Enma Sonnenmann nace en 1894 en Hamburgo, donde su padre era gerente de una fábrica de chocolate. Es la menor de cinco hermanos, y tiene una infancia feliz; sintiendo en la adolescencia la llamada del arte teatral. Su padre se opone tajantemente a tamaño desmán, pero la chica obtiene el apoyo de su madre, que de joven también había querido ser actriz. Contra viento y marea, consigue su primer contrato en un teatro de provincias a los 18 años, en Munich. En 1916 se casa con el también actor Karl Kösting; pero el matrimonio acaba cuando finaliza la Gran Guerra. Enmy vaga los diez años siguientes por distintas ciudades de Alemania, representado obras en distintos teatros. Pasados los 35 años, sabe que su carrera ha llegado a su punto culminante, y a partir de ese momento, ya todo será declive y cuesta abajo. Desde hacía unos años se había establecido en la ciudad de Weimar, donde la camarilla nazi se reunía con frecuencia. En 1932 conoce allí a Hermann Goering, ya viudo de su primera esposa, Carin. Emmy acaba de perder a su madre y está en un momento especialmente sensible, y quizá por eso conecta tan bien con Goering, que todavía llora a su esposa. Hablan mucho de sus pérdidas e incluso Hermann regala a su nueva amiga una foto de Carin. Desde Capri le escribe, diciéndole que tiene deseos de iniciar una relación con ella; y de hecho la invita a su mansión de Carinhall, aunque la presenta a todos como su secretaria privada. La muerte de la dulce Carin está demasiado cercana, y no quiere aparecer como un marido casquivano que tan pronto ha olvidado a la difunta. Emmy es una mujer bastante simple, pero con la suficiente inteligencia natural para darse cuenta de que el camino para llegar al corazón de Hermann no es enfrentarse a la memoria de la muerta, sino fomentando incluso su recuerdo. Por tanto, no protesta cuando ve en Carinhall un cuarto todo decorado en blanco que en realidad es un altar dedicado a la mayor gloria de Carin. Y los yates de Goerin se llamarán siempre Carin I y Carin II. Las Navidades de 1932 las pasan juntos, pero en Año Nuevo, Goerin hace las maletas para visitar en Suecia a la familia de su mujer. El día que Hitler es nombrado canciller, Emmy está al lado de Goering para celebrarlo, y sigue celebrando su buena suerte cuando, meses después, él es nombrado presidente del gobierno de Prusia. Y ella misma se beneficia de todos estos éxitos, porque consigue trabajar en los mejores teatros de Alemania, a pesar de no ser una actriz de primera fila; ni siquiera de segunda. Hará incluso alguna película. Será en 1935 cuando Hermann la pida en matrimonio, adelantando que Hitler será el padrino. Por supuesto, Emmy acepta encantada. Pero a sus amigos, Goering les dice que se casa porque Hitler prefiere tener entre sus colaboradores a hombres de familia; y Emmy es perfecta para cumplir con ese papel. La boda se celebra el 10 de abril de 1935, con toda la pompa y el boato que requiere uno de los hombres más destacados de la jerarquía nazi. Hay mil invitados al banquete e incluso se representa una obra de Richard Strauss. Treinta mil soldados cubren las calles al paso del cortejo nupcial. Hitler en persona entrega las flores a la novia, que no cabe en sí de gozo. Más parece una boda de la realeza que el enlace entre un piloto adicto a la morfina y una actriz de segunda o tercera categoría. Los regalos de boda se exponen a ojos de todo el público y de la prensa. Por supuesto, Emmy no pone reparos para abandonar su carrera y dedicarse a su nueva casa. Nunca tendrá con Hitler la misma relación que Magda Goebbels, pero ellos también disponen de una casa en Obersalzberg. Empiezan a correr rumores de que el origen de la señora Goering no es totalmente ario. Goering enseguida amenaza a quienes se dedican a difundir calumnias, y la mayor parte de ellos acaban en la cárcel. Emmy Goering sorprende a todo el mundo cuando anuncia, a sus 44 años, que está esperando un hijo, que resulta ser una niña, nacida el 2 de junio de 1938, a la que bautizan con el nombre de Edda. El Führer es su padrino, al igual que toda la Lutwaffe, pretendiendo así brindar su protección a la recién nacida. Se discute en algunos círculos la paternidad de Goering, porque se decía que no podía tener hijos. Pero cuando la niña crece, es el vivo retrato de su padre, con lo cual queda alejado cualquier atisbo de duda. Los regalos llueven a la pequeña, algunos muy valiosos, como el del Ayuntamiento de Colonia, que le regala un cuadro de Lucas Crnach, "La Virgen con el Niño". Este cuadro sería motivo de pleitos y litigios una vez finalizada la guerra. La vida que llevan es propia de príncipes de cuentos de hadas, y sus fiestas rivalizan con las más exóticas de las Mil y una noches. Reciben incluso a personas de la realeza, como al rey Boris de Yugoslavia, al príncipe Pablo, al rey Jorge de Grecia o al duque de Windsor. A Hermann se le da por la cría de leones, que se hace traer del zoo de Berlín cuando son cachorros, y los devuelve cuando han crecido demasiado para que anden trotando por la casa. Goerin confisca para su casa todo aquello que encuentra y le gusta, desde muebles, hasta joyas, pasando por obras de arte. Todos dicen de Emmy que es amable y simpática, la típica fraushause alemana, dulce y tranquila. Y lo más probable es que fuese así, porque nunca tuvo el carácter de Magda Goebbels ni intervino en los asuntos de su esposo. Ella no se metía en política, se limitaba a las dulces mieles de una maternidad tardía, y a gozar de una vida regalada de lujo y derroche. Goering tenía importantes cargos en el partido, y por tanto viajaba a menudo al extranjero, y su esposa le acompañaba, pero nunca entró en disquisiciones políticas. Durante la guerra, sin embargo, la figura de Goering se ensombrece, eclipsada por la de Goebbels y otras personalidades, y no tiene la preponderancia de antaño. Y al final cae totalmente en desgracia, porque cuando se rumorea que Hitler ha muerto en uno de los fallidos atentados que contra él se preparan; Goering, en un ataque de soberbia e imprudencia, manda un comunicado ofreciéndose voluntario para ocupar su puesto. Pocos días antes del final, la familia entera es detenida por orden de Hitler, y Hermann Goering acusado de alta traición. Antes habían tenido tiempo de poner a buen recaudo la mayor parte de sus bienes. En mayo de 1945 los americanos se hacen cargo de Goering, y su esposa e hija son trasladadas a un castillo cercano a Nuremberg. Pero no tarda en ser detenida también Emmy, que primero sufre arresto domiciliario en Veldteins y luego es trasladada al penal de Straubing. Goering debe enfrentarse a los juicios de Nuremberg, y su esposa pide varias veces permiso para verle, que siempre le deniegan. Por fin, en 1946, casi a punto de que los juicios terminen, Emmy y su hija pueden verle y despedirse de él. La ejecución se fija para el 16 de octubre de 1946, pero la noche anterior Goering se suicida con una cápsula de cianuro que nadie se explica cómo consiguió. Emmy tiene que hacer frente a numerosos acusaciones y juicios, y empieza a sufrir graves problemas de salud. Llega a escribir cartas a las autoridades, rogando clemencia y alegando que su único pecado fue ser la esposa de Hermann Goering, pero que nunca se metió en política ni tuvo nada que ver con las actividades del partido. Se la acusa de haber recibido altos honores del Reich, pero ella siempre se defendía que si se los habían dado, cómo podía negarse. Hay mucha gente que testifica a su favor, y en la sentencia final se confiscan buena parte de sus bienes y se la condena a un año de trabajos forzados, que se entiende que ha cumplido con creces, por sus años pasados en el penal. Pero ella no se contenta con la incautación de sus bienes, y pleitea por ellos, a pesar de que muchos perjudicados opinen que su condena ha sido demasiado leve y es un insulto a los inocentes. Cuando sale de su reclusión, se muda con su hija a Munich, donde vive en una casa modesta. Edda empezará estudios de Derecho, que deja al poco tiempo. Emmy escribe sus Memorias en 1967, tratando sobre todo de limpiar la imagen de su esposo, aunque le pinta de una manera tan amable que no convence a nadie. Muere en Munich en 1973.

