El orden Radical
Introducción
A principios del siglo XX el radicalismo tomó gran fuerza. Tal fue el impacto de este partido que entre 1916 y 1930 fueron candidatos de la UCR quienes ocuparon el Ejecutivo en nuestro país. Por esos días quienes pertenecían al radicalismo lo veían como algo distinto a los partidos políticos de su época, para ellos la idea de la nación e incluso de la misma constitución se hallaban contenidos dentro de esta gran causa revolucionaria (en el sentido de que buscaba alejarse del régimen que se sucedía).
Desde 1912, la UCR fue el partido de masas mas completo de Argentina, y es que este era el único que poseía las características de un partido moderno, como un Programa, Carta Orgánica, etc. Estas bases y el uso de estrategias partidarias para atraer adeptos, la figura de un líder carismático, entre otras, le valió al radicalismo una gran cantidad de socios y la posterior victoria en las elecciones de 1916.
Cabe mencionar que los casi catorce años en los que el radicalismo ocupo el Poder Ejecutivo no fueron tranquilos, sino que estuvieron llenos de conflictos de distinta índole, los cuales abarcare en el transcurso del trabajo.
Llegada del radicalismo al poder
El radicalismo llega al poder a la mitad de la Primera Guerra Mundial (1914-1918), por lo que se vieron enfrentados a una situación nueva y cambiante, a una realidad para la cual no estaban preparados.
Para 1916 (año en que Yrigoyen asume como presidente), Argentina se encontraba en una crisis económica y social importante, provocada principalmente por la guerra que se estaba llevando a cabo en Europa. Los problemas surgidos eran distintos a cualesquiera que se hubiesen sucedido anteriormente, por lo que el gobierno radical se encontró con que sus ideas de regeneración política no alcanzaban ni compensaban lo pobre de sus fundamentos respecto a lo económico y lo social.
Las exportaciones estaban paradas, ya no llegaban inmigrantes, toda la situación había llegado por sorpresa y bloqueado el futuro mágico que se esperaba.
Todas estas complicaciones propiciaron la gran cantidad de críticas por parte de la oposición, el Parlamento y la prensa para con el gobierno, y, si bien eran acertadas en su mayoría, eran sumamente exageradas.
Conflictos Internos en la UCR
Personalistas y Antipersonalistas
Los términos “personalista” y “antipersonalista” pueden traducirse en “Yrigoyenista” y “Antiyrigoyenista”. Estos eran dos frentes encontrados dentro del mismo radicalismo. La base de la disputa era que tanto poder se le daba al líder principal. Los antipersonalistas estaban en contra de Yrigoyen por ser este un líder fuerte que representaba una forma de gobierno personalista.
Por otro lado, los partidarios del personalismo se vieron enfrentados al gobierno de Alvear (y en parte los antipersonalistas también, puesto que el no quiso responder a su presión para la eliminación (para decirlo de alguna manera) del yrigoyenismo).
No es de extrañar que por la década de los veinte las dos partes se disputaran “el monopolio de la historia, la tradición y la identidad del partido y apelaban a las mismas bases” .
Surgieron además movimientos antipersonalistas en todo el país, los cuales eran muy heterogéneos, pero compartían un mismo fin, si se quiere, la lucha contra el personalismo, cada uno con su contenido particular, adecuado a su provincia.
Hipólito Yrigoyen
En abril de 1916, con, aproximadamente, un 46 por ciento de los votos del Colegio Electoral, el radicalismo gana las elecciones presidenciales, llevando así a Hipólito Yrigoyen a ocupar el asiento de presidente el 12 de octubre de ese mismo año y por los 6 años siguientes.
Por esos tiempos la figura de Yrigoyen se veía asociada al cambio, a la regeneración de la nación. Era lo que podría llamarse un líder carismático, alguien que sabia mover a las masas y era reconocido en todo el país (detalle no menor considerando que la comunicación no era lo mismo a principios del siglo XX que ahora) gracias al uso de imágenes pintadas esparcidas por todo el país.
Yrigoyen proporciono fuerza y ayudó al crecimiento de la UCR, siendo “el caudillo popular por antonomasia hasta la aparición de Perón” , lo cual puede resultar sorprendente considerando su forma de ser, lo acotado de sus discursos, lo hermético y casi incomprensible de sus escritos y lo sobrio de su imagen, era un individuo que podría considerarse excéntrico, pero que a la vez poseía un carisma especial que le llegaba a la gente y lo impulsaba hacia lo más alto.
Uno de los problemas, o defectos, si se quiere, de Yrigoyen fue su manera de relacionarse con el Congreso, puesto que desde el principio estableció distancias, nunca fue a las ceremonias de apertura o cierre de las sesiones ni mostro interés alguno por lograr la aprobación del Congreso de sus proyectos, o de tener una buena relación con el mismo.
Marcelo T. de Alvear
Marcelo Torcuato de Alvear pertenecía a una de las familias de más antiguo linaje y riqueza de sus tiempos. Era, además, un radical de larga data, formando parte del partido desde los primeros tiempos del mismo. Siendo joven participo de la Revolución del Parque y del levantamiento de 1893, ocupando ya en ese entonces cargos.
Luego de la reforma de 1912 fue diputado representando a su partido, aunque su participación política era irregular debido a sus viajes a Paris que duraban bastante tiempo. Durante la presidencia de Yrigoyen ocupo el cargo de ministro plenipotenciario en Paris, y si bien mostraba diferencias con las ideas del presidente, al final terminaba cediendo.
En 1922 fue elegido por la Convención Nacional de la UCR como candidato oficial del partido, contando con el apoyo de Yrigoyen gracias a su extenso curriculum político, su pertenencia partidaria y su relación con el líder. Así, en 1922, Alvear gano las elecciones presidenciales imponiéndose en 12 distritos sobre 15.
Durante la presidencia de Alvear se dio una gran gestión de la Dirección General de Yacimientos Petrolíferos Fiscales (creada a finales del gobierno de Yrigoyen) a cargo del general Enrique Mosconi; además se creó la Fabrica Nacional de Aviones de Córdoba (1927). Todas determinaciones guiadas por fines militares, por la necesidad de una defensa nacional.
Alvear incentivo también la sanción de varias leyes laborales, así como también la creación de nuevos impuestos, extender el sistema de jubilaciones, “limitar el uso del presupuesto para alimentar la maquinaria política” etc. Muchas de sus propuestas fueron rechazadas y otras fueron bien recibidas.
El gobierno de Alvear tuvo que lidiar con una menor conflictividad social que su predecesor. Disminuyeron las huelgas e incluso se detuvo el crecimiento sindical. Se podría decir que Alvear tuvo la suerte de presidir en la etapa de la postguerra, donde la economía se estabilizo y también lo hicieron los sueldos.
Fue además modernizador, equilibrado y proteccionista, y realmente se preocupo por lograr un equilibrio entre los intereses sociales y nacionales, así como también por el desarrollo industrial.
Algunos conflictos entre 1916 y 1930
• La Primera Guerra Mundial: si bien Argentina no participo en la guerra, esta tuvo repercusiones serias en la economía del país. Para 1916, cuando asume Yrigoyen, se empiezan a dar complicaciones nuevas que dieron lugar a conflictos y descontentos en nuestro país.
• Postguerra: finalizada la guerra, los conflictos siguieron. La actividad sindical aumento, y si bien uno de los impulsores fue el hecho de que el gobierno tenía una actitud tolerante al respecto, lo fundamental fue el gran deterioro de las condiciones laborales que había dejado la guerra, sumado a la expectativa de los trabajadores que esperaban que con los enfrentamientos concluidos las cosas volverían a ser como antes; todo esto fue potenciado por las noticias de la revolución en Rusia.
• Movilización sindical: La movilización sindical creció entre 1918 y 1919, lo que se tradujo en una atmosfera conflictiva creciente hasta 1920.
• Motín urbano: en 1919 tuvo lugar un motín urbano de grandes proporciones, caracterizado por un uso de la violencia que supero cualquier intento de organización sindical o político.
• Congreso: ni Yrigoyen ni Alvear lograron tener un apoyo real del Congreso, esto dio como resultado una parálisis legislativa.
Algunos logros del Radicalismo entre 1916 y 1930
• Reforma Universitaria: en 1918 tuvo lugar la reforma universitaria, que pretendía una educación laica y varios cambios que beneficiarían a los estudiantes. Es de destacar que si bien todo empezó con un conflicto, y pese a las críticas de los grupos conservadores, Yrigoyen apoyo la reforma.
• Descanso Dominical: Alvear instauro el descanso dominical, así como también leyes para regular el trabajo infantil y de la mujer. Creo leyes laborales y propuso que el 1º de mayo fuera feriado nacional y tomado como día del trabajador.
• YPF: Casi al final del gobierno de Yrigoyen fue creado YPF, proyecto continuado efectivamente por Alvear.
Bibliografia:
Romero, Luis A., Sociedad democrática y política democrática, cap. 2.
Ana Persello, Historia del Radicalismo, cap. 2
Alejandro Cattaruzza, Historia de la Argentina, 1916-1955, Buenos Aires, segunda parte,
capítulos II, III y IV.
Oscar Terán, «Nacionalismos argentinos (1810-1930)».
Palti, E., “¿De la República posible a la República verdadera? Oscuridad y transparencia de los modelos políticos”, disponible en: http://historiapolitica.com/datos/biblioteca/palti.pdf
Introducción
A principios del siglo XX el radicalismo tomó gran fuerza. Tal fue el impacto de este partido que entre 1916 y 1930 fueron candidatos de la UCR quienes ocuparon el Ejecutivo en nuestro país. Por esos días quienes pertenecían al radicalismo lo veían como algo distinto a los partidos políticos de su época, para ellos la idea de la nación e incluso de la misma constitución se hallaban contenidos dentro de esta gran causa revolucionaria (en el sentido de que buscaba alejarse del régimen que se sucedía).
Desde 1912, la UCR fue el partido de masas mas completo de Argentina, y es que este era el único que poseía las características de un partido moderno, como un Programa, Carta Orgánica, etc. Estas bases y el uso de estrategias partidarias para atraer adeptos, la figura de un líder carismático, entre otras, le valió al radicalismo una gran cantidad de socios y la posterior victoria en las elecciones de 1916.
Cabe mencionar que los casi catorce años en los que el radicalismo ocupo el Poder Ejecutivo no fueron tranquilos, sino que estuvieron llenos de conflictos de distinta índole, los cuales abarcare en el transcurso del trabajo.
Llegada del radicalismo al poder
El radicalismo llega al poder a la mitad de la Primera Guerra Mundial (1914-1918), por lo que se vieron enfrentados a una situación nueva y cambiante, a una realidad para la cual no estaban preparados.
Para 1916 (año en que Yrigoyen asume como presidente), Argentina se encontraba en una crisis económica y social importante, provocada principalmente por la guerra que se estaba llevando a cabo en Europa. Los problemas surgidos eran distintos a cualesquiera que se hubiesen sucedido anteriormente, por lo que el gobierno radical se encontró con que sus ideas de regeneración política no alcanzaban ni compensaban lo pobre de sus fundamentos respecto a lo económico y lo social.
Las exportaciones estaban paradas, ya no llegaban inmigrantes, toda la situación había llegado por sorpresa y bloqueado el futuro mágico que se esperaba.
Todas estas complicaciones propiciaron la gran cantidad de críticas por parte de la oposición, el Parlamento y la prensa para con el gobierno, y, si bien eran acertadas en su mayoría, eran sumamente exageradas.
Conflictos Internos en la UCR
Personalistas y Antipersonalistas
Los términos “personalista” y “antipersonalista” pueden traducirse en “Yrigoyenista” y “Antiyrigoyenista”. Estos eran dos frentes encontrados dentro del mismo radicalismo. La base de la disputa era que tanto poder se le daba al líder principal. Los antipersonalistas estaban en contra de Yrigoyen por ser este un líder fuerte que representaba una forma de gobierno personalista.
Por otro lado, los partidarios del personalismo se vieron enfrentados al gobierno de Alvear (y en parte los antipersonalistas también, puesto que el no quiso responder a su presión para la eliminación (para decirlo de alguna manera) del yrigoyenismo).
No es de extrañar que por la década de los veinte las dos partes se disputaran “el monopolio de la historia, la tradición y la identidad del partido y apelaban a las mismas bases” .
Surgieron además movimientos antipersonalistas en todo el país, los cuales eran muy heterogéneos, pero compartían un mismo fin, si se quiere, la lucha contra el personalismo, cada uno con su contenido particular, adecuado a su provincia.
Hipólito Yrigoyen
En abril de 1916, con, aproximadamente, un 46 por ciento de los votos del Colegio Electoral, el radicalismo gana las elecciones presidenciales, llevando así a Hipólito Yrigoyen a ocupar el asiento de presidente el 12 de octubre de ese mismo año y por los 6 años siguientes.
Por esos tiempos la figura de Yrigoyen se veía asociada al cambio, a la regeneración de la nación. Era lo que podría llamarse un líder carismático, alguien que sabia mover a las masas y era reconocido en todo el país (detalle no menor considerando que la comunicación no era lo mismo a principios del siglo XX que ahora) gracias al uso de imágenes pintadas esparcidas por todo el país.
Yrigoyen proporciono fuerza y ayudó al crecimiento de la UCR, siendo “el caudillo popular por antonomasia hasta la aparición de Perón” , lo cual puede resultar sorprendente considerando su forma de ser, lo acotado de sus discursos, lo hermético y casi incomprensible de sus escritos y lo sobrio de su imagen, era un individuo que podría considerarse excéntrico, pero que a la vez poseía un carisma especial que le llegaba a la gente y lo impulsaba hacia lo más alto.
Uno de los problemas, o defectos, si se quiere, de Yrigoyen fue su manera de relacionarse con el Congreso, puesto que desde el principio estableció distancias, nunca fue a las ceremonias de apertura o cierre de las sesiones ni mostro interés alguno por lograr la aprobación del Congreso de sus proyectos, o de tener una buena relación con el mismo.
Marcelo T. de Alvear
Marcelo Torcuato de Alvear pertenecía a una de las familias de más antiguo linaje y riqueza de sus tiempos. Era, además, un radical de larga data, formando parte del partido desde los primeros tiempos del mismo. Siendo joven participo de la Revolución del Parque y del levantamiento de 1893, ocupando ya en ese entonces cargos.
Luego de la reforma de 1912 fue diputado representando a su partido, aunque su participación política era irregular debido a sus viajes a Paris que duraban bastante tiempo. Durante la presidencia de Yrigoyen ocupo el cargo de ministro plenipotenciario en Paris, y si bien mostraba diferencias con las ideas del presidente, al final terminaba cediendo.
En 1922 fue elegido por la Convención Nacional de la UCR como candidato oficial del partido, contando con el apoyo de Yrigoyen gracias a su extenso curriculum político, su pertenencia partidaria y su relación con el líder. Así, en 1922, Alvear gano las elecciones presidenciales imponiéndose en 12 distritos sobre 15.
Durante la presidencia de Alvear se dio una gran gestión de la Dirección General de Yacimientos Petrolíferos Fiscales (creada a finales del gobierno de Yrigoyen) a cargo del general Enrique Mosconi; además se creó la Fabrica Nacional de Aviones de Córdoba (1927). Todas determinaciones guiadas por fines militares, por la necesidad de una defensa nacional.
Alvear incentivo también la sanción de varias leyes laborales, así como también la creación de nuevos impuestos, extender el sistema de jubilaciones, “limitar el uso del presupuesto para alimentar la maquinaria política” etc. Muchas de sus propuestas fueron rechazadas y otras fueron bien recibidas.
El gobierno de Alvear tuvo que lidiar con una menor conflictividad social que su predecesor. Disminuyeron las huelgas e incluso se detuvo el crecimiento sindical. Se podría decir que Alvear tuvo la suerte de presidir en la etapa de la postguerra, donde la economía se estabilizo y también lo hicieron los sueldos.
Fue además modernizador, equilibrado y proteccionista, y realmente se preocupo por lograr un equilibrio entre los intereses sociales y nacionales, así como también por el desarrollo industrial.
Algunos conflictos entre 1916 y 1930
• La Primera Guerra Mundial: si bien Argentina no participo en la guerra, esta tuvo repercusiones serias en la economía del país. Para 1916, cuando asume Yrigoyen, se empiezan a dar complicaciones nuevas que dieron lugar a conflictos y descontentos en nuestro país.
• Postguerra: finalizada la guerra, los conflictos siguieron. La actividad sindical aumento, y si bien uno de los impulsores fue el hecho de que el gobierno tenía una actitud tolerante al respecto, lo fundamental fue el gran deterioro de las condiciones laborales que había dejado la guerra, sumado a la expectativa de los trabajadores que esperaban que con los enfrentamientos concluidos las cosas volverían a ser como antes; todo esto fue potenciado por las noticias de la revolución en Rusia.
• Movilización sindical: La movilización sindical creció entre 1918 y 1919, lo que se tradujo en una atmosfera conflictiva creciente hasta 1920.
• Motín urbano: en 1919 tuvo lugar un motín urbano de grandes proporciones, caracterizado por un uso de la violencia que supero cualquier intento de organización sindical o político.
• Congreso: ni Yrigoyen ni Alvear lograron tener un apoyo real del Congreso, esto dio como resultado una parálisis legislativa.
Algunos logros del Radicalismo entre 1916 y 1930
• Reforma Universitaria: en 1918 tuvo lugar la reforma universitaria, que pretendía una educación laica y varios cambios que beneficiarían a los estudiantes. Es de destacar que si bien todo empezó con un conflicto, y pese a las críticas de los grupos conservadores, Yrigoyen apoyo la reforma.
• Descanso Dominical: Alvear instauro el descanso dominical, así como también leyes para regular el trabajo infantil y de la mujer. Creo leyes laborales y propuso que el 1º de mayo fuera feriado nacional y tomado como día del trabajador.
• YPF: Casi al final del gobierno de Yrigoyen fue creado YPF, proyecto continuado efectivamente por Alvear.
Bibliografia:
Romero, Luis A., Sociedad democrática y política democrática, cap. 2.
Ana Persello, Historia del Radicalismo, cap. 2
Alejandro Cattaruzza, Historia de la Argentina, 1916-1955, Buenos Aires, segunda parte,
capítulos II, III y IV.
Oscar Terán, «Nacionalismos argentinos (1810-1930)».
Palti, E., “¿De la República posible a la República verdadera? Oscuridad y transparencia de los modelos políticos”, disponible en: http://historiapolitica.com/datos/biblioteca/palti.pdf