InicioArte"Sobre mi" (ensayo)
Esto es algo que escribí hace tiempo. Es un ensayo dirigido a todos aquellos que escriben o desean hacerlo. Espero que les sirva de ayuda y les guste.

Sobre mi

Aún no le he contado a nadie que trato de escribir. Cuando le dices a alguien algo por el estilo, no suelen tomarte en serio y no necesito que me desconcentren o influencien mi escritura por ahora. Prefiero sentarme en la oscuridad a escribir tan delicadamente como me es posible. Que el sonido de las teclas no llegue a la habitación de al lado, a los oídos de mi hermano, es mi prioridad en estos momentos. Casi puedo asegurar que Guille estaría encantado con mi iniciativa como cuando encontró un cuento que había escrito en 2004. No podía parar de hacerme preguntas y de alentarme. Eso es precisamente lo que no quiero. Los halagos me desconcentran, principalmente porque me gustan tanto que no los dejo de recordad en ningún momento. Sé que me pintaría mejor decir que los halagos me irritan a sobremanera, pero ese no soy yo. Si alguien hace algo para ser apreciado de alguna manera, es lógico que le gusten los halagos, rechazarlos sería hipócrita o la toma de alguna medida de la cual desconozco finalidad válida.

Escribo en la oscuridad para que no me vean a través de mis ligeras cortinas de algodón. Escribo en silencio para que no me escuchen en el pasillo. Escribo entrada la noche para que las probabilidades de que lo anterior no curra sean altas.
Guille acaba de tocar la puerta y el corazón casi se me para. Quería la clave de la red inalámbrica. Eso me recuerda: escribo con el seguro pasado para que no entren los que no dejan pasar la descortesía. Como ya podrán suponer: Escribo en secreto. Pero no hay nada de secreto en mi escritura. Trato de escribir todo lo cotidianamente que me permito.

Particularmente, el escribir en silencio me ha estado molestando últimamente porque quiero escribir a máquina. Pasé la tarde de ayer consultando los precios de las maquinas de escribir en línea. Ciertamente no podría escribir en silencio con una de esas pero la sensación mecánica brindan es inigualable. Cada letra que escribes tiene valor. Valor que crece exponencialmente con cada pulsación acertada, y lo pierde por completo al errar. En realidad pasé parte de la tarde poniendo en funcionamiento, con éxito, una máquina Olimpia que perteneció a mis abuelos maternos. Es una máquina de las buenas pero es muy grande y todavía me cuesta mucho escribir en ella. Pensaba comprar una de esas máquinas portátiles, pequeñas y ligeras, que pudiera transportar con facilidad y usar en cualquier parte. A finales de esta semana, es muy probable, que adquiera una fabricada en suiza que me gustó mucho y me pareció muy económica. Así tenga que ocultarla hasta que esté listo para dejar de escribir en silencio y todo mi método caiga consecuentemente.

Hace un año, más o menos, conocí a una poeta de la zona que hacía un ruido terrible, y eso que no usaba máquina. No llevaba dos horas de haberme conocido cuando me estaba secando el sudor con sus poemas. Me los había puesto en la cara y quería que los leyera. Esto me causó una impresión terrible. Era una tarde realmente caliente. Ella, Ricardo y yo, Salíamos de la universidad para regresar a nuestras respectivas casas. Hablábamos con facilidad. Hasta entonces todo iba muy bien con ella, era muy agradable y simpática pero su sonrisa evidenciaba el anhelo de aceptación, un manto de inseguridad cubría su rostro y no lo noté hasta después de que todo había pasado. Nos subimos en el autobús que pasaba por La Municipal y sucedió todo.

Ella sostenía las hojas tipo examen, con sus escritos en lápiz claro, frente mí. Mi cara y la mano que me agarraba del sucio asidor plástico del asiento, estaban cubiertas en sudor. No tenía escapatoria, al menos no cortésmente. Sin embargo, agarré las hojas y las leí mientras ella miraba fijamente como trataba leer dentro de ese sucio y caliente autobús que se movía bruscamente, al menos yo me vería así en ese momento. No recuerdo mi respuesta cuando terminé de leer, sé que fue una respuesta vaga y mecánica pero estúpidamente aprobatoria. No digo que los poemas fueran malos, seguramente no lo eran, pero no había manera que los leyera bajo tales condiciones. Ricardo ya me había hablado muy bien de sus poemas, pero incluso el no pudo evitar voltear la cara y reír a sus adentros cuando vio como me ponían las hojas en la cara.

Creo que el primer manuscrito que dejaré ver será este. Un manuscrito así habría justificado la acción de la poeta – al menos ante mí –. Si de alguna manera ofendo o exaspero al lector, le pido mi más sincera disculpa por haberle restregado mis papeles en la cara.
Datos archivados del Taringa! original
10puntos
1,384visitas
0comentarios
Actividad nueva en Posteamelo
0puntos
2visitas
0comentarios
Dar puntos:

Dejá tu comentario

0/2000

Autor del Post

c
cocuy🇦🇷
Usuario
Puntos0
Posts6
Ver perfil →
PosteameloArchivo Histórico de Taringa! (2004-2017). Preservando la inteligencia colectiva de la internet hispanohablante.

CONTACTO

18 de Septiembre 455, Casilla 52

Chillán, Región de Ñuble, Chile

Solo correo postal

© 2026 Posteamelo.com. No afiliado con Taringa! ni sus sucesores.

Contenido preservado con fines históricos y culturales.