Como lo comentábamos en la entrada anterior, la nariz es un órgano que en muchas ocasiones es olvidado o subvalorado tal vez por desconocimiento, su principal función es el paso del aire para humidificarlo, calentarlo y evitar el paso de partículas, estas funciones básicas se realizan de manera muy eficiente.
Dentro de la nariz se encuentran los cornetes que son estructuras que se llenan de sangre aumentando o disminuyendo su tamaño según sea el caso actuando como una resistencia al paso del aire para que este disminuya su velocidad y aumente el tiempo y superficie de contacto permitiendo que alcance la temperatura corporal en unos cuantos segundos sin importar cual sea la temperatura del aire exterior.
La humidificación se hace por condensación, como las gotas de agua que se forman en el techo de un baño con vapor. El aire inspirado puede alcanzar hasta un 95% de humedad lo que evita resequedad en la garganta con su paso funcionando como un humidificador integrado. Las células que se encuentran en la superficie de la nariz y el aparato respiratorio junto con el moco producido tienen la capacidad de atrapar partículas en el aire muy pequeñas evitando que estas alcancen la vía aérea inferior y nos causen algún daño.
El aire que respiramos a través de la nariz, caliente, húmedo y humidificado nos brinda una adecuada oxigenación en todo momento ya que puede adaptarse según los requerimientos en el ejercicio, el reposo y el sueño.

Dentro de la nariz se encuentran los cornetes que son estructuras que se llenan de sangre aumentando o disminuyendo su tamaño según sea el caso actuando como una resistencia al paso del aire para que este disminuya su velocidad y aumente el tiempo y superficie de contacto permitiendo que alcance la temperatura corporal en unos cuantos segundos sin importar cual sea la temperatura del aire exterior.
La humidificación se hace por condensación, como las gotas de agua que se forman en el techo de un baño con vapor. El aire inspirado puede alcanzar hasta un 95% de humedad lo que evita resequedad en la garganta con su paso funcionando como un humidificador integrado. Las células que se encuentran en la superficie de la nariz y el aparato respiratorio junto con el moco producido tienen la capacidad de atrapar partículas en el aire muy pequeñas evitando que estas alcancen la vía aérea inferior y nos causen algún daño.
El aire que respiramos a través de la nariz, caliente, húmedo y humidificado nos brinda una adecuada oxigenación en todo momento ya que puede adaptarse según los requerimientos en el ejercicio, el reposo y el sueño.