"RELACIÓN BURGUESÍA CAPITALISTA Y CIENCIA EXPERIMENTAL MODERNA"
Por Cicerchia, L.; Llansa, S.; Moltení, R
Una perspectiva interesante para analizar la relación existente entre la ciencia moderna y el poder burgués será dada por el sociólogo alemán Max Weber. Según este autor:
"...el capitalismo moderno ha sido grandemente influenciado en su desarrollo por los avances de la técnica; su actual racionalidad hallase condicionada por las posibilidades de la ciencia occidental, especialmente de las ciencias naturales exactas y racionales, de base experimental y matemática. A su vez, el desarrollo de estas ciencias y de la técnica basada en ellas debe grandes impulsos a la aplicación que, con miras económicas, hace de ellas el capitalista, por las posibilidades de provecho que ofrece. El origen de la matemática y de la mecánica no fue condicionado por intereses capitalistas, pero la aplicación técnica de los conocimientos científicos (lo decisivo para el orden de vida de nuestras masas) si que estuvo, desde luego, condicionado por el resultado económico aspirado en Occidente precisamente por ese medio; y ese resultado se debe justamente a las características del orden social occidental."1
En el transcurso del siglo XVI la incipiente burguesía comercial europea estará centrada en la expansión marítima y los intercambios internacionales. Las luchas por el dominio de los mares y de las rutas comerciales serán distintivas del período. A finales del siglo surgirá la Banca, institución encargada de receptar el capital excedente del comercio urbano y de la sustracción de metales preciosos de las colonias, conjuntamente con la financiación y el otorgamiento de créditos. Aparecerán en este período las primeras manifestaciones de la ciencia experimental moderna.
La ciencia moderna luchará contra la concepción de conocimiento sostenida en el medioevo, la cual reconocía dos principios: el principio de revelación que emana de Dios por medio de las Sagradas Escrituras y el principio de autoridad sustentado en la obra de Aristóteles. El saber teórico de la teología y la filosofía postulaba la verdad eterna e inmutable que se ajustaba a la cosmovisión geocéntrica y divina del mundo. En contraposición, el saber práctico de la El diseño de la Ley científica resultará esencial para la nueva ciencia. La ley -entendida come relaciones invariantes entre dos fenómenos- permite predecir la evolución de esos fenómenos uno de los cuales será considerado causa y el posterior, efecto. Desde la óptica moderna, dado que se pensará en cambiar el mundo natural, la ciencia tendrá la función de aportar conocimientos que hagan posible ese cambio. En tal medida, el conocimiento será verdadero si tiene una aplicación inmediata, su valor surgirá de su utilidad y de su capacidad de predicción. La nueva ciencia buscará la verdad en la naturaleza. Junto a esta concepción de conocimiento, aparecerá la cosmovisión heliocéntrica y antropocéntrica del mundo sustituyendo a la anterior cuya manifestación histórica se presentará en el Renacimiento.
La nueva ciencia presentará entre sus principales exponentes a Nicolás Copérnico y Kepler (astronomía), Galileo Galilei (física), Francis Bacon (metodología científica), Boyle-(química), Leonardo Da Vinci y Rafael (arte urbano); y designará, como objeto de estudio la naturaleza y como método la observación experimental. El carácter experimental de la ciencia moderna surgirá de la observación y del ordenamiento de los datos observados según su magnitud, para concluir en la elaboración de la Ley general.
El diseño de la Ley científica resultará esencial para la nueva ciencia. La ley -entendida como relaciones invariantes entre dos fenómenos- permite predecir la evolución de esos fenómenos uno de los cuales será considerado causa y el posterior, efecto. Desde la óptica moderna, dado que se pensará en cambiar el mundo natural, la ciencia tendrá la función de aportar conocimientos que hagan posible ese cambio. En tal medida, el conocimiento será verdadero si tiene una aplicación inmediata, su valor surgirá de su utilidad y de su capacidad de predicción.
De acuerdo a esta caracterización de la ciencia, la Ley resultará esencial porque ilustrará la evolución del mundo y en consecuencia, hará factible su transformación y la predicción de sucesos futuros.
La ponderación de la Ley científica que emana de la Razón, suscitará por lo menos dos ideas, la idea del sometimiento de la naturaleza a la acción humana, y la idea de que la ciencia experimental moderna, enfundada en la autoridad que emana de la Ley, constituirá el conocimiento ^privilegiado y valioso" que invalida a los demás saberes. En las afirmaciones precedentes se materializa una ruptura con el mundo antiguo y medieval, en cuanto a la concepción de la ciencia y en lo relativo a su función. Sin embargo, no se comprende el nuevo proceder científico en su conjunto si no se examina el cambio de mentalidad en el que se produce.
Desde el Renacimiento en adelante, se afirmará la idea que el hombre ya no es sólo una parte del mundo sino que interviene directamente en él y lo forma a su imagen y semejanza. Al interior de la ciencia las implicancias de esta idea son claras; es el hombre quien interroga, mi-dé, predice, y, al hacerlo, impone su Razón. Motivado por el resultado concreto de sus investigaciones, ejerce poder sobre la naturaleza.
La revalorización de la personalidad a la que se asiste durante el Renacimiento va en consonancia con el interés burgués por el perfeccionamiento de la técnica. A partir de entonces el incipiente desarrollo del modo de producción capitalista requería aplicaciones concretas (científicas y técnicas) lo cual conduje a promover la labor de los científicos5, una vez comprobadas las ventajas comparativas del nuevo modo de interrogar a la naturaleza. Legitimada por el sostenimiento financiero de la burguesía, la ciencia moderna se transformará en una nueva visión del mundo ocupando el lugar de la religión como proyecto de unificación social.
Dentro de los pensadores que se han ocupado del tema nos encontramos con dos vertientes antagónicas: una de ellas adhiere a la idea que la ciencia nos conducirá al mejor de los mundos posibles, y, oponiéndose a esta tesis, aparece una perspectiva crítica. Dentro de la primera línea de interpretación, a favor de la ciencia, se han encontrado Francis Bacon, y los sociólogos positivistas Augusto Comte y Emile Durkheim. En contra, se ha manifestado Michael Foucault; próximos a esta perspectiva se ubicarían Karl Marx y John Maynard Keynes por las consecuencias de la aplicación práctica en la producción en gran escala y la (consecuente) desocupación; pensando que tendría consecuencias desfavorables para el proletariado. El filósofo argentino Mario Heler advierte la necesidad de recuperar el concepto de eticidad en el trabajo científico.
La afirmación "ciencia es poder" con la que Francis Bacon0 inaugura el nuevo modo de interrogar la naturaleza, vinculará el conocimiento de los secretos de la naturaleza con el poder para transformarla. En la época en que este autor desarrolla su pensamiento, el poder transformador de la ciencia se inscribía en la necesidad de explotar los recursos naturales que harían posible el progreso. Sin embargo, los comienzos de este revolucionario modo de conocimiento no fueron simples: Galileo Galilei fue obligado a abjurar y Giordano Bruno murió quemado en la hoguera condenado por panteísmo. Junto a estos obstáculos institucionales (politices y religiosos), la ciencia moderna también deberá luchar contra los prejuicios" instalados en la sociedad. El común de la gente se resistía a los cambios toda vez que veían afectada "su mentalidad de seguridad".
Por ejemplo, les costaba creer que la Tierra era uno más entre los planetas, y se preguntaban cómo podrían vivir estables 3i el planeta se movía. La desconfianza inicial hacia los científicos se desvanece, cuando se comienza a comprender que tienen en sus manos muchas de las respuestas a los interrogantes cotidianos. Es más, eso dará lugar a un creciente interés por conocer los secretos de la ciencia.
Con el transcurso del tiempo, 3e terminará ubicando al científico en un lugar de privilegio desde el punto de vista del reconocimiento social. Un dato simbólico interesante para comprender la evolución de la consideración social hacia el científico, se encuentra en lo sucedido a Galileo y a Newton. En la etapa fundacional de la nueva ciencia Galileo puso en discusión la verdad establecida, por eso suscitaba temor y por este motivo se lo condenó. Aproximadamente un siglo después, el científico inglés Isaac Newton será nombrado Señor de la Corte por la reina Ana de Inglaterra, título que -aún hoy- confiere autoridad a quien lo recibe. De todos modos sería ingenuo pensar que el reconocimiento social deriva de un cambio espontáneo de mentalidad, por el contrario, se debe articular ese cambio con la expansión del capitalismo y, por ende, con el desarrollo de la burguesía capitalista.
A medida que la Razón ocupa un lugar fundamental la monarquía absoluta quedará establecida en toda Europa. En ese régimen político el diseño de la política económica estará a cargo del Estado; el conjunto de ideas a que dio lugar el mercantilismo será apto, desde el punto de vista financiero, para la consolidación y evolución del absolutismo. Los monarcas -igual que los burgueses- advertían la importancia del desarrollo científico y por eso lo alentaban. El camino que la ciencia inicia en el siglo XVI no tendrá retorno, y, encontrará su máxima expresión empírica en 3a Revolución Industrial y su máxima referencia teórica en el positivismo, corriente de pensamiento que continuará la tradición de discurso que inaugurara Bacon.
Según Comte la función de la ciencia será conocer las leyes de la sociedad para ordenar sus cambios. El orden es estático y el progreso es dinámico; éste es necesario e inevitable. El conocimiento científico ordenará el desarrollo social al describir, explicar y prever. Así como Bacon aportará la metodología científica en el momento que las ciencias naturales adquieren estatuto de cientificidad, el pensamiento de Comte se orientará a conocer la evolución de la sociedad cuando la sociología adquiere legitimidad científica. Una de las objeciones a la ciencia experimental moderna deriva de su carácter mecánico y determinista. Algunas críticas al positivismo10 tendrán que ver con la dificultad científica de estudiar la sociedad como si fuera un sistema natural de evolución predecible; se aducirá que la heterogeneidad de la acción humana imposibilita el estudio de la sociedad desde el punto de vista del desarrollo progresivo y lineal.
Desde la perspectiva crítica, se denunciará el efecto de poder de la ciencia moderna en relación con los otros saberes y. -consecuentemente- con la sociedad.
Mario Heler, quien reclama revisar la concepción predominante de la ciencia, sostendrá:
“...La ciencia moderna es una Cenicienta reivindicada y triunfante. Como ella, sufrió humillación, maltrato y hostigamiento. Como ella, logró convertirse en una reina, la reina de los saberes. Pero en su victoria no hay nada de mágico. Fue obra de una lucha contra el saber hegemónico: la ciencia medieval. Reina después de haber destronado a la reina vieja. Como en la fábula, su éxito estaría justificado en sus méritos, y también se espera que reine haciendo sólo el bien. La historia oficial se enorgullece de contar el triunfo de la ciencia como un combate contra sus enemigos: los dogmas, los prejuicios, la arbitrariedad, el autoritarismo, el oscurantismo: en suma: la irracionalidad. En esta narración queda entonces del lado de la actividad científica, y como su arma primordial, la razón (en realidad, su racionalidad)..."11
Hay otras objeciones que se sumar: y completan a las anteriores. Se aducirá que, para el caso específico de la ciencia, por el poder que ejerce, los riesgos se acentúan cuando los requerimientos externos comprometen la búsqueda de la verdad, factor clave en la producción científica. En ese sentido, resultará interesante la propuesta de Foucault en relación con la construcción científica de la verdad.
Michel Foucault, para quien va a -ser la ciencia en su función de articular políticamente la verdad, la que permita el desarrollo del capitalismo, propondrá:
"El problema político esencial para el intelectual es saber sí es posible constituir una nueva política de la verdad. El problema no es cambiar la conciencia de la gente o lo que tienen en la cabeza, sino el régimen político, económico, institucional de la verdad. No se trata de liberar la verdad de todo sistema de poder -esto serla un quimera, ya que la verdad es ella misma poder- sino de separar el poder de la verdad de las formas hegemónicas (sociales, económicas, culturales) en el interior de las cuales funciona por el momento."12
Las palabras de Foucault adquieren especial significación en el nuevo orden mundial donde se percibe una revalorización de lo técnico-administrativo, y una elevada competencia profesional que plantea crecientes exigencias y cargas individuales que obstaculizan la labor científica pues se ligan a lo verdadero efectos políticos y económicos de poder. En las últimas décadas, sumados a la velocidad de la ciencia y de la técnica, han tenido lugar una serie de cambios económicos, culturales y políticos, a través de los cuales parece haberse consumado la experiencia que comienza en el siglo XVI. La ciencia moderna, que nace contra el poder establecido, termina siendo sostén de la burguesía y del Estado moderno.
BIBLIOGRAFÍA
Bengoechea. Sonia, El Mundo Moderno. Una aproximación desde la Ciencia Política, la Economía y
la Sociología. Introducción a las Ciencias Sociales, Rosario: Homo Sapiens, 1994.
Foucault, Michel, Microfísica del Poder, Barcelona: Ediciones de la Piqueta, 1993.
Heler, Mario, Ética y ciencia: la responsabilidad del martillo, Buenos Aires: Biblos, 1996.
Weber, Max, La ética protestante y el espíritu del capitalismo, Barcelona: Península, 1993.
1 Weber, Max, La ética protestante y el espíritu del capitalismo, Barcelona: Península, 1993, página 16.
2 El problema de la observación está explicado en el texto "La Nueva Ciencia" del libro de la Cátedra: Bengoechea, Sonia, (como), El Mando Moderno, Una aproximación desde la Ciencia Política, la Economía y la Sociología. Introducción a las Ciencias Sociales, Rosario: Homo Sapiens, 1994, páginas 16 a 18.
3 En cuanto a la ley, su importancia deriva del efecto de verdad que producía en tato procedimiento a través del cual circulaba que era lo justo o verdadero para todos. Cada hipótesis de los científicos, cuando era confirmada por los experimentos, proclamaba la eficacia de sus métodos e investía de mayor autoridad al criterio empirista.
4 La aplicación del principio de causalidad establece la relación necesaria, no arbitraria, entre la causa y el efecto que la Ley vincula.
5 Al respecto conviene recordar el papel de los mecenas italianos en la protección de las ciencias y de las artes que contribuían al embellecimiento de la ciudad. La protección a los tecnólogos también involucraba financiamiento para el desarrollo de la técnica -necesaria para afianzar las observaciones-, que no se puede desligar del progreso científico. Hay muchos ejemplos que muestran la contribución de la técnica: la Brújula (siglo XII), la Cartografía, la Imprenta de Gutteraberg (siglo XV). Por otra parte* dos inventos que posibilitaron la Revolución Industrial en Inglaterra fueron la Máquina a Vapor de Watt en 1769, y el Gas para Alumbrado de Minckelaers en 1784, que favoreció el desarrollo intensivo industrial por la instalación de turnos rotativos. Las consecuencias sociales del desarrollo intensivo industrial se estudiarán en el módulo siguiente.
6 "Francis Bacon es uno de los fundadores de la ciencia moderna, con su propuesta del método inductivo y su idea de que el conocimiento científico permite el dominio de los fenómenos, razón por la cusí la ciencia es podar", en: Bengoechea, Sonia, op. cit., página 154.
7 En la Inglaterra ísabeiina del siglo XVI se advierte la dirección que seguirá el mundo; los requerimientos del capitalismo incipiente se centraban en la necesidad de promover el mercado de trabajo para la explotación de los recursos naturales descuidados per el "ocio feudal". Es posible encontrar, en los cambios -económicos y religiosos- que afectan a la sociedad inglesa de esa época, una de las razones por la cual se veia a la sociedad como una guerra do todos contra todos que necesitaba un estado fuerte, mercantilista en lo económico, para que la contenga {Hobbes}. Será distinta la mirada de Locke, y será también otro el clima social de su época.
8 En el transcurso del siglo XVI, Francis Bacon denominó ídolos a las falsas nociones instaladas en la sociedad, y que impedían el progreso científico. Estableció una clasificación de los ídolos según el lugar de donde provinieran los prejuicios, a saber: ídolos de la caverna, ídolos del teatro, ídolos del foro e ídolos de la tribu. El sociólogo francés Emile Durkheim (1857-1917) retomará el concepto y destacará la importancia de dejar de lado los preconceptos o pre-nociones en la construcción científica del conocimiento.
9 La expresión es una adaptación del pensamiento del sociólogo norteamericano Talcot Parsons. Este autor encuentra en la mentalidad de seguridad una de las fuentes de resistencia al cambio tecnológico.
10En el transcurso de la segunda mitad del siglo XIX, el historicismo alemán puso en duda la concepción de ciencia
Imperante dando lugar a la Disputa Metodológica: Historicismo-Positivismo. La polémica comenzó al interior de la
economía y se extendió luego a otras ciencias. En el caso de la sociología, corresponderá al sociólogo Max Weber la
disolución del empate. Otras refutaciones, sumamente significativas al positivismo datan del año 1934, cuando se
publican las obras de Karl Popper La Lógica de la investigación científica, y de Gastón Bachelard La formación del
espi rita ci en tífico.
11 Heler, Mario, Ética y ciencia: la responsabilidad del martillo, Buenos Aires: Biblos, 1996, página 27.
12 Foucault, Michel, Microfísica del Poder, Barcelona: Ediciones de la Piqueta, página 2000.
Científico que logró liberarse del aprovechamiento burgués convirtiéndose en uno... Si no puedes con ellos...