El Caminante aún recorre este mundo desolado y destruido por sus propios hijos, un caminante nacido años atrás, milenios, pero que solo vive desde que la miseria se ha hecho dominante en este ya, desconocido mundo. Recorre todos los lugares de esta triste existencia una y otra vez, buscando cumplir su triste pero justa misión. Resto de lo que una vez fue la civilización, son encontrados a lo largo de su camino interminable, evidencias de que una raza maldita una vez pobló, estos ya muertos parajes lejanos, pero que aún se retuercen y buscan sobrevivir sobre su propia destrucción. ¿Están contentos todos ya? Ahora que no queda nada más que su propia miserable existencia, ahora que los ángeles braman de pena en los negros cielos por la muerte de su paraíso. Por supuesto que lo están, pues son animales destructivos, voraces y cobardes, mataron a su propia madre y se enriquecieron entre sus vísceras magulladas. Pero aun así el caminante recorre, esperanzado, este frio e inerte futuro, buscando aquellos que aún resisten la existencia, a los que aún sobreviven entre los cementerios improvisados, que ahora, eternamente, decorarán un mundo muerto, un mundo inexistente. El Caminante sigue su angustioso camino, la garganta la tiene reseca, casi como la escena que tiene frente a él; montones de autos apilados, quemados y totalmente inutilizados, antiguas reliquias, fueron una vez estandarte de la evolución, objetos de deseo y de superioridad, quien tenía el más bonito, era más que cualquier otro. Ahora solo están relegados al recuerdo, no son nada más que escombros que forman la lápida de un mundo que está muerto y enterrado. El Caminante sabe muy bien su misión, por eso, nunca habla, se mantiene silente siempre, previniendo que nadie lo escuche, pero a pesar de todo esto, ¿Con quién va a hablar? No hay nadie que pueda escucharlo, porque ya no existe nadie y los únicos que existen, están escondidos de su propia miseria entre los escombros que los hicieron miserables. Solo recuerdos invaden las calvas cabezas de los sobrevivientes; eran médicos, eran respetados abogados, eran prometedores deportistas, eran sabios profesores ¿y ahora? No son más que peces hambrientos que recorren un mar de tristeza y desolación en busca del pan de cada día. No son más que el vestigio de lo que una vez fueron. Lo que fueron y no serán nunca más. Aahh pero este mundo muerto es un muerto vengativo, el Caminante es muestra de su venganza, el caminante que aún se logra alzar entre todos los escombros que busca cumplir su misión. Buscaba a los últimos humanos que moraban estos tristes parajes, debía acabar de una vez por todas con el parasito que aun succionaba la sangre del mundo, los últimos huéspedes malagradecidos que hicieron de su bello hogar, la calamidad más grande concebida en el vasto y solitario universo. Y todo queda claro al final, cuando algunos miserables sobrevivientes, se acercan al Caminante, dudosos pero con mala intención de querer asaltarlo, se acercan a él. El Caminante no se fija en nada, ni en sus ropas, ni en sus intenciones, nada más para él importa más que el hecho de que son los más grandes asesinos de la humanidad. Toma su espada alargada del cinto, y sin dudar, se abalanza rápidamente tras todos sus adversarios, abatiéndolos uno a uno sin que se den cuenta. Las lágrimas se apoderan de la vista del Caminante, no por culpa, nunca la sentiría, es más bien por la tardanza de sus acciones, ha llegado tarde. El Caminante sigue su inerte camino, pues vida no es lo que espera encontrar, y si es que la encuentra, acabara con ella, tal y como lo hicieron con su madre, que yace muerta bajo sus pies. PD: Sé que la imagen, no tiene nada que ver con la literatura, pero viene al caso
El caminante.....Cuento Propio
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