Muchos fueron los poetas que lloraron la muerte de Federico con sus elegías, recojo algunos de los que se escribieron en su momento, y no a toro pasado.
Antonio Machado
Se le vio, caminando entre fusiles
por una calle larga,
salir al campo frío,
aún con estrellas, de la madrugada.
Mataron a Federico
cuando la luz asomaba.
El pelotón de verdugos
no osó mirarle a la cara.
Todos cerraron los ojos;
rezaron: ¡ni Dios te salva!
Muerto cayó Federico
—sangre en la frente y plomo en las entrañas—.
... Que fue en Granada el crimen
sabed —¡pobre Granada!—, ¡en su Granada!.
(Fragmento)
Rafael Alberti
Mas si mi muerte ha muerto, quedándome la tuya,
si acaso le esperaba más bella y larga vida,
haré por merecerla, hasta que restituya
a la tierra esa lumbre de cosecha cumplida.
si acaso le esperaba más bella y larga vida,
haré por merecerla, hasta que restituya
a la tierra esa lumbre de cosecha cumplida.
Miguel Hernández
Atraviesa la muerte con herrumbrosas lanzas ,
y en traje de cañón, las parameras
donde cultiva el hombre raíces y esperanza,
y llueve sal, y esparce calaveras.
Emilio Prados
¿En dónde está Federico?
a él sólo de menos hecho,
y a él tengo más que contarle,
mucho que contarle tengo.
¿En dónde está Federico?
sólo responde el silencio:
un temor se va agrandando,
temor que encoge los pechos…
…Desde Málaga a Granada.
rojos pañuelos al cuello,
gitanos y pescadores
van de anillos de hierro:
sortijas que envía la muerte
a tus negros carceleros.
Aguárdame, Federico.
a él sólo de menos hecho,
y a él tengo más que contarle,
mucho que contarle tengo.
¿En dónde está Federico?
sólo responde el silencio:
un temor se va agrandando,
temor que encoge los pechos…
…Desde Málaga a Granada.
rojos pañuelos al cuello,
gitanos y pescadores
van de anillos de hierro:
sortijas que envía la muerte
a tus negros carceleros.
Aguárdame, Federico.
Francisco Salinas
Mataron al ruiseñor
Tan sólo porque cantaba.
Sobre los Cármenes nuevos
está llorando Granada
mientras los puños se crispan
pidiendo pronta venganza.
En las torres de mi pueblo
doblando están las campanas.
En las ventanas moriscas
Se oyen sonar las guitarras.
Y su gemido resuenan
en el patio de la Alhambra.
Tan sólo porque cantaba.
Sobre los Cármenes nuevos
está llorando Granada
mientras los puños se crispan
pidiendo pronta venganza.
En las torres de mi pueblo
doblando están las campanas.
En las ventanas moriscas
Se oyen sonar las guitarras.
Y su gemido resuenan
en el patio de la Alhambra.
Concha Méndez
De altos sueños y anchas luces
encendías el ambiente
cuando por mi casa ibas
con los amigos de siempre.
Con Luis, con Pablo, con Delia,
con Rafael, con Vicente,
con Concha, Rosa y Miguel [Hernández]
—¡que tuvo tu misma muerte!—
(Y con Don Luis.. .y Don Lope...
con Tirso... y el Arcipreste...
con Calderón... con Teresa...
con Machado... y Gil Vicente...
con Rosalía... y Darío...
con el Gran Miguel... y Bécquer...
con Boscán... y Garcilaso...
Francisco Goya y Lucientes...
y el otro Francisco el grande...
—que usó quevedos por lentes—
Con Juan Ramón y con Falla
—todos juntos en tu frente—
Y con el vals de las olas...
Y tu gracia sorprendente.)
Tu presencia era verbena
de poesía; una fuente,
que se hacía un ancho río
y arrastraba en su corriente.
Clavel y olivo traías
de tu Andalucía fuerte
al Madrid de aquellos días
que más se animaba al verte.
encendías el ambiente
cuando por mi casa ibas
con los amigos de siempre.
Con Luis, con Pablo, con Delia,
con Rafael, con Vicente,
con Concha, Rosa y Miguel [Hernández]
—¡que tuvo tu misma muerte!—
(Y con Don Luis.. .y Don Lope...
con Tirso... y el Arcipreste...
con Calderón... con Teresa...
con Machado... y Gil Vicente...
con Rosalía... y Darío...
con el Gran Miguel... y Bécquer...
con Boscán... y Garcilaso...
Francisco Goya y Lucientes...
y el otro Francisco el grande...
—que usó quevedos por lentes—
Con Juan Ramón y con Falla
—todos juntos en tu frente—
Y con el vals de las olas...
Y tu gracia sorprendente.)
Tu presencia era verbena
de poesía; una fuente,
que se hacía un ancho río
y arrastraba en su corriente.
Clavel y olivo traías
de tu Andalucía fuerte
al Madrid de aquellos días
que más se animaba al verte.
Fuente: