Ahora que los científicos han declarado, con retraso, que los mamíferos, las aves, y muchos otros animales, son conscientes, es tiempo de que la sociedad actúe.
¿Son los animales conscientes?
Esta pregunta tiene una historia larga y venerable. Charles Darwin la formuló al reflexionar sobre la evolución de la consciencia. Sus ideas sobre continuidad evolutiva- sobre como existe diferencias de grado, y no de tipo, entre las especies- conduce a la firme conclusión de que si nosotros tenemos algo, “ellos” (otros animales) lo tienen también.
En julio de 2012, la interrogante fue discutida en detalle por un grupo de científicos reunidos en la Universidad de Cambridge para la primera Conferencia Anual Conmemorativa de Francis Crick. Crick, co-descubridor del ADN, pasó la última etapa de su carrera estudiando la consciencia, y, en 1994, publicó un libro sobre el tema: La Increíble Hipótesis: la búsqueda científica en busca del alma.
El resultado de la reunión fue la Declaración de laConciencia de Cambridge, públicamente proclamada por tres eminentes neuroscientíficos: David Edelman, del Instituto de Neurociencias de La Jolla, California; Philip Low, de la Universidad de Stanford University; y Christof Koch, del Instituto de Tecnología de California.
La declaración concluye que:
“Animales no-humanos tienen los substratos neuroanatomícos, neuroquímicos, y neuropsicológicos de estados conscientes, junto a la capacidad de exhibir comportamientos intencionales. Consecuentemente, el peso de la evidencia indica que los humanos no son los únicos que poseen los sustratos neurológicos que generan la consciencia. Animales no-humanos, incluyendo todos los mamíferos y las aves, y muchas otras criaturas, incluyendo pulpos, también posee estos substratos neurológicos.”
Al principio, no podía creer la declaración. ¿Realmente necesitamos hacer una declaración de lo evidente? Muchos investigadores reconocidos llegaron a las mismas conclusiones hace años.
La declaración también contiene omisiones. Con la excepción de un individuo, todos los signatarios son investigadores de laboratorio; la declaración se hubiera beneficiado de las perspectivas de investigadores que hayan realizado estudios a largo plazo de animales silvestres, incluyendo primates no-humanos, carnívoros sociales, cetáceos, roedores y aves.
También me sentí decepcionado de que la declaración no incluyera a los peces, ya que la evidencia que apoya la consciencia en este grupo de vertebrados es también convincente.
Sin embargo, deberíamos aplaudirlos por hacerlo. La declaración no está destinada a científicos: como su autor Low dijo, antes de la declaración:
“Llegamos al consenso de que quizás ahora sea tiempo de hacer llegar esta declaración al publico…Puede ser evidente, para todos en esta habitación, que los animales tienen consciencia; no es evidente para el resto del mundo.”
La interrogante importante ahora es: ¿hará esta declaración una diferencia?
¿Qué harán estos científicos, y otros, ahora que se han puesto de acuerdo que la conciencia se encuentra difundida por el reino animal?
Espero que la declaración sea utilizada para proteger a los animales de ser tratados de manera abusiva e inhumana. Demasiado a menudo, conocimiento científico solido sobre la cognición animal, sus emociones y su consciencia, no es reconocido en leyes bienestaristas.
Sabemos, por ejemplo, que los ratones, las ratas y las gallinas exhiben empatía, pero este conocimiento no ha sido factorizado en el Acto Federal de Bienestar Animal de EEUU. Alrededor de 25 millones de estos animales, incluyendo peces,, son usados en investigaciones invasivas cada año. Conforman más del 95% de animales utilizados en investigaciones en EEUU. Me sorprendo, constantemente, de que aquellos que deciden las regulaciones sobre uso animal han olvidado estos datos.
[…]
En su reciente libro: ¿Por qué los animales importan? Consciencia animal, bienestar animal, y bienestar humano, Marian Stamp Dawkins, de la Universidad de Oxford, declara que todavía no sabemos realmente si otros animales son conscientes, y debemos “permanecer escépticos y agnósticos…Militantemente agnósticos, de ser necesario.”
Inexplicablemente, Dawkins ignora los datos que aquellos en la reunión utilizaron para formular su declaración, e incluso declara que es incluso dañino para los animales basar decisiones sobre su bienestar en base a la premisa de si son, o no, conscientes.
Considero que esto es irresponsable. Aquellos que hieren a los animales pueden fácilmente utilizar la posición de Dawkins para justificar sus acciones. Quizás, considerando las conclusiones de la reunión de Cambridge, lo que llamo: ‘la Idea Peligrosa de Dawkins’, finalmente sea archivada.
No veo cómo alguien que se mantiene al día con la literatura relacionada al dolor animal, la sintiencia y su consciencia-y que ha trabajado cercanamente con una gran variedad de animales-pueda permanecer escéptico y agnóstico acerca de si son conscientes.
Aplaudamos la Declaración de la Consciencia de Cambridge, y trabajemos duro para brindar a los animales la protección que merecen. Y esperemos que la declaración no sea simplemente un gesto grandilocuente, sino algo con dientes, algo que lleve a la acción.
Todos deberíamos aprovechar esta oportunidad para detener el abuso de miles de millones de animales conscientes en el nombre de la ciencia, la educación, por comida, vestimenta y entretenimiento. Le debemos a los animales usar en su nombre lo que sabemos, y factorizar la compasión y la empatía en la manera
en que los tratamos.
¿Son los animales conscientes?
Esta pregunta tiene una historia larga y venerable. Charles Darwin la formuló al reflexionar sobre la evolución de la consciencia. Sus ideas sobre continuidad evolutiva- sobre como existe diferencias de grado, y no de tipo, entre las especies- conduce a la firme conclusión de que si nosotros tenemos algo, “ellos” (otros animales) lo tienen también.
En julio de 2012, la interrogante fue discutida en detalle por un grupo de científicos reunidos en la Universidad de Cambridge para la primera Conferencia Anual Conmemorativa de Francis Crick. Crick, co-descubridor del ADN, pasó la última etapa de su carrera estudiando la consciencia, y, en 1994, publicó un libro sobre el tema: La Increíble Hipótesis: la búsqueda científica en busca del alma.
El resultado de la reunión fue la Declaración de laConciencia de Cambridge, públicamente proclamada por tres eminentes neuroscientíficos: David Edelman, del Instituto de Neurociencias de La Jolla, California; Philip Low, de la Universidad de Stanford University; y Christof Koch, del Instituto de Tecnología de California.
La declaración concluye que:
“Animales no-humanos tienen los substratos neuroanatomícos, neuroquímicos, y neuropsicológicos de estados conscientes, junto a la capacidad de exhibir comportamientos intencionales. Consecuentemente, el peso de la evidencia indica que los humanos no son los únicos que poseen los sustratos neurológicos que generan la consciencia. Animales no-humanos, incluyendo todos los mamíferos y las aves, y muchas otras criaturas, incluyendo pulpos, también posee estos substratos neurológicos.”
Al principio, no podía creer la declaración. ¿Realmente necesitamos hacer una declaración de lo evidente? Muchos investigadores reconocidos llegaron a las mismas conclusiones hace años.
La declaración también contiene omisiones. Con la excepción de un individuo, todos los signatarios son investigadores de laboratorio; la declaración se hubiera beneficiado de las perspectivas de investigadores que hayan realizado estudios a largo plazo de animales silvestres, incluyendo primates no-humanos, carnívoros sociales, cetáceos, roedores y aves.
También me sentí decepcionado de que la declaración no incluyera a los peces, ya que la evidencia que apoya la consciencia en este grupo de vertebrados es también convincente.
Sin embargo, deberíamos aplaudirlos por hacerlo. La declaración no está destinada a científicos: como su autor Low dijo, antes de la declaración:
“Llegamos al consenso de que quizás ahora sea tiempo de hacer llegar esta declaración al publico…Puede ser evidente, para todos en esta habitación, que los animales tienen consciencia; no es evidente para el resto del mundo.”
La interrogante importante ahora es: ¿hará esta declaración una diferencia?
¿Qué harán estos científicos, y otros, ahora que se han puesto de acuerdo que la conciencia se encuentra difundida por el reino animal?
Espero que la declaración sea utilizada para proteger a los animales de ser tratados de manera abusiva e inhumana. Demasiado a menudo, conocimiento científico solido sobre la cognición animal, sus emociones y su consciencia, no es reconocido en leyes bienestaristas.
Sabemos, por ejemplo, que los ratones, las ratas y las gallinas exhiben empatía, pero este conocimiento no ha sido factorizado en el Acto Federal de Bienestar Animal de EEUU. Alrededor de 25 millones de estos animales, incluyendo peces,, son usados en investigaciones invasivas cada año. Conforman más del 95% de animales utilizados en investigaciones en EEUU. Me sorprendo, constantemente, de que aquellos que deciden las regulaciones sobre uso animal han olvidado estos datos.
[…]
En su reciente libro: ¿Por qué los animales importan? Consciencia animal, bienestar animal, y bienestar humano, Marian Stamp Dawkins, de la Universidad de Oxford, declara que todavía no sabemos realmente si otros animales son conscientes, y debemos “permanecer escépticos y agnósticos…Militantemente agnósticos, de ser necesario.”
Inexplicablemente, Dawkins ignora los datos que aquellos en la reunión utilizaron para formular su declaración, e incluso declara que es incluso dañino para los animales basar decisiones sobre su bienestar en base a la premisa de si son, o no, conscientes.
Considero que esto es irresponsable. Aquellos que hieren a los animales pueden fácilmente utilizar la posición de Dawkins para justificar sus acciones. Quizás, considerando las conclusiones de la reunión de Cambridge, lo que llamo: ‘la Idea Peligrosa de Dawkins’, finalmente sea archivada.
No veo cómo alguien que se mantiene al día con la literatura relacionada al dolor animal, la sintiencia y su consciencia-y que ha trabajado cercanamente con una gran variedad de animales-pueda permanecer escéptico y agnóstico acerca de si son conscientes.
Aplaudamos la Declaración de la Consciencia de Cambridge, y trabajemos duro para brindar a los animales la protección que merecen. Y esperemos que la declaración no sea simplemente un gesto grandilocuente, sino algo con dientes, algo que lleve a la acción.
Todos deberíamos aprovechar esta oportunidad para detener el abuso de miles de millones de animales conscientes en el nombre de la ciencia, la educación, por comida, vestimenta y entretenimiento. Le debemos a los animales usar en su nombre lo que sabemos, y factorizar la compasión y la empatía en la manera
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