AYER Aquí, en las tardes últimas, persiste el eco del ayer de mi memoria, que nunca ha de ser parte de la Historia que el hombre escribirá. ¡Me mira triste un niño desde el fondo de un retrato, pidiéndome perdón! Secretamente se fue transfigurando en el doliente que escribe la elegía que dilato. No puedo enumerar los desconsuelos, las lágrimas vertidas, los desvelos. ¿No ves que mi pasado me da miedo? Y no soy otra cosa que pasado. Soy un ayer fugaz, desconsolado, un verso de Francisco de Quevedo. AL BIBLIOTECARIO Los libros que celosamente amparas, acumulando polvo en las cubiertas, desbordan de elegías y reyertas, de pueblos, de jardines y de caras. Entre muros de ciegos universos Borges te fue. Caminas y disfrutas los versos que te muestran las mil rutas que nunca has recorrido, y esos versos te invocan para que les des abrigo. El hombre, cuando quiere ahogar su llanto, acude a ti, que guardas el encanto de Dante y de Verlaine. Tú eres testigo del lloro de Abélard. Tienes abierto un mundo donde Cristo aún no ha muerto. YO, ERNESTO SABATO El escritor, en su último minuto, se dice: No voy a llorar hoy, ya lo hice en vida. Con tanto desconsuelo he padecido la idea de la ausencia y del olvido, la idea del silencio en la partida. No temblaré, lo sé, pues reconforta pensar que dejaré en los anaqueles algún libro feliz. Esos papeles que forman la columna que soporta mis años… muchos años. Ya no temo el roce de la hoz que, seductora, fulgura con el brillo de la aurora. Cansado, llego al fin, al otro extremo. Mirando atrás, invoco algunos versos de Borges, que entendió este sentimiento. De fondo se oye el cuarto movimiento de un último Chopin. Los universos oscuros que labré en mis tres ficciones se están quedando atrás. Ya queda nada: los brazos de la Sombra aletargada se ciernen sobre mí, como prisiones. Yo he dicho muchas veces que la Muerte tendría que llevarme con la ayuda de la guardia civil. Pero, sin duda, los años debilitan al más fuerte. Nicolás Ricci -- Respecto de este último poema, recordaré tan solo las palabras de Mario Sabato cuando le preguntaron por la salud de su padre: Papá está yéndose. Más literatura aquí: http://www.taringa.net/perfil/nicolasricci/posts
Otros tres poemas míos
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