Más críticas en: http://ociobycravurok.blogspot.com/
Do you hear the people sing?
Cuando ves esta cinta por primera vez se te llenan de lágrimas los ojos y se te hace un nudo en la garganta, no sólo por su cruda exponencia emocional, sino por su exquisita calidad.
Con actuaciones de lujo, con un arte impecable y con maravillosos detalles técnicos, Tom Hooper se quita de encima la fama del "adecuado perfecto" al dirigir un musical, con detalles y tomas jamás vistas en el género y lo mejor para los cinéfilos, es que lo hace con todo el éxito del mundo.
Luego de hacer el Discurso del Rey, muchos pensaron (entre esos: yo) que Hooper jamás llegaría a tomar un riesgo en su carrera y siempre haría películas con el folleto de la academia; pero por fortuna, no pudimos estar más equivocados. El inglés lo dio todo en esta cinta, se fue hasta lo más profundo, para poder ascender hacia la gloria que esta película se merece, lo hace con variopintas secuencias que intercambian la toma de un número musical a otro, mediante la utilización de grúas y demás, también explota el talento de su reparto al permitirles cantar en primeros planos, permitiéndole a la audiencia sentir más el dolor de cada personaje.
A través de cincuenta y dos números musicales, el reparto se luce hasta más no poder, claro está, que en diferente medida; primero tenemos al protagonista Jean Valjean (Hugh Jackman) quien sorprende con su tesitura, la de un tenor dramático por el lado musical y por la parte actoral nos regala una de las mejores actuaciones del año (2012) con todo tipo de matices que muestran la esencia del personaje creado por Victor Hugo en 1860, qué gran artista resultó ser Jackman; luego tenemos a la indefensa Fantine (Anne Hathaway) quien al igual que Jackman hace el mejor papel de su vida y aunque no tiene tanto tiempo para lucirse como el australiano, hace memorables sus pocos minutos en escena, por su sufrimiento, por sus gesto adecuados y siempre bien metidos tanto en el timing musical como en el de la cinta misma, además cuando canta I Dreamed a Dream el auditorio entero se consume ante el talento artístico de esta mezzosoprano; después vienen dos voces hermosas, los jóvenes amantes Marius (Eddie Redmayne) y Cosette (Amanda Seyfried) quienes hacen presencia en lo que vendría a ser el segundo acto, juntos logran erizar la piel y se ganan el cariño y la simpatía del público; como mención especial están las voces infantiles de Gavroche y Cosette niña, quienes aportan bastante a la cinta y se quedan en la memoria de todos; por último, está Javert (Rusell Crowe) quien es quizá (en mi humilde opinión) el único un poco flojo en la parte del canto; sin embargo resulta por encima de lo adecuado para la película, ya que compensa con su talento histriónico y entrega a un cumplidor y oscuro inspector de la policía francesa, puede que no sea el mejor papel del gladiador, pero aporta cuanto puede al producto y jamás le quita ni un gramo de calidad.
El diseño de vestuario debió ser todo un reto, porque logra adaptarse a la época y ser divertido y único a la vez; los escenarios, están hechos con un arte impresionante, basta con fijarse en el barco de la secuencia inicial, en la Banshee del puerto, o en las gárgolas parisinas; qué buena construcción se logró en este filme. Una ciudad real, pero mágica que utiliza la misma paleta de colores que fue usada en el Discurso del Rey, que de ahora en más será reconocida como la paleta Hooper.
Uno de los mayores aciertos de Les Misérables es estar ubicada en un paraverso donde el acto de comunicación oral se da cantando.
La música de Claude-Michel Schönberg ya es conocida por varias personas. Y todos podemos dar fe de su calidad; sin embargo por no ser un Original Sound Track ve sus posibilidades de Oscar algo disminuidas, pero no pierde ni un punto como unidad fílmica, al contrario, la música de Schönberg le engrandece y le convierte en una obra maestra del séptimo arte.