Ellos se comprometen.

"Cada vez más hombres se identifican con el movimiento feminista en la lucha por la igualdad. Estos son algunos de ellos.."
Albert Rivera (Barcelona, 1979), portavoz de Ciutadans de Catalunya en el Parlamento catalán, se sintió impactado hace años por la historia de Ayaan Hirsi Ali, diputada holandesa de origen somalí y autora de la autobiografía Mi vida, mi libertad (Galaxia Gutenberg): escapó a Holanda de joven, donde pidió el asilo para huir del extremismo islámico de su infancia; atravesó una crisis de fe, renunció a su familia y entró de lleno en política. “Está amenazada de muerte por fundamentalistas. Es una feminista del siglo XXI, una persona que defiende la libertad de todas las mujeres, muy crítica con las barbaridades que se cometen en nombre de los dioses. Su defensa de la dignidad humana es muy valiente”, opina Rivera.
El parlamentario sostiene que el reto principal al que se enfrenta la mujer española es la violencia, cuya raíz está en la identificación del amor con la posesión. “Como hombre, me siento interpelado en el problema de la igualdad. Es una cuestión de comportamiento ético, que debe implicar a toda la sociedad”. Aunque cree que otro obstáculo al que se enfrentan las mujeres es la discriminación en el trabajo, no apoya las cuotas para alcanzar la paridad. Arguye que para conseguir este objetivo hay que centrarse en “la igualdad de oportunidades y de salario”. Cree que la ley Gallardón está “bien desaparecida”. El año pasado pidió una “ley clara de plazos”, ya que la reforma del aborto propuesta por el PP hubiera sido “un salto hacia atrás”.
El Chojín (Torrejón de Ardoz, Madrid, 1977) es un rapero consagrado de la escena española. En 2005 lanzó su conocida canción El final del cuento de hadas, una denuncia contra el maltrato. Desde hace nueve años realiza talleres para niños de prevención sobre la violencia machista. “Les explicamos la posibilidad que ofrece el rap para expresarse y realizamos juegos de rol sobre la diferenciación de género. Prefiero concentrarme en lo que viene antes de la violencia. Cuando explicas que no hay que discriminar tienes la verdad de tu lado, y los chavales lo entienden perfectamente”.
Considera la igualdad una cuestión social, y por ello requiere la implicación de todos. Uno de sus referentes ideológicos es Rosa Parks, la activista negra que en 1955 desafió las leyes de segregación de Alabama (EE UU) al negarse a ceder su asiento a un blanco en un autobús. Su gesto desencadenó el boicoteo de autobuses de Montgomery, que a su vez cristalizó el movimiento por los derechos civiles en todo el país. “Parks simboliza la lucha contra lo injusto”, sintetiza El Chojín. Incide en que el estereotipo del rapero machista existe debido a la industria mainstream. Es un sexismo que se da en todos los géneros comerciales y que no está ligado a la esencia de denuncia que define al hip-hop. “La lucha de los negros por los derechos civiles en EE UU se terminó reciclando en hip-hop en los barrios marginales”, explica. “En los años setenta, muchas de las activistas contra el racismo también estaban implicadas en la lucha feminista”.
José Ángel Lozoya (Valencia, 1951), educador sexual y agitador de toda la vida, se metió de lleno en la lucha feminista de los setenta cuando comenzó a practicar interrupciones del embarazo en su casa de Valencia. Entonces “te podían caer seis años por cada aborto”. Fue uno de los fundadores en 1980 de la Clínica Los Naranjos de Sevilla, la primera en realizar abortos en Andalucía, cerrada a los 10 meses. Hoy Lozoya es uno de los principales miembros del Foro Hombres por la Igualdad. Siguen siendo muy pocos, aunque han ganado visibilidad en las últimas décadas. “Mi madre, Marina Gómez, siempre trabajó fuera de casa. En 1970 mi padre y ella sufrieron un atentado por su activismo, y se compró una pistola. Nos enseñó que las tareas domésticas eran responsabilidad de todos. Y siendo católica practicante, firmó a favor del aborto y me apoyó cuando supo que yo los hacía”.
Lo mejor que pueden hacer los hombres es “ser consecuentes: ponerse el delantal, cuidar de los dependientes y los mayores, y además reivindicarlo. El neomachismo ha calado por olvidarnos de concienciar a los hombres. Muchos de ellos no se identifican como feministas porque les cuesta renunciar a sus privilegios. Hay que instaurar la baja por paternidad obligatoria”. Cuando habla de coherencia, se refiere a todos los aspectos: “¿Cómo es un hombre en la cama? Pues igual que fuera de ella”, ilustra sonriente. Lozoya cuenta la lucha de las españolas de la Transición y la suya propia en su nuevo libro El aborto: historias de combate y resistencia (Fundación Iniciativa Social).
