En distintos medios de comunicación están apareciendo muy a menudo distintos problemas que están existiendo en nuestras escuelas. Los episodios de violencia en los centros educativos atraen a la atención publica lo que provocan una «alarma social».
La violencia en los medios escolares es un problema mundial. Afecta tanto al Norte como al Sur. En cuanto a sus causas, los investigadores están al menos seguros de una cosa: no hay un factor único, sino modelos complejos ligados, por ejemplo, a la situación familiar, a las condiciones socioeconómicas y al estilo pedagógico de los establecimientos. Pero la investigación sólo indica las tendencias. No construye ningún determinismo.
En los centros se dan muchos conflictos, y de muchos tipos, y no tanta violencia como los medios de comunicación y la opinión pública podrían estar dando a entender. Moreno Ortega establece la siguiente jerarquía en cuanto a las preocupaciones que generan los comportamientos antisociales:
- En los profesores preocupa y les afecta especialmente la disrupción.
- En los padres: la indisciplina.
- En la Administración educativa y a la opinión pública les afectan mucho los episodios de violencia física (sobre todo de alumno a profesor) y el vandalismo.
- En los alumnos están más preocupados por los fenómenos invisibles de bullying, extorsión y acoso sexual.
Los fenómenos de comportamientos antisocial en las escuelas tienen raíces muy profundas en la comunidad social a la que el centro educativo pertenece. Los episodios de violencia no deben considerarse simplemente como eventos aislados que ocurren espontáneamente.
Las distintas manifestaciones de comportamiento antisocial en las escuelas ocurren con más frecuencia de lo que usualmente se piensa ya que la relación entre los agresores y las víctimas es necesariamente larga en el tiempo y muy estrecha en el espacio (conviven en el centro durante años y muchas horas al día.
El comportamiento antisocial en los centros puede estar muy determinado por variables sociales y familiares ajenas a la escuela. Existen procesos relevantes para intentar explicar el comportamiento antisocial en los centros educativos. Todos ellos están bien documentados y disponen de un conjunto de evidencias empíricas. Sin embargo, todavía no existen estudios españoles acerca de cómo influyen, se relacionan o hasta causan la violencia escolar.
La violencia en los medios escolares es un problema mundial. Afecta tanto al Norte como al Sur. En cuanto a sus causas, los investigadores están al menos seguros de una cosa: no hay un factor único, sino modelos complejos ligados, por ejemplo, a la situación familiar, a las condiciones socioeconómicas y al estilo pedagógico de los establecimientos. Pero la investigación sólo indica las tendencias. No construye ningún determinismo.
En los centros se dan muchos conflictos, y de muchos tipos, y no tanta violencia como los medios de comunicación y la opinión pública podrían estar dando a entender. Moreno Ortega establece la siguiente jerarquía en cuanto a las preocupaciones que generan los comportamientos antisociales:
- En los profesores preocupa y les afecta especialmente la disrupción.
- En los padres: la indisciplina.
- En la Administración educativa y a la opinión pública les afectan mucho los episodios de violencia física (sobre todo de alumno a profesor) y el vandalismo.
- En los alumnos están más preocupados por los fenómenos invisibles de bullying, extorsión y acoso sexual.
Los fenómenos de comportamientos antisocial en las escuelas tienen raíces muy profundas en la comunidad social a la que el centro educativo pertenece. Los episodios de violencia no deben considerarse simplemente como eventos aislados que ocurren espontáneamente.
Las distintas manifestaciones de comportamiento antisocial en las escuelas ocurren con más frecuencia de lo que usualmente se piensa ya que la relación entre los agresores y las víctimas es necesariamente larga en el tiempo y muy estrecha en el espacio (conviven en el centro durante años y muchas horas al día.
El comportamiento antisocial en los centros puede estar muy determinado por variables sociales y familiares ajenas a la escuela. Existen procesos relevantes para intentar explicar el comportamiento antisocial en los centros educativos. Todos ellos están bien documentados y disponen de un conjunto de evidencias empíricas. Sin embargo, todavía no existen estudios españoles acerca de cómo influyen, se relacionan o hasta causan la violencia escolar.