I Ángeles posados en la punta de la torre, Contemplan, impacientes, la degeneración de la sociedad Ángeles posados en la cima del mundo, ¿Es que acaso nada pueden ver? No, ellos son ciegos, Hundidos en la eterna penumbra de hechos paganos. Pero nosotros no, aún sentimos y vemos la luz del nuevo día. II La triste y desconsentida unión, Lleva consigo toda la aceptación, De una religión hambrienta y desolada. Pero no, nada es superior a esta unión, Es sagrada, fuente de toda la fuerza. Pero a mí solo me gustas tú. No me interesa, en serio no me interesa, Aquello que todas llaman moral. En ningún lugar existe. Mucho menos en nuestra cama. III Asilados de toda sociedad y de toda moral, Nos encontramos en el mismo lugar, de la misma forma, Hacinados y escondidos, una vez más. Pues un afrodisiaco es, Vivir de esta forma tan desconsiderada. Anular toda conexión con nosotros mismos, Y dejar que los pobres instintos guíen nuestros pasos. ¿Por qué vuelves a mí? ¿Es por gusto acaso?, ¿te enamoraste de mí? Si, el amor fluye por nuestras venas y las culposas sabanas. Todos son testigos de la dramatización de una nueva escena de placer. Somos retrato de una pobre fantasía de otros años. Yo soy distinto a ti, Provengo de una sangre amargada y muerta, Tú vives promesas muertas años atrás. ¿Es que acaso somos la pareja perfecta? IV No, no hay perfección en nuestro mundo, Tú se la atribuyes a héroes hermosos y vacíos. Todo está hecho sobre asombrosas incoherencias. Ausencias de todos los casos, Muertes accidentales y casuales, todo en un mismo lugar. Si, casualidades sobre todo, porque gracias a ellas estamos aquí los dos, Recostados, pensando que haremos la próxima vez. ¿Es que acaso estamos locos? No, si no, estaríamos conscientes de nuestra locura. V Pero ya basta de explicar lo que somos, Basta ya del triste y soberbio disfraz. Desnúdate de una vez. Ponte la ropa y dime la verdad. Dame el maldito afrodisiaco. Apégalo a mi cuerpo, déjalo caer. Déjame ser débil, aunque sea solo una vez. Experimentar contigo, no se compara a nada Descanso, ciegamente, en tu pelvis destrozada y aliñada. Admiras mi desnudez, sin que me importa si te gusta Mis sentimientos son tuyos. Y si está mal hecho, desde el génesis ha estado mal. VI El bohemio y la reina se han encontrado, Se desprecian mutuamente. Pero en la cama dejan atrás, ropas y prejuicios, Y por única vez, nos hundimos En la noche clara y en el día a ojos cerrados.
Afrodisíaco..... Poema propio
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