INTRODUCCIÓN / RESUMEN
Las leyendas urbanas y los rumores que circulan en Internet se encuentran anclados en la tradición oral y en el folclore de las sociedades. Su difusión se ha “modernizado” al circular de forma electrónica a través de las herramientas de comunicación que ofrece Internet.
En efecto, rumores y leyendas urbanas se encuentran próximas a los mitos, leyendas, cuentos, chistes, trabalenguas, argot y coplas populares de las sociedades pre-modernas, su estudio nos permite entender sus rituales, ceremonias y costumbres, es decir, aquello que debe ser festejado, contado y no olvidado, aprendido, censurado o castigado. Forman parte del bagaje cultural de la gente común a través de las cuales se aprenden las lecciones morales que sancionan el bien y el mal, son historias ejemplares que enseñan y educan de forma didáctica, estética, emocional o recreativa sobre normas sociales y demuestran cómo ha evolucionado la sociedad a través del tiempo.
En este breve trabajo introductorio a las leyendas urbanas y rumores veremos qué son, cuáles son sus principales tipos, aprenderemos a reconocerlas, abundaremos en ejemplos y, en algunos casos, nos remontaremos a sus fuentes para desmentirlas o clarificarlas.
Leyendas urbanas y rumores (1)
La expresión "leyenda urbana" (del inglés urban legends) surgió en los años 1970-1980 entre los folcloristas norteamericanos para designar las anécdotas de la vida moderna contadas como verdaderas pero que en realidad son falsas o dudosas. En este sentido la palabra "urbano" no debe ser tomada como sinónimo de "citadino" sino como sinónimo de "moderno", la ciudad como emblema de la modernidad. De forma que la creación de leyendas continua aún en nuestros días bajo una forma adaptada a nuestras sociedades contemporáneas (Campion-Vincent y Renard 2002).
Una legenda urbana es una anécdota de la vida moderna, de origen anónimo, que presenta múltiples variantes, con contenido sorpresivo pero falso o dudoso, narrado como verdadero y reciente en un medio social del que expresa simbólicamente sus miedos o sus aspiraciones. El mismo pensamiento simbólico se expresa bajo la forma de una narración (la leyenda) o bajo la forma de un enunciado, de una proposición (el rumor). Un rumor puede transformarse en una narración legendaria o, inversamente, una leyenda puede simplificarse, reducirse a un enunciado. En este trabajo empleo ambos términos como sinónimos, sin entrar en una discusión sobre la identidad, proximidad o diferencias entre ambas nociones (2) . Tanto los rumores como las leyendas urbanas son creaciones colectivas, donde cada individuo interviene añadiendo, acentuando o suprimiendo aspectos de la narración por lo que se encuentran lejos de ser la creación de individuos anónimos con fines difamatorios.
El primer rumor que circulo en Internet fue en 1988, se trataba del aviso de un (falso) virus que circulaba por e-mail, según podemos leer en la página Web de la Oficina de Incidentes en Seguridad Informática, del Departamento de Energía de los Estados Unidos (hoaxbusters.ciac.org). Después el numero de rumores en circulación no ha dejado de aumentar. Los primeros trabajos que conceptualizan el término de rumor son los del alemán Louis William Stern, en 1902, en el marco de sus trabajos sobre los testimonios (Renard 1999).
¿Cómo reconocer una leyenda urbana o un rumor? Existen dos tipos de criterios a partir de las cuales es posible identificarlos: la existencia de variantes, de las cuales algunas son muy viejas, y la falsedad de los hechos relatados. Las leyendas urbanas y los rumores son percibidos como verdaderos o como que proporcionan informaciones exactas. La leyenda urbana es una historia ficticia con apariencia de realidad donde cada una es difícil de distinguir con claridad, sin casi indiscernibles, lo cual las hace objeto de estudio. Unas y otras traducen las angustias, los temores, las creencias y las esperanzas colectivas de una sociedad en un momento dado. En ocasiones las leyendas urbanas y los rumores, de ser falsos, se convierten en verdaderos, gracias a un mecanismo de autorrealización, que se presenta al imitar dentro de la vida real los escenarios que el rumor señala.
A. Primer criterio: las variantes
Las historias que alguien nos cuenta, escuchadas por el amigo de un amigo, creídas como únicas, situadas en el espacio y en el tiempo llegan a ser contadas a propósito de alguien más, en otro lugar y en otro momento. A nivel folclórico las leyendas urbanas y los rumores forman parte de la tradición oral, donde cada transmisión modifica la historia.
Hay tres tipos de variantes: las estilísticas, que son superficiales y revelan el estilo de cada narrador; las variantes circunstanciales, que son substituciones mejor adaptadas al entorno cultural de los públicos sucesivos en los que circula la historia al tiempo que siguen de cerca la evolución técnica de cada sociedad; finalmente tenemos las variantes profundas, que son insuficientes para llegar a hablar de un nuevo tipo de leyenda sino más bien de versiones diferentes de un mismo relato.
Las leyendas urbanas y los rumores no circulan nada más de forma oral, podemos encontrarlas también de forma escrita: por afiches, notas de prensa o por Internet. La red de redes no sólo es un poderoso instrumento de difusión y circulación de leyendas urbanas y rumores, sino también de su desmitificación, tal y como testimonian los numerosos sitios dedicados a ellos (véase al final de la bibliografía). Muchas leyendas son específicas de situaciones culturales e históricas particulares, pero también muchas de ellas son de difusión internacional.
B. Segundo criterio: las historias son parcial o totalmente falsas
Las leyendas urbanas no son "verdaderas" sino que son contadas como verdaderas. Las leyendas urbanas parecen verdaderas porque plantean un escenario ordinario, la presencia de objetos de la vida cotidiana, la referencia a lugares comunes, la atribución de mala suerte acaecida al amigo de un amigo que en conjunto suscitan un efecto de realidad. El final de la historia, siempre sorprendente, permanece en el dominio de lo posible.
En este trabajo remontaremos algunas de las pretendidas fuentes a las que se les atribuye la autentificación de los hechos para señalar las contradicciones en los relatos, los datos inventados, los errores y las verdades. Con ello pretendo mostrar al lector los mecanismos que permiten a la leyenda urbana pasar como creíble y verosímil. ¿A qué se debe que creamos en este tipo de historias? ¿Se trata sólo de hacernos la vida más interesante al exagerar las cosas que nos contamos unos a otros y añadirle algo de "pimienta y sabor" a nuestras acciones más anodinas? ¿Porqué existen leyendas y rumores tan semejantes que circulan bajo diferentes versiones en distintos países? ¿Podemos encontrar constantes dentro de estas versiones? ¿Qué motivos profundos esconden y qué nos pueden decir de nosotros mismos como grupo social?. Tal vez el éxito de las leyendas urbanas y de los rumores se deba precisamente a que nos encadenan, nos ponen en relación, con nuestro pasado histórico. Como cuando los hombres primitivos se sentaban alrededor del fuego para contarse, y exagerar, sus proezas de caza y especular sobre la furia de los dioses como medio de explicación de su mundo inmediato. Una leyenda, un rumor no nace nunca de la nada.
Las leyendas urbanas, como nuevo campo de investigación, vienen siendo estudiadas en el mundo anglosajón desde la década de 1970. Uno de los postulados de su estudio es la comprensión de las manifestaciones simbólicas, las creaciones del imaginario colectivo de la gente que habita las ciudades. Los motivos que se encuentran por detrás de ellas son reveladores de las preocupaciones colectivas. Una de las leyendas clásicas más conocidas es aquella que afirma la existencia de cocodrilos en las alcantarillas de Nueva York. Según esta leyenda urbana hay cocodrilos que fueron llevados por sus nuevos dueños a la ciudad para servir como animales de compañía, sin embargo pronto se enfrentaron a la realidad de que los cocodrilos crecen y no son domesticables, por lo que optaron por deshacerse de ellos arrojándolos al inodoro, de forma que los cocodrilos fueron a parar a las alcantarillas de la ciudad. Se dice que con el tiempo los cocodrilos crecieron alimentándose de ratas y desperdicios que encontraban y se volvieron albinos y ciegos por la falta de luz. La leyenda da cuenta, de forma simbólica, de la irresponsabilidad de los ricos (los cocodrilos son animales exóticos que no cualquiera puede permitirse), habla de la ciudad como nueva jungla urbana que encierra peligros y manifiesta de forma velada el temor a la invasión de animales salvajes (recuérdese la metáfora social que habla de la ciudad como nueva "jungla de asfalto", donde por extensión podemos deducir la presencia de "tribus urbanas" y nuevos animales salvajes) así como del difícil equilibrio en la convivencia del hombre con la naturaleza.
Otra leyenda urbana clásica es aquella conocida como "la mascota mexicana", que habla de una turista norteamericana que al regresar de unas vacaciones en Tijuana, México, lleva de contrabando consigo lo que ella cree es un perrito sin pelo (un chihuahua o un escuintle). Poco después de su regreso a casa la dama se da cuenta del comportamiento agresivo del animal por lo que alarmada lo lleva al veterinario, éste la regaña y le dice que lo que ella cree ser un perro es en realidad una enorme rata. De nuevo encontramos el motivo del animal doméstico que se vuelve salvaje, pero más interesante es la idea subyacente del temor al extranjero pues también aquí encontramos el motivo de la "invasión del país" por parte de inmigrantes que entran de forma clandestina y, creyéndolos inofensivos, son en realidad salvajes. Recuérdese que la leyenda no habla de cualquier ciudad de donde proviene el animal, sino de Tijuana, punto de entrada importante de trabajadores del Tercer Mundo a los Estados Unidos.
Otra leyenda urbana nos critica en nuestro torpe manejo de la tecnología y en nuestra falta de paciencia. En esta leyenda se habla de una mujer apresurada que mete a su bebé en el horno de microondas para que se seque más rápido después del baño. Por supuesto que el bebé muere cocido. Aunque también encontramos otro motivo escondido: nuestra censura al canibalismo, si bien la mujer no se come al bebé sí lo hornea. Otra variante de esta misma leyenda sustituye al bebé por un pequeño perro. En otra variante de está leyenda se habla de una joven mujer de algún país del norte, donde el sol está ausente durante largas temporadas al año, que deseosa de tener un bronceado envidiable decide tomar largas sesiones bajo máquinas de rayos ultravioleta. Como las dependientas del primer lugar al que acude le prohíben estar más de 20 minutos consecutivos y le dicen que debe espaciar las sesiones a lo largo de las semanas la mujer se va y decide tomar varias sesiones consecutivas en diferentes establecimientos. De forma resumida, la leyenda habla de que la mujer murió a los pocos días pues había rostizado sus órganos internos. Aquí se censura no sólo nuestro torpe manejo de la tecnología sino que también se castiga la vanidad de la mujer. Otra leyenda urbana que también castiga la coquetería femenina es aquella que habla de una jovencita que se mete a una lavadora de ropa con su pantalón puesto para que éste encoja y se ajuste mejor a su curvilínea figura. Por supuesto que la chica muere asfixiada por el pantalón.
Los temas del canibalismo, la censura a la juventud que usa drogas y el mal manejo de la tecnología reaparecen en la leyenda del "bebé rostizado por la niñera", en ella se cuenta la historia de una niñera que es dejada a cargo de un bebé mientras los padres salen a una cena en casa de unos amigos. Según la historia la niñera deja entrar a su novio y ambos comienzan a usar drogas, en su alucine hornean al bebé.
Las leyendas urbanas y los rumores presentan con frecuencia una dimensión moral. En una de esas leyendas se habla de una pareja de universitarios que desean tener algo de intimidad por lo que deciden salir de la ciudad en auto hacia algún paraje solitario. En cierto momento se estacionan y comienzan a besarse. Por la radio del auto escuchan que un loco peligroso se ha escapado de un asilo cercano y la policía lo busca pero se pide a los radioescuchas que se refugien en sus casas y no salgan. La pareja se encierra en el auto y al poco tiempo escuchan extraños ruidos del exterior, el novio baja para averiguar qué sucede y se pierde de vista entre la maleza. Poco después ella comienza a escuchar golpes en el techo del auto, por lo que temerosa arranca y se aleja del lugar. Los ruidos que ella escuchaba en lo alto del automóvil eran los de su novio, que estaba atado de las manos y su cuello pendiente de una horca, cuando la chica huye provoca la muerte de él al quitarle su único apoyo. La dimensión moral de la historia está en decir: no es bueno alejarse de la ciudad y menos en busca de intimidad, miren lo que les puede suceder.
Una parte considerable de las leyendas urbanas trata sobre el tema de la inseguridad de la vida moderna. No es que estadísticamente vivamos hoy con mayor inseguridad sino que así lo percibimos. Veamos dos leyendas urbanas que hablan y aleccionan de estos peligros. En ambas se trata de jovencitas como víctimas reales o potenciales de los peligros que acechan en todo momento y en todo lugar. La primera trata de la leyenda que habla de una joven que se ha quedado sola en casa, suena el teléfono y ella contesta. Una voz misteriosa le informa que pronto morirá. Ella por temor corre a cerrar todas las puertas y ventanas de la casa, sin embargo es inútil pues el asesino se encuentra dentro de la casa. Al cerrar las puertas ella misma se cierra toda forma de escape. Según la leyenda el asesino le proporciona a su víctima una serie de datos que demuestran que la conoce de cerca por lo que la lección moral es esta: no hay que fiarse de nadie, ni siquiera en casa, ni siquiera de los conocidos. La segunda leyenda es aquella que habla de una joven que regresa al dormitorio de la universidad y que comparte con una amiga, al entrar la habitación está a obscuras pero escucha ruidos en la cama de su compañera. Ella supone que se trata del novio y su amiga que están teniendo relaciones sexuales, para no molestarlos no enciende la luz y como ella está muy cansada se acuesta de inmediato a dormir. A la mañana siguiente encuentra a su amiga asesinada y un mensaje escrito con sangre en la pared que dice: "que bueno que no encendiste la luz". A este tipo particular de leyendas urbanas se les conoce también como "historias de campus" (campus tales) por ocurrir la mayoría de ellas en los campus de las universidades americanas. Es frecuente que en el cine de terror para adolescentes se retomen esas leyendas como motivos narrativos.
Otras leyendas hablan de nuestros prejuicios hacia los extranjeros o hacia los diferentes. En una de ellas se habla de una anciana que sube al autobús y se coloca cerca de un joven negro. Ella lo mira con recelo y el joven se percata. Poco después sube un inspector de transportes para verificar que todo el mundo tenga su boleto. Cuando el inspector se acerca a los protagonistas de la historia el negro arrebata su billete a la mujer y se lo come, por lo que él es el único de los dos que puede mostrar su billete mientras que la mujer es multada por viajar en situación irregular. Existen variantes en esta leyenda. En una el negro se voltea hacia la mujer después de comerse su boleto y le dice "la próxima vez me la como a usted" (tema del canibalismo), en otras versiones se trata de un punk (tema del otro, con aspecto salvaje). Según la versión la acción ocurre en Bruselas, Amsterdam, Londres, Chicago, Berlín o París, o se trata de otro medio de transporte distinto al autobús: tranvía, metro o tren. Por último, quien es castigado es la anciana por sus prejuicios. Una segunda leyenda también trata sobre los prejuicios hacia los extranjeros. Una joven mujer entra a un restaurante a comer algo rápido, después de pagar se dirige a la única mesa vacía del establecimiento y deja ahí sus cosas. Antes de sentarse recuerda que ha olvidado algo en la barra y se aleja. Al regresar a su mesa se da cuenta que hay una persona de origen hindú de aspecto pobre. Como no hay otra mesa vacía en el establecimiento y ya están ahí sus cosas decide sentarse frente al hombre y compartir la mesa. Ella piensa que el hombre se está comiendo la comida que ella dejó, por lo que algo molesta pero condescendiente empieza a tomar de la misma comida que él. Durante el almuerzo ambos se miran con recelo sin pronunciar palabra. Al finalizar cada uno se marcha por su lado. Camino a su casa la mujer encuentra entre sus cosas la comida que ordenó intacta y cae en la cuenta que es ella la que se ha comido el alimento del otro y no al revés, como ella creía. En algunas versiones cambia la raza del hombre, pudiendo ser negro, latino o de cualquier otra parte o de cualquier clase social "inferior" al de la mujer.
Estas son algunas de las leyendas clásicas que yo he escuchado o he leído en diferentes momentos. Por supuesto existen muchas otras que no trataremos en este trabajo. Prefiero adentrarme en algunas más recientes y señalar sus características. En la actualidad es común que las leyendas urbanas y los rumores lleguen a nosotros a través de Internet. Si embargo me parece necesario extender la expresión "rumores en Internet" en dos sentidos: como rumores que tienen por objeto Internet y rumores que circulan a través de Internet. Como toda tecnología nueva Internet ha suscitado un cortejo de rumores y anécdotas sobre su uso. En la siguiente sección veremos los rumores y las leyendas modernas que meten en escena el correo electrónico o el Web. Estas anécdotas expresan los miedos y fantasías asociadas a esta nueva herramienta de comunicación. En otra sección posterior mostrare cómo Internet juega un papel de primera importancia en la difusión de rumores, multiplicando el poder del "de boca en boca".
Los rumores que acompañan toda innovación tecnológica obedecen a un principio general que dice que todo avance tecnológico tiene un precio, metafórico o real, a pagar en alguna parte (como los sartenes de teflón, los lentes de contacto, los hornos de microondas o los teléfonos celulares -también llamados portátiles). Estos tipos de rumores son de dos tipos. El primero es de tipo "negro", el segundo es de tipo "rosa". Un ejemplo de rumor negro, y de los primeros que circularon en la ya casi olvidada época de inicio de Internet allá a principios de los años noventa, se refería al pago que los Internautas deberían hacer por la utilización de la Red pues se rumoraba que la Casa Blanca pensaba cobrar un impuesto por los módems de conexión a Internet, lo cual iba a contracorriente de la gratuidad de su acceso, cuando aún no existían proveedores de acceso. Los rumores rosas son aquellos que pregonan que la utilización de Internet nos traerá beneficios económicos, el amor, la felicidad o nos cumplirá un milagro. Uno de estos rumores rosas hablaba de que Microsoft, o Bill Gates, enviará un cheque a cada persona que haya reenviado un mail específico, entre a más personas se envíe ese correo más dinero se recibiría. En general se trata de rumores que pregonan un enriquecimiento rápido o la felicidad a la vuelta de la esquina con un mínimo de esfuerzo.
Muchos rumores dejan entrever la idea que la mayoría de los usuarios tienen de la computadora y de la Red: algo casi mágico que se nos escapa de las manos y que tiene consecuencias tecnológicas y morales. Un rumor que data de principios de los años noventa habla de un strip-tease, donde una mujer se desnuda ante la cámara de su PC y se la envía a su amante de la oficina donde ambos trabajan. Por inadvertencia el desnudo es enviado a todos los empleados de la compañía. La moral de la historia señala el castigo que se le infringe a la mujer, la cual es doblemente castigada: primero sugiriendo que las mujeres son tontas para manejar la tecnología, en segundo lugar al presentarlas como inmorales (la mujer es amante de un hombre casado y se le muestra como de cascos ligeros) (3) . Recordemos que en la antigüedad las mujeres adulteras eran exhibidas públicamente, aquí la justicia es inmanente y el castigo es dado a través de medios modernos. Por último, la leyenda señala las fantasías voyeristas y exhibicionistas asociadas a Internet, que no se encuentran lejos de la idea de la "sociedad de la vigilancia" o del "Big Brother". A principios del año 2000 la prensa de todo el mundo dio a conocer la existencia de la red de vigilancia planetaria Echelon. Cibernautas de todo el mundo hicieron circular una cadena de mensajes en la que se pretendía "quemar" la red mediante el envió masivo de cartas que contuvieran palabras susceptibles de ser interceptadas por Echelon. Aquí encontramos la idea de la comunidad de Internautas como nuevo poder capaz de oponerse por su simple acción a los poderes planetarios.
Otros rumores asociados a las leyendas negras de Internet están asociados a la revuelta de los robots (tema de la ciencia-ficción) como el diálogo entre máquinas que actúan como seres humanos o la posible toma de conciencia que llegarán a tomar las computadoras si seguimos aumentando sus capacidades y dejándolas controlar todo (tal como lo plantean las dos primeras películas de la serie "Terminador"
. Uno de los rumores mas expandidos en Internet está en relación con lo pernicioso que pueden llegar a ser los virus informáticos, también llamados hoax (engaño, broma). De hecho, este tipo de rumores son de los más expandidos en y sobre Internet. Baste recordar el fallido "bug" del año 2000 en que se nos pronosticaba prácticamente el fin del mundo de no tomar medidas urgentes, las cuales tuvieron un altísimo costo para las empresas y gobiernos de todo el mundo y los mayores beneficiados fueron las empresas de informática. Después de todo se trato de una "profecía autorrealizada" en el sentido de que las empresas finalmente dijeron que si no se hubieran tomado las medidas que se tomaron quién sabe qué hubiera ocurrido. No faltaron las corrientes milenaristas que profetizaban "el fin del mundo tal y como lo conocemos". Buena parte del temor suscitado por el bug del año 2000 se lo debemos al tono alarmista de los medios de comunicación y ciertas administraciones. En la noche vieja de 1999 rumbo a la noche nueva de 2000 fueron frecuentes los programas permanentes en la televisión y células de crisis gubernamentales que se montaron para seguir en vivo el fallo informático esperado y que nunca llegó, salvo anécdotas menores.
Con frecuencia los rumores informáticos parecen provenir de fuentes autorizadas: "Alerta de virus de IBM". Otros rumores se auto realizan a través de las acciones de los propios usuarios, como aquel rumor sobre un supuesto virus "dormido" en la PC del usuario y que se activaría en un momento determinado. En ese rumor se daban instrucciones para eliminar al virus de la PC, pero al hacerlo el usuario borraba un archivo utilitario verdadero que nada tenía que ver con un virus. Otro rumor advertía al utilizador de la PC que su máquina acababa de ser contaminada por un virus y le sugería reformatear el disco duro de inmediato. Al hacerlo así el usuario perdía toda su información.
Otro rumor "negro" es aquel que habla de la existencia de un asesino en serie que escoge a sus víctimas a través de Internet (online serial killer). El rumor data de mediados de los años noventa. El origen del rumor se remonta a un cuento por entregas difundido por Internet. Extraído de su contexto original la información se convirtió en rumor. En 1995 se difundió un episodio de la serie X-Files donde un asesino en serie escogía a sus víctimas a través de un servicio de encuentros de parejas en Internet (4) . Podríamos denominar como efecto de repetición a este fenómeno en que la realidad (anuncios publicitarios, películas, series de televisión, etc.) se inspira de las leyendas urbanas para reproducirlas y actualizarlas y viceversa. De ello hablaremos mas adelante, baste decir por el momento que algunos autores llegan a hablar de la existencia de un screen-lore, es decir, de un folclore que circula a través de las pantallas de los modernos medios de comunicación (televisión, cine, teléfonos celulares y, por supuesto, computadoras).
Hasta aquí estas leyendas han tenido por objeto Internet, al mismo tiempo que han circulado a través de él. Veamos ahora cómo Internet permite la circulación de rumores diversos.
Las leyendas urbanas y los rumores que circulan en Internet se encuentran anclados en la tradición oral y en el folclore de las sociedades. Su difusión se ha “modernizado” al circular de forma electrónica a través de las herramientas de comunicación que ofrece Internet.
En efecto, rumores y leyendas urbanas se encuentran próximas a los mitos, leyendas, cuentos, chistes, trabalenguas, argot y coplas populares de las sociedades pre-modernas, su estudio nos permite entender sus rituales, ceremonias y costumbres, es decir, aquello que debe ser festejado, contado y no olvidado, aprendido, censurado o castigado. Forman parte del bagaje cultural de la gente común a través de las cuales se aprenden las lecciones morales que sancionan el bien y el mal, son historias ejemplares que enseñan y educan de forma didáctica, estética, emocional o recreativa sobre normas sociales y demuestran cómo ha evolucionado la sociedad a través del tiempo.
En este breve trabajo introductorio a las leyendas urbanas y rumores veremos qué son, cuáles son sus principales tipos, aprenderemos a reconocerlas, abundaremos en ejemplos y, en algunos casos, nos remontaremos a sus fuentes para desmentirlas o clarificarlas.
Leyendas urbanas y rumores (1)
La expresión "leyenda urbana" (del inglés urban legends) surgió en los años 1970-1980 entre los folcloristas norteamericanos para designar las anécdotas de la vida moderna contadas como verdaderas pero que en realidad son falsas o dudosas. En este sentido la palabra "urbano" no debe ser tomada como sinónimo de "citadino" sino como sinónimo de "moderno", la ciudad como emblema de la modernidad. De forma que la creación de leyendas continua aún en nuestros días bajo una forma adaptada a nuestras sociedades contemporáneas (Campion-Vincent y Renard 2002).
Una legenda urbana es una anécdota de la vida moderna, de origen anónimo, que presenta múltiples variantes, con contenido sorpresivo pero falso o dudoso, narrado como verdadero y reciente en un medio social del que expresa simbólicamente sus miedos o sus aspiraciones. El mismo pensamiento simbólico se expresa bajo la forma de una narración (la leyenda) o bajo la forma de un enunciado, de una proposición (el rumor). Un rumor puede transformarse en una narración legendaria o, inversamente, una leyenda puede simplificarse, reducirse a un enunciado. En este trabajo empleo ambos términos como sinónimos, sin entrar en una discusión sobre la identidad, proximidad o diferencias entre ambas nociones (2) . Tanto los rumores como las leyendas urbanas son creaciones colectivas, donde cada individuo interviene añadiendo, acentuando o suprimiendo aspectos de la narración por lo que se encuentran lejos de ser la creación de individuos anónimos con fines difamatorios.
El primer rumor que circulo en Internet fue en 1988, se trataba del aviso de un (falso) virus que circulaba por e-mail, según podemos leer en la página Web de la Oficina de Incidentes en Seguridad Informática, del Departamento de Energía de los Estados Unidos (hoaxbusters.ciac.org). Después el numero de rumores en circulación no ha dejado de aumentar. Los primeros trabajos que conceptualizan el término de rumor son los del alemán Louis William Stern, en 1902, en el marco de sus trabajos sobre los testimonios (Renard 1999).
¿Cómo reconocer una leyenda urbana o un rumor? Existen dos tipos de criterios a partir de las cuales es posible identificarlos: la existencia de variantes, de las cuales algunas son muy viejas, y la falsedad de los hechos relatados. Las leyendas urbanas y los rumores son percibidos como verdaderos o como que proporcionan informaciones exactas. La leyenda urbana es una historia ficticia con apariencia de realidad donde cada una es difícil de distinguir con claridad, sin casi indiscernibles, lo cual las hace objeto de estudio. Unas y otras traducen las angustias, los temores, las creencias y las esperanzas colectivas de una sociedad en un momento dado. En ocasiones las leyendas urbanas y los rumores, de ser falsos, se convierten en verdaderos, gracias a un mecanismo de autorrealización, que se presenta al imitar dentro de la vida real los escenarios que el rumor señala.
A. Primer criterio: las variantes
Las historias que alguien nos cuenta, escuchadas por el amigo de un amigo, creídas como únicas, situadas en el espacio y en el tiempo llegan a ser contadas a propósito de alguien más, en otro lugar y en otro momento. A nivel folclórico las leyendas urbanas y los rumores forman parte de la tradición oral, donde cada transmisión modifica la historia.
Hay tres tipos de variantes: las estilísticas, que son superficiales y revelan el estilo de cada narrador; las variantes circunstanciales, que son substituciones mejor adaptadas al entorno cultural de los públicos sucesivos en los que circula la historia al tiempo que siguen de cerca la evolución técnica de cada sociedad; finalmente tenemos las variantes profundas, que son insuficientes para llegar a hablar de un nuevo tipo de leyenda sino más bien de versiones diferentes de un mismo relato.
Las leyendas urbanas y los rumores no circulan nada más de forma oral, podemos encontrarlas también de forma escrita: por afiches, notas de prensa o por Internet. La red de redes no sólo es un poderoso instrumento de difusión y circulación de leyendas urbanas y rumores, sino también de su desmitificación, tal y como testimonian los numerosos sitios dedicados a ellos (véase al final de la bibliografía). Muchas leyendas son específicas de situaciones culturales e históricas particulares, pero también muchas de ellas son de difusión internacional.
B. Segundo criterio: las historias son parcial o totalmente falsas
Las leyendas urbanas no son "verdaderas" sino que son contadas como verdaderas. Las leyendas urbanas parecen verdaderas porque plantean un escenario ordinario, la presencia de objetos de la vida cotidiana, la referencia a lugares comunes, la atribución de mala suerte acaecida al amigo de un amigo que en conjunto suscitan un efecto de realidad. El final de la historia, siempre sorprendente, permanece en el dominio de lo posible.
En este trabajo remontaremos algunas de las pretendidas fuentes a las que se les atribuye la autentificación de los hechos para señalar las contradicciones en los relatos, los datos inventados, los errores y las verdades. Con ello pretendo mostrar al lector los mecanismos que permiten a la leyenda urbana pasar como creíble y verosímil. ¿A qué se debe que creamos en este tipo de historias? ¿Se trata sólo de hacernos la vida más interesante al exagerar las cosas que nos contamos unos a otros y añadirle algo de "pimienta y sabor" a nuestras acciones más anodinas? ¿Porqué existen leyendas y rumores tan semejantes que circulan bajo diferentes versiones en distintos países? ¿Podemos encontrar constantes dentro de estas versiones? ¿Qué motivos profundos esconden y qué nos pueden decir de nosotros mismos como grupo social?. Tal vez el éxito de las leyendas urbanas y de los rumores se deba precisamente a que nos encadenan, nos ponen en relación, con nuestro pasado histórico. Como cuando los hombres primitivos se sentaban alrededor del fuego para contarse, y exagerar, sus proezas de caza y especular sobre la furia de los dioses como medio de explicación de su mundo inmediato. Una leyenda, un rumor no nace nunca de la nada.
Clásicos de ayer y hoy
Las leyendas urbanas, como nuevo campo de investigación, vienen siendo estudiadas en el mundo anglosajón desde la década de 1970. Uno de los postulados de su estudio es la comprensión de las manifestaciones simbólicas, las creaciones del imaginario colectivo de la gente que habita las ciudades. Los motivos que se encuentran por detrás de ellas son reveladores de las preocupaciones colectivas. Una de las leyendas clásicas más conocidas es aquella que afirma la existencia de cocodrilos en las alcantarillas de Nueva York. Según esta leyenda urbana hay cocodrilos que fueron llevados por sus nuevos dueños a la ciudad para servir como animales de compañía, sin embargo pronto se enfrentaron a la realidad de que los cocodrilos crecen y no son domesticables, por lo que optaron por deshacerse de ellos arrojándolos al inodoro, de forma que los cocodrilos fueron a parar a las alcantarillas de la ciudad. Se dice que con el tiempo los cocodrilos crecieron alimentándose de ratas y desperdicios que encontraban y se volvieron albinos y ciegos por la falta de luz. La leyenda da cuenta, de forma simbólica, de la irresponsabilidad de los ricos (los cocodrilos son animales exóticos que no cualquiera puede permitirse), habla de la ciudad como nueva jungla urbana que encierra peligros y manifiesta de forma velada el temor a la invasión de animales salvajes (recuérdese la metáfora social que habla de la ciudad como nueva "jungla de asfalto", donde por extensión podemos deducir la presencia de "tribus urbanas" y nuevos animales salvajes) así como del difícil equilibrio en la convivencia del hombre con la naturaleza.
Otra leyenda urbana clásica es aquella conocida como "la mascota mexicana", que habla de una turista norteamericana que al regresar de unas vacaciones en Tijuana, México, lleva de contrabando consigo lo que ella cree es un perrito sin pelo (un chihuahua o un escuintle). Poco después de su regreso a casa la dama se da cuenta del comportamiento agresivo del animal por lo que alarmada lo lleva al veterinario, éste la regaña y le dice que lo que ella cree ser un perro es en realidad una enorme rata. De nuevo encontramos el motivo del animal doméstico que se vuelve salvaje, pero más interesante es la idea subyacente del temor al extranjero pues también aquí encontramos el motivo de la "invasión del país" por parte de inmigrantes que entran de forma clandestina y, creyéndolos inofensivos, son en realidad salvajes. Recuérdese que la leyenda no habla de cualquier ciudad de donde proviene el animal, sino de Tijuana, punto de entrada importante de trabajadores del Tercer Mundo a los Estados Unidos.
Otra leyenda urbana nos critica en nuestro torpe manejo de la tecnología y en nuestra falta de paciencia. En esta leyenda se habla de una mujer apresurada que mete a su bebé en el horno de microondas para que se seque más rápido después del baño. Por supuesto que el bebé muere cocido. Aunque también encontramos otro motivo escondido: nuestra censura al canibalismo, si bien la mujer no se come al bebé sí lo hornea. Otra variante de esta misma leyenda sustituye al bebé por un pequeño perro. En otra variante de está leyenda se habla de una joven mujer de algún país del norte, donde el sol está ausente durante largas temporadas al año, que deseosa de tener un bronceado envidiable decide tomar largas sesiones bajo máquinas de rayos ultravioleta. Como las dependientas del primer lugar al que acude le prohíben estar más de 20 minutos consecutivos y le dicen que debe espaciar las sesiones a lo largo de las semanas la mujer se va y decide tomar varias sesiones consecutivas en diferentes establecimientos. De forma resumida, la leyenda habla de que la mujer murió a los pocos días pues había rostizado sus órganos internos. Aquí se censura no sólo nuestro torpe manejo de la tecnología sino que también se castiga la vanidad de la mujer. Otra leyenda urbana que también castiga la coquetería femenina es aquella que habla de una jovencita que se mete a una lavadora de ropa con su pantalón puesto para que éste encoja y se ajuste mejor a su curvilínea figura. Por supuesto que la chica muere asfixiada por el pantalón.
Los temas del canibalismo, la censura a la juventud que usa drogas y el mal manejo de la tecnología reaparecen en la leyenda del "bebé rostizado por la niñera", en ella se cuenta la historia de una niñera que es dejada a cargo de un bebé mientras los padres salen a una cena en casa de unos amigos. Según la historia la niñera deja entrar a su novio y ambos comienzan a usar drogas, en su alucine hornean al bebé.
Las leyendas urbanas y los rumores presentan con frecuencia una dimensión moral. En una de esas leyendas se habla de una pareja de universitarios que desean tener algo de intimidad por lo que deciden salir de la ciudad en auto hacia algún paraje solitario. En cierto momento se estacionan y comienzan a besarse. Por la radio del auto escuchan que un loco peligroso se ha escapado de un asilo cercano y la policía lo busca pero se pide a los radioescuchas que se refugien en sus casas y no salgan. La pareja se encierra en el auto y al poco tiempo escuchan extraños ruidos del exterior, el novio baja para averiguar qué sucede y se pierde de vista entre la maleza. Poco después ella comienza a escuchar golpes en el techo del auto, por lo que temerosa arranca y se aleja del lugar. Los ruidos que ella escuchaba en lo alto del automóvil eran los de su novio, que estaba atado de las manos y su cuello pendiente de una horca, cuando la chica huye provoca la muerte de él al quitarle su único apoyo. La dimensión moral de la historia está en decir: no es bueno alejarse de la ciudad y menos en busca de intimidad, miren lo que les puede suceder.
Una parte considerable de las leyendas urbanas trata sobre el tema de la inseguridad de la vida moderna. No es que estadísticamente vivamos hoy con mayor inseguridad sino que así lo percibimos. Veamos dos leyendas urbanas que hablan y aleccionan de estos peligros. En ambas se trata de jovencitas como víctimas reales o potenciales de los peligros que acechan en todo momento y en todo lugar. La primera trata de la leyenda que habla de una joven que se ha quedado sola en casa, suena el teléfono y ella contesta. Una voz misteriosa le informa que pronto morirá. Ella por temor corre a cerrar todas las puertas y ventanas de la casa, sin embargo es inútil pues el asesino se encuentra dentro de la casa. Al cerrar las puertas ella misma se cierra toda forma de escape. Según la leyenda el asesino le proporciona a su víctima una serie de datos que demuestran que la conoce de cerca por lo que la lección moral es esta: no hay que fiarse de nadie, ni siquiera en casa, ni siquiera de los conocidos. La segunda leyenda es aquella que habla de una joven que regresa al dormitorio de la universidad y que comparte con una amiga, al entrar la habitación está a obscuras pero escucha ruidos en la cama de su compañera. Ella supone que se trata del novio y su amiga que están teniendo relaciones sexuales, para no molestarlos no enciende la luz y como ella está muy cansada se acuesta de inmediato a dormir. A la mañana siguiente encuentra a su amiga asesinada y un mensaje escrito con sangre en la pared que dice: "que bueno que no encendiste la luz". A este tipo particular de leyendas urbanas se les conoce también como "historias de campus" (campus tales) por ocurrir la mayoría de ellas en los campus de las universidades americanas. Es frecuente que en el cine de terror para adolescentes se retomen esas leyendas como motivos narrativos.
Otras leyendas hablan de nuestros prejuicios hacia los extranjeros o hacia los diferentes. En una de ellas se habla de una anciana que sube al autobús y se coloca cerca de un joven negro. Ella lo mira con recelo y el joven se percata. Poco después sube un inspector de transportes para verificar que todo el mundo tenga su boleto. Cuando el inspector se acerca a los protagonistas de la historia el negro arrebata su billete a la mujer y se lo come, por lo que él es el único de los dos que puede mostrar su billete mientras que la mujer es multada por viajar en situación irregular. Existen variantes en esta leyenda. En una el negro se voltea hacia la mujer después de comerse su boleto y le dice "la próxima vez me la como a usted" (tema del canibalismo), en otras versiones se trata de un punk (tema del otro, con aspecto salvaje). Según la versión la acción ocurre en Bruselas, Amsterdam, Londres, Chicago, Berlín o París, o se trata de otro medio de transporte distinto al autobús: tranvía, metro o tren. Por último, quien es castigado es la anciana por sus prejuicios. Una segunda leyenda también trata sobre los prejuicios hacia los extranjeros. Una joven mujer entra a un restaurante a comer algo rápido, después de pagar se dirige a la única mesa vacía del establecimiento y deja ahí sus cosas. Antes de sentarse recuerda que ha olvidado algo en la barra y se aleja. Al regresar a su mesa se da cuenta que hay una persona de origen hindú de aspecto pobre. Como no hay otra mesa vacía en el establecimiento y ya están ahí sus cosas decide sentarse frente al hombre y compartir la mesa. Ella piensa que el hombre se está comiendo la comida que ella dejó, por lo que algo molesta pero condescendiente empieza a tomar de la misma comida que él. Durante el almuerzo ambos se miran con recelo sin pronunciar palabra. Al finalizar cada uno se marcha por su lado. Camino a su casa la mujer encuentra entre sus cosas la comida que ordenó intacta y cae en la cuenta que es ella la que se ha comido el alimento del otro y no al revés, como ella creía. En algunas versiones cambia la raza del hombre, pudiendo ser negro, latino o de cualquier otra parte o de cualquier clase social "inferior" al de la mujer.
Estas son algunas de las leyendas clásicas que yo he escuchado o he leído en diferentes momentos. Por supuesto existen muchas otras que no trataremos en este trabajo. Prefiero adentrarme en algunas más recientes y señalar sus características. En la actualidad es común que las leyendas urbanas y los rumores lleguen a nosotros a través de Internet. Si embargo me parece necesario extender la expresión "rumores en Internet" en dos sentidos: como rumores que tienen por objeto Internet y rumores que circulan a través de Internet. Como toda tecnología nueva Internet ha suscitado un cortejo de rumores y anécdotas sobre su uso. En la siguiente sección veremos los rumores y las leyendas modernas que meten en escena el correo electrónico o el Web. Estas anécdotas expresan los miedos y fantasías asociadas a esta nueva herramienta de comunicación. En otra sección posterior mostrare cómo Internet juega un papel de primera importancia en la difusión de rumores, multiplicando el poder del "de boca en boca".
Internet como objeto de rumores
Los rumores que acompañan toda innovación tecnológica obedecen a un principio general que dice que todo avance tecnológico tiene un precio, metafórico o real, a pagar en alguna parte (como los sartenes de teflón, los lentes de contacto, los hornos de microondas o los teléfonos celulares -también llamados portátiles). Estos tipos de rumores son de dos tipos. El primero es de tipo "negro", el segundo es de tipo "rosa". Un ejemplo de rumor negro, y de los primeros que circularon en la ya casi olvidada época de inicio de Internet allá a principios de los años noventa, se refería al pago que los Internautas deberían hacer por la utilización de la Red pues se rumoraba que la Casa Blanca pensaba cobrar un impuesto por los módems de conexión a Internet, lo cual iba a contracorriente de la gratuidad de su acceso, cuando aún no existían proveedores de acceso. Los rumores rosas son aquellos que pregonan que la utilización de Internet nos traerá beneficios económicos, el amor, la felicidad o nos cumplirá un milagro. Uno de estos rumores rosas hablaba de que Microsoft, o Bill Gates, enviará un cheque a cada persona que haya reenviado un mail específico, entre a más personas se envíe ese correo más dinero se recibiría. En general se trata de rumores que pregonan un enriquecimiento rápido o la felicidad a la vuelta de la esquina con un mínimo de esfuerzo.
Muchos rumores dejan entrever la idea que la mayoría de los usuarios tienen de la computadora y de la Red: algo casi mágico que se nos escapa de las manos y que tiene consecuencias tecnológicas y morales. Un rumor que data de principios de los años noventa habla de un strip-tease, donde una mujer se desnuda ante la cámara de su PC y se la envía a su amante de la oficina donde ambos trabajan. Por inadvertencia el desnudo es enviado a todos los empleados de la compañía. La moral de la historia señala el castigo que se le infringe a la mujer, la cual es doblemente castigada: primero sugiriendo que las mujeres son tontas para manejar la tecnología, en segundo lugar al presentarlas como inmorales (la mujer es amante de un hombre casado y se le muestra como de cascos ligeros) (3) . Recordemos que en la antigüedad las mujeres adulteras eran exhibidas públicamente, aquí la justicia es inmanente y el castigo es dado a través de medios modernos. Por último, la leyenda señala las fantasías voyeristas y exhibicionistas asociadas a Internet, que no se encuentran lejos de la idea de la "sociedad de la vigilancia" o del "Big Brother". A principios del año 2000 la prensa de todo el mundo dio a conocer la existencia de la red de vigilancia planetaria Echelon. Cibernautas de todo el mundo hicieron circular una cadena de mensajes en la que se pretendía "quemar" la red mediante el envió masivo de cartas que contuvieran palabras susceptibles de ser interceptadas por Echelon. Aquí encontramos la idea de la comunidad de Internautas como nuevo poder capaz de oponerse por su simple acción a los poderes planetarios.
Otros rumores asociados a las leyendas negras de Internet están asociados a la revuelta de los robots (tema de la ciencia-ficción) como el diálogo entre máquinas que actúan como seres humanos o la posible toma de conciencia que llegarán a tomar las computadoras si seguimos aumentando sus capacidades y dejándolas controlar todo (tal como lo plantean las dos primeras películas de la serie "Terminador"

. Uno de los rumores mas expandidos en Internet está en relación con lo pernicioso que pueden llegar a ser los virus informáticos, también llamados hoax (engaño, broma). De hecho, este tipo de rumores son de los más expandidos en y sobre Internet. Baste recordar el fallido "bug" del año 2000 en que se nos pronosticaba prácticamente el fin del mundo de no tomar medidas urgentes, las cuales tuvieron un altísimo costo para las empresas y gobiernos de todo el mundo y los mayores beneficiados fueron las empresas de informática. Después de todo se trato de una "profecía autorrealizada" en el sentido de que las empresas finalmente dijeron que si no se hubieran tomado las medidas que se tomaron quién sabe qué hubiera ocurrido. No faltaron las corrientes milenaristas que profetizaban "el fin del mundo tal y como lo conocemos". Buena parte del temor suscitado por el bug del año 2000 se lo debemos al tono alarmista de los medios de comunicación y ciertas administraciones. En la noche vieja de 1999 rumbo a la noche nueva de 2000 fueron frecuentes los programas permanentes en la televisión y células de crisis gubernamentales que se montaron para seguir en vivo el fallo informático esperado y que nunca llegó, salvo anécdotas menores.
Con frecuencia los rumores informáticos parecen provenir de fuentes autorizadas: "Alerta de virus de IBM". Otros rumores se auto realizan a través de las acciones de los propios usuarios, como aquel rumor sobre un supuesto virus "dormido" en la PC del usuario y que se activaría en un momento determinado. En ese rumor se daban instrucciones para eliminar al virus de la PC, pero al hacerlo el usuario borraba un archivo utilitario verdadero que nada tenía que ver con un virus. Otro rumor advertía al utilizador de la PC que su máquina acababa de ser contaminada por un virus y le sugería reformatear el disco duro de inmediato. Al hacerlo así el usuario perdía toda su información.
Otro rumor "negro" es aquel que habla de la existencia de un asesino en serie que escoge a sus víctimas a través de Internet (online serial killer). El rumor data de mediados de los años noventa. El origen del rumor se remonta a un cuento por entregas difundido por Internet. Extraído de su contexto original la información se convirtió en rumor. En 1995 se difundió un episodio de la serie X-Files donde un asesino en serie escogía a sus víctimas a través de un servicio de encuentros de parejas en Internet (4) . Podríamos denominar como efecto de repetición a este fenómeno en que la realidad (anuncios publicitarios, películas, series de televisión, etc.) se inspira de las leyendas urbanas para reproducirlas y actualizarlas y viceversa. De ello hablaremos mas adelante, baste decir por el momento que algunos autores llegan a hablar de la existencia de un screen-lore, es decir, de un folclore que circula a través de las pantallas de los modernos medios de comunicación (televisión, cine, teléfonos celulares y, por supuesto, computadoras).
Hasta aquí estas leyendas han tenido por objeto Internet, al mismo tiempo que han circulado a través de él. Veamos ahora cómo Internet permite la circulación de rumores diversos.