¿Cuáles son sus valores? Muchos necesitan hacer una revaluación
LOS valores están relacionados con las necesidades. Por lo general no consideramos de valor las cosas que no satisfacen alguna necesidad. Mientras más intensa la necesidad, más elevado el valor que atribuimos a la satisfacción de ella. Son muchas nuestras necesidades, y variadas. Son diferentes en diferentes tiempos. Son diferentes para diferentes personas. Algunas necesidades son inherentes. Otras las adquirimos. Algunas no son esenciales y hasta pueden ser perjudiciales. No nos damos cuenta de algunas de nuestras necesidades, y en cuanto a otras que conocemos, no las tenemos en mucho hasta que es demasiado tarde. Por estas razones la gente tiene diferentes conjuntos de valores por los cuales vive. ¿Ha pensado usted recientemente en lo que considera de valor? ¿Considera usted de más valor el satisfacer las necesidades más importantes?
Todos tenemos en común ciertas necesidades esenciales. Aire, agua, alimento, calor, sueño... éstas son necesidades que tenemos que satisfacer si hemos de sobrevivir. Cuando las demandas de estas necesidades se hacen agudas, todo lo demás tiene que esperar hasta que sean satisfechas. Es cierto que el hombre no vive solo de pan, pero cuando está muriendo de hambre, el alimento tiene prioridad. Lo mismo es cierto de las otras necesidades relacionadas con la supervivencia. Pero, cuando éstas están satisfechas, dirigimos nuestra atención a otras cosas.
El hombre es gregario, social, no una criatura solitaria como lo son algunos animales. Necesita el compañerismo de otros. Para que este compañerismo sea agradable, tiene que sentir que se le acepta. Considera esto de tanto valor que está dispuesto a sacrificar o privarse de algunas de sus preferencias personales a fin de llevarse bien con el grupo. Aunque la asociación a veces sea irritante, se prefiere a estar solo. Tan intensa es esta necesidad que algunos descartan sus propios principios y valores a fin de sentirse parte de un todo acogedor. Muchos atribuyen más valor a la estimación de parte de otros que a su propia integridad persona
Tendemos a dar por sentado las muchas bendiciones que poseemos... el poder ver, oír, nuestra salud general, la vida misma. Solo cuando estas bendiciones empiezan a decaer reconocemos su valor. Cuando uno está a punto de morir, puede que otros digan: ‘Bueno, vivió una buena y larga vida,’ como si eso hiciera más aceptable el morir. No le parece así al moribundo. El pasado no cuenta. El presente y el futuro es lo que cuenta, lo que llega a ser la verdadera necesidad
¿Se da cuenta usted de esto? ¿Necesita hacer una revaluación de los valores por los cuales vive?
LOS valores están relacionados con las necesidades. Por lo general no consideramos de valor las cosas que no satisfacen alguna necesidad. Mientras más intensa la necesidad, más elevado el valor que atribuimos a la satisfacción de ella. Son muchas nuestras necesidades, y variadas. Son diferentes en diferentes tiempos. Son diferentes para diferentes personas. Algunas necesidades son inherentes. Otras las adquirimos. Algunas no son esenciales y hasta pueden ser perjudiciales. No nos damos cuenta de algunas de nuestras necesidades, y en cuanto a otras que conocemos, no las tenemos en mucho hasta que es demasiado tarde. Por estas razones la gente tiene diferentes conjuntos de valores por los cuales vive. ¿Ha pensado usted recientemente en lo que considera de valor? ¿Considera usted de más valor el satisfacer las necesidades más importantes?
Todos tenemos en común ciertas necesidades esenciales. Aire, agua, alimento, calor, sueño... éstas son necesidades que tenemos que satisfacer si hemos de sobrevivir. Cuando las demandas de estas necesidades se hacen agudas, todo lo demás tiene que esperar hasta que sean satisfechas. Es cierto que el hombre no vive solo de pan, pero cuando está muriendo de hambre, el alimento tiene prioridad. Lo mismo es cierto de las otras necesidades relacionadas con la supervivencia. Pero, cuando éstas están satisfechas, dirigimos nuestra atención a otras cosas.
El hombre es gregario, social, no una criatura solitaria como lo son algunos animales. Necesita el compañerismo de otros. Para que este compañerismo sea agradable, tiene que sentir que se le acepta. Considera esto de tanto valor que está dispuesto a sacrificar o privarse de algunas de sus preferencias personales a fin de llevarse bien con el grupo. Aunque la asociación a veces sea irritante, se prefiere a estar solo. Tan intensa es esta necesidad que algunos descartan sus propios principios y valores a fin de sentirse parte de un todo acogedor. Muchos atribuyen más valor a la estimación de parte de otros que a su propia integridad persona
Tendemos a dar por sentado las muchas bendiciones que poseemos... el poder ver, oír, nuestra salud general, la vida misma. Solo cuando estas bendiciones empiezan a decaer reconocemos su valor. Cuando uno está a punto de morir, puede que otros digan: ‘Bueno, vivió una buena y larga vida,’ como si eso hiciera más aceptable el morir. No le parece así al moribundo. El pasado no cuenta. El presente y el futuro es lo que cuenta, lo que llega a ser la verdadera necesidad
¿Se da cuenta usted de esto? ¿Necesita hacer una revaluación de los valores por los cuales vive?

