniforme de la Primera Campaña del Desierto
Rosas acordó con Chile la realización de la campaña, pues el plan expedicionario no había dejado nada librado al azar. El general Bulnes comandaría la División derecha. Su misión era batir a los indios y arrojarlos al Este de la cordillera de los Andes. A última hora, por razones de política interna, Chile no pudo afrontar la parte que le correspondía en la campaña y ella quedó librada a las armas argentinas. El plan contaba, asimismo, con el auxilio del caudillo Juan Facundo Quiroga a quien el gobierno de Buenos Aires reconoció como “comandante en jefe de las operaciones del Sur”. Quiroga, sin embargo, renunció al poco tiempo aduciendo desconocer “esa guerra contra los indios”. Así, el plan primitivo debió ser modificado y el ejército de campaña dividido en tres columnas de diferente magnitud y composición.
Facundo Quiroga, retiró el apoyo a la Campaña a último momento. Un ataque de consciencia?
Desde 1835 hasta la batalla de Caseros en 1852, Rosas gobernó con la suma del poder público. La Constitución sancionada en 1853 y la elección de Justo José de Urquiza como Presidente fueron el inicio de la Confederación Argentina, que formada por trece provincias se enfrento durante diez años a Buenos Aires. Las fronteras totalmente desguarnecidas dejaron a las poblaciones a merced de los ataques indígenas que azotaron la provincia. La batalla de Pavón en 1860 determino la disolución de la Confederación y en 1862 Bartolomé Mitre fue electo Presidente de La Nación. Buenos Aires ya reincorporada al país, fue declarada por la legislatura Capital provisoria. El nuevo presidente no dejo de ocuparse del problema indígena. Intento arrinconar a las bandas mas belicosas del sur y detener a las otras mediante tratados de paz, sin embargo la lucha en las fronteras no se detuvo.
Adolfo Alsina
Adolfo Alsina, Minístro de Guerra de Avellaneda
En 1874, las elecciones proclamaron a Nicolás Avellaneda como presidente. Adolfo Alsina, nombrado Ministro de Guerra, propugnó un plan de avance paulatino hacia el sur, que aspiraba alcanzar el Río Negro logrando la paz con las comunidades indígenas: " El plan del Poder ejecutivo es contra el desierto para poblarlo y no contra los indios para destruirlos".
Sin embargo la falta de una planificación adecuada y la incapacidad del gobierno de respetar minimamente en sus tratados los intereses de los indígenas, llevo a Namuncurá en un último gran esfuerzo por defender sus territorios, a organizar la "Invasión Grande": Aproximadamente 3500 araucanos y ranqueles arrasaron las poblaciones del centro de la provincia de Buenos Aires.
El Cacique Namuncurá
La zanja de Alsina
Construcción de la zanja
El Ministro de Guerra cambio su actitud y sin vacilar organizó la contraofensiva: Formadas en cinco divisiones, las tropas avanzaron a principios de 1876 sobre "Tierra Adentro". Aunque enfrentaron a los guerreros de Juan José Catriel, Namuncurá y Pincen, el resultado principal de la campaña fue la construcción de pueblos (Carhué, Guaminí, Puán, Trenque-Lauquen e Ita-ló), fuertes, fortines y una zanja de 374 Km entre Carhué y Laguna del Monte.
Desde el principio de su gestión Alsina había proyectado una zanja paralela a la línea de frontera, que imposibilitara las invasiones. Dicha zanja de unos 3 metros de ancho por 2 de profundidad sólo dificultó el acceso de los indígenas sin impedir que la frontera siguiera siendo atacada y se mantuviera en extremo inestable.
Las presidencias constitucionales de Mitre, Sarmiento y Avellaneda, que se sucedieron desde 1862 hasta 1880 , marcaron un período en el que la fe estaba puesta en la inmigración europea, fundamentalmente anglosajona. Los dirigentes del país pensaban que este "aporte racial" mejoraría la "calidad étnica" y la mentalidad de los argentinos criollos. El modelo de "civilizacion" era el europeo, y en su nombre los otros pueblos, considerados "barbaros" debian ser sometidos.
Soldados en la zanja
Tierra adentro seguía en manos de sus dueños originales pero su situación se hacia cada vez más difícil. El agotamiento y el hambre llevo a rendirse a comunidades como las de los caciques Ramón Platero (ranquel), Manuel Grande, Tripailao y Catriel (tehuelche). El poder indígena se debilitaba, sus filas disminuían por la muerte de numerosos guerreros y frente a los Remington y a las enfermedades traídas por los blancos pocos recursos les quedaban.
En la fotografía se lo puede ver junto a varios Caciques, enviados de Calfucurá esperando una entrevista con el General Justo J. de Urquiza.
Julio Argentino Roca
Julio Argentino Roca
El Cacique Pincen
La muerte de Alsina en 1877 dejó a cargo del Ministerio de Guerra al General Julio Argentino Roca, cuyas ideas diferían sustancialmente de las de su antecesor. Para el nuevo Ministro el objetivo era claro:
... A mi juicio el mejor sistema de concluir con los indios, ya sea extinguiéndolos o arrojándolos al otro lado del río Negro, es el de la guerra ofensiva, que es el mismo seguido por Rosas, que casi concluyó con ellos...( carta del Gral Roca a Alsina).
Tehuelches
Y su proyecto preciso: "Es necesario (...) ir directamente a buscar al indio en su guarida, para someterlo o expulsarlo, oponiendo enseguida, no una zanja abierta en la tierra por la mano del hombre, sino la grande e insuperable barrera del río Negro, profundo y navegable en toda su extensión, desde el océano hasta los Andes"- Mensaje y Proyecto presentado por el Gral.Roca al Congreso de la Nación el 14 de Agosto de 1878.
La invención del frigorífico, que abría las puertas a la exportación de carne haciendo indispensable una expansión territorial, tanto como las pretensiones chilenas sobre la Patagonia, dieron un carácter de urgente a la campaña, que debía asegurar la soberanía argentina en esas tierras. En virtud del pedido formulado en el mensaje de 1878 el Congreso Nacional sancionó una ley por la cual se destinaban $ 1.600.000.- para el traslado de la frontera a los ríos Negro y Neuquén. De esta manera el General Roca estuvo en condiciones de ejecutar sus planes.
Durante los últimos meses de 1878 dispuso una ofensiva preliminar a cargo de pequeños contingentes que irían desgastando a los indígenas con constantes ataques. Empezó por modernizar las tropas suprimiendo la artillería que restaba rapidez a las operaciones y resultaba ineficaz ante un enemigo en extremo móvil y disperso. Simplificó el equipo aboliendo las pesadas corazas para dar más soltura al personal e incrementó la construcción de líneas telegráficas para asegurar que las órdenes llegaran oportunamente.
Uniformes de la Segunda Campaña del Desierto
1878: La ofensiva preliminar
El plan preliminar buscaba "limpiar" de indígenas el territorio entre la frontera y el río Negro, ya fuere quebrando su moral, reduciendo sus efectivos o privándolos de sus haciendas. Manteniendo el sobresalto en ellos, se los obligaría a someterse voluntariamente o a emigrar hacia el interior del desierto.
En 1878 el Coronel Levalle primero y al poco tiempo el Teniente Coronel Freire atacaron a Namuncurá en sus toldos provocándole más de 200 muertos. Ese mismo año Juan José Catriel se entregó prisionero al Coronel Vintter, con más de 500 hombres, y cerca de Laguna Malal, el Cacique Pincen fue sorprendido y capturado junto a 20 de sus mejores hombres. Todos ellos fueron trasladados a la isla Martín García para su confinamiento definitivo. El Cacique ranquel Epumer cayó prisionero en Leuvuco a manos de una partida al mando del capitán Ambrosio.
La ley del 11 de octubre de 1878 creó la Gobernación de los Territorios de la Patagonia, recayendo la responsabilidad en el Coronel Alvaro Barros. "El nuevo gobierno tendrá por objeto principal fomentar el desarrollo de las poblaciones mencionadas, promover la fundación de otras y contribuir al éxito de la expedición proyectada, siendo además su existencia indispensable para la radicación definitiva de la nueva ley de fronteras, una vez que haya sido ocupada." Mensaje dirigido al Congreso de la Nación en septiembre de 1878 por el Presidente Avellaneda y el Gral. J.A. Roca.
1879: "La Conquista del desierto"
Indios cautivos
El plan de desgaste había sido exitoso: las comunidades de Pampa y Patagonia completamente debilitadas por las pérdidas se preparaban a recibir el asalto final. En este contexto se inició la autodenominada "Conquista del Desierto", golpe final del paulatino proceso de exterminio y desarticulación cultural que desde hacía más de medio siglo se estaba llevando a cabo.
Entre abril y mayo de 1879 se realizó la acción relámpago. Cerca de 6000 soldados, en 5 divisiones equipadas con el mejor armamento de la época, avanzaron decididas a barrer la llanura. El General Roca los comandaba "en esta cruzada inspirada por el más puro patriotismo, contra la barbarie" ,como él mismo la calificara en su mensaje a los soldados del Ejército Expedicionario, el 26 de abril de 1879.
La segunda división, al mando del Coronel Nicolas Levalle, contó con 450 soldados entre los cuales 125 eran indígenas del Cacique Tripailao. En su avanzada hacia Traru-Lauquen (La Pampa) enfrentó a los indígenas provocando importantes pérdidas entre los hombres de Namuncurá.
Eduardo Racedo fue el comandante de la tercera división que avanzó hacia Potahue al frente de 1350 hombres, entre ellos se contaban numerosos indígenas ranqueles y de los Caciques Cuyapán y Simón. Persiguió infructuosamente al Cacique Baigorrita y aunque no logró capturarlo, cerca de 500 indígenas cayeron prisioneros.
Napoleón Uriburu al mando de la cuarta división partió el 21 de abril desde Mendoza con destino a la confluencia de los ríos Limay y Neuquén. En la zona del actual Chos Malal sorprendió a las tolderías ranqueles del Cacique Peyeumán provocando numerosas muertes, entre ellas la del Cacique. En Río Agrio batieron al cacique Painé haciéndolo prisionero junto a 60 de sus hombres, y en su avanzada lograron finalmente la muerte del cacique Baigorrita. La cuarta división finalizó su campaña obteniendo un resultado de 1000 indígenas muertos y 700 prisioneros.
Cacique Baigorrita
La quinta división al mando del Teniente Coronel Hilario Lagos, inició su marcha desde Trenque Lauquen, a su paso 150 indígenas cayeron prisioneros en los breves combates que mantuvo en los montes de Acahue y Calcahue. En Curu-Pichi-Cajuel, el Teniente Coronel Godoy persiguió y dio muerte al capitanejo Lemumier y su hijo. La quinta división capturó en su expedición 629 prisioneros.
El avance de las cinco divisiones fue incontenible. En dos meses lograron ocupar la llanura hasta más allá de los ríos Negro y Neuquén, recuperar 500 cautivos y diezmar a las comunidades indígenas. Sólo quedaban libres, ahora, los últimos caciques. De acuerdo con la Memoria del Departamento de Guerra y Marina de 1879, los resultados de la campaña fueron los siguientes:
5 caciques principales prisioneros 1 cacique principal muerto (Baigorrita) 1.271 indios de lanza prisioneros 1.313 indios de lanza muertos 10.513 indios de chusma prisioneros 1.049 indios reducidos .
Los últimos indígenas debilitados eran empujados cada vez más al sur por una frontera que ahora se extendía sobre los ríos Neuquén y Negro. Se ganaron así más de 15.000 leguas de tierras y posteriormente se crearon pueblos y colonias en las márgenes de los ríos Colorado, Negro, Neuquén y Santa Cruz. Con el traslado de la frontera al río Negro se abrieron y facilitaron las comunicaciones del interior hacia el litoral atlántico. Se extendió progresivamente la red telegráfica militar, que luego fue entregada a la administración civil. Se establecieron colonias indígenas para los sobrevivientes.
Así se destinó por decreto de febrero de 1879, el Fortín General Conesa, sobre el río Negro, como colonia indígena para los restos de la tribu de Catriel. A los colonos debía dárseles elementos para construir las viviendas; semillas; útiles de labranza. Un sacerdote que viviría en la colonia, promovería su conversión al catolicismo y la colonia estaría bajo las órdenes de un intendente militar, encargado de vigilar y administrar la misma. Para los indígenas prisioneros se previó su ocupación inmediata, diseminándolos en poblaciones rurales. Muchos fueron enviados a Tucumán para las tareas de la zafra, o a Entre Ríos. Mediante duros trabajos se pretendió adaptarlos a la "civilización".
Cacique Catriel
La avanzada final
Conrado Villegas
A principios de 1881 se inició la última etapa de la campaña, organizando tres brigadas que movilizaron a 1700 hombres bajo las órdenes del Coronel Conrado Villegas.
Retrato del General Roca en su carpa en los márgenes del Río Negro. Lo acompañan los generales Vintter, Teodoro García y Conrado Villegas
La campaña de Villegas había expandido la frontera en 1882 a toda la Provincia de Neuquén, defendida ahora por 15 nuevos fortines y fuertes: 364 indígenas más habían sido muertos y más de 1700 fueron nuevos prisioneros. El 5 de Mayo de 1883 el General Villegas informaba: "En el territorio comprendido entre los ríos Neuquén, Limay, Cordillera de los Andes y Lago Nahuel Huapi; no ha quedado un solo indio, todos han sido arrojados a occidente.(...) Al sur del río Limay, queda del salvaje los restos de la tribu del Cacique Sayhueque, huyendo, pobre, miserable y sin prestigio"(...)
En 1884 el entonces gobernador de la Patagonia general Wintter dispuso el ataque final contra Sayhueque e Inacayal, para entonces Namuncurá, extenuado, se había rendido con 330 de sus hombres. Los caciques, reunidos en un gran parlamento, intentaron organizar una defensa desesperada. Provistos de armas de fuego fueron al combate con el compromiso de pelear hasta morir. Varios caciques se vieron obligados a rendirse.
Agotado y desmoralizado, en una situación de arrinconamiento insostenible, Sayhueque se entregó el 1 de enero de 1885 con más de 3000 hombres. Muchos indigenas murieron en combate y los restantes libraron la última batalla el 18 de octubre de 1884: aquel día, Inacayal y Foyel se enfrentaron al teniente Insay y cayeron prisioneros. Junto con sus hermanos, mujeres e hijos, ambos caciques fueron llevados, en 1886, a vivir al Museo de la Plata. El Dr. Moreno, fundador de la institución, intentaba de esta manera retribuirles su hospitalidad.
"Y un día, cuando el sol poniente teñía de púrpura el majestuoso propíleo de aquel edificio (...), sostenido por dos indios, apareció Inacayal allá arriba, en la escalera monumental; se arrancó la ropa, la del invasor de su patria, desnudó su torso dorado como metal corintio, hizo un ademán al sol, otro larguísimo hacia el sur; habló palabras desconocidas y, en el crepusculo, la sombra agobiada de ese viejo señor de la tierra se desvaneció como la rápida evocación de un mundo. Esa misma noche, Inacayal moría, quizas contento de que el vencedor le hubiese permitido saludar al sol de su patria". Clemente Onelli. Fue el 24 de septiembre de 1888.
Expedición al Rio Negro, abril 1819
Cuando al año siguiente se abrieron al público las puertas del Museo de la Plata, Inacayal no era más que una curiosidad etnológica con el Nº 5438. Un siglo despues, en 1994, fue enterrado en Tecka, provincia de Chubut