Todos sabemos que conducir bajo los efectos del alcohol resulta ser una práctica riesgosa que ocasiona accidentes. Pero hasta ahora, poco se ha hablado sobre los efectos que produce conducir en un estado de “resaca”, entendiéndose este término como el malestar físico y psíquico que se siente al día siguiente de haber bebido alcohol en exceso.
Los efectos de la resaca pueden perdurar desde ocho hasta veinticuatro horas de la ingesta, aún cuando quedan restos mínimos de alcohol en nuestro sistema, y alcanzar su pico máximo cuando el nivel de alcohol en la sangre se encuentra reducido a cero.
Veamos otros factores que contribuyen la permanencia del estado de sopor y pesadez, característicos en la resaca:
- Deshidratación: el alcohol tiene efectos deshidratantes, reduciendo la cantidad de fluidos vitales para nuestro organismo, incluido el cerebro. La deshidratación también reduce la cantidad de minerales en nuestro sistema, tales como el magnesio y el potasio. Los síntomas de la deshidratación pueden incluir mareos, dolores de cabeza, cansancio y sed.
- Reducción de la glucosa: el hígado metaboliza el alcohol para despedirlo de nuestro sistema y de esta forma se reduce su habilidad de suministrar glucosa. La glucosa es la que provee a los órganos de la energía necesaria para su buen funcionamiento. ¿Las consecuencias? Fatiga, debilidad, cambios de humor y en el estado de ánimo, disminución de la atención y la concentración.
- Falta de sueño: posible desvelamiento o disminución del sueño profundo.
- Malestares digestivos: el exceso de alcohol genera un efecto irritante en el estómago y el revestimiento interno del intestino, dificultando su trabajo y generando pesadez.
Al reflexionar sobre los síntomas enumerados más arriba, que afectan negativamente la performance al conducir, compartimos las interesantes conclusiones a que ha llegado un estudio de la Brunel University del Reino Unido, sobre los efectos de manejar con resaca.
Los participantes tuvieron que manejar por unos 8 kilómetros en un simulador mientras estaban sobrios y después repitieron el trayecto pero bajo los efectos de la resaca.
Comparemos los resultados de las dos pruebas, teniendo en cuenta que el nivel de alcohol es cero en ambos grupos:
- Las personas con resaca condujeron a un promedio de 16km/h más rápido.
- El promedio de velocidad de los conductores sobrios era de 51 Km/h. mientras que los con resaca el promedio fue de 66 Km/h.
- Los conductores con resaca condujeron a exceso de la velocidad permitida el 26% de las veces.
- Los conductores con resaca se salían de su carril cuatro veces más que los conductores sobrios.
- Conductores con resaca cometieron el doble de infracciones de tráfico, tales como pasar un semáforo en rojo.
El estudio concluye: conducir con resaca implica un factor adicional de riesgo, y quedan demostrados claramente los efectos negativos del alcohol residual.