[b]UN MUNDO DIVIDIDO: LA NORTEAMÉRICA DE TRUMAN
Es frecuente que cuando una guerra termina, haya discrepancia entre los aliados que han combatido juntos; y después de 1945 sucedió precisamente esto, pero las diferencias en este caso eran de bastante importancia y la ruptura acabó siendo total, aunque el conflicto no acabase en una nueva guerra generalizada. Raymond Aron le llama en algunos de sus artículos, el fin de las ilusiones o el gran cisma. Habla de una paz belicosa, aunque el miedo a las armas nucleares frenase el estallido de una nueva guerra mundial. Pero las dos superpotencias estaban demasiado alejadas ideológicamente para llegar a un entendimiento, y la guerra fría, que llegó hasta el año 1991, igualmente causó muchos muertos.
1. Nacimiento de la ONU.
Desde el punto de vista de las relaciones internacionales, hay un antes y un después de la II GM; ya que se acaba la preponderancia europea y empieza la de las grandes potencias: USA y la URSS. A causa de la guerra las potencias europeas que antes eran importantes, pierden sobre todo prestigio e incluso influencias en los lugares que habían colonizado. Los aliados deseaban establecer un nuevo sistema de relaciones internacionales, para lo cual había que crear un nuevo organismo internacional que aprovechase la experiencia de la Sociedad de Naciones, pero que también aprendiese de sus problemas. Ya desde la Carta del Atlántico, en 1941, el presidente americano desea establecer los nuevos principios del orden internacional. Los expertos reunidos en Dumbarton Oaks en 1944 establecen los principios del orden internacional, y en la conferencia de Yalta de 1945 se resuelven problemas como la representación de la URSS. Al final los soviéticos logran tres puestos en la Asamblea, para la Federación rusa, Ucrania y Bielorrusia, aunque solicitaban quince. Se reúnen las grandes potencias en San Francisco en 1945 y la Carta fundacional es suscrita por cincuenta estados. Ya en Yalta los tres grandes estados, Inglaterra, URSS y USA habían decidido los procedimientos a aplicar para evitar los problemas que había tenido la Sociedad de Naciones. Por eso se crea el Consejo de Seguridad, que dispone de derecho de veto. En 1946 este consejo lo componen once miembros, que se elevarán a quince en 1966. Su papel era decisivo para tomar decisiones en las cuestiones de paz y seguridad, pues sus resoluciones se imponen a los demás estados. La Asamblea se encarga de admitir a los nuevos miembros y elige a los permanentes del consejo de seguridad, además de emitir recomendaciones, que debían ser aprobadas por dos tercios de los miembros presentes y votantes. Pero en realidad, poco a poco, la Asamblea se va convirtiendo en un gran foro internacional. Aunque se hizo con las mejores intenciones, pronto se ve que la ONU es incapaz de arreglar los grandes problemas internacionales, y ya a principios del año 1946 los países anglosajones se quejaron ante el Consejo de Seguridad de la ocupación del Azerbayán iraní por la URSS. Otro punto de fricción fue el asunto de la energía atómica, ya que los americanos presentaron el Plan Baruch, que proponía remitir a un organismo internacional el desarrollo de esta energía, prohibiendo su uso en la guerra. Los soviéticos rechazaron el plan, aunque previamente Acheson, secretario de estado americano había dicho que un no acuerdo con la URSS significaría una tregua armada. Las dos superpotencias, en realidad, ya estaban enfrentadas desde la conferencia de Postdam de 1945, sobre todo a causa de la forma de ejercer la influencia en las áreas sometidas a ésta. Por tanto, el camino al enfrentamiento estaba abierto. En Moscú se llega al acuerdo de celebrar una conferencia de ministros de Asuntos Exteriores de los grandes países, que queda previsto realizar en Paris, siendo ponentes 21 de los países vencedores de la guerra junto a cinco vencidos, aunque no se acepta ni a Alemania ni a Japón.
Italia pierde las conquistas realizadas durante el fascismo, que o bien se convierten en países independientes, como Albania o Etiopía, o pasan a Grecia, como ocurre con Rodas y el Dodecaneso. Pero hay problemas con algunas de las colonias y con Trieste, ambicionada por Yugoslavia. Rumania pierde Besarabia y Bucovina, aunque incorpora Transilvania. Bulgaria mantiene sus fronteras, y la más perjudicada es Hungría, que cede Trasnsillvania y otras zonas a favor de Rumanía y de la URSS. En Japón la única ocupación era la americana, pero el problema más grave se daba en Alemania. Se había pensado en una ocupación sometida a una autoridad compartida entre los aliados, pero el acuerdo político para ponerla en práctica se hacía complicado. Francia era partidaria de fragmentar Alemania y reclamaba el control del Sarre y la internacionalización del Ruhr. Rusia y Francia reclamaban un estricto programa de reparaciones: Rusia mediante el procedimiento de desmontar las fábricas alemanas y Francia a base de carbón. A lo largo de 1946 se producen escaramuzas en la ONU, y aunque hubiera algunos puntos de consenso, eran mayores las divergencias. Churchill llega a denunciar que hay en Europa una especie de telón de acero desde Stettin hasta Trieste, y el embajador norteamericano en Moscú proponía a su gobierno paciencia, firmeza y vigilancia para contener la expansión soviética. Se dice que el espíritu de Yalta había sido sustituido por el de Riga, porque los diplomáticos en la línea de Wilson, deseaban establecer un nuevo orden internacional donde la URSS jugara un papel en las áreas de influencia, mientras que la línea de Riga veía a propia existencia de la URSS como una amenaza a los estados democráticos. Pero el cambio de parecer se debió más que nada a que descubrieron de verdad el pensamiento de la URSS como no había tenido ocasión de hacerlo cuando aparecía como un aliado contra el Eje. Se atribuye a Walter Lippmann, periodista americano, la expresión guerra fría, aunque se rastrea ya en las coplas el infante don Juan Manuel, cuando se alude a una guerra que se desarrolló sin que fuese declarada. Entre las dos potencias se usó a menudo un lenguaje sumamente dramático, y cuando se sustituyó a Byrnes como secretario de estado por Marshall, la situación todavía dio otro giro de tuerca.
2. LOS ESTADOS UNIDOS DE TRUMAN.
Estados Unidos acaba la guerra con casi medio millón de muertos, pero en situación próspera y sobre todo enfrentando los planteamientos futuros con bastante unanimidad. Casi el 75% de los americanos, en ese momento, estaba de acuerdo con el lanzamiento de la bomba atómica, y la mayoría de losa americanos estaba de acuerdo en crear un organismo como la ONU; y no pensaban nada malo de la URSS. No existía el sentimiento de prevención contra el exterior, más que nada porque se creían invencibles al no haber países que contasen con bombas atómicas ni manera de transportarlas hasta Estados Unidos. Harry Truman se hace cargo de la presidencia a la muerte de Roosvelt, aunque su curriculum no fuese impresionante en exceso, y no estar preparado para el papel que le tocó jugar en la política internacional. Ya Roosvelt había llegado a la conclusión de que no sería fácil llegar a un acuerdo con los soviéticos, pero con la llegada al poder de Truman, la situación da un giro brusco. Asesorado por Harriman, embajador norteamericano en Moscú, en la primera conversación con Molotov se muestra sumamente duro. Pero Stalin era prudente en política exterior, aunque con la actitud de Truman se vuelve más desconfiado. El stablishment influye mucho en la política exterior de Truman. Stimson, Marshall, Acheson, Forrestal, entre otros, son parte de una elite cultivada que sabían la lucha de Estados Unidos para ganar la guerra y estaban en contra de la política del apaciguamiento. Tenían la necesidad de que los Estados Unidos fueran creíbles en Europa y en el mundo. Los primeros meses de 1946 supusieron un cambio en la política americana sobre la URSS, pero no le dieron un giro definitivo. El gasto militar disminuyó y se desmoviliza parte de la tropa, aunque el país contase con la bomba atómica. La política contraria a la guerra fría tenía a Wallace como defensor, aunque más tarde cambia de postura. Aunque Truman no hace mucho caso de sus ideas, le mantiene como responsable de Agricultura. En realidad fue la guerra civil en Grecia la que acabó por hacer que se decantasen a una posición de resistencia frente a los soviéticos. Dean Acheson formula una teoría que partía de la base de que una cesión en apariencia mínima podría tener como consecuencia una avalancha de desastres. Por eso la doctrina Truman, de apoyo a los países que intentan resistir a la penetración comunista. Dice Marshall para explicar el plan que lleva su nombre y que sirvió para cumplir los propósitos de la doctrina Truman:
Nuestra política no está dirigida contra ningún país ni doctrina, sino contra el hambre, la pobreza, la desesperación y el caos.
La demanda de los países europeos, de casi dieciocho mil millones de dólares, quedó reducida a trece mil millones.
3. POLÍTICA INTERNA Y SOCIEDAD DURANTE LA PRESIDENCIA TRUMAN
La llegada de la paz había creado mucha expectación social, y se esperaba al concluir la guerra volver a los programas del New Deal, con un aumento del gasto público. Los mineros, especialmente, estaban muy descontentos, y Truman llega a la conclusión de que hay que adoptar nuevas medidas. Las resume en veintiun puntos con el nombre de FAIR DEAL, aunque para llevarlas a cabo se encuentra con innumerables problemas. No se puede aprobar una ley para el fomento del pleno empleo, porque el Congreso la rechaza, y el presidente incluso se tiene que enfrentar a acusaciones de corrupción. Tampoco logra un servicio de asistencia médica generalizado. Los fracasos en el Congreso se deben a que existe una mayoría de republicanos y de demócratas conservadores. La sociedad tampoco se muestra proclive al excesivo intervencionismo estatal, como podría ser el control de precios. En bastantes ocasiones el legislativo veta las decisiones del presidente, aunque doce de esos vetos son finalmente superados. Truman se aleja poco a poco de los liberales relacionados con la intelectualidad del país, y pronto la figura del presidente será impopular. Cuando anuncia su candidatura a la reelección, parece que tiene pocas posibilidades de ganar, ya que en su propio partido no encuentra el suficiente apoyo. Hay candidatos independientes que le hacen sombra, como el general Eisenhower. La viuda de Roosvelt intenta convencerle para que retire su candidatura, pero al final los demócratas le animan a revivir la alianza con grupos como negros, pobres, campesinos y grupos étnicos. Con todo esto y su enorme energía, consigue ganar. Se encontró con rivales como Wallace, en su propio partido, y con el republicano Dewey, que siempre fue demasiado distante y confiado. En el sur, el demócrata Thurmond dividió el voto conservador, pero Truman hace campaña en Harlem, y esto le da más votos que los perdidos en el sur. Le apoyan los sindicatos y los habitantes de las zonas rurales, pero su victoria se debe sobre todo a que los norteamericanos, en 1948, vivían mejor que antes. Acabada la guerra, se habían dado muchas ventajas a los veteranos, en forma de préstamos para viviendas, para negocios o para reanudar estudios; aunque el crecimiento económico se debiese a la empresa privada. El sociólogo Daniel Bell lo llama la revolución de los conocimientos, que logra un gran aumento de la productividad. La sociedad, y sobre todo los jóvenes, tienen la sensación de que aumentan sus oportunidades, y por eso se endeudan sin miedo; algo que sus padres, conocedores de la crisis de los años treinta, nunca hubieran hecho. Aparecen industrias a las que aguarda un prometedor futuro, como las de electrónica y computación. Un indicio del cambio de la mentalidad es el boom demográfico, porque los jóvenes ya no se hallan tan preocupados por el porvenir. Ahora es una época no de crecimiento urbano, sino de los suburbios, merced a la proliferación de urbanizaciones de nueva construcción, a las que a menudo se criticó por su monotonía arquitectónica, pero que fomentaron la sociabilidad y la relación de barrio. También cambia el tipo de vivienda, porque cambia el estado social de la clase media. Por primera vez en 1944 se admite un periodista negro en una conferencia de prensa del presidente. Y en la guerra los negros adquieren conciencia de su marginación; sobre todo los veteranos del ejército. Hasta 1954 la Armada solo aceptaba a negros en tareas manuales. Pero se lucha por salir de la marginación y solo queda el 11% de población negra analfabeta. Pero todavía los negros no podían ser jueces, y había linchamiento de negros, e incluso el mismo hecho de votar era peligroso. El presidente actuó con mucha prudencia y sólo finalmente apoyó un comité de derechos civiles y fue el primer presidente que se dirigió en un discurso a la NAACP (Asociación Nacional de Americanos de Color). También se alinea con el estado de Israel en una sólida alianza. Lo importante es que por primera vez aparece la conciencia de que la discriminación no es aceptable, e incluso se escriben libros al respecto. En uno de ellos, An American dilemma, se habla de la desigualdad entre blancos y negros, aunque se basa en presunciones que resultan falsas: que los blancos llevarían la voz cantante en combatir la discriminación y que los negros se adecuarían a la vida de los blancos. Sólo en los años cincuenta la música negra empieza a ser ingrediente de la música popular.
Durante la guerra la mujer había trabajado, y con la paz, no quiere volver a quedarse en su hogar, por más que la sociedad sea propicia a la vuelta. La ley manda que los veteranos sustituyan a las mujeres en puestos de trabajo que habían ocupado de manera circunstancial; y las que permanecen en sus puestos, sufren una importante discriminación. En la política, sólo hay ocho congresistas y una senadora, por ejemplo. Los hombres americanos, en su mayoría, se avergonzaban de que sus esposas trabajasen; y en muchos estados eran ilegales los anticonceptivos.
El papel de los sindicatos retrocede; y sus líderes manifiestan su voluntad de llegar a una democracia industrial, en donde a los sindicatos les corresponderá un papel decisivo. Veían en el presidente Truman alguien interesado en romper las huelgas, aunque cambiaron de opinión cuando se votó la Ley Taft Hartley, ya que ponía dificultades a los sindicatos como crear períodos de enfriamiento de los conflictos, impedir la afiliación de todos en un centro de trabajo al mismo sindicato, y obligación de declarar los jefes sindicales que no eran comunistas. Truman vetó la ley, pero su decisión fue derrotada, y finalmente se aprobó. En la práctica, los sindicatos estaban condenados a la marginalidad en su versión menor, porque los grandes sindicatos lo impedían.
También había cosas positivas en la sociedad del momento, como la gran movilidad social, y que se trataba de una sociedad muy estable. Estaba imbuida de actitudes bastante conservadoras, y creció el peso social de la religión. A comienzos de los cincuenta aparece la sociedad de consumo.
4. LA HISTERIA ANTICOMUNISTA.
Ya este miedo había existido después de la IGM, cuando se crea un comité dedicado a perseguir las actividades antiamericanas. En 1940 se aprobó la Smith Act, que perseguía a los defensores del comunismo, en el momento en que los soviéticos se vislumbran como posibles aliados de los nazis. Pero después de la IIGM el FBI y la CIA; que se suponían organismos defensores de las libertades personales, fueron empleados justo en el sentido contrario. Hoover estuvo al frente del FBI casi medio siglo, y usó toda serie de recursos contra los supuestos subversivos. El presidente Truman no tuvo escrúpulos en valerse de sus servicios. Una serie de incidentes con base real, pero que se exageraron mucho, darían lugar a esa especie de histeria anticomunista, que se trasladó a toda la sociedad. En 1945 surge el asunto del periódico Amerasia, partidario de los comunistas chinos; y esto conllevó el interrogatorio de personajes relacionados con el mundo de la cultura y el cine. Quien en estos interrogatorios se acogía a la quinta enmienda, era enviado inmediatamente a una lista negra, porque parecía que tuviese algo que ocultar. En 1947 Hollywood al completo es víctima de esta histeria; y hubo famosos que colaboraron en la lucha anticomunista, como Ronald Reagan, Gary Cooper o Walt Disney. Otros se negaron a hacerlo, como Danny Kaye o Lauren Bacall, y no pasaron por denunciar o espiar a sus compañeros. Frank Sinatra o Judy Garland protestaron ante esta situación y sufrieron en sus carreras los perjuicios. Entre los presuntos subversivos estaba Orson Welles, Pete Seeger o Leonard Bernstein. Muchas de las fortunas en el campo político se hicieron a base de esgrimir un anticomunismo recalcitrante, como es el caso de Mc Carran, uno de los más acérrimos defensores del régimen de Franco en el Congreso. Richard Nixon también nace en la política con la misma actitud de odio al comunismo; y jugó un importante papel en el caso del funcionario Algernon Hiss, denunciado por el antiguo comunista Chambers. En 1949 el Partido Comunista era una fuerza que ni recibía el apoyo de la URSS, y en 1951 los dirigentes comunistas fueron procesados, cuando ya no tenían apenas influencia alguna. En 1956 había en Estados Unidos cinco mil comunistas, pero con un número de infiltrados del FBI enorme. El senador por Wisconsin, Joe Mc Carthy llegó algo tarde a esta persecución, pero se benefició ampliamente de él, y de hecho el movimiento anticomunista se identifica principalmente con su figura. En 1950 denuncia que aproximadamente 250 miembros del Departamento de Estado, son agentes comunistas infiltrados. En realidad, con sus mentiras y exageraciones pretendía inventarse un pasado como héroe de guerra falso y destacar en la Administración a pesar de sus pocas dotes, porque se trataba de un bebedor incurable y poco brillante en su trabajo. Nunca reveló nada amparándose en el secreto de los supuestos documentos que obraban en su poder. A pesar de estos endebles argumentos, logró apoyo popular; e incluso Taft, uno de los más importantes entre los republicanos más conservadores, le dio la razón. Incluso el futuro presidente Kennedy creyó algunas de sus afirmaciones. Solo en 1954 empezó a pensarse que podía estar mintiendo; pero ya entonces había mucha gente que se había quedado sin trabajo, algunos habían acabado en la cárcel y unos pocos habían sido deportados. Incluso los Rosenberg fueron ejecutados, acusados de ser espías de la URSS. Esta histeria impidió que subsistiese cualquier causa progresista, por temor de las posibles acusaciones. En el mundo de la cultura, esto tuvo su impacto. Arendt escribe Los orígenes del totalitarismo, donde identifica el nazismo y el comunismo. En la película La invasión de los ladrones de cuerpos se establece una metáfora entre los temores anticomunistas, y unos seres que intentan apoderarse del mundo. Se recurre en algunas obras de Tenesee Williams al enfrentamiento entre el individuo y el sistema, o en obras de Arthur Miller. Pero es este un período de desarrollo en el ámbito de la educación; y por ejemplo se duplica el número de orquestas sinfónicas y Nueva York sustituye a Paris como capital de las Artes Plásticas. La televisión es otro de los medios que marca la pauta en los años futuros.
BIBLIOGRAFÍA:
EL MUNDO ACTUAL ( Javier Tusell)
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Es frecuente que cuando una guerra termina, haya discrepancia entre los aliados que han combatido juntos; y después de 1945 sucedió precisamente esto, pero las diferencias en este caso eran de bastante importancia y la ruptura acabó siendo total, aunque el conflicto no acabase en una nueva guerra generalizada. Raymond Aron le llama en algunos de sus artículos, el fin de las ilusiones o el gran cisma. Habla de una paz belicosa, aunque el miedo a las armas nucleares frenase el estallido de una nueva guerra mundial. Pero las dos superpotencias estaban demasiado alejadas ideológicamente para llegar a un entendimiento, y la guerra fría, que llegó hasta el año 1991, igualmente causó muchos muertos.
1. Nacimiento de la ONU.
Desde el punto de vista de las relaciones internacionales, hay un antes y un después de la II GM; ya que se acaba la preponderancia europea y empieza la de las grandes potencias: USA y la URSS. A causa de la guerra las potencias europeas que antes eran importantes, pierden sobre todo prestigio e incluso influencias en los lugares que habían colonizado. Los aliados deseaban establecer un nuevo sistema de relaciones internacionales, para lo cual había que crear un nuevo organismo internacional que aprovechase la experiencia de la Sociedad de Naciones, pero que también aprendiese de sus problemas. Ya desde la Carta del Atlántico, en 1941, el presidente americano desea establecer los nuevos principios del orden internacional. Los expertos reunidos en Dumbarton Oaks en 1944 establecen los principios del orden internacional, y en la conferencia de Yalta de 1945 se resuelven problemas como la representación de la URSS. Al final los soviéticos logran tres puestos en la Asamblea, para la Federación rusa, Ucrania y Bielorrusia, aunque solicitaban quince. Se reúnen las grandes potencias en San Francisco en 1945 y la Carta fundacional es suscrita por cincuenta estados. Ya en Yalta los tres grandes estados, Inglaterra, URSS y USA habían decidido los procedimientos a aplicar para evitar los problemas que había tenido la Sociedad de Naciones. Por eso se crea el Consejo de Seguridad, que dispone de derecho de veto. En 1946 este consejo lo componen once miembros, que se elevarán a quince en 1966. Su papel era decisivo para tomar decisiones en las cuestiones de paz y seguridad, pues sus resoluciones se imponen a los demás estados. La Asamblea se encarga de admitir a los nuevos miembros y elige a los permanentes del consejo de seguridad, además de emitir recomendaciones, que debían ser aprobadas por dos tercios de los miembros presentes y votantes. Pero en realidad, poco a poco, la Asamblea se va convirtiendo en un gran foro internacional. Aunque se hizo con las mejores intenciones, pronto se ve que la ONU es incapaz de arreglar los grandes problemas internacionales, y ya a principios del año 1946 los países anglosajones se quejaron ante el Consejo de Seguridad de la ocupación del Azerbayán iraní por la URSS. Otro punto de fricción fue el asunto de la energía atómica, ya que los americanos presentaron el Plan Baruch, que proponía remitir a un organismo internacional el desarrollo de esta energía, prohibiendo su uso en la guerra. Los soviéticos rechazaron el plan, aunque previamente Acheson, secretario de estado americano había dicho que un no acuerdo con la URSS significaría una tregua armada. Las dos superpotencias, en realidad, ya estaban enfrentadas desde la conferencia de Postdam de 1945, sobre todo a causa de la forma de ejercer la influencia en las áreas sometidas a ésta. Por tanto, el camino al enfrentamiento estaba abierto. En Moscú se llega al acuerdo de celebrar una conferencia de ministros de Asuntos Exteriores de los grandes países, que queda previsto realizar en Paris, siendo ponentes 21 de los países vencedores de la guerra junto a cinco vencidos, aunque no se acepta ni a Alemania ni a Japón.
Italia pierde las conquistas realizadas durante el fascismo, que o bien se convierten en países independientes, como Albania o Etiopía, o pasan a Grecia, como ocurre con Rodas y el Dodecaneso. Pero hay problemas con algunas de las colonias y con Trieste, ambicionada por Yugoslavia. Rumania pierde Besarabia y Bucovina, aunque incorpora Transilvania. Bulgaria mantiene sus fronteras, y la más perjudicada es Hungría, que cede Trasnsillvania y otras zonas a favor de Rumanía y de la URSS. En Japón la única ocupación era la americana, pero el problema más grave se daba en Alemania. Se había pensado en una ocupación sometida a una autoridad compartida entre los aliados, pero el acuerdo político para ponerla en práctica se hacía complicado. Francia era partidaria de fragmentar Alemania y reclamaba el control del Sarre y la internacionalización del Ruhr. Rusia y Francia reclamaban un estricto programa de reparaciones: Rusia mediante el procedimiento de desmontar las fábricas alemanas y Francia a base de carbón. A lo largo de 1946 se producen escaramuzas en la ONU, y aunque hubiera algunos puntos de consenso, eran mayores las divergencias. Churchill llega a denunciar que hay en Europa una especie de telón de acero desde Stettin hasta Trieste, y el embajador norteamericano en Moscú proponía a su gobierno paciencia, firmeza y vigilancia para contener la expansión soviética. Se dice que el espíritu de Yalta había sido sustituido por el de Riga, porque los diplomáticos en la línea de Wilson, deseaban establecer un nuevo orden internacional donde la URSS jugara un papel en las áreas de influencia, mientras que la línea de Riga veía a propia existencia de la URSS como una amenaza a los estados democráticos. Pero el cambio de parecer se debió más que nada a que descubrieron de verdad el pensamiento de la URSS como no había tenido ocasión de hacerlo cuando aparecía como un aliado contra el Eje. Se atribuye a Walter Lippmann, periodista americano, la expresión guerra fría, aunque se rastrea ya en las coplas el infante don Juan Manuel, cuando se alude a una guerra que se desarrolló sin que fuese declarada. Entre las dos potencias se usó a menudo un lenguaje sumamente dramático, y cuando se sustituyó a Byrnes como secretario de estado por Marshall, la situación todavía dio otro giro de tuerca.
2. LOS ESTADOS UNIDOS DE TRUMAN.
Estados Unidos acaba la guerra con casi medio millón de muertos, pero en situación próspera y sobre todo enfrentando los planteamientos futuros con bastante unanimidad. Casi el 75% de los americanos, en ese momento, estaba de acuerdo con el lanzamiento de la bomba atómica, y la mayoría de losa americanos estaba de acuerdo en crear un organismo como la ONU; y no pensaban nada malo de la URSS. No existía el sentimiento de prevención contra el exterior, más que nada porque se creían invencibles al no haber países que contasen con bombas atómicas ni manera de transportarlas hasta Estados Unidos. Harry Truman se hace cargo de la presidencia a la muerte de Roosvelt, aunque su curriculum no fuese impresionante en exceso, y no estar preparado para el papel que le tocó jugar en la política internacional. Ya Roosvelt había llegado a la conclusión de que no sería fácil llegar a un acuerdo con los soviéticos, pero con la llegada al poder de Truman, la situación da un giro brusco. Asesorado por Harriman, embajador norteamericano en Moscú, en la primera conversación con Molotov se muestra sumamente duro. Pero Stalin era prudente en política exterior, aunque con la actitud de Truman se vuelve más desconfiado. El stablishment influye mucho en la política exterior de Truman. Stimson, Marshall, Acheson, Forrestal, entre otros, son parte de una elite cultivada que sabían la lucha de Estados Unidos para ganar la guerra y estaban en contra de la política del apaciguamiento. Tenían la necesidad de que los Estados Unidos fueran creíbles en Europa y en el mundo. Los primeros meses de 1946 supusieron un cambio en la política americana sobre la URSS, pero no le dieron un giro definitivo. El gasto militar disminuyó y se desmoviliza parte de la tropa, aunque el país contase con la bomba atómica. La política contraria a la guerra fría tenía a Wallace como defensor, aunque más tarde cambia de postura. Aunque Truman no hace mucho caso de sus ideas, le mantiene como responsable de Agricultura. En realidad fue la guerra civil en Grecia la que acabó por hacer que se decantasen a una posición de resistencia frente a los soviéticos. Dean Acheson formula una teoría que partía de la base de que una cesión en apariencia mínima podría tener como consecuencia una avalancha de desastres. Por eso la doctrina Truman, de apoyo a los países que intentan resistir a la penetración comunista. Dice Marshall para explicar el plan que lleva su nombre y que sirvió para cumplir los propósitos de la doctrina Truman:
Nuestra política no está dirigida contra ningún país ni doctrina, sino contra el hambre, la pobreza, la desesperación y el caos.
La demanda de los países europeos, de casi dieciocho mil millones de dólares, quedó reducida a trece mil millones.
3. POLÍTICA INTERNA Y SOCIEDAD DURANTE LA PRESIDENCIA TRUMAN
La llegada de la paz había creado mucha expectación social, y se esperaba al concluir la guerra volver a los programas del New Deal, con un aumento del gasto público. Los mineros, especialmente, estaban muy descontentos, y Truman llega a la conclusión de que hay que adoptar nuevas medidas. Las resume en veintiun puntos con el nombre de FAIR DEAL, aunque para llevarlas a cabo se encuentra con innumerables problemas. No se puede aprobar una ley para el fomento del pleno empleo, porque el Congreso la rechaza, y el presidente incluso se tiene que enfrentar a acusaciones de corrupción. Tampoco logra un servicio de asistencia médica generalizado. Los fracasos en el Congreso se deben a que existe una mayoría de republicanos y de demócratas conservadores. La sociedad tampoco se muestra proclive al excesivo intervencionismo estatal, como podría ser el control de precios. En bastantes ocasiones el legislativo veta las decisiones del presidente, aunque doce de esos vetos son finalmente superados. Truman se aleja poco a poco de los liberales relacionados con la intelectualidad del país, y pronto la figura del presidente será impopular. Cuando anuncia su candidatura a la reelección, parece que tiene pocas posibilidades de ganar, ya que en su propio partido no encuentra el suficiente apoyo. Hay candidatos independientes que le hacen sombra, como el general Eisenhower. La viuda de Roosvelt intenta convencerle para que retire su candidatura, pero al final los demócratas le animan a revivir la alianza con grupos como negros, pobres, campesinos y grupos étnicos. Con todo esto y su enorme energía, consigue ganar. Se encontró con rivales como Wallace, en su propio partido, y con el republicano Dewey, que siempre fue demasiado distante y confiado. En el sur, el demócrata Thurmond dividió el voto conservador, pero Truman hace campaña en Harlem, y esto le da más votos que los perdidos en el sur. Le apoyan los sindicatos y los habitantes de las zonas rurales, pero su victoria se debe sobre todo a que los norteamericanos, en 1948, vivían mejor que antes. Acabada la guerra, se habían dado muchas ventajas a los veteranos, en forma de préstamos para viviendas, para negocios o para reanudar estudios; aunque el crecimiento económico se debiese a la empresa privada. El sociólogo Daniel Bell lo llama la revolución de los conocimientos, que logra un gran aumento de la productividad. La sociedad, y sobre todo los jóvenes, tienen la sensación de que aumentan sus oportunidades, y por eso se endeudan sin miedo; algo que sus padres, conocedores de la crisis de los años treinta, nunca hubieran hecho. Aparecen industrias a las que aguarda un prometedor futuro, como las de electrónica y computación. Un indicio del cambio de la mentalidad es el boom demográfico, porque los jóvenes ya no se hallan tan preocupados por el porvenir. Ahora es una época no de crecimiento urbano, sino de los suburbios, merced a la proliferación de urbanizaciones de nueva construcción, a las que a menudo se criticó por su monotonía arquitectónica, pero que fomentaron la sociabilidad y la relación de barrio. También cambia el tipo de vivienda, porque cambia el estado social de la clase media. Por primera vez en 1944 se admite un periodista negro en una conferencia de prensa del presidente. Y en la guerra los negros adquieren conciencia de su marginación; sobre todo los veteranos del ejército. Hasta 1954 la Armada solo aceptaba a negros en tareas manuales. Pero se lucha por salir de la marginación y solo queda el 11% de población negra analfabeta. Pero todavía los negros no podían ser jueces, y había linchamiento de negros, e incluso el mismo hecho de votar era peligroso. El presidente actuó con mucha prudencia y sólo finalmente apoyó un comité de derechos civiles y fue el primer presidente que se dirigió en un discurso a la NAACP (Asociación Nacional de Americanos de Color). También se alinea con el estado de Israel en una sólida alianza. Lo importante es que por primera vez aparece la conciencia de que la discriminación no es aceptable, e incluso se escriben libros al respecto. En uno de ellos, An American dilemma, se habla de la desigualdad entre blancos y negros, aunque se basa en presunciones que resultan falsas: que los blancos llevarían la voz cantante en combatir la discriminación y que los negros se adecuarían a la vida de los blancos. Sólo en los años cincuenta la música negra empieza a ser ingrediente de la música popular.
Durante la guerra la mujer había trabajado, y con la paz, no quiere volver a quedarse en su hogar, por más que la sociedad sea propicia a la vuelta. La ley manda que los veteranos sustituyan a las mujeres en puestos de trabajo que habían ocupado de manera circunstancial; y las que permanecen en sus puestos, sufren una importante discriminación. En la política, sólo hay ocho congresistas y una senadora, por ejemplo. Los hombres americanos, en su mayoría, se avergonzaban de que sus esposas trabajasen; y en muchos estados eran ilegales los anticonceptivos.
El papel de los sindicatos retrocede; y sus líderes manifiestan su voluntad de llegar a una democracia industrial, en donde a los sindicatos les corresponderá un papel decisivo. Veían en el presidente Truman alguien interesado en romper las huelgas, aunque cambiaron de opinión cuando se votó la Ley Taft Hartley, ya que ponía dificultades a los sindicatos como crear períodos de enfriamiento de los conflictos, impedir la afiliación de todos en un centro de trabajo al mismo sindicato, y obligación de declarar los jefes sindicales que no eran comunistas. Truman vetó la ley, pero su decisión fue derrotada, y finalmente se aprobó. En la práctica, los sindicatos estaban condenados a la marginalidad en su versión menor, porque los grandes sindicatos lo impedían.
También había cosas positivas en la sociedad del momento, como la gran movilidad social, y que se trataba de una sociedad muy estable. Estaba imbuida de actitudes bastante conservadoras, y creció el peso social de la religión. A comienzos de los cincuenta aparece la sociedad de consumo.
4. LA HISTERIA ANTICOMUNISTA.
Ya este miedo había existido después de la IGM, cuando se crea un comité dedicado a perseguir las actividades antiamericanas. En 1940 se aprobó la Smith Act, que perseguía a los defensores del comunismo, en el momento en que los soviéticos se vislumbran como posibles aliados de los nazis. Pero después de la IIGM el FBI y la CIA; que se suponían organismos defensores de las libertades personales, fueron empleados justo en el sentido contrario. Hoover estuvo al frente del FBI casi medio siglo, y usó toda serie de recursos contra los supuestos subversivos. El presidente Truman no tuvo escrúpulos en valerse de sus servicios. Una serie de incidentes con base real, pero que se exageraron mucho, darían lugar a esa especie de histeria anticomunista, que se trasladó a toda la sociedad. En 1945 surge el asunto del periódico Amerasia, partidario de los comunistas chinos; y esto conllevó el interrogatorio de personajes relacionados con el mundo de la cultura y el cine. Quien en estos interrogatorios se acogía a la quinta enmienda, era enviado inmediatamente a una lista negra, porque parecía que tuviese algo que ocultar. En 1947 Hollywood al completo es víctima de esta histeria; y hubo famosos que colaboraron en la lucha anticomunista, como Ronald Reagan, Gary Cooper o Walt Disney. Otros se negaron a hacerlo, como Danny Kaye o Lauren Bacall, y no pasaron por denunciar o espiar a sus compañeros. Frank Sinatra o Judy Garland protestaron ante esta situación y sufrieron en sus carreras los perjuicios. Entre los presuntos subversivos estaba Orson Welles, Pete Seeger o Leonard Bernstein. Muchas de las fortunas en el campo político se hicieron a base de esgrimir un anticomunismo recalcitrante, como es el caso de Mc Carran, uno de los más acérrimos defensores del régimen de Franco en el Congreso. Richard Nixon también nace en la política con la misma actitud de odio al comunismo; y jugó un importante papel en el caso del funcionario Algernon Hiss, denunciado por el antiguo comunista Chambers. En 1949 el Partido Comunista era una fuerza que ni recibía el apoyo de la URSS, y en 1951 los dirigentes comunistas fueron procesados, cuando ya no tenían apenas influencia alguna. En 1956 había en Estados Unidos cinco mil comunistas, pero con un número de infiltrados del FBI enorme. El senador por Wisconsin, Joe Mc Carthy llegó algo tarde a esta persecución, pero se benefició ampliamente de él, y de hecho el movimiento anticomunista se identifica principalmente con su figura. En 1950 denuncia que aproximadamente 250 miembros del Departamento de Estado, son agentes comunistas infiltrados. En realidad, con sus mentiras y exageraciones pretendía inventarse un pasado como héroe de guerra falso y destacar en la Administración a pesar de sus pocas dotes, porque se trataba de un bebedor incurable y poco brillante en su trabajo. Nunca reveló nada amparándose en el secreto de los supuestos documentos que obraban en su poder. A pesar de estos endebles argumentos, logró apoyo popular; e incluso Taft, uno de los más importantes entre los republicanos más conservadores, le dio la razón. Incluso el futuro presidente Kennedy creyó algunas de sus afirmaciones. Solo en 1954 empezó a pensarse que podía estar mintiendo; pero ya entonces había mucha gente que se había quedado sin trabajo, algunos habían acabado en la cárcel y unos pocos habían sido deportados. Incluso los Rosenberg fueron ejecutados, acusados de ser espías de la URSS. Esta histeria impidió que subsistiese cualquier causa progresista, por temor de las posibles acusaciones. En el mundo de la cultura, esto tuvo su impacto. Arendt escribe Los orígenes del totalitarismo, donde identifica el nazismo y el comunismo. En la película La invasión de los ladrones de cuerpos se establece una metáfora entre los temores anticomunistas, y unos seres que intentan apoderarse del mundo. Se recurre en algunas obras de Tenesee Williams al enfrentamiento entre el individuo y el sistema, o en obras de Arthur Miller. Pero es este un período de desarrollo en el ámbito de la educación; y por ejemplo se duplica el número de orquestas sinfónicas y Nueva York sustituye a Paris como capital de las Artes Plásticas. La televisión es otro de los medios que marca la pauta en los años futuros.
BIBLIOGRAFÍA:
EL MUNDO ACTUAL ( Javier Tusell)
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