No solo ocurre con los seres humanos. Un estudio publicado por la revista Science reveló que, cuando las moscas macho han sido recientemente rechazadas por una hembra para tener actividad sexual, comienzan a consumir alcohol .
Cuando a las moscas macho se les pone a escoger entre una fruta sin contenido alcohólico y una con contenido alcohólico, la elección depende de su pasado sexual inmediato: cuando fueron elegidas por una hembra, escogen la fruta ‘sobria’. En el caso contrario, optan por la que tiene alcohol .
La investigación se hizo con 24 moscas macho, que se dividieron en dos grupos de 12. Las moscas del primer grupo fueron repartidas en tres conjuntos de cuatro, cada uno de los cuales fue aislado con 20 moscas hembra con las que lograron reproducirse. Los otros 12 machos fueron ubicados con parejas con las que ya habían tenido contacto sexual, por lo que no iban a poder reproducirse con ellas. Las moscas del primer grupo. al contrario de las del segundo, nunca escogieron la bebida.
No es un comportamiento totalmente inocente: resulta que las moscas disfrutan embriagándose. Según el reporte de Science, “los científicos ya sabían que cuando las moscas toman alcohol , se activan las redes neuronales de satisfacción en sus cerebros, lo que lo hace una experiencia ‘placentera’. También sabían que las interacciones sociales también estaban entre las experiencias más satisfactorias”.
El estudio quería evaluar qué tan conectados estaban los dos procesos cerebrales, y, de acuerdo con Galit Shohat-Ophir, quien hizo la investigación en la Universidad de California en San Francisco, los científicos no esperaban “ver resultados tan dramáticos”.