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Historia de una princesa, de una reina y un carcelero.

Esta es una expresión escrita de una larga cuenta de sentimientos e ideas que intentan escapar de mi cabeza como los aullidos que daban los lobos a la luna, no los puedo evitar y voy a seguir liberándolos paulatinamente el resto de mi vida.

Espero que los disfruten, no hay mejor cura para mi alma que compartir palabras complejas. Con el tiempo y con más pistas podrán entender las historias que quiero contar.

OPINIONES DE ESTILO, FORMA, REDACCIÓN ACEPTADAS CON GRATITUD


Es muy importante que disfrutes de esta canción al leer:

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I


No tengo tiempo para contar historias largas, mi última noche se acerca; con ella, la libertad que mi corazón anhela, por la que llora. La tan pretendida emancipación del sentimiento de ruptura, de disección que en él pesa con cada palpitar, se aproxima. Lo siente venir tras cada golpe pulsante y doloroso, tras cada palpitar transformado en martirio, tras cada tortura proveniente de memorias creadas por una princesa descaradamente engañosa que le prometió emancipaciones y gozos, pero que al final, tras hacerlo pedazos, sólo le hizo ser consciente de la herida que ella misma causó y por la cual ahora se desangra, por la que cada partícula del sentimiento que alguna vez lo compuso huye buscando, en un recorrido por vasos sanguíneos que dejaron de trasladar la vida, otras partes del cuerpo que le brinden consuelos, placeres disfrazados de cariño, remedios que saquen clavos, pero que le llevaron a repetir su historia y finalmente al encierro. Ya no hay escapatoria, sólo queda esperar la noche que libera todo, mi carcelero nació conmigo y me juró que lentamente sería mi verdugo.

II


Cómo de un sueño premonitorio desperté, una princesa me tomaba en sus brazos y me decía que nunca me dejaría; tenía la boca seca y con sabor a al gozo de despertar sólo, mi primer amor se había ido y no volvería en mucho tiempo, estaba triste pero me sentía a mis anchas. Tras un largo día de trabajo y unas horas de añoranza recibí una llamada.

– Hijo no lo olvides, hoy es el cumpleaños de tu hermana y quiere celebrar contigo. –

No tenía un centavo pero esa era no era razón evitarlo, fui a casa para hacer de mí un ser agradable y volví de donde venía, – mi hermana y el centro… pensé – en el camino llamé a una amiga, necesito ir con alguien, es el primer fin de semana sólo y no puedo conocer a nadie, no contestó. Pronto me daría cuenta que me equivocaba, sí podía conocer a alguien.

Una esbelta figura llena de finas coqueterías, de esas que por la calle no te miran así les pongas los pelos de punta, quedó envuelta en un hálito de energía que me ocupaba desde hacía mucho tiempo. Queríamos lo mismo, nos buscábamos el uno al otro y al finalizar la noche nos fuimos juntos, sería algo de una vez porque en un mes se iba para nunca volver. En su cama se desarrolló un juego que nunca imaginé pero que me dejaría marcado para siempre, nunca pensé que los besos me abrirían tanto el apetito, ella nunca se imaginó que había encontrado su némesis. Lo que los dos desconocíamos eran los juegos que el destino disfrutaba, usándonos como piezas en una idílica partida de un ajedrez macabro que cambió la energía del mundo entero.

Un mes pasó en un instante, la princesa que jamás duda de su camino se fue a recorrerlo no sin antes quedar marcada por el bufón que escribe, el destino ya los había atado y no iba a dejar que un viaje a Francia los separara, es más, lo usaría para divertirse sin control con sus fichas; no había nada tan simple como llevar un hombre al otro lado del Atlántico y sólo con ponerlo junto a la princesa, en la misma caja, haría lo suficiente para tener un año de entretenciones, con sólo mover un peón logró un espléndido jaque.

¿Qué harás princesa, cuando leas esto? Sabes que lo sé, déjame contarlo.

III


Una vez más estoy a merced del verdugo, esta vez es la reina que me deja en su custodia. Me tiene encadenado por el cuello y me pasea como un perro, me posee como el gato que no suelta pero no mata, se ríe de mí al otro lado del espejo, usa mis ojos pero sé que no son míos, sabe que quiero matarlo, sabe cómo lo voy a asesinar, sabe que conozco el precio y que estoy dispuesto a pagarlo pero se ríe, lanza carcajadas porque sabe que sólo debe alejarse un rato para que yo regrese, sólo, a mi celda.

Amy está cantando, la reina vuelve a recordarme esta canción, una vez más estoy abierto a escucharla como mía, como si esa hermosa ave que fue a volar y abandonó la humanidad para ir al verdadero infinito bajara, me abrazara y al oído me dijera… I cheated myself. Como el perro que soy olisqueé a la reina que dice ser sólo mía, la que me tiene como su único súbdito, con ver sus ojos y sentir su corazón latir supe que la enfermedad que recibí de la princesa habita en ella también, nunca pensé que la libertad fuera contagiosa, ya sabía que era así de dolorosa, lo que no sabía es que el dolor no es directamente proporcional a lo que te queda de corazón, es tan grande como antes y así lo conozcas, nunca podrás domesticarlo, el dolor roerá tus huesos, masticará tu alma, te mandará a la cama, secará tu espíritu lágrima a lágrima como la primera vez que lo hizo, como lo hizo antes de la princesa y como lo hará después de la reina.

You know that I’m no good, lo sabía sin tener que escucharte cantarlo, nadie lo es, yo fui el primero en decirlo reina mía, yo fui el primero en probártelo. ¿Podrás algún día olvidarlo? Hoy me dices haberlo hecho, no te creo. No puedo dejar de pensar que cuando hayas tomado las piezas que aún quedan de mi corazón y las pegues, vas a dejar pequeñas marcas de cigarrillo en un tapete y antes de que las note, me vas a contar quién las hizo, para que una vez más regrese el verdugo, reclame el roto corazón que guardas en tus manos y me arrastre, con esa cadena de fuego y odio que ligeramente sostiene, al agujero que me pertenece, para jugar con ese maltratado trofeo, para torturarme, para recordarme que siempre tuvo razón.

IV


¿Sigo dormido? ¿Es esto un sueño? No sé cuando regresé del camino, algunas veces es difícil saber si he dado el salto de vuelta, esta sensación en el corazón es asquerosa, pero es sólo mía. Ahora sé que estoy despierto, cuando recorro el camino de la realidad a la que no pertenezco mi corazón no pesa, me gustaría quedarme allá, no volver para no tener que sentir este castigo, pero nunca podré hacerlo, cuando el camino me reciba dejaré ser lo que conozco.

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No te vayas sin comentar y si te gustó mira mi otro post, allí comienza este primer camino hacia una larga historia. CLICK AL FANTASMA.


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