InicioApuntes Y MonografiasUturuncos : la primera guerrilla argentina

Símbolo de Uturuncos, una "U" sobre una estrella de 8 puntas, llamada estrella federal



"...todos, somos hombres tigres, ahora presos, enjaulados, solo es cuestión de ir convirtiéndonos en el Uturunco. Esas, son decisiones y elecciones personales."

Norberto Ángel Nigro




Los Uturuncos, primera experiencia guerrillera peronista

Al producirse el derrocamiento de Perón, en los años 1955-1960 tiene lugar lo que se llamará “primera resistencia peronista” que ya, desde ese momento, tiene dos orientaciones completamente diferentes.

Mientras que el Centro de Operaciones de la Resistencia (COR), dirigida por el General Iñiguez asume la respuesta de la “derecha peronista” (nacionalismo social anticomunista), el ala izquierda articula el Frente Revolucionario Peronista (FRP), dirigido por John William Cooke.

El COR no participó sino episódicamente en acciones de violencia y prefirió la vía de las huelgas y las protestas populares. El General Iñiguez que había intentado defender al peronismo en Córdoba, pasó a ser por este gesto uno de los hombres de confianza del General.

Se movía particularmente con los ambientes militares fieles al peronismo y poco después de articular el COR, Iñiguez empieza a recibir directivas del propio general. En ese momento, Iñiquez constituye el puntal del general Perón en el medio de los militares leales a él, uno de los tres frentes en los que articulará la resistencia, siendo los otros dos el sindical y la resistencia civil. Pero sería la otra rama la que daría mucho más que hablar. Se trataba del Movimiento Peronista de Liberación-Ejército de Liberación Nacional (MPL-ELN), con su prolongación, los llamados "Uturuncos", aparentemente vinculados a Cooke.



Perón y Cooke




Origenes

En la primavera de 1959 un grupo de hombres de los comandos de la resistencia peronista de la zona noroeste del país decidieron encarar la primera experiencia de guerrilla rural de la Argentina contemporánea. Durante ese año y el siguiente, varios grupos de militantes intentaron instalarse y mantenerse en la zona boscosa de Tucumán, en el departamento de Chicligasta, al sur de la provincia . El nombre que eligieron para la guerrilla fue Ejército de Liberación Nacional-Movimiento Peronista de Liberación, aunque han sido conocidos con el que popularmente han pasado a la historia: Uturuncos.



Grupo de uturuncos detenidos por Gendarmería



Surgida en un punto alejado de las grandes ciudades que dirigían la vida política del país, la guerrilla de los Uturuncos solo pasó a formar parte de los antecedentes lejanos de las formaciones armadas que se extendieron por todo el país a principios de los setenta. Se sabe de ella, como de algunas otras similares, poco y nada. Los estudiosos del fenómeno insurgente no repararon en ella ni intentaron determinar si existía una relación con la nueva guerrilla, o el grado en que ésta conocía los intentos anteriores.


Primeros pasos

Fue en el año de 1959 cuando el Comando 17 de Octubre enfrentó un debate decisivo. Bajo la influencia de Abraham Guillén, a quién apodaban el maestro discutieron acerca de la eficacia de los métodos llevados adelante por la resistencia hasta el momento. Según Genaro Carabajal el debate giró acerca del fin de la estrategia insurrecional que habían llevado hasta el momento. Ocurrido el descabezamiento de Cooke y habiéndose producido la huelga general de enero, la que había sido teorizada como el momento para el estallido insurreccional, dichos métodos habían demostrado su fracaso. Menos convencidos aún de que la vía de la semilegalidad abierta con la elección de Frondizi obtuviera algún resultado, dado que habían sentido en carne propia la creciente represión que había costado la vida de dos obreros en ese año, decidieron el camino de la lucha armada.




El debate provocó la escisión de una parte del grupo quiénes en adelante se identificaron con el nombre de Comando Insurreccional Perón o muerte (CIPOM), mientras el resto optaría por el nombre de Movimiento de Liberación Nacional (MLN), Ejército de Liberación Nacional (ELN). En octubre el primer grupo subió al monte.
Era de madrugada y la lluvia caía torrencialmente. En Puesto de Zárate, en la base del cerro Cochuna, casi en el límite con Catamarca, ocho hombres cargados con pesadas mochilas iniciaron el ascenso e inauguraron la guerrilla en Argentina. Al mando del grupo estaban Juan Carlos Diaz, el uturunco, Franco Lupi, el Tano y Angel Reinaldo Castro, con el grado de comandantes. Los integrantes de la tropa eran : Juan Silva, alias Polo; Diógenes Romano, alias Búfalo; Miranda, alias Rulo; Villafañe, alias Azúcar y Santiago Molina, alias el Mejicano, todos tucumanos. Unos días después subieron León Ibañez y Pedro Anselmo Gorrita González.





Tenían escasa experiencia militar pero todos, en algún momento, habían participado en sabotajes y acciones menores. La zona en la que se internaban no era casual y había por lo menos dos motivos para que la guerrilla la eligiera, uno geográfico y otro político: en el lugar, la selva era tan tupida que a duras penas se podía distinguir a un compañero a dos metros de distancia y además, desde allí hasta el ingenio Concepción era todo terreno azucarero. El propósito inicial era modesto, amoldarse al terreno, acostumbrarse a dominar la vegetación y el clima, conocer los caminos secundarios. Las operaciones, les había dicho Guillén, vendrían después, cuando lo dispusiera el Estado Mayor. El armamento era también escaso, una ametralladora PAM, una pistola 45 y un revolver 38 para ocho personas.



A fin de mes asaltaron con éxito los destacamentos policiales de Las Banderitas y Alto Verde. Con audacia bajaron hasta la ciudad de Tucumán y asaltaron el puesto policial del Ferrocarril Mitre, del que intentaron robar algunas armas y proyectiles. En la misma noche en que asaltaron el puesto del ferrocarril, se trasladaron a la ciudad de Concepción para tomar el cuartel de bomberos. El operativo comenzó con el incendio de una gomería para atraer la atención. Pero por indecisiones en el desarrollo del operativo lo abandonaron. Para algunos de los integrantes de la guerrilla esta serie de ataques fueron prematuros. Lo cierto es que inmediatamente atrajeron sobre sí a la policía de la provincia que empezó a tender un cerco en la zona. Progresivamente, el grupo perdió el contacto con el Estado Mayor, por lo que se hizo cada vez mas difícil conseguir alimentos e información. Hasta el mes de noviembre en que fueron descubiertos se alimentaron de frutos silvestres, algún pájaro ocasional o bajaban a las fincas linderas a la sierra para conseguir legumbres.


Masetti y el Che



De todas maneras cuidaron de no abandonar el trabajo político tratando de hacer entender a la gente el porqué de nuestro accionar, los ideales que teníamos. El apoyo que conseguían era de tipo espiritual, porque en esa zona son todos muy pobres y no tienen nada que dar . El cerco se cerraba. Y por divergencias, Lupi y Díaz comenzaron a desautorizar a Castro. Mientras tanto, Juan Polo Silva, Lupi y Castro se separaron del grupo con el objetivo de buscar un nuevo campamento, más arriba. Pero cuando volvían se perdieron debido a la neblina y a la cerrazón de la selva. En ese momento uno de los puestos de guardia dio la alarma de que se acercaba una patrulla policial. Díaz consideró que no era posible hacerles frente y con los que quedaban agarraron las cosas necesarias, las armas y los documentos y trataron de eludir el cerco. Mientras tanto, Lupi. Silva y Castro regresaron al campamento. No sospecharon, pese a que no vieron a sus compañeros montando la guardia, y cayeron en la trampa policial.


Tapa de Tia Vicenta, 1959. Alsogaray en Economía, la guerrilla en el monte



El balance distaba de ser bueno, el campamento había sido descubierto, tres guerrilleros se encontraban presos y los restantes habían logrado bajar para restablecer el contacto que se había quebrado. Pero la policía ya sabía de la existencia de un grupo guerrillero en la zona del Cochuna, un mes y medio antes de la operación que los llevaría a ser conocidos por la opinión pública nacional: el asalto de la comisaría de Frías.


Toma de la comisaría de Frías



El 24 de diciembre de 1959 por la madrugada, un grupo de soldados entró fragorosamente en la Jefatura de Policía de la ciudad de Frías -límite entre Santiago del Estero y Catamarca-. El militar que lo comandaba se presentó a viva voz ante el jefe de turno:
-¡Soy el teniente coronel Puma! ¡Se ha declarado el Estado de Emergencia en todo el país!, ¡esta comisaría queda bajo custodia militar!
Lo acompañaban otro oficial, un suboficial y varios soldados. Los policías se entregaron sin ofrecer resistencia. Fueron despojados de sus uniformes, de sus armas y encerrados en los calabozos. Luego los integrantes del comando se dedicaron a cargar todas las armas y municiones que encontraron en el Jeep donde habían venido y una camioneta de la policía. En menos de quince minutos, habían abandonado el lugar.
Así se efectuó la primera acción guerrillera en la Argentina. Sus protagonistas se bautizaron a sí mismos Los Uturuncos; eran santiagueños, peronistas y creían que con su acción iniciaban un levantamiento general. De acuerdo a lo que les había dicho el general Iñíguez durante una reunión mantenida con otros militantes peronistas, la toma de la comisaría iba a actuar como santo y seña para que de inmediato militares leales al peronismo se levantaran al unísono en las guarniciones de Santa Fe, Entre Ríos, Salta y la provincia de buenos Aires. Por su parte, las organizaciones sindicales llevarían adelante una serie de acciones concertadas, entre las que se contaban paros parciales de actividad y actos relámpago en los principales centros industriales. En pocos días y con un mínimo desgaste de fuerzas -si era posible, sin que se tuviera que lamentar víctimas- el pueblo argentino se levantaría masivamente para ocupar las calles en todas las ciudades importantes del país. Como resultado de este eficaz mecanismo de acciones concertadas, en pocos días la Argentina celebraría alborozada el regreso del presidente Perón, y su restitución al gobierno.
¿Quién ideó este plan que ahora parece descabellado? Posiblemente el mismo general Iñíguez, o alguno de sus compañeros de armas. La prolijidad con que fue diagramado presenta las trazas del pensamiento militar. Pero lo cierto es que a la hora de actuar, los militares "leales" no aparecieron. E Iñíguez fue uno de los primeros en disputar las tribunas ofrecidas por los medios de prensa para desconocer en absoluto cualquier relación personal o indirecta con el suceso.



Bandera de Uturuncos



Final


Ilustración Revista Mayoría, enero de 1960


La guerrilla de los “Uturuncos” se extinguió pronto, pero muchos de sus combatientes se integraron en las experiencias armadas de los años sesenta. En 1962, diversos grupos de militantes peronistas –y entre ellos algunos “Uturuncos”- viajaron a Cuba. Fue en la isla caribeña en donde las experiencias del peronismo y de las corrientes marxistas realizaron la ósmosis que juntamente a integrantes que se separaron del católico fundamentalista Tacuara, saldría unos años después el movimiento “Montonero”.




Frondizi: entre Alsogaray y los Uturuncos



En abril de 1959, aumentan las tarifas telefónicas. El 3, graves disturbios conmocionan Buenos Aires: la Resistencia Peronista hace estallar una gran cantidad de bombas, mientras grupos de la Juventud Peronista efectúan actos relámpagos, incendian automóviles y enfrentan a la policía. La ciudad queda alfombrada con panfletos.





El gobierno ordena el allanamiento las sedes gremiales más importantes: el Sindicato de la Carne , la Asociación Obrera Textil y la Unión Obrera Metalúrgica. Se desatan razzias policiales y detenciones. La mentalidad y los métodos de la Revolución Libertadora continúan vigentes en las comisarías, a pesar del gobierno civil. Hay un torrente de denuncias contra la represión policial y la aplicación de la picana eléctrica, un invento argentino como la birome y el dulce de leche. Mientras tanto, los secretarios de Ejército, Marina y Aeronáutica le reprochan a Frondizi que, por un lado, utilice soldados como fuerza de choque antiobrera y, por otro, le explique en privado a los sindicalistas que los militares actúan por su cuenta.




Como siempre, Frondizi ataca una crisis generando otra: el 10 de abril tiene la brillante ocurrencia de declarar no gratos a cuatro funcionarios de la embajada de la Unión Soviética y al secretario de la representación de Rumania. Periodistas adictos al gobierno hacen circular la versión de que los rusos repartieron bombas molotov durante los disturbios del día 3. Ya en tren de política-ficción, algún discípulo supera al maestro y propala el rumor de que uno de los empleados diplomáticos “arengó en ruso a los manifestantes, a la manera de Lenin”.



Los tres secretarios militares, sin embargo, no quedan muy conformes. El 19 de abril se reúnen con Frondizi en la residencia de Olivos y le fijan un plazo para desprenderse a funcionarios frigeristas.

Paralelamente, aumentan los rumores acerca de un golpe de Estado. Los radicales del pueblo echan más leña al fuego y realizan un acto político bajo el lema El gobierno se derrumba. Frigerio renuncia a todas sus funciones. En los días que siguen, se produce una catarata de dimisiones. El 20 de mayo, tres hombres de la llamada Década infame ingresan al gabinete; entre ellos, César Bunge, de la empresa Bunge & Born y del Grupo Bemberg. Cuando todo parece transitar por carriles normales, se destapan en Washington algunos pormenores del acuerdo entre el gobierno y el Fondo Monetario Internacional, que hasta entonces se habían mantenido en secreto.





El general Arturo Ossorio Arana, representante del sector militar antiperonista, considera que el gobierno está formado por “personajes creados por la tiranía depuesta, con socios del dictador y agentes del comunismo internacional”. Para demostrarle que no, el 30 de junio Frondizi se desprende del secretario de Guerra, otro oficial legalista. Antes, el 24, designa al ex capitán ingeniero Álvaro Alsogaray como ministro de Economía y también de Trabajo. El nombramiento es consecuencia de la presión de los empresarios y del Fondo Monetario Internacional. Ni el propio Alsogaray –ex ministro de Aramburu y colaborador de la Revolución Libertadora – se esperaba este par de regalos.

“Hay que pasar el invierno”




En enero de 1960 se denuncia que en el país hay casi seis millones de pobres y un informe especial da cuenta de que a cada hora mueren cinco lactantes.
Mientras aumenta el costo de vida, el ministro de Economía repite que “hay que pasar el invierno” y anuncia un futuro feliz. Verano caliente Un periódico de Londres publica en febrero declaraciones de Perón sobre los guerrilleros uturuncos y las elecciones legislativas que deben realizarse el 27 de marzo. El general, que desde hace un mes vive en España, la última y más prolongada etapa de su exilio, expresa: “En Argentina ha comenzado la época de los cambios. Se realizarán elecciones el mes próximo y millones de mis partidarios no podrán votar libremente. Ellos jamás aceptarán eso. La lucha ha comenzado ya en las montañas de mi patria”.




Mientras, crece una polémica entre el secretario de Guerra antiperonista, general Rodolfo Larcher, y el gobernador tucumano, Celestino Gelsi.El primero –que en 1951 se había sublevado contra Perón– lo acusa de “cómplice de la guerrilla comunista” por no actuar con mano dura. El segundo le responde que los uturuncos no son comunistas sino peronistas y que la policía actuó con eficacia. En síntesis, el civil Gelsi le da una pequeña lección de democracia al militar Larcher: “Son chicos de 16 y 18 años. Lo único que no hizo la policía de Tucumán fue balear a esos chiquilines.

Sería vergonzoso matar a adolescentes. Lamento mucho que el señor secretario de Guerra haya olvidado que en nuestra tierra hay una Constitución Nacional y constituciones provinciales”.



Atentado a la Shell en Córdoba


A mediados de marzo se producen atentados contra objetivos económicos en el interior del país, entre ellos el incendio de tanques de petróleo de la Shell en Córdoba. El gobierno aplica con intensidad el Plan Conintes. Más de 3.500 personas son detenidas. En su mayoría, son peronistas que han contribuido con sus votos al triunfo del presidente que ahora los persigue y encarcela. Un solo abogado presenta 2.500 habeas corpus. Su nombre es Fernando Torres y está vinculado desde 1954 a la Unión Obrera Metalúrgica. El veterano Armando Cabo comparte una celda con su hijo Dardo. Entre los jóvenes militantes apresados y condenados a prisión, se encuentran Carlos Alberto Burgos, Gustavo Rearte, Tuli Ferrari, Héctor Spina, Jorge Rulli, Envar el Kadri y Felipe Vallese. Casi todos ellos, con el paso de los años, se convertirán en figuras históricas de la Juventud Peronista , asociados a su etapa más combativa. El constante uso de picanas eléctricas eleva el consumo de electricidad en las comisarías y los cuarteles. El diputado socialista Alfredo Palacios, a pesar de haber sido opositor a Perón, denuncia en el Congreso: “Hoy también se tortura en el estado de derecho”.



El atentado produjo 15 muertos


El 24 de abril de 1961, Frondizi pide la renuncia de Álvaro Alsogaray, el ministro de Economía y de Trabajo que había asegurado que para solucionar la crisis argentina “hay que pasar el invierno”. Alsogaray nunca especificó cuál invierno ni cuántos años eran necesarios.
El primero de mayo se cumplen tres años de gobierno.

El hombre que llegó a la presidencia con la bandera del desarrollismo dirige un mensaje al Congreso y reconoce las deficiencias de su gobierno. Quince días después, comienza un conflicto ferroviario que durará siete meses.





Mensaje de Julio Robles, el último Uturunco

El 27 de febrero de 2010 falleció Enrique Oliva, periodista, escritor, militante, corresponsal de Clarín en Europa y ciudadano ilustre de la ciudad de Buenos Aires; Julio Robles dejó un mensaje en el blog de Atrapados en Libertad.

Pasó a la inmortalidad el compañero Enrique Oliva

Por Julio C. Robles

"Nos fuiste presentado por Alicia Eguren, esposa de J. W. Cooke, corría el año 1959. La columna Tucumana del comando 17 de Octubre se aprestaba a subir a los cerros del Cochina, la columna de porteños estábamos preparando un golpe para tomar el Escuadrón Alto Uruguay de Gendarmería. En ese momento te conocimos, nos sorprendiste gratamente con tus claros planteos políticos. Traías una larga experiencia de supervivencia en la montaña adquirida en tu Mendoza natal, una voluntad de hierro,…..y una ligera sonrisa que no te abandonaba ni al habar, era como una agradable mueca que se dibujaba en tu rostro, como señal de sinceridad y confianza. Quedamos impresionados por tus brillantes pensamientos, por tu sencillez y humildad, que es condición de los grandes. Los Uturuncos que integrábamos esa patriada, éramos casi en la totalidad simples trabajadores. La incorporación al grupo de tan ilustrado compañero, nos llenaba de orgullo y seguridad. Por razones operativas estuvimos separados, y nos reencontramos en San Miguel de Tucumán."

Marchábamos a la montaña, no íbamos en busca de la gloría, solo queríamos luchar por el regreso de Perón, para que continuara con la revolución iniciada en el 46. El largo brazo de los represores te tomó prisionero en plena subida al cerro. Estoicamente soportaste el martirio de la cárcel que los tribunales militares te aplicaron. Pero no hicieron mella en tu espíritu revolucionario ni el largo alejamiento de tus seres queridos, ni el impiadoso castigo aplicado. Toda tu vida fue una pasión al servicio de la justicia y de tus compañeros del norte, a quienes siempre, hasta al mas humilde recibiste con alegría y buscando siempre soluciones a los problemas que te planteaban. Se de todos tus títulos académicos, de los merecidos honores que recibiste como Rector Fundador de la Universidad del Comahue, como periodista y como escritor, pero por sobre todo también se de tu orgullo de haber pertenecido al grupo UTURUNCO, y que por esa pertenencia fue que jugaste tu vida y tu libertad.

Hasta siempre Comandante.

Y en los montes del Cochuna, a orillas de sus frescos arroyos, o en las profundidades y el silencio de sus quebradas, marcharás y reirás juntos a tus viejos compañeros como alguna vez lo soñaste…. Y tu alma será libre

Julio C. Robles
Tte. Mikel
GRUPO UTURUNCO
2010



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