Andrés Felipe Ruiz Yucumá Estudiante de derecho y ciencias politicas, Univesidad Libre, seccional Cali.
La escuela criminológica positivista 1880
Habiendo dejado atrás la imputación moral del sujeto activo, y todas las ideas que salieron desde tratados como (de los delitos y las penas) de Becaria hasta el (programa de derecho criminal 1859) de Carrara. Este ultimo al parecer fue el primer principalista jurídico, ya que planteo que habían unos principios divinos (derecho natural) que debían determinar la positividad de las normas en los legisladores reconociendo la imposibilidad humana de crear el ordenamiento jurídico perfecto; a además que tuvieron al delincuente como alguien que debe responder por sus propios actos, afirmación está fundamentada en la libertad humana o libre albedrio. Debemos rescatar que excluyeron de responsabilidad a los menores, los enfermos mentales, los que actúan bajo una fuerza insuperable, o por coacción.
Fueron un progreso para el derecho penal y la criminología, el método propio de esta escuela fue el deductivo, utilizando por primera vez las reglas de la sana lógica y dejando atrás todo lo mágico, la idea de justicia retributiva imperaba en esta corriente. Los clásicos tuvieron en cuenta poco la conducta, más bien creían que el delito era un ente abstracto, y solo era delincuente el que violaba la ley. Esa denominación de clásicos fue dada por E. Ferri como sátira o mote despectivo-sarcástico a los creyentes de lo metafísico y del libre albedrio.
La escuela positivista surge del positivismo filosófico que se apoya en la observación de los fenómenos objeto de estudio, la experimentación, análisis estadístico de la realidad y observación directa de los hechos con rechazo absoluto de lo metafísico.1 Esta escuela quiso introducir este estudio dentro de la categoría de ciencia, que en su momento histórico se desarrollaban a paso acelerado. Enrico ferri decía en sus (principios de derecho criminal) que “el delito es tanto un fenómeno jurídico o ente formal, como un ente factico humano y social”, el delito para los positivistas es una relación de causa efecto, por lo tanto, se debía utilizar el método inductivo para su observación y valoración, e introducir a la categoría de ciencia la criminología; pasando del plano ideal a lo real y concreto y preocupándose de desmitificar el acto humano negando el libre albedrio para fundamentar las penas en la responsabilidad por el hecho de vivir en sociedad; como objeto de estudio se pone al delincuente en pie de igualdad con la conducta abriendo paso a la antropología criminal. La escuela positiva argumenta que depende de la naturaleza de la persona la intención de delinquir, negando rotundamente la existencia un libre albedrio y cambiando ese criterio de imputación por una responsabilidad social o legal. El concepto de temeridad o peligrosidad en Garofalo pone al individuo como un potencial ser que delinque y la pena debe imputarse sobre este criterio más que por el daño causado al bien jurídico protegido, de aquí sale la primera clasificación de los delincuentes: en el delincuente nato, el loco, el habitual, y el pasional. Desde el positivismo el contenido de reacción social ya no es la retribución lo que se busca con la pena, sino la prevención, aunque al parecer esta concepción tenía aires racistas dentro de ella, al plantear que la profilaxis social debía operar con la interdicción del nacimiento de los hijos de los delincuentes.
1 Tratado de derecho penal. Gómez López, Jesús Orlando. La escuela positiva. Pág. 212. Ediciones doctrina y ley Ltda.
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Cesar Lombroso
Contrario sensu de los que se profesa en las universidades sobre Cesar Lombroso encontramos que; no se limito al estudio del cráneo y de la forma de las orejas o de la cara en los criminales, porque con sus propias palabras dice: “es un juicio común de todas las personas que no han leído mi libro y se imaginan que es una especie de cábala basada en el cráneo”. El estudio que hace el de las greguerías, los afectos, la inteligencia, el daltonismo y el zurdismo, como posibles causas del delito y modo de prevenirlo se dejan por fuera de discusión. En ningún momento tuvo la intención de mandar a la cárcel a las personas por su forma del cráneo ni por sus orejas, ya que cree esto ni siquiera digno de discutirse y menos de probarse.
Una investigación muy curiosa en la que tres médicos eligieron de una grupo de personas en la que habían reos y personas libres, coincidiendo en que el determinado era un criminal, luego de la misma lista una niña de 10 años acertó en que el mismo sujeto era un criminal; pero en realidad ese joven nunca había cometido un delito. Dice Lombroso entonces “no podrá ser un criminal jurídicamente pero es un criminal antropológicamente”. Una de las objeciones de la escuela clásica era la imposibilidad de juzgar los delincuentes antes que hubiesen llevado a cabo el tipo penal, y les responde a esto diciendo que el delito sería la última fase de la enfermedad que puedan tener los hombres y que estos pudiesen haber delinquido desde que nacieron, y hasta que se declararon jurídicamente locos o delincuentes. Otra cosa que responde a sus críticos es que ellos creen que la locura no tienen nada que ver con el cerebro del humano porque afirman que no se ha encontrado nada anómalo en el cerebro de los enfermos metales; pero él les responde que a ojo aplicado al microscopio encontrara: la pigmentosis, las degeneraciones calcareas, las cariocinesis, las esclerosis, las aiposis de las células nerviosas son la regla y no la excepción en estas enfermedades, nada tienen que ver con el criminal nato que es más bien un cretino moral con pequeñas malformaciones fisiológicas.
Por lo demás, no es cierto que pretendamos que a toda infracción del código penal deban corresponder especiales anomalías; solo hay de anómalo proporciones al 60 por 100, y casi siempre en delitos gravísimos; como asesinatos, incendios, estupros, robos graves y otros por el estilo. Los reos de delitos como de imprenta, calumnia, y delitos políticos, muchas formas de aborto y de infanticidio, los duelos, las lesiones impremeditadas, ciertos abusos de confianza, los adúlteros, etc. Solo son enteramente ocasionales, y no presentan alteraciones somáticas; solo rara vez se encuentran en los delincuentes por pasión. Y esta es una de las observaciones criticas mas ingeniosas y mas solidas de Ferri, probadas por muchas investigaciones antropológicas y estadísticas desde 1880 en el archivio de psichiatria, reproducida y aplicada después de -los nuevos horizontes del derecho y del procedimiento penal, de dicho autor.1
Por otro lado Cesar Lombroso atiende al factor climático en las obras hombre delincuente y en pensamiento y meteoros; dice también que en Bérgamo y Aosta, el cretinismo aumenta y con
1 Lombroso controvierte las críticas de Gavelli a los positivistas en, La escuela criminológica positivista, C Lombroso, E. ferri, Garofalo, G. fioretti. pág. 19
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ello los delitos atroces complicados con la obscenidad, y en roma la causa más frecuente de homicidios era respecto al clima; en el abuso del alcohol comprobado por Rossi en su laboratorio de roma, encontrando la razón en la baratura del vino, y la herencia morbosa que dé él se sigue, convirtiéndolo en una segunda naturaleza de los hábitos iniciados. Admite que le falto estudiar el sentido del gusto, la sensibilidad muscular y los errores sexuales, las conexiones entre el delincuente nato y la epilepsia larvada.
Lombroso no solo planteo teóricamente junto con todos los positivistas sus concepciones, sino que también anhelaban que se aplicasen en la práctica con disposiciones (política criminal) administrativas y judiciales sin lo cual es sistema no sería completo, ni posible. La recomendación que nos hace es la de reemplazar los jurados de conciencias y desaparécelos, y remplazar la retorica de los abogados por un juicio técnico científico, previniendo con leyes acerca del alcohol y el divorcio causa en muchos delitos de sangre, eliminando el presidio de los incorregibles con la pena de muerte o con trabajo forzado en terrenos palúdicos a aquel grupo de individuos que constituyen la eterna clientela de la justicia penal, y quedaría extinto todo peligro (C. Lombroso, la escuela…).
Las nociones de reacción social también estaban presentes para C. Lombroso ya que dice “al contrario, el desprecio no sigue normalmente al delito, ni ayuda a eliminarlo. Si el adulterio es despreciado en una mujer, de ningún modo lo es en el hombre. Los robos de los grandes banqueros se llaman buenos golpes. Y así de lo demás. Ni los delitos políticos merecen desprecio, y, sin embargo, deben comprenderse en el código penal cuando la pena está justificada por la defensa social. Por otra parte el desprecio puede ayudar a prevenir los delitos de individuos no corrompidos aun, que son la minoría de los delincuentes; pero entre los delincuentes natos y los habituales los hay por completo insensibles; por el contrario, excitantes las muestras de aprobación de los colegas y aquel rumor que, aun en sentido adverso, se produce en torno de su nombre, pero que aceptan ellos como gloria suya”.
Otro error sería afirmar que en los estudios sobre el frio y el calor se investigan las determinaciones humanas que implicadas directamente el crimen. Cuando en 70 páginas de el libro (el aumento de las penas) intenta demostrar que el frío poco o nada tiene que ver o ese factor determinante en los crímenes, en comparación con la miseria. Antes, afirmaba que el frio sobre la locura era algo favorable, al igual sobre delitos contra las personas; además que se tradujeran en aumentos de delitos contra la propiedad en invierno. “No seria preciso decir que la miseria es la determinante única de todos los delitos en esta época, aunque sea cierto que en invierno se causen mas delitos como hurtos, y poca diferencia en otras estaciones, aquí es enteramente diverso el influjo de los meteoros, ya que aumentan las necesidades y disminuyen los medios de satisfacerlas. A esto súmesele todos los dichos populares con respecto al sol, como, el sol se le metió en la cabeza, o estar lunático, o esa luna de locos; o que las personas que nacen en determinados meses son más propensos a el alcohol, a el amor… u otras manifestaciones del común o como la de Dudet que escribe un novela (Numa rumestan) donde dice que “el clima meridional hace sentir ebrios de nacimiento a las personas que nacen en él”
Con respecto a la educación, afirmar de Lombroso que no era de importancia junto con las escuelas con relación al delito, sería necio; ya que él se refería a un tipo de enseñanza en especial, sobre la moral; esta malinterpretación se da en el intento por parte de él en negar el aforismo de Guizot “a cada escuela que aumente disminuirá una cárcel”. Por el contrario en el archivo de psiquiatría se crea una institución llamada sustitutivos penales, para con estas clases de organismos controlar mejor la conducta de la población. Tampoco debemos omitir el estudio del pintarrajeo o tattuagio, que justifica hallando en la piel de un pederasta la inscripción (Pascualin eres mi único tesoro) un indicio de los depravados hábitos, mas no de las alteraciones anatómicas.
En conclusión tenemos que varios son los aportes que se deben tomar en cuenta para una política social en criminología como: el análisis del sistema acusatorio actual sin jurado pero con jueces y abogados versados en las ciencias de la salud, como lo son las penas sustitutivas como trabajos forzados y penas razonables interminables para los delincuentes natos y evitar su reincidencia en las cárceles, la valoración de una pena de muerte para delitos atroces, la revalorización de las instituciones de educación, la influencia de los meteoros, o calendarios en los delitos, los indicios en los tatuajes de los criminales, entre otros; y creemos haber logrado desmitificar la figura distorsionada que se tiene de Cesar Lombroso en las universidades y en el sentido común, de quienes no se ha tomado el esfuerzo de comprender bien a este insigne jurista.
Enrique ferri
Clásicos gabelli, pascuale, buccellati, Campolongo, Mecacci, Barsanti, de Notter. Magistrados
Los impedimentos a la nueva escuela se debían a la división política, religiosa, cultural, económica de la sociedad, porque según sus ideologías ponían limites al sentido común de ese entonces; y más, con los representantes de la escuela clásica, ya que sus nombres eran un símbolo de poder en las escuelas científicas con expositores como Aristides Gabelli de los defensores de la escuela clásica1
En palabras de ferri sobre la posición de los partidos políticos: “Los conservadores, sin tanto hacer almanaques, la han aborrecido solo por su instintiva repugnancia por todo lo que huele a innovación, que obliga a salirse de las gastados carriles de las rancias costumbres mentales”; de los liberales dice que arraigados a sus creencias espiritualistas su educación es de un pasado inculcado por generaciones; y de los socialistas que: hacen suyas las nuevas teorías de la escuela positiva, pero aun no aceptaban las teorías de las anormalidades orgánicas del delincuente. Graciosa la critica a Gabelli ya que ferri empieza con una clasificación de los críticos, en los que se toman el trabajo de leer a su contrincante (el concienzudo), los que apenas se quedan con los fragmentos que extraen del sentido común, y el momificado que cree solucionarlo todo con los principios que tiene claros y cita a sus autores ya que son autoridades por decir a Puffendorf, Grocio, Kant, Romissi, Mtthei, Cujas, Renazzi, Carmignani, etc.
Pero fundamenta su estudio inductivo diciendo “Por consiguiente, todo está en dejar dormir
1la nueva escuela de derecho penal de Italia, nueva antología 16 de agosto de 1885).
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por ahora en la biblioteca sumos principios, y, entretanto, tener la paciencia de estudiar atenta y pedestremente, los hechos en las cárceles y en los manicomios o en los documentos estadísticos, reservándonos para ver después si aquellos principios están de acuerdo o no con la realidad de las cosas, y dispuestos, en caso de discordia, a hacer que prevalezcan los hechos, aunque fueren brutales o desagradables con tal de estar bien demostrados sobre los principios, por más que estos fueren retumbantes o polvorientos).
La imputabilidad
La moral, en el pensamiento de Gabelli es el problema de la imputabilidad, pero Ferri distingue que la moral y lo físico están separados, los nuevos descubrimientos científicos rezan sobre influencias de lo físico en lo moral, pero también entiende que lo físico y lo moral existen por sí mismos y lo moral es apenas una función de lo físico, en ultimas como lo físico es el instrumento de lo moral entre mejor sea el instrumento mejor se actuara moralmente.
Como respuesta entonces tiene Gabelli que: como pueden ignorar que los delincuentes más comunes tengan anormalidades en sus órganos nerviosos, las viseras, que las estadísticas demuestren el aumento de hurtos cuando el pan es más o menos barato, por el clima, en otros crímenes por los índices anormales cefálicos… los clásicos discrepan de esto solo por su arraigamiento al libre albedrio en el problema de la imputabilidad, que la nueva escuela encuentra solución en razón del método empleado el inductivo experimental (solo la confrontación de hechos con otros hechos), porque aquellos están sometidos a sus deducciones silogísticas, verdad ultima para la escuela clásica. Enrrico ferri entrego copia de su teoría y negación del libre albedrio a Lombroso y este le responde a ferri que no es bastante positivista, ya que como el mismo lo reconoce estaba viciado de ideas preconcebidas, escolástica y metafísica; esto lo hiso caer en cuenta luego pero respondió a Lombroso que como pretendía que fuera un jurisconsulto a medir cabezas y visitar cárceles para ser positivista. Luego de estudiar en parís un curso de antropología y cincuenta y tres tomos de estadística criminal fue alumno de Lombroso frecuentando cárceles manicomios y laboratorios; luego de terminar la cátedra de derecho penal en Bolonia con el tutor Pedro Ellero, escribió los nuevos horizontes. Después de esta obra sus alumnos comenzaron a visitar cárceles, también poco tiempo después investiga a setecientos reclusos, setecientos soldados y trescientos locos de todas las provincias de Italia.
Los juicios de la escuela clásica apuntaba a que el criterio de imputabilidad se definiera con las malformaciones antropológicas de las personas, pero habían olvidado todo el estudio de los temperamentos psicológicos del hombre, así las cosas nunca iban a admitir lo que la escuela positivista predicaba, que era más bien utilizar el método científico entrelazado o complejo con otras ciencias; concepción aun incompleta ya que reducían el método al inductivo lo que se superara posteriormente con la variedad de métodos según la clase de investigación criminológica que sea.
“son anomalías que pueden tener algún influjo en la vida del individuo, no solo con el delito sino con la locura, con el suicidio, con la prostitución, y hasta solo con una extrañeza o inmoralidad de carácter que no llegue a esos casos extremos” y responde, solo hay ciertas preguntas que puede responder la antropología criminal ¿es siempre, o en qué casos, un hombre normal o un hombre anormal? Y si es y cuando es normal. ¿De dónde proviene esa anormalidad? ¿Es congénita o adquirida, corregible o incorregible?”.1
Atribuye la responsabilidad de la malinterpretación de los críticos a Lombroso porque en su primer estudio hizo hincapié al cráneo, al peso, a la estatura, ya que pretendía hacer de estos los conceptos los fundamentales del ensayo el hombre delincuente. En los nuevos horizontes pone ferri de relieve el objeto de estudio de la antropología criminal “el antropólogo estudia al delincuente en dos aspectos fundamentales e inseparables, de la vida animal y humana, en la constitución orgánica y en la constitución física”2
Los factores sociales del delito, fueron conceptos de los que se apropio la escuela positivista, como los antropológicos, físicos o cósmicos, y sociales, al igual que la clasificación antropológica de los delincuentes; estas concepciones fueron todo un proceso para su aceptación, tanto es así que los primeros críticos no podían controvertir algunas como la clasificación de los delincuentes hasta tanto no se aceptaran en la propia escuela positivista, de allí que se tomara como única crítica al criterio antropológico, y que sería la única que trascendiera para dar mala imagen de la posición de Lombroso siendo esta apenas una concepción que sirvió de base a la escuela en desarrollo. Enrique Ferri ya en sus tiempos decía “nosotros explicamos el génesis natural del los delitos, no solo por anomalías individuales, sino también por las anomalías sociales”.
A sus críticos les responde entonces que las personas no delinquen por la forma de su cráneo o por sus entrañas, que además de esto influyen los caracteres de las culturas en las sociedades en que residan, hasta por generaciones esas costumbres pueden trascender y progresar o en otras palabras mutar en diferentes manifestaciones de criminalidad. Así como en los clérigos la costumbre pederasta, desde la misma institución social influye en las causas de la criminalidad.
La negación del libre albedrio de Ferri
Admite él, que ignoro muchas cosas en sus primeras ediciones de el hombre delincuente donde todavía no concebía el método inductivo experimental y observacional, creyendo que la imputación solo cabía en la inteligencia de la persona, pero esta idea fue superada con la observación de los hechos, mas estadística lo que llevo a concluir en su segundo prefacio boloñés de 1881 acerca de el derecho de castigar como función social, que se desarrollo posteriormente en los nuevos horizontes. En un comienzo la imputación estaba integrada por el criterio de la libertad de la inteligencia, y por el de legitimidad de los motivos determinantes; pero habiéndose retractado posteriormente de la libertad que por el contrario del libre albedrio eran las calidades psicofísicas o integridad de la inteligencia. Pero la segunda parte si ha trascendido a nuestra escuela donde se encuentran las causas de exoneración de la responsabilidad como el estado de necesidad, o la fuerza insuperable, o el estado de necesidad, donde decía que aun pudiendo ocurrir el hecho, no sería imputable; inclusive que puede tener la intención y estar legitimado para llevarla a cabo: como las medidas policivas de despojo de bienes, el hombre que es muerto por aquel que agredió, el individuo
1Enrique ferri, la escuela criminológica positivista, pág. 83. Biblioteca de jurisprudencia filosofía e historia
2 Enrique ferri, la escuela criminológica positivista pág. 86, biblioteca de jurisprudencia filosofía e historia.
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que es sometido y privado de su libertad por la autoridad para llevarlo a prisión, son personas que actúan con pleno uso de su (plena y no libre inteligencia) cuando violan el derecho de otro.
La imputabilidad para la escuela positiva se reduce entonces a la convivencia en la sociedad (imputabilidad social) y desde aquellos tiempos se empieza a formar el criterio de reacción social y dice que lo que sería un capitán de bandidos en la Italia de su tiempo serian unos completos antisociales, en la áfrica se vería como un líder de una tribu, en la época medieval seria un glorioso capitán de aventureros… pero en razón de su temibilidad (Garofalo) para esta cultura la sociedad reacciona negativamente. Se desprende de esta idea que el arraigo de las diferentes culturas a sus valores son los que originan la pena según la reacción De estas mismas.
La libertad de indiferencia o libre albedrio supone que in pose son iguales de fuerza todos los motivos que determinan la voluntad, así como reductibles a las categorías absolutas del bien y de mal. Pero la voluntad se determina siempre por uno o más motivos predominantes, o por la resultante de varios, ya sean orgánicos, instintivos, racionales, morales, no con libertad de indiferencia, sino por necesidad de las ideas fuerzas. 1
Jorge Eliécer Gaitán
Curso de especialización dictado por Eliecer Gaitán en la universidad nacional
La actividad humana está regida por una intención que se puede convertir en resolución para llevar a cabo un acto, la psicología tradicional tiene este orden, pero ¿siempre ocurre así? La realidad enseña que ese proceso puede no verificarse debido al tipo de humano que sea pueden variar, de allí sale la primera clasificación antropológica: la primera tomando a los individuos desde el punto de vista de la intención y la segunda a los premeditativos propiamente dichos.2
1 Resolutivo instantáneos con desintegración en el tiempo
En este aparece la resolución antes que la intención. La observación se puede hacer en los impulsivos y los emotivos, en estos su carga de irritabilidad hace que el esfuerzo que esto comprende valla sensibilizándose con su intención, comienzan por la resolución y en ese momento juran matar y son capaces de hacerlo pero en un tiempo pueden estar abrazando a su enemigo.
2 intencional con integración resolutiva en el tiempo
En este caso es el sujeto que la intención la resolución y el acto, ellos no se precipitan a actuar de inmediato sino que de forma metódica planean y luego llevan acabo el acto, estos sujetos
1Enrrique Ferri, la escuela criminológica positiva, bilioteca de jurisprudencia, filosofía, y doctrina. Pág. 111.
2 Jorge Eliécer Gaitán, delito y pasión, Publicaciones critica jurídica Bogotá 1948, pág. 14
son muy sugestionables y siempre buscan ayuda externa.
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3 resolutivo intencional circular
En estos puede empezar con la resolución pero por un periodo de tiempo llegan a la intención, debido a su carácter temperamental pueden volver a la resolución nuevamente; explicaría esto el que es afectado y puesto en estado de ira que lo llevaría a llevar a cabo el acto, pero paulatinamente se va pasando a la intención, ósea, a solo pensar matarlo, pero por su carácter especial puede volver nuevamente a la determinación de cometer el acto.
4 resolutivo temperamental.
En estos que se podrían considerar los más peligrosos plantean su objetivo, comienzan con la determinación y no hay nada que le quite de la cabeza ese objetivo hasta llevarlo a cabo. No responden a sugestiones externas, son la clase de humanos que comienzan con una determinación y continúan inmutables su designio.
Los individuos premeditativos
1 Premeditativo constitucional. (Temperamento reflexivo)
A este tipo pertenecen los sujetos que suelen planear todos los actos de su vida por insignificantes que sean, los caracteriza su paciencia para decidir o tomar decisiones. Los motivos determinantes se pueden mirar tanto como agravantes y como atenuantes.
2 premeditativo pasional
El delincuente pasional se caracteriza porque sus motivos los recoge de valores sociales y generalmente procede por motivos nobles o sociales, en esta premeditación es una lucha interna permanente en a que sale vencido el sujeto.
3 premeditativo egocentrista (habituales)
Los delincuentes habituales pertenecen a esta categoría, en esta los humanos son mas individualistas y responden es a los motivos propios para beneficiarse con exclusión de las demás personas.
4 premeditativo condicional (circunstanciales)
Como su nombre lo indica son los que actúan bajo determinadas condiciones sin las cuales no ejecutara el acto. Como quien decide matar a alguien solo si se encuentra en un lugar determinado.
La premeditación no se predica de entidades abstractas como las nomas sino de los sujetos porque corresponde a la antropología por eso no habla esta clasificación de premeditación, sino de premeditativos.
Las anormalidades constitucionales, la defensa de Jorge zawaski
Cada hombre tiene una constitución que al menos por método se puede dividir en dos, simpatico-tonicos, y vago-tonicos, a los primeros la mera sugestión del medio ambiente o en otros términos, la escena en el medio ambiente es la que los lleva a actuar de inmediato no habiendo pensamiento ni reflexiona alguna sobre las consecuencias; este es el emotivo-impulsivo en el cual la reacción es inmediata al motivo que lo provoca; por otro lado tenemos al vago-tónico que es quien va reuniendo y acumulando todas estas iras perpetuándose en el comportamiento obsesivo, como en los delincuentes pasionales. De esta división salen los sectores de el sujeto pasional obsesivo y el pasional impulsivo, que demuestra la fundamental división de la psicología entre emoción (simpatico-tonico) y pasión (vago-tonico).
De la locura
La psicosis neurosis y psiconeurosis.
En el caso de la eurosis en la sociedad moderna se ha apliado el cuadro de estas formas de alteración de la psiquis y es el caso de las manias, y las fobias, en estos casos la parte razonable del sujeto queda intacta.
Las esferas psicológicas
Como Gaitán lo decía “esta teoría no tienen relevancia en cuanto no corresponde a una realidad en cuanto al acto humano, pero que tiene gran valor como elemento metódico de investigación” por esto traemos a colación esta teoría de la constelación de la psiquis humana, Kant divide la constelación psíquica en la esfera volitiva, intelectiva, instintiva y afectiva, a las cuales demorarte que a la afectaciones de cada una corresponde la patología.
La esfera volitiva
Volitivo o voluntad es no solo la intención o el querer algo, sino también llevarlo a cabo, así por ejemple tendrá afectada esta esfera, quien quiera decir la verdad pero carecer de la voluntad para hacerlo, en los casos de los toxicómanos, personas que quieren dejar los malos hábitos pero no lo hacen ya que tiene afectada la esfera psicológica de la voluntad.
La esfera afectiva
Esta se puede ver afectada desde antes e nacer, el amor y afecto familiar, o de las personas más allegadas a el sujeto, pueden hacer que se degenere esta esfera, así el niño que es maltratado o violado y cuando crese, intenta reproducir el dolor y la falta de afecto a sus semejantes, llegando en casos tan extremos que personas solo puedan gritar para comunicarse.
La esfera intelectiva
Para que haya una afectación de esta esfera dos cosas pueden suceder, una es que le enseñen un mal método que no lo dejen construir o elaborar conceptos lógicos, la otra seria una anormalidad cerebral la cual haga imposible el razonamiento lógico.
Instintiva
El ser humano reacciona por instinto a diferentes cosas como la protección de su salud o la protección a sus pertenencias, así por ejemplo los celos instinto de protección sobre una cosa o sobre una persona, cuando se hacen enfermizos o exagerados es que se clasifican como celotipia ya una enfermedad.