Derrotado
A oscuras he intentado rimar, y a oscuras esta primavera ha de quedar. Porque la derrota he admitido, aquí mi razón, aquí mi destino. Solo como el sauce en medio del jardín, mi alma en el infinito, mi angustia en su fin.
Solo como el ave corriente, su camino el viento, la sigilosa serpiente.
Ya que la inmensa pampa me ha humillado, ya que la noche me ha callado. Una música sin sentido, una música sin melodía a mis oídos. Ya que la libertad ha abierto las rejas, ya que el asesino cuchillo en manos acecha. El sueño ha interrumpido mis sentidos, y en esta noche de primavera al fin he caído.
Atravesado por miles de flechas de arqueros desaparecidos.
Limpio ha quedado este suelo, mullido de almohadones, sentenciado por el duelo. A su lado el imponente orgullo, silbo la balada, el canto aúllo. Primero los sentimientos y al final los razonamientos. Primero el dolor, y luego el amor. Última la envidia, sin fin esta caída. Calabozo el egoísmo, inútil el bautismo.
Así canto yo, así sacude la tierra el sismo.
He desaparecido del universo, con rastros de caído, con metáforas al inverso. Hoy que la Luna me ha bañado, que las estrellas me han contemplado y que la lucha me ha destrozado. Hoy, que sin caer me han hablado las ánimas, que sin llorar he derramado infinidad de lágrimas. Hoy que he perdido mi princesa, que me han anulado la destreza. Hoy, un nuevo ciclo comienza.
Desatando calamidades se acerca el futuro, lleno de odio, recubierto del metal más duro. Arrancando montañas de raíz, devorando como langostas el preciado maíz. Allá se acerca, colosal la marea, ahogando las penas. El dolor comienza a subir por la garganta, y así mi alma escribiendo canta. Porque mi espíritu es su risa con la cual me encanta. Porque mi alma es letra, y mis palabras son mantas.
Hoy que como siempre mi derrota he presenciado, si he vendido el hilo de mi tela al viejo más caro, si he comprado el brillo de la estrella al cielo condenado, al mendigo desamparado y al pobre encadenado.
Si hoy lo he contado, ha sido porque mucho dolor no he anidado.
Lucharé hasta morir, así lo canta la historia, así siempre me he de ir. Alabando al humilde, olvidando las tildes. Si sufren los humanos, es porque problemas se han buscado. Si llora la calandria, si llora la paloma, es porque algún amor se ha desperdiciado, algún sueño se ha esfumado, algún desastre se ha augurado.
Hoy, que si la derrota no he sufrido, la victoria he perdido. Hoy, que me envuelven las pieles de la oscuridad, que me corta el filo intenso de la necesidad.
Hoy al Diablo he superado, con tanta tristeza, a los ángeles he condenado.
Hoy, alma, triunfo me has dado.
Solo como el ave corriente, su camino el viento, la sigilosa serpiente.
Ya que la inmensa pampa me ha humillado, ya que la noche me ha callado. Una música sin sentido, una música sin melodía a mis oídos. Ya que la libertad ha abierto las rejas, ya que el asesino cuchillo en manos acecha. El sueño ha interrumpido mis sentidos, y en esta noche de primavera al fin he caído.
Atravesado por miles de flechas de arqueros desaparecidos.
Limpio ha quedado este suelo, mullido de almohadones, sentenciado por el duelo. A su lado el imponente orgullo, silbo la balada, el canto aúllo. Primero los sentimientos y al final los razonamientos. Primero el dolor, y luego el amor. Última la envidia, sin fin esta caída. Calabozo el egoísmo, inútil el bautismo.
Así canto yo, así sacude la tierra el sismo.
He desaparecido del universo, con rastros de caído, con metáforas al inverso. Hoy que la Luna me ha bañado, que las estrellas me han contemplado y que la lucha me ha destrozado. Hoy, que sin caer me han hablado las ánimas, que sin llorar he derramado infinidad de lágrimas. Hoy que he perdido mi princesa, que me han anulado la destreza. Hoy, un nuevo ciclo comienza.
Desatando calamidades se acerca el futuro, lleno de odio, recubierto del metal más duro. Arrancando montañas de raíz, devorando como langostas el preciado maíz. Allá se acerca, colosal la marea, ahogando las penas. El dolor comienza a subir por la garganta, y así mi alma escribiendo canta. Porque mi espíritu es su risa con la cual me encanta. Porque mi alma es letra, y mis palabras son mantas.
Hoy que como siempre mi derrota he presenciado, si he vendido el hilo de mi tela al viejo más caro, si he comprado el brillo de la estrella al cielo condenado, al mendigo desamparado y al pobre encadenado.
Si hoy lo he contado, ha sido porque mucho dolor no he anidado.
Lucharé hasta morir, así lo canta la historia, así siempre me he de ir. Alabando al humilde, olvidando las tildes. Si sufren los humanos, es porque problemas se han buscado. Si llora la calandria, si llora la paloma, es porque algún amor se ha desperdiciado, algún sueño se ha esfumado, algún desastre se ha augurado.
Hoy, que si la derrota no he sufrido, la victoria he perdido. Hoy, que me envuelven las pieles de la oscuridad, que me corta el filo intenso de la necesidad.
Hoy al Diablo he superado, con tanta tristeza, a los ángeles he condenado.
Hoy, alma, triunfo me has dado.