InicioApuntes Y MonografiasCultura Maya - Resúmen John Henderson - Capítulo II
El mundo Maya

Jhon Henderson


Los antiguos mayas desarrollaron un verdadero sistema de escritura, las sociedades mayas tardías fueron las únicas alfabetas en la América precolombina. Aunque las sociedades mayas fueron en muchas formas las de más complejo desarrollo en América, no fueron, las más poderosas políticamente (ningún estado controlaba más que una pequeña fracción del mundo maya).
Los patrones básicos de la cultura maya están ligados con las sociedades al oeste y al norte de lo que hoy día es el centro y sur de México. Las sociedades mayas tienen mucho en común con sus vecinos del este y el sur.
En el siglo XVI, la península de Yucatán y las tierras altas hacia el sur de ésta (Figura 2.1) estaban ocupadas por hablantes de lenguas mayas (ocupaban la porción sureste del área cultural mesoamericana). Los aspectos más importantes compartidos por las sociedades mesoamericanas tenían relación con la religión y su visión del mundo. Para los mesoamericanos el universo estaba altamente estructurado: cielos e inframundos de múltiples niveles en tanto que los puntos cardinales estaban asociados con colores y cada sector del universo ocupado por un numeroso panteón de seres sobrenaturales.
Para comprender como emergió y evolucionó la civilización maya debemos determinar cómo operaba en diferentes etapas de su historia. Una historial cultural, lejos de ser no teórica, aporta precisamente el tipo de marco teórico holístico para la reconstrucción del pasado.
Las sociedades en las tierras altas, en las tierras bajas del sur y en las tierras bajas del norte claramente siguieran trayectorias de desarrollo diferentes. La cúspide de toda la elaboración y complejidad cultural no se alcanza al mismo tiempo en cada región, como tampoco en cada sitio dentro de la misma región. Los datos provenientes de Belice y Copán nos indican que en estas regiones el colapso se debió en gran parte al fracaso de las instituciones de elite. Su efecto sobre los agricultores fue bastante diferente, probablemente mínimo aparte de la reducción de las exigencias del aparato estatal (impuestos, mano de obra, etc). Las ciudades mayas fueron centros de poder político y económico, marco de los asuntos sociales y religiosos, pero no fueron densamente residenciales como las ciudades de otras partes del mundo.
En ciertos aspectos, los estados mayas son comparables con las sociedades “feudales” en Europa, Japón y África. El poder político, usualmente heredado, es disgregado entre muchos señores más que centralizado, las complejas redes de relaciones de parentesco y de obligaciones sociales y económicas determinan la organización política, el status, el poder, y la riqueza se derivan de la tenencia de la tierra, la cual es típicamente cultivada para los dueños por sus dependientes. La autoridad descentralizada y las redes extendidas de lazos aristocráticos encajan muy bien con los datos sobre los mayas y los patrones feudales de residencia de la elite.


Las bandas cazadoras-recolectoras (Hasta 1000 a.c.)



Los primeros habitantes de las Américas eran pequeñas bandas móviles formadas por unas cuantas familias que se movían a través del territorio para poder aprovechar la disponibilidad de plantas y animales silvestres. Las estrategias de subsistencia enfatizan cada vez más el uso de alimentos vegetales, el cultivo de plantas comenzó a pequeña escala muy temprano en este período e incrementó su intensidad. Las bandas se unieron en grupos sociales mayores y permanecieron más tiempo en campamentos expandidos a medida que el cultivo permitía intensificar los episodios estacionales de abundancia. En el cuarto milenio a.C., las estrategias de subsistencia de algunos grupos podían ser caracterizadas por una agricultura incipiente, el proceso de transición (alimentos silvestres – dependencia plantas), no fue de ninguna manera consciente. La tala del bosque para el cultivo del maíz utilizado la roza de las parcelas se había expandido antes del 3000 a.C.

Las aldeas de agricultores (1000 a.C. – 300 a.C.)



Algunos grupos tempranos dependían fuertemente del cultivo de plantas para la subsistencia. La aparición de comunidades sedentarias se dio alrededor del año 1000 a.C. (Figura 2.4).
Estas sociedades sedentarias eran más grandes que las anteriores bandas de recolectores. Internamente eran igualitarias social y económicamente, con pocas diferencias en la arquitectura residencial. Estas economías no incluían una producción intensificada de alimentos o una especialización muy desarrollada en el trabajo (sociedades Tribales, las denominarían los antropólogos).
El cambio tecnológico más notable es la aparición de vasijas y figurillas de barro. Estas sociedades aldeanas no eran por supuesto totalmente diferentes de sus antecesoras. La continuidad más obvia está en la economía, la cual sigue incluyendo formas alternas de cultivo y recolección; los alimentos específicos variaban de región en región, dependiendo de los ambientes locales, pero el cultivo del maíz era característicamente importante.

El surgimiento de la civilización maya (300 a.C. – 600 d.C.


La mayoría de las regiones tenía ahora dos o más niveles jerárquicos de asentamientos; las comunidades más elaboradas tenían una sustantiva arquitectura pública y dominaban política y económicamente el territorio circundante. La escritura y el arte público surgieron en el contexto de las estrategias de los gobernantes para legitimar y mantener su poder. El sistema calendárico, la astronomía y la astrología, también reflejadas en los textos jeroglíficos, representan un logro intelectual muy sofisticado. Socialmente, los grupos mayas se caracterizaban por una considerable diferenciación de status visible en la arquitectura residencial, los entierros y los objetos de valor de los depósitos votivos.
Prósperos centros políticos habían surgido en casi todas las regiones del mundo maya (Figura 2.5). para principios de la era cristiana. Algunos – Tikal – desarrollarían pronto una considerable centralización del poder, pero la mayoría de estas entidades políticas era esencialmente inestable, a veces tendiendo hacia el incremento de la centralización, pero nunca balanceando completamente las tendencias inherentes hacia una fisión.
El mundo maya ciertamente tenía jerarquías comunitarias, pero es difícil identificar las entidades políticas y determinar sus límites. El parentesco probablemente siempre proveyó una red de alianza política, conexiones económicas y obligaciones sociales. Un gran foso defensivo en Becán sugiere fuertemente la temprana prevalencia de la guerra.
El sistema de linaje podría haber proveído la estructura básica, con los funcionarios del más alto linaje de la jerarquía ocupando los cargos administrativos del estado. La cabeza de linaje dirigente se convertiría en rey.
En las tierras bajas, la iconografía política aparece primero como decoración arquitectónica. Para el final del siglo III, esta iconografía real empezó a aparecer en tallados en relieve en las estelas de las ciudades de las tierras bajas. Esas representaciones estaban acompañadas por textos jeroglíficos que registraban muchos detalles de los asuntos dinásticos – genealogía real, ascensión al poder, conquistas – enclavados en el calendario maya.
Las diferencias en status y riqueza entre los gobernantes de estas sociedades mayas y los campesinos eran extremadamente obvias. Los sistemas de jerarquización incluían factores económicos y de status, tanto heredados como obtenidos por medio de logros personales, las tempranas entidades políticas mayas eran sociedades de clase. Es probable que los rangos fueran relativamente flexibles y abiertos, con muchos medios estructurales de unión entre la elite y los grupos no elitistas. Los patrones matrimoniales o los linajes probablemente trascendían la riqueza, el status y las jerarquías de poder. Las elites mayas, al menos en los niveles de alto rango, promovían activamente el establecimiento de lazos matrimoniales con otras entidades políticas, mientras la gente común probablemente practicaba a menudo la endogamia a nivel de la comunidad. En los últimos siglos antes de la era cristiana, casi todas las comunidades de las tierras bajas fabricaban cerámica en un mismo estilo básico conocido como Chicanel. Los estados sin duda controlaban el trabajo y los recursos. Los sistemas de redistribución fueron probablemente mecanismos importantes para promover la lealtad y la dependencia entre los intermediarios y el pueblo en general.
Los espectaculares templos representan aspectos públicos de la religión maya relacionados con el estado. Reflejan las actividades de un sacerdocio especializado y cultos organizados que funcionaban principalmente para legitimar los sistemas políticos conectado al gobernante y su linaje con deidades específicas. Los estados mayas eran teocráticos, aunque en términos de sus actividades diarias los reyes mayas eran ciertamente seculares.



El florecimiento de la civilización maya (600 d.C. – 1200 d.C.)


Las entidades políticas en la mayoría de las regiones experimentaron un rápido crecimiento económico y político durante los siglos VII y VIII. La interacción interregional se intensificó, por lo que muchos estilos y complejos culturales fueron ampliamente compartidos (fue más impactante en las tierras bajas del sur, donde las ciudades gozaban de esferas más amplias de control político con dos o tres niveles de comunidades subordinadas).
El siglo IX fue testigo del comienzo del famoso “colapso” maya, un proceso de cambio a largo plazo que transformó el orden sociopolítico fundamental en la mayoría de las sociedades del mundo maya. El efecto inicial del proceso fue la disolución de los poderosos estados de las tierras bajas del sur: para el año 1000 d.C. las construcciones públicas y todas las otras actividades relacionadas con el estado habían llegado a su fin en la región, los procesos afectaron principalmente a las instituciones estatales y a los aristócratas. E algunas sociedades los grupos no elitistas se vieron menos directamente afectados y muchos patrones fundamentales de la vida social continuaron en los períodos posteriores.
En las tierras bajas del norte: estas entidades políticas alcanzaron su apoyo en escala y complejidad un poco más tarde. Chichén Itzá surgió en el siglo IX como uno entre muchos centros políticos prominentes. Como una capital poderosa con arquitectura pública masiva y elaborado arte político, Chichén Itzá representa la continuidad de la tradición de los estados mayas. Muchos estados mayas eran pequeños y aparentemente inestables y nunca lograron contrabalancear completamente la tendencia inherente hacia la fisión.
El parentesco y los linajes en particular, jugaban un papel prominente en la organización política de los estados mayas. Los linajes reales habrían proveído la base para una estructura estatal. Hacia el final de este período las inscripciones jeroglíficas y el arte político cambiaron su atención de la glorificación de reyes individuales y sus dinastías para centrarse en las complejas interrelaciones entre múltiples figuras políticas. En cuanto a la organización política, las entidades mayas se asemejan tanto a los estados feudales como a los segmentados, particularmente en África.
Las tierras bajas del norte y del sur y las tierras altas reflejan distintos estilos y patrones de organización, pero las entidades políticas en estas regiones no estaban de ninguna manera aisladas. Una variedad de mecanismos permitió que las entidades políticas mantuvieran estrechas relaciones entre sí, particularmente en las tierras bajas. Los lazos matrimoniales entre los aristócratas proveían una red de alianzas políticas y obligaciones sociales que unían a los centros, a veces a través de distancias considerables. El “colapso” puede ser visto como una medida de la intensidad de la interacción, particularmente en las tierras bajas sureñas.
La guerra representaba otro tipo de interacción entre las sociedades mayas. Las distinciones sociales estaban más rigurosamente definidas que en períodos anteriores. Las elites probablemente se casaban dentro de su propio estrato social. Los sistemas de subsistencia también se intensificaron con dependencia en técnicas tales como los sistemas de terrenos inundados, la construcción de terrazas, cultivo de árboles, huertas y dependencia de la proteína animal.

Los estados mayas tardíos y la invasión europea (1200 d.C. – 1542 d.C.)


El fin de la dominación de Chichén Itzá alrededor del año 1200 d.C. representa el fin del estado maya tradicional. Algunas ciudades mayas posteriores eran poderosas y prósperas y controlaban entidades políticas extensivas. El arte político y los textos jeroglíficos se habían vuelto mucho menos sobresalientes (no se tallaban estelas con los retratos de los gobernantes ni las hazañas y conexiones dinásticas sobrenaturales). Hacia finales del siglo XIII la dominación de Chichén Itzá en el norte había llegado a su fin y Mayapán se había convertido en el centro de la entidad política más poderosa en la región. El estado de Mayapán era extensivo, su estructura era más la de una federación con Mayapán manteniendo un tenue dominio sobre las provincias que nunca entregaron completamente su autonomía. En las tierras bajas del sur, el centro de la isla de Tayasal controló la mayor entidad política de la región alrededor del lago Petén (se asemejaba más a la ciudad dominante de una confederación que a la capital de un reino centralizado).
La organización política de los tardíos estados mayas refleja un marcado contraste con los patrones tradicionales. Los reyes aún gobernaban, pero con menor poder absoluto, las aristocracias aún estaban en la cima de las jerarquías de status y riqueza, pero los contrastes sociales eran menos marcados. Los estados mayas del período de la Conquista se asemejaban a los estados feudales aún más que los que los habían precedido.
Los patrones de asentamiento cambiaron también, ya que muchas ciudades en este período tenían un carácter residencial mucho más nucleado. En Mayapán casi todas las estructuras estaban rodeadas por una muralla convencional. La población dentro de esta muralla ha sido estimada entre 10.000 – 20.000 personas.

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Resúmen: Mathiux Müller
Autor: Jhon Henderson.
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