denis58
Usuario (Argentina)
LAS causas de la agresividad son complejas. Incluso los científicos reconocen que no se entienden del todo. En lo que sí concuerdan los profesionales de la salud mental es en que todos reaccionamos a ciertos “detonantes de la agresividad”. Un detonante puede ser algo que nos frustre o irrite, por lo general una injusticia. Otro puede ser una supuesta ofensa, quizás un insulto o una falta de respeto. Una amenaza imaginaria a nuestra reputación o autoridad también puede desatar la ira. Claro está, los detonantes varían dependiendo de la persona, la edad, el sexo y hasta la cultura. Incluso varían las reacciones. Hay quienes rara vez se enojan y, cuando lo hacen, se reponen rápidamente, mientras que otros ceden fácilmente a cualquier provocación y se quedan resentidos por días, semanas, meses o hasta años. Vivimos rodeados de detonantes potenciales. Pero, además, parece que el umbral de tolerancia está disminuyendo. ¿Por qué? Un factor es el espíritu egoísta del “yo primero”, típico de nuestros tiempos. Ese espíritu egocéntrico explica por qué suelen enfadarse las personas cuando no logran salirse con la suya, por ejemplo. Ahora bien, hay otras razones por las cuales va en aumento la agresividad. Veamos algunas. El ejemplo de los padres Los padres ejercen una profunda influencia en el desarrollo de la personalidad de sus hijos durante la niñez y la adolescencia. El psicólogo Harry L. Mills señala: “Desde muy temprana edad, los niños aprenden a expresar su enojo siguiendo los modelos que observan a su alrededor”. Si un niño se cría en un ambiente hostil —donde los ánimos se caldean por cualquier insignificancia—, aprenderá a reaccionar de la misma manera ante las dificultades de la vida. Podríamos compararlo con una planta que se riega con agua contaminada. Crecerá, sí, pero no como debiera; incluso podría sufrir daños irreversibles. La hostilidad es como agua contaminada, y los niños que están expuestos a ella tienden a ser agresivos de adultos. La masificación urbana En 1800, un 3% de la población mundial vivía en zonas urbanas. En 2008, el número había ascendido al 50%, y para el 2050 se espera que alcance el 70%. Cuantas más personas vivan apiñadas en las grandes urbes, mayores serán los niveles de agresividad y frustración. Por ejemplo, la ciudad de México es una de las metrópolis más pobladas del planeta. Allí, los congestionamientos de tráfico son una de las principales causas de ansiedad. Con dieciocho millones de habitantes y seis millones de automóviles, “bien podría ser la capital con más estrés del mundo”, informa un periodista. “El tráfico es tan exasperante que las calles son un polvorín.” La masificación urbana conlleva otras fuentes de estrés, como son la contaminación del aire, el ruido, la escasez de viviendas, los choques culturales y la elevada criminalidad. A mayor tensión, mayor frustración, mayor agresividad y mayores probabilidades de perder la paciencia. Un futuro económico sombrío El colapso financiero mundial ha generado estrés y ansiedad por doquier. En 2010, un informe conjunto del Fondo Monetario Internacional y la Organización Internacional del Trabajo (OIT) declaró: “Se ha estimado que actualmente hay más de 210 millones de personas sin empleo en todo el mundo”. Lamentablemente, la mayoría de ellos no cuenta con ningún tipo de asistencia social. A quienes tienen empleo tampoco les va mucho mejor. La OIT señala que el estrés laboral se ha convertido en una “epidemia mundial”. Lorne Curtis, consultor de administración de Ontario (Canadá), comenta: “Las personas temen perder su trabajo y se han vuelto muy pesimistas”. El resultado, según él, es que “viven a la defensiva y son más propensas a discutir con su supervisor o sus compañeros”. Los prejuicios y las injusticias ¿Cómo se sentiría si fuera a participar en una carrera, pero solo a usted se le exigiera correr con los pies encadenados? Así es como se sienten millones de personas que sufren prejuicios raciales o de otro tipo. La gente se enfurece cuando se topa con barreras que limitan su acceso al mercado laboral, la educación, la vivienda u otras cosas necesarias para la vida. Estas y otras injusticias pueden resultar aplastantes y dolorosas. Y aunque es triste decirlo, la mayoría de nosotros ha experimentado esa terrible sensación en algún momento. Cuando abundan las injusticias y no hay alivio, es fácil que el corazón se llene de resentimiento. La industria del entretenimiento Se han realizado más de mil estudios para determinar el efecto que tiene en los niños la violencia que se presenta en la televisión y otros medios. James P. Steyer, fundador de Common Sense Media, asegura: “Una generación que se ve expuesta una y otra vez a escenas realistas de violencia extrema crece con más aceptación de la agresividad, menos rechazo a la brutalidad y menos compasión”. Claro, la mayoría de los niños que crecen viendo escenas violentas en la televisión no se convierten en criminales desalmados. Sin embargo, la industria del entretenimiento suele presentar la conducta agresiva como una forma aceptable de reaccionar a los problemas, lo cual ha producido una generación insensible a la violencia. USTED PODRÍA TENER SERIOS PROBLEMAS Si... ▶ ... lo saca de quicio hacer fila en el supermercado. ▶ ... discute a menudo con sus compañeros de trabajo. ▶ ... a veces no duerme por estar dándole vueltas a los disgustos que tuvo durante el día. ▶ ... se le hace difícil perdonar a quienes lo han ofendido. ▶ ... pierde los estribos a menudo. ▶ ... siente vergüenza o remordimiento tras un arrebato de ira. ESTADÍSTICAS La Fundación para la Salud Mental, con sede en Londres (Inglaterra), publicó un informe titulado Boiling point—Problem Anger and What We Can Do About It (Punto de ebullición: La agresividad problemática y maneras de paliarla). Entre otros datos relevantes, se presentaron las siguientes estadísticas: El 84% de las personas siente más estrés laboral que hace cinco años. El 65% de los oficinistas ha tenido o ha visto a otros tener ataques de ira en el trabajo. El 45% de los trabajadores pierde los estribos de manera habitual. Hasta el 60% de las ausencias laborales se debe al estrés. El 33% de los británicos no se habla con sus vecinos. El 64% de los encuestados concuerda en que la gente es cada vez más agresiva. El 32% dijo tener un familiar o un amigo cercano con dificultades para controlar su genio.
UNOS amigos nos han invitado a mi esposa y a mí a comer en su casa en un barrio tranquilo de Bangui, la capital de la República Centroafricana. “¡Pasen! ¡Esperamos que tengan hambre!”, nos dicen cuando llegamos. Incluso antes de entrar, nos llega un delicioso aroma a cebolla, ajo y especias y escuchamos la charla animada de nuestros amigos. Nuestra anfitriona nos entretiene hablándonos del menú que vamos a degustar. “En nuestro país, los insectos son una importante fuente de proteínas para muchas personas—nos explica—. Pero no es que los comamos porque no haya otra cosa, sino porque son muy ricos.” Entonces añade: “Hoy comeremos makongo, es decir, orugas”. No debería sorprendernos, pues aunque no a todo el mundo le atrae la idea de comer insectos, hay más de cien países donde se les consideran un manjar. Un banquete en la selva En la República Centroafricana se come una gran variedad de insectos. Durante la estación lluviosa, las termitas bobo pululan alrededor de los termiteros o en las zonas urbanas, alrededor de las luces eléctricas. Después de una tarde de tormenta, los niños se apresuran a recogerlas en cestos y a menudo se las echan a la boca dando gritos de satisfacción. Las termitas se comen secadas al sol, tostadas con sal y sazonadas con pimienta picante; también se cuecen en estofados o dentro de bolas de masa. Los kindagozo son saltamontes verdes que llegan a la zona en la estación seca. Los centroafricanos los tuestan o los hierven a fuego lento después de quitarles las patas y alas más grandes. Por todo el país se comen también varias especies de orugas. A nosotros nos invitaron a comer larvas de imbrasia. Una gran polilla marrón pone sus huevos en los árboles sapelli. Una vez que nacen las larvas, la gente de la aldea las recoge y las lava. Entonces las cuecen a fuego lento con tomate, cebolla y otros ingredientes según la receta de cada familia. Algunas pueden conservarse secas o ahumadas hasta por tres meses. Comestibles y saludables Aunque no todos los insectos son comestibles, muchos sí lo son si se recogen en lugares libres de pesticidas y fertilizantes y se preparan de la forma adecuada. Por supuesto, como precaución, deben evitarlos las personas alérgicas a los crustáceos, ya que estos artrópodos son los equivalentes marinos de los insectos. En contraste con la mayoría de los mariscos, que se alimentan de materia en descomposición, la mayoría de los insectos comestibles solo se alimentan de hojas limpias y de plantas que los seres humanos no serían capaces de digerir por sí mismos. Las orugas tienen una sorprendente cantidad de nutrientes concentrada en un cuerpo engañosamente pequeño. De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), las orugas desecadas contienen más del doble de proteínas que la carne de vacuno. Los expertos en alimentación están redescubriendo los insectos como fuente de nutrientes en los países en desarrollo. Dependiendo de la especie de oruga, tan solo 100 gramos (3,5 onzas) proporcionan la mayor parte de la cantidad diaria que se necesita de minerales importantes como calcio, hierro, magnesio, fósforo, potasio y zinc, así como de muchas vitaminas. Además, la harina hecha con orugas molidas puede utilizarse para hacer una papilla que complemente la dieta de los niños desnutridos. Aparte del valor nutricional, la entomofagia —la práctica de comer insectos— tiene otras ventajas. Utilizar insectos como alimento no daña el medio ambiente, requiere poca agua y produce pocas emisiones de gases con efecto invernadero. Además, recoger insectos para alimento es una forma natural de control de plagas. El plato principal Nuestra anfitriona salió de la cocina con un humeante plato cuya vista alegró a todo el mundo. A nuestro lado había ocho centroafricanos con sonrisas radiantes y ante nosotros, dos grandes cuencos de orugas. Los visitantes tuvimos el honor de que se nos sirviera primero, y de forma muy generosa. Un consejo: Si tiene la oportunidad de probar este alimento tan nutritivo, delicioso y barato, no lo dude. Es un menú que nunca olvidará.

● Estudios recientes indican que el norteamericano de término medio duerme entre siete y siete horas y media cada noche. ¿Cuánta importancia tiene el sueño? Mientras estamos dormidos, atravesamos a intervalos de entre sesenta y noventa minutos las llamadas fases de movimientos oculares rápidos. Durante esas fases, el cerebro está muy activo, y los investigadores creen que realiza algún tipo de autorreparación. Algunos de ellos afirman que la interrupción repetida del ciclo de fases, con la consiguiente pérdida de sueño, tiene un efecto acumulativo. La función cerebral se ve afectada, lo que se traduce en falta de eficiencia y en una amplia gama de dolencias físicas. La cafeína y otras sustancias pueden bloquear a corto plazo el compuesto químico que induce el sueño. No obstante, el cerebro está dotado de un mecanismo que nos hace sentir somnolientos si no dormimos lo suficiente, provocando lo que se ha dado en llamar microsueños. Según el periódico The Toronto Star, “sin importar lo que estemos haciendo, el cerebro privado de sueño entrará periódicamente en la primera etapa del sueño durante lapsos que van de diez segundos a más de un minuto”. Imagínese que está conduciendo un automóvil a unos 50 kilómetros (30 millas) por hora y experimenta un microsueño de diez segundos. En ese breve lapso habrá recorrido una distancia equivalente al largo de un campo de fútbol. Además, sacrificar el sueño puede debilitar su sistema inmunológico, porque mientras dormimos el cuerpo produce las células T encargadas de luchar contra los agentes patógenos. También produce leptina, una hormona que regula el apetito. En realidad, el sueño es tan necesario para el organismo como el ejercicio y la nutrición adecuados. ¿Está el trabajo extra robándole el sueño que tanto necesita? ¿Qué hay de las inquietudes de la vida y la preocupación por las posesiones acumuladas para el futuro? El sabio rey Salomón dijo una vez: “Dulce es el sueño del que rinde servicio, sin importar que sea poco o mucho lo que coma; pero la abundancia que pertenece al rico no le permite dormir” (Eclesiastés 5:12).

EL PROBLEMA “¡No me estás escuchando!”, le reclama su esposa. “¡Claro que sí!”, piensa usted. Y tal vez sea verdad, pero es obvio que escuchó algo muy distinto a lo que ella le dijo. Entonces comienza una nueva pelea. Usted puede evitar estos encontronazos, pero antes tiene que entender por qué se le van algunos detalles cuando su esposa le habla, aunque crea que sí la está escuchando. LAS CAUSAS Está distraído, cansado o las dos cosas. Los chicos están gritando, el televisor está a todo volumen y usted está pensando en el problema que tuvo en el trabajo. Ahora su esposa le dice que esta noche vienen unos amigos a cenar. Usted asiente con la cabeza, pero ¿realmente la ha escuchado? Lo más seguro es que no. Llega a conclusiones precipitadas. Si le imputa malos motivos a su esposa y no deja que termine de hablar, solo empeorará las cosas. Por ejemplo, imagine que su esposa le comenta: “Has pasado mucho tiempo en el trabajo esta semana”. Usted supone que lo está criticando y la interrumpe: “¡No es mi culpa! Tengo que trabajar horas extras para pagar todos tus gastos”. Entonces ella replica: “¡Pero si no te estoy acusando!”. En realidad, solo iba a sugerirle que se fueran de vacaciones un fin de semana. Trata de encontrarle solución a todo. “A veces solo quiero expresar mis sentimientos —comenta Maricela—, pero Miguel siempre quiere darme soluciones. Yo no quiero soluciones; solo quiero que sepa cómo me siento.” Parece que por distraerse buscando soluciones a los problemas de Maricela, Miguel no le está prestando atención. Sea cual sea la causa del problema, ¿qué puede hacer para aprender a escuchar mejor a su esposa? LO QUE PUEDE HACER Dele toda su atención. Su esposa tiene algo importante que decirle, pero ¿está usted listo para escuchar? Quizás no; tal vez su mente esté en otros asuntos. De ser así, no finja que la está escuchando. Si puede, deje a un lado lo que está haciendo y préstele toda su atención; si no, pídale que espere hasta que usted termine. No interrumpa. Cuando su esposa esté hablando, resista la tentación de interrumpir o de expresar su desacuerdo. Ya le llegará su turno de hablar. Por ahora, escuche. Haga preguntas. Eso lo ayudará a entender mejor lo que su esposa le está diciendo. Maricela, citada antes, comenta: “Me encanta que Miguel me haga preguntas; esa es una señal de que se interesa en lo que estoy diciendo”. Concéntrese en las ideas, no solo en las palabras. Observe el lenguaje corporal, el movimiento de los ojos y el tono de la voz. Dicho de cierta manera, un “Está bien” pudiera significar “No, no está bien”. Un “Tú nunca me ayudas” pudiera significar “Siento que no soy importante para ti”. Aprenda el arte de leer entre líneas. De otra forma, terminará discutiendo sobre palabras en vez de enfocarse en su significado. Siga escuchando. No deje de prestar atención ni se marche, ni siquiera si le desagrada lo que está oyendo. ¿Qué puede hacer si su esposa le está criticando algo? “Siga escuchándola —aconseja Gregory, que lleva casado más de sesenta años—. Medite en lo que le está diciendo. Se necesita madurez, pero vale la pena. Demuestre interés sincero por su esposa. Escuchar no es una simple técnica, es una muestra de amor. Cuando de verdad hay interés, escuchar pasa de ser una obligación a ser un acto natural.

¿Cuáles son sus valores? Muchos necesitan hacer una revaluaciónLOS valores están relacionados con las necesidades. Por lo general no consideramos de valor las cosas que no satisfacen alguna necesidad. Mientras más intensa la necesidad, más elevado el valor que atribuimos a la satisfacción de ella. Son muchas nuestras necesidades, y variadas. Son diferentes en diferentes tiempos. Son diferentes para diferentes personas. Algunas necesidades son inherentes. Otras las adquirimos. Algunas no son esenciales y hasta pueden ser perjudiciales. No nos damos cuenta de algunas de nuestras necesidades, y en cuanto a otras que conocemos, no las tenemos en mucho hasta que es demasiado tarde. Por estas razones la gente tiene diferentes conjuntos de valores por los cuales vive. ¿Ha pensado usted recientemente en lo que considera de valor? ¿Considera usted de más valor el satisfacer las necesidades más importantes?Todos tenemos en común ciertas necesidades esenciales. Aire, agua, alimento, calor, sueño... éstas son necesidades que tenemos que satisfacer si hemos de sobrevivir. Cuando las demandas de estas necesidades se hacen agudas, todo lo demás tiene que esperar hasta que sean satisfechas. Es cierto que el hombre no vive solo de pan, pero cuando está muriendo de hambre, el alimento tiene prioridad. Lo mismo es cierto de las otras necesidades relacionadas con la supervivencia. Pero, cuando éstas están satisfechas, dirigimos nuestra atención a otras cosas.El hombre es gregario, social, no una criatura solitaria como lo son algunos animales. Necesita el compañerismo de otros. Para que este compañerismo sea agradable, tiene que sentir que se le acepta. Considera esto de tanto valor que está dispuesto a sacrificar o privarse de algunas de sus preferencias personales a fin de llevarse bien con el grupo. Aunque la asociación a veces sea irritante, se prefiere a estar solo. Tan intensa es esta necesidad que algunos descartan sus propios principios y valores a fin de sentirse parte de un todo acogedor. Muchos atribuyen más valor a la estimación de parte de otros que a su propia integridad personaTendemos a dar por sentado las muchas bendiciones que poseemos... el poder ver, oír, nuestra salud general, la vida misma. Solo cuando estas bendiciones empiezan a decaer reconocemos su valor. Cuando uno está a punto de morir, puede que otros digan: ‘Bueno, vivió una buena y larga vida,’ como si eso hiciera más aceptable el morir. No le parece así al moribundo. El pasado no cuenta. El presente y el futuro es lo que cuenta, lo que llega a ser la verdadera necesidad¿Se da cuenta usted de esto? ¿Necesita hacer una revaluación de los valores por los cuales vive?

‘¿AMA usted la vida?’ preguntó Benjamín Franklin hace muchos años. ‘Entonces no desperdicie el tiempo; pues de eso está hecha la vida.’ Hombres y mujeres de hoy se sienten inclinados a responder: “¿Desperdiciarlo? Lo que quisiera es hallar un poco de tiempo. ¡Me paso todo el día en lucha contra el reloj!” ¿Se siente así usted? ¿Está usted entre los centenares de millones de personas que trabajan todo el día fuera de casa? Esta solía ser principalmente la situación en que se hallaba el hombre. Pero hoy día en los Estados Unidos más de la mitad de todas las madres que tienen hijos de edad escolar tienen alguna clase de empleo. Desde 1950 el número de mujeres “económicamente activas” por todo el mundo casi se ha duplicado, y estos 600 millones de mujeres empleadas representan actualmente una tercera parte de la mano de obra total del mundo. Cuando llegan a casa después del trabajo no tienen el tiempo ni la energía que tenían antes para ocuparse de sus responsabilidades de familia, mucho menos para pasar ratos de ocio. Tal vez usted sea ama de casa. ¿Significa eso que usted no trabaja? ¡De ninguna manera! Se dice que el trabajo que usted desempeña como cocinera, experta dietética, compradora, decoradora, enfermera, ama de casa (y así por el estilo) le vale a su familia miles de dólares cada año. Pero el amor y la atención que usted da a su esposo e hijos no puede ser reemplazado por ninguna suma de dinero. No obstante, la mayoría de las amas de casa, al igual que las demás personas, están descubriendo que tienen cada vez menos tiempo para sí mismas... para lectura personal, o simplemente para estar un rato a solas. ¿Por qué? ¿Adónde se está yendo el tiempo? Es interesante el hecho de que el aumento en la cantidad de posesiones materiales es un gran factor en esto. ¿Cómo se explica tal cosa? Sea que usted compre un nuevo aparato de televisión o una nueva casa, eso le cuesta a usted no solo dinero, sino también tiempo. En el caso de muchas personas, el tiempo que se requiere para cuidar de posesiones materiales es un “precio oculto” que ellas pagan sin percatarse a cabalidad de ello. Pero es un precio que se paga de varias maneras. El conseguir dinero exige tiempo Cuando uno trabaja para un patrono, suele hacerlo por cierta cantidad de horas al día a cambio de dinero. Uno da tiempo suyo a cambio de dinero. La mayoría de las posesiones materiales se obtienen con dinero, de modo que cuantas más posesiones desee uno, tanto más dinero tiene que ganar por ellas. Si usted sinceramente quiere tener más tiempo para otras cosas, es necesario que considere detenida y cuidadosamente las horas que dedica a ganar dinero. Entonces pregúntese: ‘¿Valen ese tiempo las posesiones que obtengo en cambio? ¿Son todas ellas realmente necesarias?’ Algunas personas están efectuando cambios, sobre los cuales le explicaremos más adelante. Pero primero evaluemos otros costos ocultos. El gastar dinero toma tiempo Muchas amas de casa pasan horas cada semana en el mercado, comparando una variedad aturdidora de paquetes de diferentes tamaños y formas, todos los cuales pretenden ser “¡el mejor que se puede comprar!” Para determinar cuál es realmente la mejor compra, se necesita tiempo. Cuando es cuestión de comprar aparatos o muebles para la casa, se pueden pasar partes de varios días comparando marcas antes de hacer una selección. ¿Qué puede hacerse en cuanto a este costo oculto? Gastar el dinero descuidadamente no es buena solución, pero el tiempo que se dedica a comprar artículos necesarios puede reducirse. ¿Cómo? Por medio de preparar una lista de lo que se quiere comprar. Muchas esposas hallan que si dedican tiempo a planear las comidas de la familia para toda la semana siguiente se ahorran mucho más tiempo cuando están de compras. Y, aunque mantienen suficiente flexibilidad como para beneficiarse de las rebajas, aprenden a comprar lo que necesitan en vez de pasar tiempo mirando todas las cosas que los comerciantes quieren vender. Al ir de compras en busca de artículos de importancia, usted podría beneficiarse del ejemplo de un ama de casa joven que dijo: “Dije a mi esposo que yo quería comprarme una sartén eléctrica. Al cabo de dos semanas, él no podía comprender por qué todavía no la había comprado. Yo no estaba dedicando tiempo a buscarla, pero la tenía presente. En toda ocasión en que estaba en una tienda por otro motivo, siempre echaba un vistazo a las sartenes eléctricas. Finalmente, después de un mes, entré en una tienda de productos farmacéuticos y misceláneos ¡y allí estaba mi sartén! Exactamente lo que yo quería, pero a mitad de lo que costaba en otras tiendas.” La paciencia valió la pena, pero exigió muy poco tiempo adicional. Considere otro costo oculto de las posesiones materiales: Sus posesiones exigen mantenimiento Claro que usted necesita un lugar donde vivir. Pero ¿qué clase de vivienda necesita? Si su hogar es alquilado, muchos de sus problemas de mantenimiento recaen sobre el dueño. Pero si usted es el dueño va a gastar su propio dinero y su propio tiempo. Sin embargo, después de sacar el cálculo, muchas familias han concluido que, a la larga, les sería más económico comprar una casa que continuar pagando alquiler. Pero no se engañe pensando que a fin de determinar cuánto tiempo le tomará el salir ganando, todo lo que usted tiene que hacer es comparar el costo del alquiler con el precio de comprar una casa. Como dueño, usted tendrá que encargarse de los impuestos de propiedad, y éstos no terminan una vez que se haya pagado la hipoteca. La mayoría de las casas requieren que se les pinte cada tres a cinco años. Dentro de 15 años puede necesitarse un nuevo techo. Las calderas tienen que limpiarse con regularidad. Hay que luchar contra los comejenes. No es raro que surjan problemas respecto al alcantarillado. Y esto es solo el principio. Por la mayor parte, los que son dueños de casa admiten con presteza que en el hogar siempre hay algo exigiéndoles tiempo y dinero. Sin embargo, a pesar de todos estos factores, puede ser que usted concluya que el ser dueño de su propia casa es lo mejor para usted. Pero ¿de qué tamaño debe ser la casa? Si usted realmente quiere tener más tiempo para actividades a las cuales usted ahora frecuentemente está dedicando menos tiempo del que quiere dedicarles, esto merece su consideración. Si se muda a una casa grande para impresionar a otras personas, va a pagar un precio alto... no solo por la propiedad, sino también en términos del tiempo que necesitará para mantener limpio y en buenas condiciones el hogar. Además, muchos padres llegan a darse cuenta de que, una vez que los hijos crecen, ya no necesitan una casa muy grande. Esas personas se mudan a una morada más modesta para tener menos quehaceres, menos trabajo de mantenimiento, y más tiempo para otras actividades. Otro factor, que frecuentemente se pasa por alto, es éste: Toma tiempo usar los bienes que usted compra Supóngase que usted quiera comprar un nuevo televisor. Aparte del comer, el ver programas de televisión es la actividad primordial de los ratos de ocio de los estadounidenses, pues consumen en ello hasta el 45 por ciento de su tiempo libre. Además, ellos no son los únicos que tienen este problema. Tal vez usted ya se haya dado cuenta de que da demasiado de su tiempo a ver televisión, pero pocas personas se dan cuenta del mucho tiempo que dedican a la televisión, a no ser que personalmente hayan llevado la cuenta de ello. Haga la prueba. Si usted, como la mayoría de las personas, quiere tener más tiempo libre, tal vez sería bueno empezar por controlar el tiempo que pasa ante la televisión. El simplemente desenchufar la televisión podría permitirle 20 ó más horas semanalmente para dedicar a otros asuntos... ¡ésta es una ganancia en horas que equivale a la mitad del tiempo que usted probablemente pasa en su empleo! Hoy en día, la mayoría de las personas no están dispuestas a vivir sin sus televisores, como lo ilustra el hecho de que en los Estados Unidos son más numerosos los hogares (el 98 por ciento) que tienen televisión que los que tienen instalaciones sanitarias dentro de la casa. Pero hay modos sencillos de controlar la televisión y de limitar los efectos de ésta en usted y su familia. Para muchas familias ha sido útil revisar los programas de televisión para la semana que se avecina y decidir como familia lo que verán. El adherirse a su decisión da a todos más tiempo para otras actividades. Por supuesto, el mismo principio se puede aplicar a otras posesiones. El utilizarlas requiere tiempo. Por lo tanto, antes de hacer cualquier compra, considere la cantidad de tiempo que tendrá que dedicar a su nueva posesión para que ésta le sea significativa. ¿De dónde va a sacar el tiempo para ella? ¿Es así como usted realmente quiere usar su tiempo? No olvide, como dijo Ben Franklin, que el tiempo es ‘de lo que está hecha la vida.’ Si uno da todo su tiempo a cambio de dinero, si pasa todo su tiempo trabajando día y noche, la calidad de su vida será infeliz. Si uno permite que las posesiones materiales consuman todo su tiempo, se hace frívolo, sus relaciones con otros seres humanos sufren, así como su aprecio a los valores espirituales. En cambio, si uno insiste en separar tiempo para asuntos verdaderamente importantes, su vida adquiere significado profundo y uno halla mayor felicidad.
Un pétalo caídovuela de regreso a su rama:¡ah! ¡Una mariposa!¡Qué cuadro tan delicado se transmite con estas pocas palabras! Lo cierto es que para decirlo en japonés, solo se utilizan diecisiete sílabas. Los japoneses, eternos maestros de la miniaturización, loan a su país y a su gente mediante el haiku, una forma de poesía que consiste en tres versos que no riman.En un principio, el haiku formaba parte de un waka o tanka, composición poética compuesta de cinco versos con un total de treinta y un sílabas. Los poetas aficionados de la Edad Media gustaban de utilizar el waka en una especie de juego literario: uno recitaba los tres primeros versos y otro terminaba el waka añadiéndole los otros dos. Con el tiempo, aquellos fragmentos iniciales compuestos de tres versos llegaron a hacerse populares, y así fue como nació el haiku.Cómo componer un “haiku”El haiku es una lección de brevedad. El primer verso y el tercero tienen cinco sílabas, mientras que el segundo, siete. Lo tradicional es que todo haiku contenga el nombre de una estación o alguna palabra que evoque la época del año. “Nieve” hace pensar en invierno; “rana” o “capullo” recuerdan la primavera, y la palabra “calor” puede sumir al lector en pleno bochorno de un sofocante día de verano. Sí, el experto en este tipo de composición poética es capaz de transmitir vívidamente un estado de ánimo con tan solo unas sílabas.Cebada secándosefrente a la puerta,viejas persianas de bambú que cuelgan.¿Puede usted visualizar la vieja casa de campo? Se han dejado los granos de cebada frente a la entrada para que se sequen. Sobre la puerta hay colgadas unas persianas de bambú, muy estropeadas por el sol de tiempos pasados.Un haiku bien compuesto, llamado por algunos “la poesía de la percepción”, puede hacer que el lector palpe la escena.Caracol, mi hombrecito,lentamente, ¡ah!, muy lentamenteescala el Fujiyama.Trate de imaginarse esta escena. El monte Fujiyama se alza abruptamente a una altura de más de 3.700 metros sobre el nivel del mar, y las colinas que hay junto a su base se quedan en nada. Alcanzar su cima no es una hazaña cualquiera, y el insignificante hombre tiene que escalar como un caracol, sumamente despacio. Uno casi puede sentir el dolor en las extremidades.Los poetas que componían haiku, como Issa Kobayashi —de principios del siglo XIX—, veían detalles humorísticos en la vida cotidiana, si bien desde un ángulo un tanto sombrío. Esto se refleja en uno de sus haiku:El cambio de ropas,cambiadas, sí,pero los mismos piojos de mis andaduras.Todos estos ejemplos de haiku contienen las referencias tradicionales a la naturaleza y a cierta estación del año. Hacen que el lector sea más sensible a la flora y la fauna, a los cambios de estación, a un paisaje de delicada belleza y a un sinfín de otros detalles sobre la tierra y su gente. Sin reflejar sus propios sentimientos, el poeta despierta la sensibilidad del lector con su magistral selección de unas pocas palabras. ¡Qué forma tan hermosa de utilizar el don del lenguaje!El “haiku” como medio de enseñanzaLa sencillez del haiku lo convierte en una composición poética ideal para cualquiera que desee introducirse en la poesía. Algunos profesores opinan que el haiku es un primer paso muy provechoso en el camino a la redacción creadora. Además, la forma delicada de referirse a la naturaleza y las estaciones hace que el estudiante se haga más consciente del mundo que lo rodea. Y el analizar con tanto detalle la belleza de la creación puede motivar a la persona a apreciar más profundamente al Creador.Una profesora de párvulos de Osaka (Japón) tuvo buenas experiencias al enseñar haiku a los niños. Alumnos de entre tres y cinco años de edad aprendieron unos cien haiku durante el curso. Como resultado, se observó que esos niños manifestaban “más aprecio por la naturaleza y más consideración hacia los animales”, un buen resultado en esta época de frenética diversión dominada por la fantasía.Cabría mencionar que algunos profesionales en este arte poético opinan que para destacarse en el haiku, tienen que introducirse en el terreno de lo religioso, como el budismo zen y la meditación. Sin embargo, la mayoría de los japoneses aprenden haiku simplemente como una parte de la literatura japonesa, y eso es lo que siempre seguirá siendo para ellos.El “haiku” trasciende a otros lugaresAunque se originó, se pulió y se cultivó en Japón, el haiku está reconocido comúnmente como la composición poética más corta del mundo. A finales de la década de los cincuenta, en Occidente, en especial en Estados Unidos, donde existen varias publicaciones de haiku en inglés, surgió un creciente interés por este tipo de composición poética. Un ejemplo de este interés es el de una profesora de California que descubrió, satisfecha, que sus alumnos captaban en seguida las reglas básicas del haiku. Este fue el primer poema compuesto por uno de sus estudiantes:Desde la montaña,la lunase dirige lentamente a las estrellas.No está nada mal para un jovencito.El haiku también se está abriendo paso en el Tercer Mundo, y empieza a componerse en África. Los senegaleses han demostrado ser poetas de una gran sensibilidad. He aquí un ejemplo de su poesía:Las ondulaciones del lecho del ríosonríen tristementebajo el resplandeciente sol.De qué forma tan conmovedora expresa este haiku la intensidad del sol africano. Allí las personas viven cerca de la naturaleza y saben captar su poder y belleza. Dominan muy bien este tipo de poesía.Por supuesto, cuando el haiku tiene que traducirse del japonés a otro idioma, surge el problema de la forma. Aunque la forma de tres versos de cinco, siete y cinco sílabas, respectivamente, resulta ordenada y pulida en japonés, esa misma combinación silábica puede resultar poco elegante en otro idioma. Por eso, algunos maestros abogan por que se pase por alto el número de sílabas o incluso por que se escriba el poema en tan solo dos versos. Otros prefieren conservar la forma de tres versos, pero alargan un poco el segundo. A continuación podemos ver un haiku no japonés que ganó un premio por la perfección de su forma (en el idioma en que se escribió) y contenido:Una mañana glacial:gorriones posados juntossin cuello.Nos comunica que es una fría mañana de invierno. Unos gorriones están acurrucados, quizás sobre un cable de teléfonos, cada uno con el cuello oculto entre las plumas para mantenerse caliente. Todo este cuadro transmitido en un instante.Ahí es donde radica la creciente atracción por el haiku: el desafío de expresar la belleza de la naturaleza, captando los detalles más insignificantes de una escena y avivando las emociones del lector, con solo diecisiete sílabas dispuestas en tres versos. Todo esto es lo que logra el haiku.
Muchas personas, sean ricas o pobres, no ven la relación que existe entre sus hábitos y su salud. Consideran que estar saludable es cuestión de suerte o es algo sobre lo que tienen muy poco control. Tal actitud fatalista les impide hacer algo en favor de su salud y llevar vidas más productivas. En realidad, sin importar cuáles sean sus circunstancias económicas, hay una serie de medidas básicas que usted puede tomar para preservar y mejorar su salud y la de su familia de manera apreciable. ¿Vale la pena el esfuerzo? ¡Por supuesto! Enriquecerá la calidad de su vida y evitará acortarla sin necesidad. Los padres pueden, por palabra y por ejemplo, inculcar en sus hijos hábitos saludables. El tiempo y el dinero extra que inviertan redundarán en menos sufrimiento, menos tiempo perdido por enfermedad y menos facturas médicas. Como bien dice el dicho: “Más vale prevenir que curar”. En los siguientes artículos analizaremos cinco claves básicas que han beneficiado a Rustam, a Ram y a muchas otras personas. También a usted pueden serle de gran utilidad. Clave 1: Aliméntese bien ◯ Consuma alimentos frescos. Propóngase comer comida “de verdad” —alimentos integrales y frescos que el hombre ha consumido durante milenios—, en vez de los modernos alimentos procesados. Los productos preenvasados y los que se sirven en restaurantes de comida rápida suelen tener un alto contenido de azúcar, sal y grasa, lo cual se relaciona con las enfermedades cardíacas, los derrames cerebrales, el cáncer y otras patologías graves. Pruebe a cocinar al vapor, hornear y asar los alimentos en lugar de freírlos. Use más hierbas y especias para reducir el consumo de sal. Asegúrese de que las carnes estén bien cocinadas y nunca ingiera comida en mal estado. ◯ No coma demasiado. La Organización Mundial de la Salud (OMS) informa del peligroso aumento en todo el mundo del número de personas con sobrepeso y obesas, debido en muchos casos a comer en exceso. Un estudio reveló que en ciertas partes de África “hay más niños con sobrepeso que desnutridos”. Los niños obesos corren el riesgo de padecer problemas de salud, como diabetes, ahora y en el futuro. Padres: den ejemplo a sus hijos limitando las porciones que ustedes mismos ingieren. ◯ Coma sobre todo vegetales. Un menú balanceado consiste en más frutas, verduras y granos integrales que carnes y almidones. Sustituya la carne por pescado una o dos veces a la semana. Reduzca el consumo de alimentos refinados, como pastas, pan y arroz blancos, que han perdido gran parte de su valor nutritivo. Pero evite las dietas de moda que puedan ser peligrosas. Padres: preserven la salud de sus hijos creándoles el gusto por los alimentos sanos. Por ejemplo, en vez de darles papas fritas o caramelos para picar entre comidas, denles frutos secos, y frutas y hortalizas frescas bien lavadas. ◯ Beba mucho líquido. Tanto los adultos como los niños necesitan beber en abundancia agua y otros líquidos no azucarados todos los días, en especial cuando hace calor y cuando están realizando trabajo físico o haciendo ejercicio. Los líquidos favorecen la digestión, desintoxican el organismo, embellecen la piel y ayudan a adelgazar. Contribuyen a que uno se sienta y se vea formidable. Evite el exceso de alcohol y de bebidas azucaradas. Una sola gaseosa o refresco al día puede añadirle unos 7 kilos (15 libras) al año. Conseguir agua potable en algunos países es una tarea ardua y costosa; aun así, su consumo es vital. El agua contaminada debe hervirse o tratarse mediante sustancias químicas. Se dice que el agua sucia mata más gente que las guerras o los terremotos: 4.000 niños mueren cada día por su culpa. La OMS recomienda dar exclusivamente leche materna a los bebés durante los primeros seis meses de vida, y luego complementar la lactancia con otros alimentos hasta que cumplan por lo menos dos años. Clave 2: Cuide su cuerpo ◯ Duerma lo suficiente. “Mejor es un puñado de descanso que un puñado doble de duro trabajo y esforzarse tras el viento.” (Eclesiastés 4:6.) Las exigencias y distracciones propias de la vida moderna han hecho que la gente duerma cada vez menos. No obstante, el sueño es esencial para la buena salud. Los estudios demuestran que mientras dormimos, el cuerpo y el cerebro se reparan, lo que repercute en la memoria y el estado de ánimo. El sueño refuerza el sistema inmunológico y reduce el riesgo de padecer infecciones, diabetes, derrames cerebrales, trastornos cardíacos, cáncer, obesidad, depresión y, quizás, hasta la enfermedad de Alzheimer. En vez de intentar bloquear artificialmente la somnolencia —nuestro “mecanismo de seguridad” natural— mediante la ingesta de dulces, cafeína y otros estimulantes, debemos hacerle caso y dormir un poco. La mayoría de los adultos necesitan de siete a ocho horas de sueño todas las noches para verse y sentirse bien y rendir al máximo. Los jóvenes necesitan aún más. Los adolescentes que no duermen lo suficiente son más propensos a sufrir trastornos psicológicos y a quedarse dormidos al volante. El sueño es importante en especial cuando estamos enfermos. El cuerpo es capaz de reponerse de algunas enfermedades, como el resfriado, con tan solo obtener reposo extra y beber abundantes líquidos. ◯ Cuide sus dientes. Cepillarse y usar el hilo dental después de las comidas, y sobre todo antes de acostarse, previene la caries, las enfermedades de las encías y la pérdida de dientes. Sin la dentadura completa no podemos digerir debidamente los alimentos. Se dice que los elefantes no se mueren de viejos sino de hambre cuando se les gastan los dientes y ya no pueden masticar bien. Los niños a los que se ha enseñado a cepillarse y usar el hilo dental después de comer gozarán de mejor salud en la adolescencia y en la vida adulta. ◯ Vaya al médico. Algunas dolencias requieren atención profesional. Un diagnóstico temprano mejora la eficacia del tratamiento y se traduce en menores gastos. Por eso, si no se siente bien, busque ayuda para determinar la causa y eliminarla en vez de limitarse a aliviar los síntomas. Clave 3: Manténgase activo ◯ Ejercítese. Llevar una vida físicamente activa aumenta nuestra sensación de felicidad; nos ayuda a pensar con mayor claridad, a tener más energía, a ser más productivos y, si le sumamos una dieta adecuada, a controlar el peso. El ejercicio no tiene por qué ser doloroso ni extremo para que sea efectivo; basta con que se realice de forma moderada y regular varias veces a la semana. Correr, caminar a paso ligero, montar en bicicleta y participar en deportes vigorosos —lo suficiente como para que el corazón nos lata más deprisa y sudemos— son formas de aumentar la resistencia y prevenir ataques cardíacos y derrames cerebrales. La combinación de ejercicio aeróbico, levantamiento de pesas moderado y ejercicios livianos de calistenia fortalece los huesos, los músculos internos y las extremidades. Además, ayuda a mantener el metabolismo más alto, lo que incide directamente en el peso. ◯ Use los pies. Hacer ejercicio es recomendable a cualquier edad, y para ello no hace falta ir a un gimnasio. Usar los pies en lugar del auto, el autobús o el ascensor es un buen comienzo. ¿Por qué esperar a que alguien lo lleve a su destino cuando puede ir caminando, y hasta llegar más rápido? Padres: animen a sus hijos a participar en juegos físicos, al aire libre siempre que sea posible. Estas actividades fortalecen el cuerpo y estimulan la coordinación corporal de una manera que no puede hacerlo el entretenimiento sedentario, como los videojuegos. El ejercicio físico moderado es beneficioso sea cual sea la edad a la que se comience. Si usted es mayor o padece alguna afección y no practica ejercicio, conviene que consulte con su médico antes de empezar. ¡Pero, por favor, empiece! Ejercitarse de manera gradual, sin excederse, sirve para que incluso las personas bien entradas en años conserven la fuerza muscular y la masa ósea; además, las ayuda a evitar las caídas. Fue el ejercicio lo que ayudó a Rustam, mencionado en el primer artículo de esta serie. Hace siete años, él y su esposa empezaron a correr un poco todas las mañanas, cinco días a la semana. “Al principio buscábamos excusas para no ir —cuenta él—, pero al hacerlo juntos nos sentimos más motivados, y ahora se ha vuelto un hábito entretenido.” Clave 4: Proteja su salud ◯ Cuide su higiene personal. Según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades, de Estados Unidos, “lavarse las manos es la forma más eficaz de prevenir las enfermedades infecciosas y mantenerse saludable”. Se dice que el 80% de las infecciones se contagia a través de las manos sucias. Por eso, láveselas varias veces al día. Hágalo sobre todo antes de comer, preparar los alimentos y vendar o tocar una herida, y después de tocar un animal, ir al baño o cambiar pañales. Da mejores resultados usar agua y jabón que un desinfectante a base de alcohol. Los niños a quienes se enseña a lavarse las manos y a no llevárselas a la boca o los ojos gozan de mejor salud. Bañarse todos los días, y mantener la ropa personal y la ropa de cama limpia y bien ventilada fomenta la buena salud. ◯ Prevenga las enfermedades infecciosas. Evite el contacto físico estrecho con personas que tengan catarro o gripe, y no comparta con ellas los utensilios para comer. La saliva y las secreciones nasales del enfermo pueden contagiarlo. Enfermedades como la hepatitis B y C y el VIH/SIDA se transmiten a través de la sangre principalmente por contacto sexual, consumo intravenoso de drogas y transfusiones. Aunque las vacunas nos protegen de ciertas infecciones, la prudencia exige que tomemos las debidas precauciones cuando estemos con alguien que tenga una enfermedad infecciosa. Evite también las picaduras de insectos. No se siente ni duerma al aire libre sin protección cuando los mosquitos u otros insectos portadores de enfermedades estén activos. Instale mosquiteros en las camas, sobre todo en las de los niños, y utilice lociones repelentes. ◯ Mantenga limpia su casa. Haga todo lo posible para que su casa esté ordenada y limpia, tanto por dentro como por fuera. Elimine los depósitos de agua estancada, pues se convierten en criaderos de mosquitos. Los desperdicios y la suciedad, así como la basura y los alimentos destapados, atraen a insectos, ratas y otros animales portadores de microbios y causantes de enfermedades. Si no tiene baño, construya una letrina sencilla en vez de hacer sus necesidades en el campo. Cúbrala para mantener alejadas las moscas, que transmiten infecciones de los ojos y otras enfermedades. ◯ Evite los accidentes. Obedezca las normas de seguridad en el trabajo, cuando monte en bicicleta o motocicleta, o cuando conduzca. Asegúrese de que su auto esté en buenas condiciones. Use ropa y equipo de protección, como gafas, cascos y botas, cinturones de seguridad y protectores para los oídos. No se exponga demasiado a los rayos solares, que causan cáncer y envejecimiento prematuro de la piel. Si fuma, deje el vicio ya. Así reducirá notablemente el riesgo de sufrir una enfermedad cardíaca, cáncer de pulmón o un derrame cerebral.
A NUESTROS músculos, que usamos de tantas maneras y con tantos propósitos, por lo general los damos por sentados... es decir, hasta que hacemos algo que hace que nos duelan. Pero, ¿qué sabe usted acerca de cómo funcionan?Por años el misterio de la acción muscular ha intrigado a los investigadores. Han estudiado los músculos con la esperanza de entender exactamente qué sucede cuando los músculos trabajan. La acción muscular ha presentado un verdadero desafío a estos hombres.Un científico sobresaliente en este campo, el químico húngaro Szent-Györgyi, dijo hace unos veinticinco años: “El problema de la contracción muscular todavía no se ha resuelto.” Catorce años después otro investigador declaró: “Todavía no podemos contestar la pregunta fundamental: ‘¿Cómo convierte la maquinaria molecular del músculo la energía química almacenada por el metabolismo en trabajo mecánico?’” Y recientemente el profesor Ville, de la Universidad de Harvard, declaró en su libro Biology: “Los fisiólogos y bioquímicos han estado tratando por muchos años de resolver el problema de cómo el músculo puede halar, pero los sucesos químicos y físicos mismos que acontecen en la contracción muscular todavía son asunto de conjetura más bien que hecho establecido.” Pero se han aprendido muchas cosas interesantes con el transcurso del tiempo.Los músculos se encuentran entre las cosas que distinguen al hombre y a los animales de la mayoría de las plantas por hacer posible el movimiento. Y los músculos no solo hacen posible que andemos y hagamos muchas cosas con nuestras manos; muchas de las funciones vitales de nuestro cuerpo dependen en gran manera de nuestros músculos también. La respiración, la circulación de la sangre, la digestión, la excreción y la reproducción, todas estas cosas dependen de nuestros músculos, de los cuales hay de quinientos a seiscientos o más.Los músculos dan razón de 40 a 50 por ciento del peso del cuerpo. Constan de aproximadamente 75 por ciento de agua, 20 por ciento de proteína, 2 por ciento de grasa, así como de diversas clases de minerales o sales. Los músculos individuales varían en longitud de aproximadamente tres milímetros, en el oído interno, hasta cuarenta y seis o más centímetros, en las piernas. Quizás los músculos más menudos sean los que hacen que se nos erice el pelo cuando tenemos miedo o los que hacen que se nos ponga la carne de gallina cuando temblamos a causa del frío.Una publicación de ciencia popular declaró en una ocasión que “uno de los mayores secretos de la naturaleza es el misterio de los músculos.” Algunos músculos pueden levantar mil veces su propio peso; algunos pueden ejercer una tensión de 2,8 kilogramos por centímetro cuadrado de su sección transversal. El músculo de una almeja puede conservar por horas un agarro semejante al de un tornillo de carpintero sin aparentemente consumir energía alguna. Los músculos de nuestro corazón y nuestros pulmones funcionan desde la cuna hasta la sepultura sin parar bueno ciertos musculos mejor usemolos bien sino nos va a salir el tiro por la culata proque sino hay que utilizar viagra para que no fallen los principales por eso seamos sabios hay tantas cosas que se puden hacer con los musculos
EL CONFLICTO entre trabajo y familia es una cuestión preocupante para la sociedad. Como indica una fuente, “los constantes y acelerados cambios de la economía mundial, las presiones de la competencia y los avances de la tecnología han difuminado la frontera tradicional entre la vida laboral y la vida familiar”. Estos elementos han generado una riqueza sin precedentes, pero ¡a qué precio! “Millones de personas vivimos sobrecargadas de trabajo, saturadas de actividades y abrumadas por las preocupaciones —dice un escritor—. Vivimos en un puro agobio.”Ahora añádanse los efectos desalentadores de la actual recesión económica. Muchos obreros y oficinistas están perdiendo sus empleos y sus casas. ¡Ya quisieran ellos estar trabajando duro!Analicemos la magnitud del problema.▶ De cada 10 europeos, 6 sufren de estrés laboral.▶ En Estados Unidos, 1 de cada 3 empleados se siente sobrecargado de trabajo todo el tiempo.▶ De cada 3 canadienses, a más de 2 les resulta difícil conciliar el empleo y la familia.▶ Más de seiscientos millones de trabajadores (el 22% de la fuerza laboral del mundo) pasan más de cuarenta y ocho horas semanales en el trabajo.Tales estadísticas ponen al descubierto una tragedia humana de vastas proporciones. Algunos estudios vinculan los horarios de trabajo prolongados e irregulares con mala salud, relaciones tirantes, deficiencia en la crianza de los hijos, separaciones y divorcios.¿Se siente usted agobiado por el trabajo, o se cuenta entre los millones de personas que están desempleadas? ¿Quisiera equilibrar mejor el trabajo y la familia? ¿Cómo lograrlo?UNA de las mayores preocupaciones en estos tiempos de crisis económica es tener un empleo fijo que garantice el sostén de la familia, lo cual no siempre es fácil, sobre todo cuando a miles de trabajadores se los está despidiendo. Si de repente uno se ve desempleado, su objetivo principal es encontrar otro trabajo Tiempo para el trabajo y tiempo para ustedtrabajar largas horas, sacrificando el descanso o el entretenimiento adecuados, nos priva de muchas de las alegrías de la vida; además, provoca graves problemas de salud.Trabajar en exceso de manera habitual se asocia con la obesidad, el alcoholismo, las enfermedades cardíacas, los accidentes laborales, la drogodependencia, la ansiedad, la fatiga y la depresión, entre muchos otros trastornos relacionados con el estrés. El exceso de trabajo puede ser incluso mortal. Según un informe, cerca de diez mil personas mueren anualmente en Japón por esta causa: la misma cantidad que muere por accidentes de tránsito. Este fenómeno, conocido con el nombre de karoshi (“muerte por exceso de trabajo”), no es exclusivo de Japón.. Como vemos, es necesario ser equilibrados. Por eso, no deje que su profesión se convierta en su obsesión. Cuide su salud mental, física y emocional destinando tiempo para descansar, y goce del fruto de sus labores.“Hay que trabajar para vivir, no vivir para trabajar”, afirma Andrew, casado y con tres hijos. Armonizando el trabajo con el descanso y el tiempo libre, logrará atender también las necesidades de la familia. Claro está, esto no es fácil, máxime cuando hay cuentas que pagar.Equilibrio entre trabajo y familiaMuchas familias están sobrecargadas de actividades y emocionalmente desconectadas. “El trabajo me roba casi todas las energías, y a mis hijos les tocan las sobras”, se lamenta una mujer de Inglaterra. En una encuesta hecha entre adolescentes de Estados Unidos, 1 de cada 5 marcó como su mayor preocupación el hecho de “no pasar suficiente tiempo con sus padres”. Otro sondeo llevado a cabo en el mismo país señala que las parejas con doble fuente de ingresos hablan entre sí solamente doce minutos al día.Hastiadas de la presión cada vez mayor que sobre ellas ejerce el trabajo, muchas personas están replanteándose sus prioridades y efectuando cambios. Timothy, padre de dos hijos pequeños, cuenta: “Yo trabajaba horas extras, y mi esposa, los fines de semana. Casi nunca nos veíamos. Finalmente, nos sentamos a analizar la vida que llevábamos y cambiamos la situación laboral. Ahora somos mucho más felices”. Brian, gerente de una tienda, dice: “Esperábamos un segundo hijo, así que me puse a buscar un trabajo que se ajustara a nuestra situación familiar. Me conformé con ganar 10.000 dólares menos al año con tal de tener un mejor horario, pero valió la pena”. Melina dejó su empleo al nacer su primera hija. “No nos fue fácil acostumbrarnos nuevamente a una sola entrada —relata—, pero mi esposo y yo creemos que fue mejor que me quedara en casa con Emily en vez de ponerla en una guardería.”Hay que reconocer, sin embargo, que muchas familias luchan para apenas llegar a fin de mes. Algunos esposos tienen dos empleos para sacar a flote a los suyos; en otros casos, trabajan el hombre y la mujer y dejan a los hijos al cuidado de los abuelos o en una guardería.Tal vez usted pueda hallar otras maneras de compaginar el empleo y las obligaciones familiares. Lo esencial es no sacrificar los goces de la vida familiar por estar enfrascado en el trabajo.No cabe duda de que conciliar el trabajo, las diversiones y las necesidades familiares brinda múltiples beneficios. http://o1.t26.net/images/smiles/getalife.gif