InicioCiencia EducacionComo Evitan los Animales Convertirse en Cena

Autores: Renee L. Rosier & Tracy Langkilde © 2011 Nature Education
Traducción y Resumen: Equipo Difusion Animalia.



La mayoría de los animales corren el peligro de ser comidos. No puedes transmitir tus genes si estás muerto por lo que la amenaza de depredación impone una fuerte presión selectiva sobre los organismos. Esto resulta en una serie de estrategias conductuales que maximizan las chances de sobrevivir.

Para evitar ser devorado, un organismo debe ser capaz de identificar amenazas de depredación y emplear estrategias efectivas para evitar ser detectado por los depredadores. Si la evasión fracasa, los animales implementan conductas para evitar que los depredadores ataquen y poseen técnicas para incrementar sus chances de sobrevivir si ocurre un ataque.


Detección de Depredadores


A fin de poder evitar y responder a la depredación de manea eficiente, los animales deben detectar la presencia de potenciales depredadores. La capacidad para reconocer señales predatorias es esencial para el desarrollo de un comportamiento anti-depredador. Puede ser innata, como en los animales que reconocen a sus depredadores como una amenaza aunque no los hayan visto nunca antes, o aprendida al ser expuestos a esta amenaza.

En algunos programas de cría en cautividad exponen a los animales a señales predatorias durante el cautiverio a fin de enseñarles a reaccionar ante los depredadores una vez liberados y maximizar de esa manera sus posibilidades de sobrevivir.

Los animales pueden responder a señales generales de la presencia de una amenaza, como un movimiento repentino o la aparición de un objeto extraño, o señales específicas a la especie, como el olor o la apariencia. Esto les permite distinguir entre especies predadoras y no predadoras.

Muchas especies se valen de varias señales para evaluar de manera más exacta el grado de amenaza. En este caso, los animales pueden ser más propensos a reaccionar si un número mayor de señales es detectado, siendo esto un indicador más confiable sobre la presencia e identidad de un depredador.

Los animales se valen de una variedad de capacidades sensoriales para detectar señales predatorias, incluyendo señales visuales, químicas, auditivas y táctiles.

Visual —Como se mencionó anteriormente, muchos animales responden a señales visuales generales, como la aparición de un objeto o un repentino movimiento. Otras señales visuales, como el tamaño y el comportamiento de otros animales, pueden brindar información específica sobre la identidad e intención de un potencial depredador.


Muchos animales pueden llegar a identificar visualmente a un depredador basándose en su forma, tamaño y color, y pueden observar su comportamiento para saber qué grado de amenaza directa representa. Un depredador alimentándose o cortejando representa una amenaza menor que uno acercándose o mirando directamente a la presa.

Las señales visuales pueden ser menos útiles en hábitats con poca visibilidad o frente a depredadores difíciles de localizar. En estas situaciones, la presa puede apoyarse en otras señales para captar su presencia.

Señales Químicas — Los animales pueden detectar la presencia de un depredador a través de señales químicas generales o especificas. Señales químicas de otro individuo de la especie cazado recientemente, por ejemplo, pueden proveer información general sobre el peligro de depredación mientras que el olor de la orina o la grasitud del pelaje puede ser usado para determinar la identidad de un posible depredador.


Las señales quimiosensoriales (químicas) pueden estar presentes en el aire, en el agua o en la tierra y pueden ser detectadas por la presa a través del olfato o la degustación; esto les provee de un indicador confiable sobre la presencia de un depredador aunque no puedan detectarlo visualmente. Algunas especies pueden incluso determinar que tan reciente es el rastro de un depredador y evitan solamente las señales frescas, que son las que indican la presencia reciente del depredador. Los animales también usar la variabilidad en la concentración o la antigüedad de una señal para determinar en que dirección viajaba el depredador a fin de evitarlo de manera más eficiente.

Auditivo — Las señales auditivas pueden aportar información confiable y directa sobre la presencia, identidad, proximidad e, incluso, la dirección en que se encuentra el depredador. Estas señales son especialmente útiles para los animales nocturnos o aquellos que evitan depredadores que utilizan el sonido para cazar o comunicarse.

Los peces sapo (familia Batrachoididae), por ejemplo, reconocen las vocalizaciones de los delfines, uno de sus principales depredadores, buscando alimento. En respuesta, reducen su grado de actividad.

Táctiles — Las señales vibratorias pueden aportar información útil sobre la presencia de un depredador y pueden ser difíciles de ocultar para el cazador. Muchos animales, incluyendo las arañas, las orugas y los renacuajos utilizan las vibraciones en el substrato como indicadores de la presencia de depredadores; pueden distinguir entre las vibraciones de depredadores, especies no predadoras y señales abióticas, como la lluvia.


La lapa antártica (Nacella concinna) responde al contacto físico con las estrellas de mar (Neosmilaster georgianus) alzando su caparazón y huyendo pero señales táctiles de una estrella de mar omnívora, menos amenazadora, no incitan una respuesta.

Es importante para la presa ser capaz de distinguir entre señales amenazantes y no amenazantes ya que responder a cada estimulo táctil seria una pérdida de tiempo y de energía y podría, de hecho, atraer la atención de los depredadores.


Evitando A los Depredadores


Una vez que la presa determina la presencia cercana del depredador, debe actuar para evitar encontrarse con la amenaza. Los encuentros son más fácilmente evitables si se le impide al depredador detectar su presencia. Una estrategia efectiva para lograr esto es evitar al depredador de manera espacial y temporal evitando hábitats ocupados por depredadores, permaneciendo activos en tiempos distintos a los del depredador o alterando su actividad en respuesta a un cambio en el grado de amenaza.

El anolis marrón (Anolis sagrei), una especie de lagartija, se hizo más arbórea luego de la introducción de depredadores que cazan en el suelo y la rata canguro de Merrian (Dipodomys merriami) cambia sus hábitos nocturnos a crepusculares durante las noches de luna llena, cuando son más vulnerables a la depredación.

Así como las presas se valen de señales para detectar la presencia de depredadores, los depredadores se valen de señales para detectar a sus presas. Los animales pueden, por tanto, evitar captar la atención de los depredadores minimizando estas señales, permaneciendo en silencio, buscando refugio y disminuyendo su grado de actividad cuando el riesgo de depredación es alto.

El termino camuflaje no solo aplica a la apariencia física de un animal, como su coloración. Hay comportamientos que permiten a los animales esconderse para evitar ser detectados.

Los cefalópodos y algunos reptiles pueden cambiar el color, el patrón es e, incluso, la textura de sus pieles para confundirse con el entorno. (Video 1). Otros animales, como los cangrejos decoradores, enganchan objetos, incluyendo materia vegetal y piedras, a sus cuerpos para confundirse con el entorno.

Un comportamiento con posturas y movimientos determinados también puede ayudar a los animales a esconderse. Los camaleones e insectos palo imitan el movimiento de las plantas mecidas por el viento para evitar ser detectados y el pulpo imitador toma la forma de animales peligrosos o de sabor desagradable para disuadir a los depredadores.

Los animales también pueden camuflar sus señales olfativas. Las ardillas hacen esto frotándose el cuerpo con trozos que han cortado de la piel dejada en la muda por las serpientes de cascabel. Enmascaran así su olor e identidad de potencial presa.



Un pulpo usando camuflaje para esconderse.


Sobreviviendo al Encuentro con Depredadores.


Si un animal es detectado por un depredador hay varias estrategias que pueden mejorar sus chances de sobrevivir el encuentro. Éstas generalmente sirven para disuadir un ataque a través de la intimidación, la huida, el engaño o el contraataque.

Las presas que viven en grupos grandes pueden intimidar al depredador acosándolo de manera conjunta hasta forzarlo a huir antes de que pueda atacar.

Los animales pueden tener comportamientos con los que indican a los depredadores que sería una pérdida de energía y de tiempo intentar atacarlos. Las flexiones realizadas por las lagartijas o los brincos de las gacelas sirven como una muestra de aptitud física y de sus posibilidades de huir. Son señales honestas, ya que son enérgicamente demandantes y solo los animales aptos pueden realizarlas.

Si se acerca un depredador, la presa puede intentar huir. Esta táctica es útil si el depredador no está demasiado cerca y/o si hay un refugio en las cercanías; la probabilidad de que la presa escape es alta. Si el depredador está demasiado cerca o si el animal no puede huir, puede intentar disuadir el ataque. Ciertos animales, como las zarigüeyas y algunos reptiles, pretenden estar muertos; los depredadores no están interesados en carroña.

Otros animales pueden volver los mecanismos que los depredadores usan para detectarlos en su contra. Algunas polillas identifican la ecolocalizacion de los murciélagos que están atacándolos y producen una respuesta de picada en una fracción de segundo para huir. Otras especies han desarrollado la capacidad para hacer ruidos fuertes, los cuales interfieren con la ecolocalizacion de los murciélagos y les permite evitar ser capturados.

Los animales bajo amenaza también pueden sacrificar partes no esenciales del cuerpo para distraer a los depredadores y escapar. Estas tácticas incluyen la autotomía de colas y extremidades en algunos reptiles, insectos y estrellas de mar y la expulsión de órganos internos en los pepinos de mar.

Exudar compuestos tóxicos o hediondos también puede disuadir a los depredadores que ya han atacado. El camaleón del litoral dispara sangre de los ojos, la cual actúa como un irritante que inhibe a los depredadores caninos.


Camaleón del litoral (Phrynosoma coronatum) laza sangre por los ojos para inhibir depredadores caninos. Foto: Zylorian.



Aunque efectivas, estas estrategias son enérgicamente costosas con periodos potencialmente largos para regenerar partes del cuerpo o toxinas perdidas, tiempo durante el cual el animal está más vulnerable a nuevos ataques.

Estrategias menos costosas incluyen comportamientos que logran que los animales parezcan demasiado grandes o pesados para ser consumidos. Los sapos hinchan el cuerpo y las lagartijas armadillo muerden sus propias colas para formar un anillo imposible de tragar.

Morder, embestir y rasguñar son otras defensas efectivas que alejan a los depredadores o los obliga a liberar la presa una vez capturada.


Escoger la Mejor Estrategia


Aunque el comportamiento anti-depredador acarrea el importante beneficio de aumentar las posibilidades de evitar la depredación, también puede ser bastante costoso. El tiempo dedicado a esconderse o vigilar (manteniéndose atento a la aparición de predadores) no puede ser ocupado en otras actividades importantes, como buscar comida o pareja.

Algunas especies gregarias reducen estos costos turnándose para vigilar. En las manadas de mangosta enana común hay centinelas que se mantienen erguidos sobre sus patas traseras para vigilar los alrededores y alertar a los demás en caso de peligro. Sólo aquellos que se han alimentado recientemente operan como centinelas para no perder tiempo necesario para la búsqueda de comida.


Una mangosta enana común (Helogale parvula) erguida sobre sus patas traseras para poder vigilar mejor. Tener centinelas que escudriñen el terreno en busca de depredadores es una estrategia común entre mamíferos gregarios pequeños. Foto: L. N. Swierk.

Los costos asociados al comportamiento anti-depredador ha moldeado la capacidad de los animales para distinguir el grado de amenaza que representan los potenciales depredadores y responder, así, solo cuando es necesario.

Algunos animales, incluyendo los ungulados gregarios y peces de cardumen, pueden acercarse o investigar al depredador para evaluar el grado de amenaza que representa. Luego de acercarse rápidamente al depredador para investigar, el animal volverá a la manada, huirá o puede, incluso, atacar al depredador, dependiendo de la información que obtenga sobre su identidad e intención.

Esta capacidad de responder a depredadores específicos puede ser beneficiosa, ya que el comportamiento de un individuo puede ser consecuentemente adoptado, pero puede ser problemático en presencia de nuevos depredadores, como ocurre con los casos de animales introducidos.

Los animales nativos pueden no reconocer a estas nuevas especies como amenaza y fallan en reaccionar de manera correcta; estos individuos ingenuos pueden sufrir altos niveles de mortalidad. Los lagartos cerca del Este son un buen ejemplo; estas lagartijas nativas aprenden a reconocer y reaccionar frente a las introducidas hormigas rojas de fuego solo después de haber ocupado el mismo hábitat por varias generaciones.



El lagarto cerca del Este (Sceloporus undulatus) coexiste con las importadas hormigas rojas de fuego (Solenopsis invicta) han desarrollado una respuesta que les permite sobrevivir al ataque de este predador introducido.


Resumen


La mayoría de los animales enfrenta una amenaza predatoria y deben evitar a los depredadores o defenderse para sobrevivir y poder reproducirse—un importante factor determinante de la aptitud.


Además de ciertas capacidades físicas, como armaduras o el camuflaje, los animales se valen del comportamiento para evitar y sobrevivir la depredación.


Las presas pueden, generalmente, valerse de señales que denuncian la presencia de una amenaza o señales específicas para identificar al depredador y determinar sus intenciones para poder responder de la manera más apropiada.


Los encuentros con los depredadores pueden resultar fatales, por tanto, muchos animales dirigen sus esfuerzos a evitar y prevenir los encuentros.


La vigilancia acarrea costos, incluyendo el gasto energético y de tiempo que no puede ser utilizado para buscar comida o pareja. Como resultado, el comportamiento anti- depredador está diseñado para minimizar sus costos y maximizar la eficiencia para sobrevivir la depredación.



Referencias y Lecturas Recomendadas


Sundermann, D., Scheumann, M. & E. Zimmerman. Olfactory predator recognition in predator-naïve gray mouse lemurs (Microcebus murinus). Journal of Comparative Psychology 122, 146–155 (2008).

Hawkins, L. A., Magurran, A. E., & J. D. Armstrong. Ontogenetic learning of predator recognition in hatchery-reared Atlantic salmon, Salmo salar. Animal Behaviour 75, 1663–1671 (2008).
Amo, L. P. López, & J. Martín. Wall lizards combine chemical and visual cues of ambush snake predators to avoid overestimating risk inside refuges. Animal Behaviour 67, 647–653 (2004).
Brown, G. E. & J. G. Godin. Who dares, learns: chemical inspection behaviour and acquired predator recognition in a characin fish. Animal Behaviour 57, 475–481 (1999).
Remage-Healey, L., Nowacek, D. P., & A. H. Bass. Dolphin foraging sounds depress calling and elevate stress hormone levels in a prey species, the Gulf toadfish. Journal of Experimental Biology 209, 4444–51 (2006).
Warkentin, K. M. How do embryos assess risk? Vibrational cues in predator-induced hatching of red-eyed treefrogs. Animal Behaviour 70, 59–71 (2005).
Mahon, A., Amsler, C., McLintock, J. B. & B. J. Baker. Chemo-tactile predator avoidance responses of the common Antarctic limpet, Nacella concinna. Polar Biology 25, 469–473 (2002).
Schoener, T. W., Spiller, D. A., & J. B. Losos. Predation on a common Anolis lizard: can the food web effects of a devastating predator be reversed? Ecological Monographs 72, 383–407 (2002).
Daly, M., Behrends, P. R., Wilson, M. I. & L. F. Jacobs. Behavioural modulation of predation risk: moonlight avoidance and crepuscular compensation in a nocturnal desert rodent, Dipodomys merriami. Animal Behaviour 44, 1–9 (1992).
Stuart-Fox, D., Moussalli, A. & M. J. Whiting. Predator-specific camouflage in chameleons. Biology Letters 4, 326–329 (2008).
Stachowicz, J. J., & M.E. Hay. Geographic variation in camouflage specialization by a decorator crab. American Naturalist 156, 59–71 (2000).
Norman, M. D., Finn, J., & T. Tregenza. Dynamic mimicry in an Indo-Malayan octopus. Proceedings of the Royal Society of London B 268, 1755–1758 (2001).
Clucas, B., Owings, D. H. & Rowe, M. P. Donning your enemy’s cloak: ground dquirrels exploit rattlesnake scent to reduce predation risk. Proceedings of the Royal Society B 275, 847–852 (2008).
Leal, M. Honest signalling during prey-predator interactions in the lizard Anolis cristatellus. Animal Behaviour 58, 521–526 (1999).
FitzGibbon, C. D. & Fanshawe, J. H. Stotting in Thomson’s gazelles: an honest signal of condition. Behavioral Ecology and Sociobiology 23, 69–74 (1988).
Corcoran, A. J., Barber, J. R. & W. E. Conner. Tiger moth jams bat sonar. Science 325, 325–327 (2009).
Middendorf, G. A. & W. C. Sherbrooke. Canid elicitation of blood-squirting in a horned lizard (Phrynosoma cornutum). Copeia 2, 519–527 (1992).
Sih, A. Prey uncertainty and the balancing of antipredator and feeding needs. The American Naturalist 139, 1052–1069 (1992).
Clutton-Brock, T. H. et al. Selfish sentinels in cooperative mammals. Science 284, 1640–1644 (1999).
Langkilde, T. Invasive fire ants alter behavior and morphology of native lizards. Ecology 90, 208–217 (2009).
Datos archivados del Taringa! original
0puntos
0visitas
0comentarios
Actividad nueva en Posteamelo
0puntos
2visitas
0comentarios
Dar puntos:

Dejá tu comentario

0/2000

Autor del Post

M
Montondeinfo🇦🇷
Usuario
Puntos0
Posts34
Ver perfil →
PosteameloArchivo Histórico de Taringa! (2004-2017). Preservando la inteligencia colectiva de la internet hispanohablante.

CONTACTO

18 de Septiembre 455, Casilla 52

Chillán, Región de Ñuble, Chile

Solo correo postal

© 2026 Posteamelo.com. No afiliado con Taringa! ni sus sucesores.

Contenido preservado con fines históricos y culturales.