La palabra autonomía se ha usado a lo largo de la historia para diferentes situaciones. Ha sido parte de grandes acontecimiento que han cambiado el mundo, de manera buena o mala, quién lo sabe. La idea de la autonomía es enemiga de los dogmas pues hace alusión a la conjunción adversativa “pero”. El “pero” nunca ha sido una palabra amada por los padres, la iglesia ni por ninguna autoridad de la sociedad, y la respuesta es porque esta motiva a cuestionarse lo que para muchos no se debe.
Algunos temen por esta palabra. La autonomía es el dominio que tiene el hombre para comportarse y manejarse así mismo, sin ayuda externa (Kant). Aunque esta sea una definición general, tiene relación con las demás cosas donde la autonomía tiene relevancia. En la pedagogía, se basa más en la adquisición de conocimiento desde el interés de los estudiantes, y de saciar el propio gusto por saber la verdad; también al comportamiento ético y moral del estudiante sin vigilancia alguna. (Freire, 1997)
Pero, ¿desde cuándo la educación dejó que la autonomía se encargase del proceso de aprendizaje? El estudiante creyente de su autonomía es capaz de investigar, de negar lo que ya se ha dicho. Indagar sobre el conocimiento total de sus maestros. Cuando hacen una pregunta como ¿por qué? O dicen cosas como “Yo he leído que esto no es así…” “Yo investigué y ahora se dice que es otra cosa…” se estaría poniendo en práctica la autonomía. Pero esto desafía al docente, quien por obvias razones es quien posee todo el conocimiento. Con este modelo de enseñanza se estarían formando mentes capaces de inventar cosas como más tecnología, vacunas y cosas innecesarias como esas. Estudiantes como estos transformaron el mundo en la pesadilla que es hoy, Thomas Alva Edison y su invento del bombillo que remplazó a las velas; la vacuna contra la malaria de Manuel Elkin Patarroyo; Steve Job y Mac, estos y más son los inventos más absurdos.
Ahora bien, si un docente creyera en la autonomía, dejaría que los estudiantes perdieran su tiempo en estas cosas. Además, los maestros perderían su liderazgo, su papel central en este proceso de transferencia de conocimientos. Ni siquiera un animal sería capaz de hacer esto, pues peligran sus instintos, sus modos de vida, de seguir existiendo como siempre lo han hecho. Y entonces para qué están los maestros en clase si no para evitar que los niños se vayan por tales caminos; Solos, sin protección, a su suerte, con sus propias leyes éticas. ¿Los docentes solo estarían para enseñar cómo portarse bien? ¡No! Un maestro debe ser esa persona que les da todo ese conocimiento, los adentra al mundo con los mismos saberes, todos deben ser iguales, personas de bien. No criminales con conocimientos diferentes, peligrosos para todo lo que es el ser humano ahora y ha sido siempre; trabajadores, honestos y sumisos.
Por creer en esta “forma de pensar” es que se han librado batallas, guerras sin ningún motivo más que el de ser “libres”, pero no de la libertad que se goza ahora, sino para llegar al libertinaje y andar por el mundo sin que nadie pueda juzgar sus comportamientos pues ellos tienen ya una teoría que los defiende. Tienen cómo proteger sus nuevas ideas sucias. Sacadas de algún libro que debió ser quemado hace mucho. Por ejemplo, los de Paulo Freire (pedagogía de la autonomía; y la pedagogía del oprimido; La importancia de leer y el proceso de liberación.); de Fernando Savater; William Ospina; Erick Fromm (El miedo a la libertad) y otros tantos que apoyan esto. Ya se olvidó al conductismo con Skinner y John Watson; en el cual, la memorización era la mejor forma de aprender, y además saberse comportar y respetar al docente. Aquellos años ya no están.
Para alguno, la autonomía es una esclavitud, es decir, sin un docente que esté sobre ellos, enseñándoles lo que deben aprender, y cómo aprenderlo; les deja ese trabajo a ellos mismos, a sus cabezas, es como si su amo estuviese dentro de ellos, iría a todas partes. Se conocen casos de personas que fueron educados con esta pedagogía. Manifiestan no tiener paz. Esas personas están todo el tiempo peleando contra sus deseos de procrastinar . No pueden descansar un momento. Y advierten a las que están en este proceso, que siempre se estarán preguntando cosas que tendrán que resolver por ellos mismos, sin alguien que les vaya a contar todo. Y si se equivocan, sentirán la necesidad de volverlo a intentar. Pero estarán solos en todo este lío. Tan solo con algunas lecciones, pero no serán suficiente.
Todos disfrutaban cuando el docente no estaba en el salón porque se podía ser libre. Jugar, hacer travesuras, etcétera. Ahora con todo este rollo de la Autonomía, sentirán la necesidad de seguir aprendiendo, de portarse bien cuando no están vigilándolos; y puede que sea esto bueno para los docentes, pero dónde queda la tranquilidad. Las mentes programadas con este modelo de enseñanza, están en constante esclavitud, de inquietud. No son capaces de saciarse, quieren cada vez más conocimiento, más y más. Se convierten en personas ambiciosas de saber.
Alguna vez alguien comentó un sueño, el de ser Contador en una empresa, como su madre; llevar las cuentas de una compañía, ser responsable y tener las cosas siempre ordenadas para sus jefes. Pero en tal proceso de esclavitud, comenzó a adquirir cosas de otras carreras, de biología, de historia, hasta psicología (esta asignatura no es de la escuela). Conoció tanto de otras cosas que perdió el sueño de ser como ella. Pero su interés se centró en la pedagogía, decidió ser maestro. Y ¿para qué? Quiso que todos pasaran lo que él padeció. La inseguridad de todo, juzgar el porqué de todo, quitarles la felicidad cotidiana y volverlos esclavos de su mente. Quizás algún día, cuando ya haya muchos con esta programación, intenten cambiar la forma de enseñar. Porque aún son pocos, pero cuando sean más, entonces se darán cuenta de tan grave dilema. Será un problema social, y no solo de unos cuantos. Todos estos problemas son ocasionados por la autonomía. Si alguien considera la Autonomía como algo bueno ¿será capaz de vivir con todo esto en su cabeza? No se arriesgue a cuestionar nada ni mucho menos a pensar por sí mismo.
Estecrito por: Esteban Santamaria Delgado.
Bibliografía
Freire, P. (1997). Pedagogía de la Autonomía: siglo XXI editores s.a.
Freire, P. (2003). La importancia de leer y el proceso de liberación. Traducción de Stella Mastrangelo.15ª edición. México, D.F: Siglo XXI editores.
Fromm, E. (1973). El miedo a la libertad. México, D.F: Siglo XXI editores.
Savater, F. (1997). El valor de educar. Barcelona: Ariel.
Trabajos citados
Los paradigmas de la educación. (2004) Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey.
Algunos temen por esta palabra. La autonomía es el dominio que tiene el hombre para comportarse y manejarse así mismo, sin ayuda externa (Kant). Aunque esta sea una definición general, tiene relación con las demás cosas donde la autonomía tiene relevancia. En la pedagogía, se basa más en la adquisición de conocimiento desde el interés de los estudiantes, y de saciar el propio gusto por saber la verdad; también al comportamiento ético y moral del estudiante sin vigilancia alguna. (Freire, 1997)
Pero, ¿desde cuándo la educación dejó que la autonomía se encargase del proceso de aprendizaje? El estudiante creyente de su autonomía es capaz de investigar, de negar lo que ya se ha dicho. Indagar sobre el conocimiento total de sus maestros. Cuando hacen una pregunta como ¿por qué? O dicen cosas como “Yo he leído que esto no es así…” “Yo investigué y ahora se dice que es otra cosa…” se estaría poniendo en práctica la autonomía. Pero esto desafía al docente, quien por obvias razones es quien posee todo el conocimiento. Con este modelo de enseñanza se estarían formando mentes capaces de inventar cosas como más tecnología, vacunas y cosas innecesarias como esas. Estudiantes como estos transformaron el mundo en la pesadilla que es hoy, Thomas Alva Edison y su invento del bombillo que remplazó a las velas; la vacuna contra la malaria de Manuel Elkin Patarroyo; Steve Job y Mac, estos y más son los inventos más absurdos.
Ahora bien, si un docente creyera en la autonomía, dejaría que los estudiantes perdieran su tiempo en estas cosas. Además, los maestros perderían su liderazgo, su papel central en este proceso de transferencia de conocimientos. Ni siquiera un animal sería capaz de hacer esto, pues peligran sus instintos, sus modos de vida, de seguir existiendo como siempre lo han hecho. Y entonces para qué están los maestros en clase si no para evitar que los niños se vayan por tales caminos; Solos, sin protección, a su suerte, con sus propias leyes éticas. ¿Los docentes solo estarían para enseñar cómo portarse bien? ¡No! Un maestro debe ser esa persona que les da todo ese conocimiento, los adentra al mundo con los mismos saberes, todos deben ser iguales, personas de bien. No criminales con conocimientos diferentes, peligrosos para todo lo que es el ser humano ahora y ha sido siempre; trabajadores, honestos y sumisos.
Por creer en esta “forma de pensar” es que se han librado batallas, guerras sin ningún motivo más que el de ser “libres”, pero no de la libertad que se goza ahora, sino para llegar al libertinaje y andar por el mundo sin que nadie pueda juzgar sus comportamientos pues ellos tienen ya una teoría que los defiende. Tienen cómo proteger sus nuevas ideas sucias. Sacadas de algún libro que debió ser quemado hace mucho. Por ejemplo, los de Paulo Freire (pedagogía de la autonomía; y la pedagogía del oprimido; La importancia de leer y el proceso de liberación.); de Fernando Savater; William Ospina; Erick Fromm (El miedo a la libertad) y otros tantos que apoyan esto. Ya se olvidó al conductismo con Skinner y John Watson; en el cual, la memorización era la mejor forma de aprender, y además saberse comportar y respetar al docente. Aquellos años ya no están.
Para alguno, la autonomía es una esclavitud, es decir, sin un docente que esté sobre ellos, enseñándoles lo que deben aprender, y cómo aprenderlo; les deja ese trabajo a ellos mismos, a sus cabezas, es como si su amo estuviese dentro de ellos, iría a todas partes. Se conocen casos de personas que fueron educados con esta pedagogía. Manifiestan no tiener paz. Esas personas están todo el tiempo peleando contra sus deseos de procrastinar . No pueden descansar un momento. Y advierten a las que están en este proceso, que siempre se estarán preguntando cosas que tendrán que resolver por ellos mismos, sin alguien que les vaya a contar todo. Y si se equivocan, sentirán la necesidad de volverlo a intentar. Pero estarán solos en todo este lío. Tan solo con algunas lecciones, pero no serán suficiente.
Todos disfrutaban cuando el docente no estaba en el salón porque se podía ser libre. Jugar, hacer travesuras, etcétera. Ahora con todo este rollo de la Autonomía, sentirán la necesidad de seguir aprendiendo, de portarse bien cuando no están vigilándolos; y puede que sea esto bueno para los docentes, pero dónde queda la tranquilidad. Las mentes programadas con este modelo de enseñanza, están en constante esclavitud, de inquietud. No son capaces de saciarse, quieren cada vez más conocimiento, más y más. Se convierten en personas ambiciosas de saber.
Alguna vez alguien comentó un sueño, el de ser Contador en una empresa, como su madre; llevar las cuentas de una compañía, ser responsable y tener las cosas siempre ordenadas para sus jefes. Pero en tal proceso de esclavitud, comenzó a adquirir cosas de otras carreras, de biología, de historia, hasta psicología (esta asignatura no es de la escuela). Conoció tanto de otras cosas que perdió el sueño de ser como ella. Pero su interés se centró en la pedagogía, decidió ser maestro. Y ¿para qué? Quiso que todos pasaran lo que él padeció. La inseguridad de todo, juzgar el porqué de todo, quitarles la felicidad cotidiana y volverlos esclavos de su mente. Quizás algún día, cuando ya haya muchos con esta programación, intenten cambiar la forma de enseñar. Porque aún son pocos, pero cuando sean más, entonces se darán cuenta de tan grave dilema. Será un problema social, y no solo de unos cuantos. Todos estos problemas son ocasionados por la autonomía. Si alguien considera la Autonomía como algo bueno ¿será capaz de vivir con todo esto en su cabeza? No se arriesgue a cuestionar nada ni mucho menos a pensar por sí mismo.
Estecrito por: Esteban Santamaria Delgado.
Bibliografía
Freire, P. (1997). Pedagogía de la Autonomía: siglo XXI editores s.a.
Freire, P. (2003). La importancia de leer y el proceso de liberación. Traducción de Stella Mastrangelo.15ª edición. México, D.F: Siglo XXI editores.
Fromm, E. (1973). El miedo a la libertad. México, D.F: Siglo XXI editores.
Savater, F. (1997). El valor de educar. Barcelona: Ariel.
Trabajos citados
Los paradigmas de la educación. (2004) Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey.