Este post es una crítica a un artículo de opinión que apareció en el diario Clarin el día 24-6-14 escrito por Alieto Aldo Guadagni.
El artículo plantea que en las universidades públicas argentinas, a pesar de ser gratuitas, son pocos los estudiantes que provienen de sectores humildes y al mismo tiempo no se han expandido las carreras científicas y tecnológicas. La solución que propone el autor es implementar un programa de becas y estímulos por lo que cree conveniente “para avanzar por el sendero de la igualdad de oportunidades” tener en cuenta el modelo uruguayo de financiamiento de becas creado en 1994: el Fondo de Solidaridad Universitaria (FSU) mediante el cual “un profesional egresado de la Universidad de la República (UDELAR) o del Consejo de Educación Técnico Profesional (CETP), debe realizar contribuciones al FSU a los efectos de financiar becas para los estudiantes de bajos recursos”. El autor está convencido de que esta medida es una ejemplar política de Estado y que mejoraría sustancialmente el nivel de inclusión social de nuestra Universidad.
Considero éste artículo relevante para el análisis de la realidad educacional, ya que trata el tema de los sectores humildes en la universidad argentina y también propone una nueva modalidad de becas para estudiantes. Me parece oportuno abordarlo desde una perspectiva problematizadora.
Lo que sostiene el autor del artículo periodístico expresa una cercanía al pensamiento de la Nueva Derecha: “las becas a los estudiantes de origen humilde deben ser pagadas por el aporte de los egresados de las instituciones públicas”. En el terreno educativo, este tipo de propuestas expresan la oposición a la concepción de la principalidad del Estado en la educación y promueven un estado subsidiario o mínimo que delega en grupos o en sujetos particulares la tarea del sostenimiento de la educación. Para Guadagni, la crisis del sistema educativo se debe centralmente a la falta de eficiencia del Estado en el manejo de las políticas sociales en general y de las educativas en particular: “Esperemos que las fuerzas políticas sean capaces de consensuar iniciativas que, como esta, apunten con eficacia no solo a una Universidad más inclusiva sino también orientada al futuro”.
Los estudiantes que provienen de hogares humildes son caracterizados como “estudiantes que provienen de hogares que no cuentan con medios suficientes para apoyarlos económicamente en su carrera (…)” y no profundiza más sobre el tema. Ante la dificultad para ocultar las desigualdades que la sociedad capitalista genera, discursos como el del señor Guadagni se esfuerzan por presentarlas como una suerte de castigo divino y sostienen una educación basada en la aceptación de las mismas. La igualdad de oportunidades es planteada desde una posición acrítica, proponer que un profesional egresado de una universidad pública financie las becas para estudiantes de bajos recursos, supone un corrimiento del Estado que el autor defiende, bajo la excusa de que este tipo de medidas mejoraría sustancialmente el nivel de inclusión social de las universidades argentinas. El término inclusión es usado para hacer referencia a los estudiantes de origen humilde, que según el autor, si se los subsidia en sus estudios, de acuerdo a encuestas y mediciones, logrará egresar de la universidad. Interpreta que así se habrá avanzado en la inclusión social. Se entrevé también, que Guadagni se sirve de saberes construidos desde el sentido común, o los transmite, o ayuda a conformarlos:
• Da por supuesto que un egresado de universidad va a conseguir trabajo, lo que hará posible la “integración” del sujeto al sistema de producción capitalista, a esto el autor lo interpreta como “integración social”.
• “Si se concentraran estas becas en carreras científicas y tecnológicas esto permitiría triplicar la actual graduación anual en Ciencias Aplicadas y Ciencias Básicas.” Es notorio como el autor omite en todo el artículo la situación actual de la educación secundaria, negando por completo una relación entre escuela secundaria y universidad.
Del análisis se desprende que el autor del artículo tiene una visión neoconservadora. El rol que le asigna al Estado es el de controlar y evaluar centralmente, sin tomar las responsabilidades concretas sobre los problemas reales que afectan a la educación, ni realizar un diagnóstico profundo sobre la situación. Las carreras científicas y tecnológicas, caracterizadas como “pilares del crecimiento económico en el competitivo mundo globalizado del siglo XXI” son una clara muestra de lo que demanda el mercado global, por lo que interpreto que legitima el orden económico capitalista. Esta propuesta de becas solidarias, me remite a las políticas de transferencias implementadas en la década del 90 en la Argentina, por eso no creo casual que el autor tome como modelo medidas que fueron aprobadas en el año 1994 en Uruguay, un país que cuenta con un territorio mucho menor que el nuestro, donde el Estado acota su participación en becas universitarias, quedando éstas a cargo de los egresados de las universidades nacionales. Por lo dicho anteriormente llego a la conclusión de que el autor no realiza una mirada crítica de la realidad educativa actual, no problematiza sobre la condición humilde de los estudiantes y plantea soluciones desde un punto de vista neoconservador.
Desde mi punto de vista, el artículo escrito por el señor Guadagni, carece de visión crítica; el problema de los estudiantes de condición humilde y la poca matriculación en carreras científicas tecnológicas es abordado sin tener en cuenta el contexto actual de reclamos por mejora de salarios de docentes universitarios y sin establecer una relación necesaria entre la preparación que brinda la escuela secundaria y las condiciones en las que llegan los alumnos a la universidad. La comparación que hace con Uruguay me parece inapropiada, se trata de un país con una dimensión territorial diferente al nuestro, por lo que creo que las medidas políticas orientadas a la educación que puedan llegar funcionar en ese territorio, difícilmente puedan ser aplicadas con éxito en la Argentina. La intención que se trata de encubrir es clara: cada universidad debería hacerse cargo de las becas a estudiantes, sin que el Estado Nacional garantice su financiamiento. Para terminar, me gustaría hacer referencia a la ilustración que está ubicada en el centro de la nota. En ella, teniendo en cuenta la temática del artículo, se puede observar a cuatro estudiantes con vasijas en lugar de cabezas, que son llenadas por una mano que sale de una caja construida por libros, ejemplo gráfico de la pedagogía bancaria tan criticada por Pablo Freire:
Citar a Freire a modo de cierre me resulta oportuno ya que la frase en este contexto adquiere un sentido paradójico:
“(…) la educación se transforma en un acto de depositar en el cual los educandos son los depositarios y el educador quien deposita.”
El artículo plantea que en las universidades públicas argentinas, a pesar de ser gratuitas, son pocos los estudiantes que provienen de sectores humildes y al mismo tiempo no se han expandido las carreras científicas y tecnológicas. La solución que propone el autor es implementar un programa de becas y estímulos por lo que cree conveniente “para avanzar por el sendero de la igualdad de oportunidades” tener en cuenta el modelo uruguayo de financiamiento de becas creado en 1994: el Fondo de Solidaridad Universitaria (FSU) mediante el cual “un profesional egresado de la Universidad de la República (UDELAR) o del Consejo de Educación Técnico Profesional (CETP), debe realizar contribuciones al FSU a los efectos de financiar becas para los estudiantes de bajos recursos”. El autor está convencido de que esta medida es una ejemplar política de Estado y que mejoraría sustancialmente el nivel de inclusión social de nuestra Universidad.
Considero éste artículo relevante para el análisis de la realidad educacional, ya que trata el tema de los sectores humildes en la universidad argentina y también propone una nueva modalidad de becas para estudiantes. Me parece oportuno abordarlo desde una perspectiva problematizadora.
Lo que sostiene el autor del artículo periodístico expresa una cercanía al pensamiento de la Nueva Derecha: “las becas a los estudiantes de origen humilde deben ser pagadas por el aporte de los egresados de las instituciones públicas”. En el terreno educativo, este tipo de propuestas expresan la oposición a la concepción de la principalidad del Estado en la educación y promueven un estado subsidiario o mínimo que delega en grupos o en sujetos particulares la tarea del sostenimiento de la educación. Para Guadagni, la crisis del sistema educativo se debe centralmente a la falta de eficiencia del Estado en el manejo de las políticas sociales en general y de las educativas en particular: “Esperemos que las fuerzas políticas sean capaces de consensuar iniciativas que, como esta, apunten con eficacia no solo a una Universidad más inclusiva sino también orientada al futuro”.
Los estudiantes que provienen de hogares humildes son caracterizados como “estudiantes que provienen de hogares que no cuentan con medios suficientes para apoyarlos económicamente en su carrera (…)” y no profundiza más sobre el tema. Ante la dificultad para ocultar las desigualdades que la sociedad capitalista genera, discursos como el del señor Guadagni se esfuerzan por presentarlas como una suerte de castigo divino y sostienen una educación basada en la aceptación de las mismas. La igualdad de oportunidades es planteada desde una posición acrítica, proponer que un profesional egresado de una universidad pública financie las becas para estudiantes de bajos recursos, supone un corrimiento del Estado que el autor defiende, bajo la excusa de que este tipo de medidas mejoraría sustancialmente el nivel de inclusión social de las universidades argentinas. El término inclusión es usado para hacer referencia a los estudiantes de origen humilde, que según el autor, si se los subsidia en sus estudios, de acuerdo a encuestas y mediciones, logrará egresar de la universidad. Interpreta que así se habrá avanzado en la inclusión social. Se entrevé también, que Guadagni se sirve de saberes construidos desde el sentido común, o los transmite, o ayuda a conformarlos:
• Da por supuesto que un egresado de universidad va a conseguir trabajo, lo que hará posible la “integración” del sujeto al sistema de producción capitalista, a esto el autor lo interpreta como “integración social”.
• “Si se concentraran estas becas en carreras científicas y tecnológicas esto permitiría triplicar la actual graduación anual en Ciencias Aplicadas y Ciencias Básicas.” Es notorio como el autor omite en todo el artículo la situación actual de la educación secundaria, negando por completo una relación entre escuela secundaria y universidad.
Del análisis se desprende que el autor del artículo tiene una visión neoconservadora. El rol que le asigna al Estado es el de controlar y evaluar centralmente, sin tomar las responsabilidades concretas sobre los problemas reales que afectan a la educación, ni realizar un diagnóstico profundo sobre la situación. Las carreras científicas y tecnológicas, caracterizadas como “pilares del crecimiento económico en el competitivo mundo globalizado del siglo XXI” son una clara muestra de lo que demanda el mercado global, por lo que interpreto que legitima el orden económico capitalista. Esta propuesta de becas solidarias, me remite a las políticas de transferencias implementadas en la década del 90 en la Argentina, por eso no creo casual que el autor tome como modelo medidas que fueron aprobadas en el año 1994 en Uruguay, un país que cuenta con un territorio mucho menor que el nuestro, donde el Estado acota su participación en becas universitarias, quedando éstas a cargo de los egresados de las universidades nacionales. Por lo dicho anteriormente llego a la conclusión de que el autor no realiza una mirada crítica de la realidad educativa actual, no problematiza sobre la condición humilde de los estudiantes y plantea soluciones desde un punto de vista neoconservador.
Desde mi punto de vista, el artículo escrito por el señor Guadagni, carece de visión crítica; el problema de los estudiantes de condición humilde y la poca matriculación en carreras científicas tecnológicas es abordado sin tener en cuenta el contexto actual de reclamos por mejora de salarios de docentes universitarios y sin establecer una relación necesaria entre la preparación que brinda la escuela secundaria y las condiciones en las que llegan los alumnos a la universidad. La comparación que hace con Uruguay me parece inapropiada, se trata de un país con una dimensión territorial diferente al nuestro, por lo que creo que las medidas políticas orientadas a la educación que puedan llegar funcionar en ese territorio, difícilmente puedan ser aplicadas con éxito en la Argentina. La intención que se trata de encubrir es clara: cada universidad debería hacerse cargo de las becas a estudiantes, sin que el Estado Nacional garantice su financiamiento. Para terminar, me gustaría hacer referencia a la ilustración que está ubicada en el centro de la nota. En ella, teniendo en cuenta la temática del artículo, se puede observar a cuatro estudiantes con vasijas en lugar de cabezas, que son llenadas por una mano que sale de una caja construida por libros, ejemplo gráfico de la pedagogía bancaria tan criticada por Pablo Freire:
Citar a Freire a modo de cierre me resulta oportuno ya que la frase en este contexto adquiere un sentido paradójico:
“(…) la educación se transforma en un acto de depositar en el cual los educandos son los depositarios y el educador quien deposita.”