SOÑANDO TU BOCA
Hoy he soñado tu boca, perdido en la oscuridad, hambriento de dolor.
He mirado tus ojos en las estrellas, caminando al oeste, penando al anochecer.
Será que no me respondes, cuando en soledad pienso tu nombre.
Será que me oyes, cuando en mi locura grito tu alma.
Óyeme amor, te necesito.
Cántame con tu voz, aurora de sol, ilumíname en la necesidad de tus labios, de mi razón.
Caminaré aún más hacia el oeste, hasta llegar al rojo atardecer.
Siéntate a mi lado y hazme reír el alma, que no suplico más, a este sordo cielo, a este débil corazón.
Y susúrrame al oído, que quiero vivir.
Hiéreme el orgullo, rasguña mi piel. Que ya el lobo se ha ido, que su presa escapó.
Vuélame los campos, con tus alas al viento, con tu implacable fragor.
Salpícame la indiferencia, y báñame de amor, que solo quiero tu agua, fresca del amanecer.
Y mírame con tu postura, de golondrina inquieta, de flor en primavera.
Hoy que mi añoranza te busca y sólo me encuentra, que mi alma dividida no halla la razón.
Que el latir se apaga en este viejo corazón.
Encuéntrame, mi amor, ámame, acaríciame, y hazme feliz, que en la brisa de mis noches, he de hallarte al volver.
Hoy he soñado tu boca, perdido en la oscuridad, hambriento de dolor.
He mirado tus ojos en las estrellas, caminando al oeste, penando al anochecer.
Será que no me respondes, cuando en soledad pienso tu nombre.
Será que me oyes, cuando en mi locura grito tu alma.
Óyeme amor, te necesito.
Cántame con tu voz, aurora de sol, ilumíname en la necesidad de tus labios, de mi razón.
Caminaré aún más hacia el oeste, hasta llegar al rojo atardecer.
Siéntate a mi lado y hazme reír el alma, que no suplico más, a este sordo cielo, a este débil corazón.
Y susúrrame al oído, que quiero vivir.
Hiéreme el orgullo, rasguña mi piel. Que ya el lobo se ha ido, que su presa escapó.
Vuélame los campos, con tus alas al viento, con tu implacable fragor.
Salpícame la indiferencia, y báñame de amor, que solo quiero tu agua, fresca del amanecer.
Y mírame con tu postura, de golondrina inquieta, de flor en primavera.
Hoy que mi añoranza te busca y sólo me encuentra, que mi alma dividida no halla la razón.
Que el latir se apaga en este viejo corazón.
Encuéntrame, mi amor, ámame, acaríciame, y hazme feliz, que en la brisa de mis noches, he de hallarte al volver.