Durante 22.000 años
La cueva de Altamira es una cavidad natural en la roca en la que se conserva uno de los ciclos pictóricos y artísticos más importantes de la Prehistoria.2 Está situada en el municipio español de Santillana del Mar, Cantabria, a unos dos kilómetros del centro urbano, en un prado del que tomó el nombre.
Réplica del techo de la cueva de Altamira, expuesta en los jardines del Museo Arqueológico Nacional de España
Desde su descubrimiento por un cazador en 1868 y su posterior estudio por Marcelino Sanz de Sautuola ha sido excavada y estudiada por los principales prehistoradores de cada una de las épocas una vez que fue admitida su pertenencia al Paleolítico.
Las pinturas y grabados de la cueva pertenecen a los períodos Magdaleniense y Solutrense principalmente y, algunos otros, al Gravetiense y al comienzo del Auriñaciense, esto último según pruebas utilizando series de uranio. De esta forma se puede asegurar que la cueva fue utilizada durante varios periodos, al menos, unos 22 000 años, desde hace unos 35 600 hasta hace 13 000 años cuando la entrada principal de la cueva quedó sellada por un derrumbe, todos dentro del Paleolítico superior.
El estilo de gran parte de sus obras se enmarca en la denominada «escuela franco-cantábrica», caracterizada por el realismo de las figuras representadas. Contiene pinturas polícromas, grabados, pinturas negras, rojas y ocres que representan animales, figuras antropomorfas, dibujos abstractos y no figurativos.7
Calificativos como: «Capilla Sixtina» del arte rupestre; «...la manifestación más extraordinaria de este arte paleolítico...», «... la primera cueva decorada que se descubrió y que continua siendo la más espléndida»; y «...si la pintura rupestre [paleolítica] es el ejemplo de una gran capacidad artística, la cueva de Altamira representa su obra más sobresaliente», nos indican la gran calidad y belleza del trabajo del hombre magdaleniense en este recinto.
Fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1985.13 En el año 2008 se hizo una extensión de la nominación a otras 17 cuevas del País Vasco, Asturias y la propia Cantabria, pasándose a llamar el conjunto «Cueva de Altamira y arte rupestre paleolítico del norte de España».
Las primeras pinturas fueron realizadas por los primeros Homo Sapiens que poblaron Europa hace 35.000 años, por lo que son más antiguas de lo que se creía
Fotografía facilitada por el museo de Altamira de algunas de las pinturas de la Cueva de Altamira Efe / Pedro Saura
Un estudio de universidades del País Vasco, Barcelona, Bristol y Southampton ha revelado que la cueva de Altamira, en Santillana del Mar (Santander), fue un santuario y un lugar de visita durante el Paleolítico y que su arte rupestre se dilató en el tiempo, al menos, durante 22.000 años.
El estudio, que se publica este jueves en la edición en línea de la revista norteamericana Journal Archaeological, demuestra que las primeras pinturas fueron realizadas por los primeros Homo Sapiens que poblaron Europa hace 35.000 años, por lo que son más antiguas de lo que se creía hasta ahora.
Según ha informado la Universidad de Barcelona, el estudio acredita que el arte paleolítico de Altamira se dilató en el tiempo, al menos, entre hace 35.000 y 15.200 años y documenta "el alto valor simbólico que la cueva tuvo para los grupos paleolíticos y la reutilización e integración simbólica progresiva de los motivos previamente existentes en cada una de las nuevas fases de construcción del santuario".
Los investigadores, químicos y arqueólogos liderados por el Grupo Consolidado de Alto Rendimiento en Prehistoria de la Universidad del País Vasco, han concluido que Altamira fue "un referente, un santuario, un lugar de visita durante el Paleolítico".
La cueva de Altamira es una cavidad natural en la roca en la que se conserva uno de los ciclos pictóricos y artísticos más importantes de la Prehistoria.2 Está situada en el municipio español de Santillana del Mar, Cantabria, a unos dos kilómetros del centro urbano, en un prado del que tomó el nombre.
Réplica del techo de la cueva de Altamira, expuesta en los jardines del Museo Arqueológico Nacional de España
Desde su descubrimiento por un cazador en 1868 y su posterior estudio por Marcelino Sanz de Sautuola ha sido excavada y estudiada por los principales prehistoradores de cada una de las épocas una vez que fue admitida su pertenencia al Paleolítico.
Las pinturas y grabados de la cueva pertenecen a los períodos Magdaleniense y Solutrense principalmente y, algunos otros, al Gravetiense y al comienzo del Auriñaciense, esto último según pruebas utilizando series de uranio. De esta forma se puede asegurar que la cueva fue utilizada durante varios periodos, al menos, unos 22 000 años, desde hace unos 35 600 hasta hace 13 000 años cuando la entrada principal de la cueva quedó sellada por un derrumbe, todos dentro del Paleolítico superior.
El estilo de gran parte de sus obras se enmarca en la denominada «escuela franco-cantábrica», caracterizada por el realismo de las figuras representadas. Contiene pinturas polícromas, grabados, pinturas negras, rojas y ocres que representan animales, figuras antropomorfas, dibujos abstractos y no figurativos.7
Calificativos como: «Capilla Sixtina» del arte rupestre; «...la manifestación más extraordinaria de este arte paleolítico...», «... la primera cueva decorada que se descubrió y que continua siendo la más espléndida»; y «...si la pintura rupestre [paleolítica] es el ejemplo de una gran capacidad artística, la cueva de Altamira representa su obra más sobresaliente», nos indican la gran calidad y belleza del trabajo del hombre magdaleniense en este recinto.
Fue declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1985.13 En el año 2008 se hizo una extensión de la nominación a otras 17 cuevas del País Vasco, Asturias y la propia Cantabria, pasándose a llamar el conjunto «Cueva de Altamira y arte rupestre paleolítico del norte de España».
Las primeras pinturas fueron realizadas por los primeros Homo Sapiens que poblaron Europa hace 35.000 años, por lo que son más antiguas de lo que se creía
Fotografía facilitada por el museo de Altamira de algunas de las pinturas de la Cueva de Altamira Efe / Pedro Saura
Un estudio de universidades del País Vasco, Barcelona, Bristol y Southampton ha revelado que la cueva de Altamira, en Santillana del Mar (Santander), fue un santuario y un lugar de visita durante el Paleolítico y que su arte rupestre se dilató en el tiempo, al menos, durante 22.000 años.
El estudio, que se publica este jueves en la edición en línea de la revista norteamericana Journal Archaeological, demuestra que las primeras pinturas fueron realizadas por los primeros Homo Sapiens que poblaron Europa hace 35.000 años, por lo que son más antiguas de lo que se creía hasta ahora.
Según ha informado la Universidad de Barcelona, el estudio acredita que el arte paleolítico de Altamira se dilató en el tiempo, al menos, entre hace 35.000 y 15.200 años y documenta "el alto valor simbólico que la cueva tuvo para los grupos paleolíticos y la reutilización e integración simbólica progresiva de los motivos previamente existentes en cada una de las nuevas fases de construcción del santuario".
Los investigadores, químicos y arqueólogos liderados por el Grupo Consolidado de Alto Rendimiento en Prehistoria de la Universidad del País Vasco, han concluido que Altamira fue "un referente, un santuario, un lugar de visita durante el Paleolítico".