¿Quién se esconde detrás de las redes sociales? ¿Amigos? ¿Enemigos? ¿Curiosos? ¿Criminales? Son algunas de las preguntas que se hacen día tras día padres preocupados que intentan controlar lo incontrolable.
Casi 700 millones de personas ingresan a Facebook diariamente en todo el mundo y el universo de las comunidades virtuales no sólo logró meterse en los hogares sino que forma parte de la vida íntima de las personas. Un punto de inflexión que desde hace diez años viene cambiando radicalmente la manera de relacionarse de la gente hasta convertirla (con éxito) en dependiente de un mundo peligroso, que muchas veces puede ser irreal. Cincuenta millones de páginas, propiedad de vaya uno a saber quién. Pervertidos, violadores, ladrones o delincuentes en general pueden ser alguno de los 141.000 seguidores que poseen en promedio los usuarios de Facebook, como si se tratara de un juego de escondidas.
Ante este panorama, los menores de edad suelen ser las presas elegidas por los criminales. Se cuelan en la intimidad y se aprovechan de la inocencia de quienes confían en los contenidos de la red social.
El viernes, en Bahía Blanca, un joven de 21 años fue torturado por la familia de una nena de 13, a quien intentó seducir por Facebook. Una historia más de tantas que ocurrieron y siguen pasando en todo el globo. ¿Hay solución? Imposible ponerle un candado a las tendencias digitales. Mucho menos cerrarles las puertas del mundo a nuestros hijos. Pero atentos. Siempre alertas a este grave problema que afecta a las nuevas comunicaciones, donde los lobos se disfrazan de ovejas y las mentiras tienen patas largas.