¿Quién confía en los medios masivos de comunicación en América Latina?
Encuesta realizada por Vanderbilt University
Este informe de Perspectivas desde el Barómetro de las Américas se concentra en y evalúa un conjunto de explicaciones del acerca del nivel de confianza en los medios masivos de comunicación entre los ciudadanos de América Latina y el Caribe. En promedio, la confianza en los medios es evidente en la región. Sin embargo, muchos ciudadanos siguen distantes. Para explicar los distintos niveles de confianza, este trabajo se concentra en un conjunto de indicadores de conciencia sobre la política. Es interesante notar que existen diferencias sistemáticas en cómo las distintas dimensiones de la conciencia sobre la política se relacionan con la confianza
en los medios. Así, este informe presenta una imagen matizada de los componentes correlacionados de la confianza en los medios en la región y sugiere varias preguntas importantes que merecen mayor estudio en el contexto del continente americano.
En la democracia, los medios de comunicación juegan un papel de intermediarios entre las élites y el
público. Cuando una sociedad favorece y protege el intercambio libre de ideas, y cuando los medios hacen uso de esa libertad, las élites y el público se benefician. Claramente, en estas condiciones, los medios pueden ser tanto un vehículo efectivo de críticas a las élites governantes como una herramienta vital a través de la cual las élites buscan apoyo para sus proyectos electorales (Sen 1999, 152). A nivel individual, la disponibilidad de noticias políticas, su contenido y la forma en la que un individuo distribuye su atención en las noticias definen
de forma significativa las opiniones sobre política de los ciudadanos (Zaller 1992), y puede determinar la medida en la que los individuos tienen acceso a visiones del mundo diversas (Mutz y Martin 2001). Sin embargo, es poco probable que los mensajes presentados por los medios persuadan a las personas a menos que ellos confíen primero en el “emisor” (Boudreau 2009; Lupia y McCubbins 1998; Miller y Krosnick 2000).
Este informe de Perspectivas1 se concentra en y evalúa algunas explicaciones acerca del nivel de confianza en los medios masivos de comunicación entre los ciudadanos de América Latina y el Caribe. En promedio, la confianza en los medios es evidente en la región. Sin embargo, muchos ciudadanos siguen distantes. Para explicar los distintos niveles de confianza, este trabajo se concentra en un conjunto de indicadores de conciencia
sobre la política. Es interesante notar que existen diferencias sistemáticas en cómo las diferentes dimensiones de la conciencia sobre la política se relacionan con la confianza en los medios.
Este informe se enfoca en la siguiente pregunta de la ronda 2010 del Barómetro de las Américas de LAPOP
Gran parte del financiamiento de la ronda 2010 del Barómetro de las Américas fue proporcionado por la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID). Otras fuentes importantes de apoyo fueron el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y la Universidad de Vanderbilt.
B37. “¿Hasta qué punto tiene usted confianza en los medios de comunicación?”
Esta pregunta no fue contestada por 1.94% de los entrevistados. Este informe excluye a Estados Unidos y
Canadá porque el énfasis se pone en América Latina y el Caribe. Adicionalmente, se excluye a Haití y Honduras
dados los eventos excepcionales que precedieron al trabajo de campo de la encuesta, que pudieron alterar la confianza de los ciudadanos en los medios de forma extraordinaria. Aún más, estos países carecen de medidas importantes para los modelos presentados en el análisis que sigue. Después de excluir a estos países, el porcentaje de no respuesta es 2.21%. Para propósitos de comparación, el nivel promedio de confianza en los medios en los países excluidos es: Estados Unidos=28.3; Haití=43.5; Canadá=45.4; Honduras=59.8.
El Gráfico 1 muestra la respuesta promedio por país (con intervalos de confianza), recodificando las respuestas de la escala original de 7 puntos (donde 1 indica “Nada” y 7 “Mucho”) a una escala de 0 a 100, donde los valores más altos indican mayor confianza en los medios.
En el Gráfico 1, los niveles promedio de confianza varían entre un mínimo de 48.7 en Trinidad y Tobago y un máximo de 72.8 en República Dominicana. En síntesis, en los países analizados acá, la confianza promedio en los medios se distribuye en un rango entre niveles de ambivalencia (cerca del punto central en 50) hasta niveles relativamente altos de confianza. Sin embargo, es interesante notar que menos del 5% de la variación en la medida de la confianza en los medios se explica en el nivel del país. La mayor parte de la variación ocurre
al nivel individual. Teniendo en cuenta que la confianza varía poco a nivel nacional, este informe se enfoca en los determinantes a nivel individual de la confianza en los medios, después de controlar por los “efectos fijos“, o los niveles medios de confianza, en cada uno de los países.
Predictores socioeconómicos y demográficos de la confianza en los medios
Los medios masivos de comunicación son una fuente importante de información para los ciudadanos, aunque Zaller (1992, 22) afirma que los ciudadanos “son más que receptores pasivos de cuanto medio de comunicación
encuentran”. Esto sugiere la pregunta de si acaso existen patrones sistemáticos que expliquen quién reporta niveles más altos de confianza en los medios.
En esta sección se examina la medida en que un conjunto sencillo de variables socioeconómicas
y demográficas está relacionado con la confianza en los medios. Específicamente, se incluyen las siguientes variables en el modelo de confianza en los medios: edad (dividida en seis categorías), sexo, quintiles de riqueza, nivel de educación, tamaño del lugar de residencia de los entrevistados (municipio), y el autorreconocimiento racial. Los resultados de este análisis aparecen en el Gráfico 2.7 Las variables independientes se muestran en el eje vertical. El impacto de cada una de estas variables en el nivel de confianza en los medios masivos se representa con un punto. Si este se ubica a la derecha de la línea vertical en “cero”, indica un efecto positivo, y si se encuentra a la izquierda, el impacto es negativo. Las barras horizontales representan los intervalos de
confianza del 95% para cada efecto. Podemos estar al menos 95% seguros de que un efecto dado es estadísticamente significativo si sus intervalos de confianza no cruzan el eje vertical en “cero”. Todas las variables fueron estandarizadas para facilitar las comparaciones.
El modelo incluye efectos fijos por país, que no se muestran en el gráfico para facilitar la presentación (ver el Apéndice para detalles).
Los resultados de este modelo sociodemográfico muestran que, en promedio y manteniendo todo lo demás constante, las mujeres y aquellos que se autorreconocen como blancos confían más en los medios de comunicación que los hombres y los no blancos, respectivamente. Aún más, las personas mayores de edad, con más recursos, y los más educados confían menos en los medios masivos, así como quienes viven en ciudades más grandes. De estos resultados, la correlación entre educación y confianza en los medios es la más fuerte. Este importante resultado en el caso de la educación sugiere la pregunta de si otras medidas de conciencia ciudadana pueden explicar variación adicional en los niveles individuales de confianza en los medios masivos.
Ciudadanos informados y confianza en los medios masivos de comunicación
Investigaciones previas han propuesto varias dimensiones de conciencia sobre la política. Zaller (1999, 21) menciona varias de ellas: “exposición a los medios, participación política, educación, y percepción personal del interés por la política,” así como “pruebas simples de información factual y neutral sobre política” (i.e., conocimiento político). El sentimiento personal de eficacia interna (Craig, Niemi, y Silver 1990; Niemi, Craig, y Mattei 1991), o el grado con el que un individuo sostiene que comprende los aspectos más importantes en el
país, también es otro componente de la conciencia sobre la política.
Se puede sostener que cada una de estas es una dimensión diferente de la exposición y conciencia sobre la política de los individuos. La información usada acá incluye indicadores de todas estas dimensiones de la conciencia sobre la política y provee así una herramienta para probar el efecto a nivel individual que tiene el estar informado en cada una de estas dimensiones sobre la confianza en los medios masivos.
Los elementos usados para medir cada uno de estos son los siguientes: GI0, “¿Con qué frecuencia sigue las noticias, ya sea en la televisión, la radio, los periódicos, o el Internet?” Las opciones de respuesta son: diariamente, algunas veces a la semana, algunas veces al mes, rara vez, o nunca. La participación política se mide usando dos indicadores de activismo en campañas y en partidos, posiblemente las dos dimensiones más relacionadas a la conciencia sobre la política, como las ha identificado la literatura (para otras dimensiones ver Booth y Seligson 2009). Ser líder de opinión se mide usando PP1: “Durante las elecciones, alguna gente trata de convencer a otras para que voten por algún partido o candidato. ¿Con qué frecuencia ha tratado usted de convencer a otros para que voten por un partido o candidato?”. Las opciones de respuesta eran “frecuentemente”, “de vez en cuando”, “rara vez” y “nunca”. Si trabajó en una campaña se mide usando PP2,
“Hay personas que trabajan para algún partido o candidato durante las campañas electorales. ¿Trabajó usted para algún candidato o partido en las pasadas elecciones presidenciales?” Las opciones de respuesta fueron “Sí” (1) y “No” (0). La educación se mide usando el nivel educativo completado, como en el modelo demográfico. El interés en la política se mide usando la pregunta POL1. “¿Qué tanto interés tiene usted en la política: mucho, algo, poco o nada?”. El conocimiento político se mide usando una escala de 4 puntos (de 0 a 3) del número de preguntas factuales de conocimiento político que los entrevistados contestaron correctamente, usando los ítems GI1, GI3 y GI4. La eficacia interna se mide usando la pregunta EFF2, que solicita a los entrevistados que reporten qué tanto están de acuerdo o en desacuerdo con la siguiente afirmación: “Usted siente que entiende bien los asuntos políticos más importantes del país. ¿Hasta qué punto está de acuerdo o en desacuerdo con esta frase?” Evidentemente, este es sólo uno de los componentes de la eficacia interna tal como se conceptualiza tradicionalmente (Morrell 2003); sin embargo, este es el único componente disponible en los
datos de 2010.
Algunas formas de conciencia pueden estar asociadas de forma negativa con la atención a los medios, mientras otras formas de conciencia pueden estar asociadas positivamente con ella.
Después de controlar por las variables demográficas examinadas en la sección previa (edad, sexo, quintiles de riqueza, tamaño de la ciudad de residencia del entrevistado, y autorreconocimiento racial), el modelo de confianza en los medios propuesto acá intenta aislar los efectos de las distintas dimensiones de ser un ciudadano
informado al controlar por otros indicadores que podrían contribuir al grado con el que los entrevistados están expuestos a información. Estos controles incluyen el reporte de dos dimensiones de la personalidad: tener una actitud crítica, y ser abierto intelectualmente. El modelo también controla por el nivel de confianza interpersonal y la asistencia a la iglesia11 como indicadores del nivel inherente de confianza
del entrevistado.
Los entrevistados que reportaron tener personalidades críticas o irritables deben tener menor confianza en los medios, tal y como lo serían con cualquier institución. Aquellos que reportan ser abiertos e intelectualmente activos debieran tener mayores niveles de confianza en general. Aquellos que tienen una mayor confianza innata (tal como lo manifiesta su asistencia más frecuente a la iglesia y su mayor confianza interpersonal) deben expresar mayores niveles de confianza en los medios.
Los resultados de este modelo se presentan en el Gráfico 3, siguiendo el mismo formato que el presentado en el Gráfico 2. De la misma forma, todas las variables fueron estandarizadas para facilitar la comparación y el modelo incluye efectos fijos por país, aunque no se muestran en el gráfico para mejorar la presentación.
Considerando primero las variables socioeconómicas y demográficas, los resultados son esencialmente los mismos que los presentados en el Gráfico 2. Las mujeres expresan mayores niveles de confianza en los medios masivos de comunicación que los hombres. Los entrevistados más adultos expresan menores niveles de confianza; mientras que aquellos en los quintiles de riqueza más altos y los residentes en ciudades más grandes en comparación con poblaciones pequeñas expresan menores niveles de confianza. Aquellos que se identifican como blancos afirman confiar más en los medios que los no blancos. La única diferencia en los resultados es que el efecto del nivel de educación es un tanto más negativo en este modelo que en el anterior. Así, estos resultados, con la excepción de aquellos para el nivel de educación, se excluyen del Gráfico 3 para permitir concentrar la atención en las variables nuevas incluidas acá.
Una mirada rápida sobre las variables de control revela que el tipo de personalidad y la confianza innata hacia otros tienen efectos significativos en la confianza en los medios masivos. Como se esperaba, aquellos que son
críticos o irritables expresan menor confianza por los medios. Aquellos que tienen una perspectiva abierta o intelectual expresan altos niveles de confianza. Los entrevistados que asisten a la iglesia con mayor frecuencia expresan más confianza en los medios, y los entrevistados que reportan tener altos niveles de confianza interpersonal son también másdados a expresar alta confianza en los medios de comunicación.
Finalmente, los resultados más importantes aquí descritos proveen evidencia de dimensionalidad sistemática en el concepto de conciencia sobre la política. Tal como sucede con el nivel de educación, los entrevistados con
mayor conocimiento político confían menos en los medios masivos que aquellos con conocimiento político más limitado. Además, los entrevistados que han intentado influir en las opiniones políticas de sus conciudadanos
confían menos en los medios masivos que aquellos que no lo han hecho. En sentido contrario, los entrevistados con altos niveles de eficacia interna y quienes tienen contacto más frecuente con los medios tienen más confianza
en ellos.
Sin embargo, hay dos hallazgos no significativos. Primero, los entrevistados que trabajaron para campañas durante las anteriores elecciones presidenciales no tienen ni más ni menos probabilidades de confiar en
los medios masivos que los que no. Segundo, los entrevistados que expresan mayor interés en la política no son significativamente diferentes en su confianza hacia los medios en comparación con quienes están menos interesados en ella.
Conclusiones
Los resultados en este informe de Perspectivas sugieren que los medios masivos de comunicación en América Latina y el Caribe actualmente disfrutan moderados niveles de confianza en buena parte de la región. Sin embargo, hay señales que no todos aceptan la integridad de los medios acríticamente. De hecho, los resultados presentados acá muestran que hay una tensión interesante entre los factores que explican el respaldo a los medios en la región. Las oportunidades para informarse, en términos de conocimiento político y educación, así como los esfuerzos por influir en las opiniones políticas de los demás están relacionados de forma negativa con el nivel de confianza en los principales medios de comunicación en las sociedades de América Latina y el Caribe. En el otro extremo de esta tensión, la confianza en los medios masivos se relaciona positivamente con la exposición a los medios masivos y la eficacia personal.
Parte de esta tensión puede estar reflejando la ambigüedad en la variable dependiente usada acá. En términos de la posición socioeconómica, ¿consumen los ricos y los pobres, o los educados y los poco educados, el mismo tipo de medios? Aún más, cuando se pregunta a las personas con conciencia sobre la política sobre
su confianza en los medios, ¿toman en cuenta los mismos criterios que los entrevistados menos sofisticados? En particular, ¿sugiere el término “medios masivos” la idea de las “noticias” o el “entretenimiento” a los entrevistados? Responder estas preguntas en el contexto de todo el continente americano está por supuesto más allá del alcance de este informe de Perspectivas, pero son preguntas importantes para considerar y explorar mucho más. Dependiendo de la respuesta a estas preguntas, la interpretación de los resultados
presentados acá puede variar considerablemente. Por ejemplo, parece ser deseable desde el punto de vista normativo que los ciudadanos pudieran confiar en sus fuentes de noticias (incluso si los ciudadanos son selectivos en su exposición a los medios), mientras que sería menos apreciado encontrar mayor “confianza” comparativamente en los medios de entretenimiento.
De cualquier forma, si tomamos estos resultados como una evaluación representativa de la integridad de los medios para transmitir información factual en las sociedades de América Latina, la tensión entre las diferentes
dimensiones de la conciencia sobre la política y la confianza en los medios masivos puede ser un signo positivo. Estos resultados claramente parecen entrar en diálogo con Zaller cuando afirma que los ciudadanos son más que “receptores pasivos.” De hecho, estos resultados presentan una historia matizada que parece sugerir que los ciudadanos de América Latina y el Caribe no son neófitos acríticos de cada nuevo mensaje ni, a pesar del tormentoso pasado autoritario de algunos países, cínicos resignados en su relación con los medios masivos.
Bibliografía
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Córdova, Abby. 2009. “I0806. Methodological
Note: Measure Relative Wealth using
Household Asset Indicators.”
Craig, Stephen C., Richard G. Niemi, y Glenn E.
Silver. 1990. “Political Efficacy and Trust:
A Report on the NES Pilot Study Items.”
Political Behavior 12(3): 289‐314.
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Encuesta realizada por Vanderbilt University
Este informe de Perspectivas desde el Barómetro de las Américas se concentra en y evalúa un conjunto de explicaciones del acerca del nivel de confianza en los medios masivos de comunicación entre los ciudadanos de América Latina y el Caribe. En promedio, la confianza en los medios es evidente en la región. Sin embargo, muchos ciudadanos siguen distantes. Para explicar los distintos niveles de confianza, este trabajo se concentra en un conjunto de indicadores de conciencia sobre la política. Es interesante notar que existen diferencias sistemáticas en cómo las distintas dimensiones de la conciencia sobre la política se relacionan con la confianza
en los medios. Así, este informe presenta una imagen matizada de los componentes correlacionados de la confianza en los medios en la región y sugiere varias preguntas importantes que merecen mayor estudio en el contexto del continente americano.
En la democracia, los medios de comunicación juegan un papel de intermediarios entre las élites y el
público. Cuando una sociedad favorece y protege el intercambio libre de ideas, y cuando los medios hacen uso de esa libertad, las élites y el público se benefician. Claramente, en estas condiciones, los medios pueden ser tanto un vehículo efectivo de críticas a las élites governantes como una herramienta vital a través de la cual las élites buscan apoyo para sus proyectos electorales (Sen 1999, 152). A nivel individual, la disponibilidad de noticias políticas, su contenido y la forma en la que un individuo distribuye su atención en las noticias definen
de forma significativa las opiniones sobre política de los ciudadanos (Zaller 1992), y puede determinar la medida en la que los individuos tienen acceso a visiones del mundo diversas (Mutz y Martin 2001). Sin embargo, es poco probable que los mensajes presentados por los medios persuadan a las personas a menos que ellos confíen primero en el “emisor” (Boudreau 2009; Lupia y McCubbins 1998; Miller y Krosnick 2000).
Este informe de Perspectivas1 se concentra en y evalúa algunas explicaciones acerca del nivel de confianza en los medios masivos de comunicación entre los ciudadanos de América Latina y el Caribe. En promedio, la confianza en los medios es evidente en la región. Sin embargo, muchos ciudadanos siguen distantes. Para explicar los distintos niveles de confianza, este trabajo se concentra en un conjunto de indicadores de conciencia
sobre la política. Es interesante notar que existen diferencias sistemáticas en cómo las diferentes dimensiones de la conciencia sobre la política se relacionan con la confianza en los medios.
Este informe se enfoca en la siguiente pregunta de la ronda 2010 del Barómetro de las Américas de LAPOP
Gran parte del financiamiento de la ronda 2010 del Barómetro de las Américas fue proporcionado por la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID). Otras fuentes importantes de apoyo fueron el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y la Universidad de Vanderbilt.
B37. “¿Hasta qué punto tiene usted confianza en los medios de comunicación?”
Esta pregunta no fue contestada por 1.94% de los entrevistados. Este informe excluye a Estados Unidos y
Canadá porque el énfasis se pone en América Latina y el Caribe. Adicionalmente, se excluye a Haití y Honduras
dados los eventos excepcionales que precedieron al trabajo de campo de la encuesta, que pudieron alterar la confianza de los ciudadanos en los medios de forma extraordinaria. Aún más, estos países carecen de medidas importantes para los modelos presentados en el análisis que sigue. Después de excluir a estos países, el porcentaje de no respuesta es 2.21%. Para propósitos de comparación, el nivel promedio de confianza en los medios en los países excluidos es: Estados Unidos=28.3; Haití=43.5; Canadá=45.4; Honduras=59.8.
El Gráfico 1 muestra la respuesta promedio por país (con intervalos de confianza), recodificando las respuestas de la escala original de 7 puntos (donde 1 indica “Nada” y 7 “Mucho”) a una escala de 0 a 100, donde los valores más altos indican mayor confianza en los medios.
En el Gráfico 1, los niveles promedio de confianza varían entre un mínimo de 48.7 en Trinidad y Tobago y un máximo de 72.8 en República Dominicana. En síntesis, en los países analizados acá, la confianza promedio en los medios se distribuye en un rango entre niveles de ambivalencia (cerca del punto central en 50) hasta niveles relativamente altos de confianza. Sin embargo, es interesante notar que menos del 5% de la variación en la medida de la confianza en los medios se explica en el nivel del país. La mayor parte de la variación ocurre
al nivel individual. Teniendo en cuenta que la confianza varía poco a nivel nacional, este informe se enfoca en los determinantes a nivel individual de la confianza en los medios, después de controlar por los “efectos fijos“, o los niveles medios de confianza, en cada uno de los países.
Predictores socioeconómicos y demográficos de la confianza en los medios
Los medios masivos de comunicación son una fuente importante de información para los ciudadanos, aunque Zaller (1992, 22) afirma que los ciudadanos “son más que receptores pasivos de cuanto medio de comunicación
encuentran”. Esto sugiere la pregunta de si acaso existen patrones sistemáticos que expliquen quién reporta niveles más altos de confianza en los medios.
En esta sección se examina la medida en que un conjunto sencillo de variables socioeconómicas
y demográficas está relacionado con la confianza en los medios. Específicamente, se incluyen las siguientes variables en el modelo de confianza en los medios: edad (dividida en seis categorías), sexo, quintiles de riqueza, nivel de educación, tamaño del lugar de residencia de los entrevistados (municipio), y el autorreconocimiento racial. Los resultados de este análisis aparecen en el Gráfico 2.7 Las variables independientes se muestran en el eje vertical. El impacto de cada una de estas variables en el nivel de confianza en los medios masivos se representa con un punto. Si este se ubica a la derecha de la línea vertical en “cero”, indica un efecto positivo, y si se encuentra a la izquierda, el impacto es negativo. Las barras horizontales representan los intervalos de
confianza del 95% para cada efecto. Podemos estar al menos 95% seguros de que un efecto dado es estadísticamente significativo si sus intervalos de confianza no cruzan el eje vertical en “cero”. Todas las variables fueron estandarizadas para facilitar las comparaciones.
El modelo incluye efectos fijos por país, que no se muestran en el gráfico para facilitar la presentación (ver el Apéndice para detalles).
Los resultados de este modelo sociodemográfico muestran que, en promedio y manteniendo todo lo demás constante, las mujeres y aquellos que se autorreconocen como blancos confían más en los medios de comunicación que los hombres y los no blancos, respectivamente. Aún más, las personas mayores de edad, con más recursos, y los más educados confían menos en los medios masivos, así como quienes viven en ciudades más grandes. De estos resultados, la correlación entre educación y confianza en los medios es la más fuerte. Este importante resultado en el caso de la educación sugiere la pregunta de si otras medidas de conciencia ciudadana pueden explicar variación adicional en los niveles individuales de confianza en los medios masivos.
Ciudadanos informados y confianza en los medios masivos de comunicación
Investigaciones previas han propuesto varias dimensiones de conciencia sobre la política. Zaller (1999, 21) menciona varias de ellas: “exposición a los medios, participación política, educación, y percepción personal del interés por la política,” así como “pruebas simples de información factual y neutral sobre política” (i.e., conocimiento político). El sentimiento personal de eficacia interna (Craig, Niemi, y Silver 1990; Niemi, Craig, y Mattei 1991), o el grado con el que un individuo sostiene que comprende los aspectos más importantes en el
país, también es otro componente de la conciencia sobre la política.
Se puede sostener que cada una de estas es una dimensión diferente de la exposición y conciencia sobre la política de los individuos. La información usada acá incluye indicadores de todas estas dimensiones de la conciencia sobre la política y provee así una herramienta para probar el efecto a nivel individual que tiene el estar informado en cada una de estas dimensiones sobre la confianza en los medios masivos.
Los elementos usados para medir cada uno de estos son los siguientes: GI0, “¿Con qué frecuencia sigue las noticias, ya sea en la televisión, la radio, los periódicos, o el Internet?” Las opciones de respuesta son: diariamente, algunas veces a la semana, algunas veces al mes, rara vez, o nunca. La participación política se mide usando dos indicadores de activismo en campañas y en partidos, posiblemente las dos dimensiones más relacionadas a la conciencia sobre la política, como las ha identificado la literatura (para otras dimensiones ver Booth y Seligson 2009). Ser líder de opinión se mide usando PP1: “Durante las elecciones, alguna gente trata de convencer a otras para que voten por algún partido o candidato. ¿Con qué frecuencia ha tratado usted de convencer a otros para que voten por un partido o candidato?”. Las opciones de respuesta eran “frecuentemente”, “de vez en cuando”, “rara vez” y “nunca”. Si trabajó en una campaña se mide usando PP2,
“Hay personas que trabajan para algún partido o candidato durante las campañas electorales. ¿Trabajó usted para algún candidato o partido en las pasadas elecciones presidenciales?” Las opciones de respuesta fueron “Sí” (1) y “No” (0). La educación se mide usando el nivel educativo completado, como en el modelo demográfico. El interés en la política se mide usando la pregunta POL1. “¿Qué tanto interés tiene usted en la política: mucho, algo, poco o nada?”. El conocimiento político se mide usando una escala de 4 puntos (de 0 a 3) del número de preguntas factuales de conocimiento político que los entrevistados contestaron correctamente, usando los ítems GI1, GI3 y GI4. La eficacia interna se mide usando la pregunta EFF2, que solicita a los entrevistados que reporten qué tanto están de acuerdo o en desacuerdo con la siguiente afirmación: “Usted siente que entiende bien los asuntos políticos más importantes del país. ¿Hasta qué punto está de acuerdo o en desacuerdo con esta frase?” Evidentemente, este es sólo uno de los componentes de la eficacia interna tal como se conceptualiza tradicionalmente (Morrell 2003); sin embargo, este es el único componente disponible en los
datos de 2010.
Algunas formas de conciencia pueden estar asociadas de forma negativa con la atención a los medios, mientras otras formas de conciencia pueden estar asociadas positivamente con ella.
Después de controlar por las variables demográficas examinadas en la sección previa (edad, sexo, quintiles de riqueza, tamaño de la ciudad de residencia del entrevistado, y autorreconocimiento racial), el modelo de confianza en los medios propuesto acá intenta aislar los efectos de las distintas dimensiones de ser un ciudadano
informado al controlar por otros indicadores que podrían contribuir al grado con el que los entrevistados están expuestos a información. Estos controles incluyen el reporte de dos dimensiones de la personalidad: tener una actitud crítica, y ser abierto intelectualmente. El modelo también controla por el nivel de confianza interpersonal y la asistencia a la iglesia11 como indicadores del nivel inherente de confianza
del entrevistado.
Los entrevistados que reportaron tener personalidades críticas o irritables deben tener menor confianza en los medios, tal y como lo serían con cualquier institución. Aquellos que reportan ser abiertos e intelectualmente activos debieran tener mayores niveles de confianza en general. Aquellos que tienen una mayor confianza innata (tal como lo manifiesta su asistencia más frecuente a la iglesia y su mayor confianza interpersonal) deben expresar mayores niveles de confianza en los medios.
Los resultados de este modelo se presentan en el Gráfico 3, siguiendo el mismo formato que el presentado en el Gráfico 2. De la misma forma, todas las variables fueron estandarizadas para facilitar la comparación y el modelo incluye efectos fijos por país, aunque no se muestran en el gráfico para mejorar la presentación.
Considerando primero las variables socioeconómicas y demográficas, los resultados son esencialmente los mismos que los presentados en el Gráfico 2. Las mujeres expresan mayores niveles de confianza en los medios masivos de comunicación que los hombres. Los entrevistados más adultos expresan menores niveles de confianza; mientras que aquellos en los quintiles de riqueza más altos y los residentes en ciudades más grandes en comparación con poblaciones pequeñas expresan menores niveles de confianza. Aquellos que se identifican como blancos afirman confiar más en los medios que los no blancos. La única diferencia en los resultados es que el efecto del nivel de educación es un tanto más negativo en este modelo que en el anterior. Así, estos resultados, con la excepción de aquellos para el nivel de educación, se excluyen del Gráfico 3 para permitir concentrar la atención en las variables nuevas incluidas acá.
Una mirada rápida sobre las variables de control revela que el tipo de personalidad y la confianza innata hacia otros tienen efectos significativos en la confianza en los medios masivos. Como se esperaba, aquellos que son
críticos o irritables expresan menor confianza por los medios. Aquellos que tienen una perspectiva abierta o intelectual expresan altos niveles de confianza. Los entrevistados que asisten a la iglesia con mayor frecuencia expresan más confianza en los medios, y los entrevistados que reportan tener altos niveles de confianza interpersonal son también másdados a expresar alta confianza en los medios de comunicación.
Finalmente, los resultados más importantes aquí descritos proveen evidencia de dimensionalidad sistemática en el concepto de conciencia sobre la política. Tal como sucede con el nivel de educación, los entrevistados con
mayor conocimiento político confían menos en los medios masivos que aquellos con conocimiento político más limitado. Además, los entrevistados que han intentado influir en las opiniones políticas de sus conciudadanos
confían menos en los medios masivos que aquellos que no lo han hecho. En sentido contrario, los entrevistados con altos niveles de eficacia interna y quienes tienen contacto más frecuente con los medios tienen más confianza
en ellos.
Sin embargo, hay dos hallazgos no significativos. Primero, los entrevistados que trabajaron para campañas durante las anteriores elecciones presidenciales no tienen ni más ni menos probabilidades de confiar en
los medios masivos que los que no. Segundo, los entrevistados que expresan mayor interés en la política no son significativamente diferentes en su confianza hacia los medios en comparación con quienes están menos interesados en ella.
Conclusiones
Los resultados en este informe de Perspectivas sugieren que los medios masivos de comunicación en América Latina y el Caribe actualmente disfrutan moderados niveles de confianza en buena parte de la región. Sin embargo, hay señales que no todos aceptan la integridad de los medios acríticamente. De hecho, los resultados presentados acá muestran que hay una tensión interesante entre los factores que explican el respaldo a los medios en la región. Las oportunidades para informarse, en términos de conocimiento político y educación, así como los esfuerzos por influir en las opiniones políticas de los demás están relacionados de forma negativa con el nivel de confianza en los principales medios de comunicación en las sociedades de América Latina y el Caribe. En el otro extremo de esta tensión, la confianza en los medios masivos se relaciona positivamente con la exposición a los medios masivos y la eficacia personal.
Parte de esta tensión puede estar reflejando la ambigüedad en la variable dependiente usada acá. En términos de la posición socioeconómica, ¿consumen los ricos y los pobres, o los educados y los poco educados, el mismo tipo de medios? Aún más, cuando se pregunta a las personas con conciencia sobre la política sobre
su confianza en los medios, ¿toman en cuenta los mismos criterios que los entrevistados menos sofisticados? En particular, ¿sugiere el término “medios masivos” la idea de las “noticias” o el “entretenimiento” a los entrevistados? Responder estas preguntas en el contexto de todo el continente americano está por supuesto más allá del alcance de este informe de Perspectivas, pero son preguntas importantes para considerar y explorar mucho más. Dependiendo de la respuesta a estas preguntas, la interpretación de los resultados
presentados acá puede variar considerablemente. Por ejemplo, parece ser deseable desde el punto de vista normativo que los ciudadanos pudieran confiar en sus fuentes de noticias (incluso si los ciudadanos son selectivos en su exposición a los medios), mientras que sería menos apreciado encontrar mayor “confianza” comparativamente en los medios de entretenimiento.
De cualquier forma, si tomamos estos resultados como una evaluación representativa de la integridad de los medios para transmitir información factual en las sociedades de América Latina, la tensión entre las diferentes
dimensiones de la conciencia sobre la política y la confianza en los medios masivos puede ser un signo positivo. Estos resultados claramente parecen entrar en diálogo con Zaller cuando afirma que los ciudadanos son más que “receptores pasivos.” De hecho, estos resultados presentan una historia matizada que parece sugerir que los ciudadanos de América Latina y el Caribe no son neófitos acríticos de cada nuevo mensaje ni, a pesar del tormentoso pasado autoritario de algunos países, cínicos resignados en su relación con los medios masivos.
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