Nuestras primeras pisadas en la nieve nos llevan emocionados a las montañas que comparten los estados de Nevada y California, frente a un lago cristalino. Ahí comienza la aventura de aprender a esquiar
No sólo Las Vegas es lo mejor que tiene el estado de Nevada. La temporada invernal termina a finales de abril. Todavía estás a tiempo para deslizarte por esas pendientes
LAKE TAHOE, Nevada.
La incertidumbre antecede al miedo, pero el miedo a esta altura se congela, la emoción se mezcla con la nieve y la velocidad que llega con la pendiente. ¡Soy libre!
La sensación es constante a lo largo de seis kilómetros al bajar una de las laderas de la montaña. Al llegar al final de la pista asignada a los principiantes, llega la certeza de que has roto tus propios límites, que fuiste capaz de alcanzar la meta y gozarlo.
Sí, en el proceso de aprender a esquiar, al tomar mi primera clase, lo acepto, me gané el mote de "La Avalancha". Me caí las veces que fueron necesarias y más, cada una fue amortiguada por el equipo, la nieve o por alguno de mis compañeros de viaje, pero me levanté una y otra vez para sentir adrenalina.
Hoy sé que no hay edad para vivir esta experiencia. Familias enteras comparten la diversión, los pequeños se deslizan con la misma pericia que los adultos que "serpentean" en la pista, y al parecer son los menores quienes más gozan el momento, pues no existe el temor al riesgo que llega con los años, algunos sólo utilizan los esquíes y ni siquiera necesitan los palos para equilibrarse y evitar caídas.
Cada complejo o resort cuenta con expertos que cuidan los detalles para garantizar la seguridad de los esquiadores. También los entrenadores están listos para que en no más de media hora quien jamás haya esquiado pueda vivir la sensación.
Lo más cerca que estuve antes de la nieve y de unos esquíes fue en las transmisiones de los juegos olímpicos de invierno.
Sólo estar en medio del paisaje nevado de St. Rose ya era emocionante. Aprender a esquiar sería otro regalo más para los sentidos en un día de frío benigno, a menos 5° C.
Cada lugar tiene personal que ajusta los esquíes a tu peso y talla, los palos a tu estatura, el casco a la medida, las botas -de entre tres y cinco kilos de peso- bien apretadas como marcan los cánones; todo es un ritual que, para los iniciados o no, es el preludio de algo nuevo.
Ana, con 30 años de experiencia, en español obligado, pues cientos de visitantes son mexicanos o latinoamericanos que prefieren recibir las instrucciones claras en su idioma, fue la encargada de que mi grupo aprendiera los básicos para esquiar.
Paso uno: colocarse los esquíes sin resbalar.
Paso dos: poner los pies en forma de pizza -para mayor entendimiento de los principiantes-: conforme amplías o cierras el triángulo que se forma con las extremidades puedes ir controlando el deslizamiento y la velocidad.
Paso 3: me lo perdí con la primera caída. Los primeros 10 minutos fueron en una pista sin pendientes o inclinaciones para adquirir seguridad, entender que se trata de un deporte de equilibrio, que no se deben tensar las piernas, que hay que mover la cadera, que debes balancearte; los palos no son para impulsarte ni frenar, sino para sentir la cadencia. Después vinieron las pendientes y más resbalones, pero sin dolor.
Pasé junto a mis compañeros a una banda de entrenamiento para subir a una pequeña ladera y aplicar la técnica de deslizarse, a dar vuelta conforme llevas ligeramente tu peso a izquierda o derecha. Media hora después ya era una experta en cómo levantarme con los esquíes puestos.
¿Es tu primera vez? Brandon no titubeó en preguntar. Sonrió encantador cuando asentí. ¡Felicidades, lo has hecho muy bien¡ Hasta aplaudió. La opinión de este experto de cuatro años de edad me alentó a seguir, a entender que la experiencia es única y no hay edad para empezar, si estás dispuesto a disfrutar y que hay que superar los temores.
Decidida abordé el "lift", los carritos que te trasladan a las pistas. La primera prueba la pasé, al superar mi miedo a la altura y subir a una parte de la montaña, ver cómo lentamente cruzaba encima de los picos de los pinos que dominan el paisaje.
La clase funcionó, pues me deslicé con gracia desde el vehículo que no detiene su marcha y del que tienes que bajar brincando para aterrizar en la nieve. ¡Por fin, lo hice y sin caer! El gusto duró poco. Al bajar la primera pendiente literalmente arrollé a uno de mis compañeros. Superé el bochorno, controlé las carcajadas, me disculpé, me sobé y seguí.
¿Hasta dónde iremos? Pensé al creer que era todavía un ensayo, que tendría otros días para practicar en una pista de pendientes y curvas. ¡A la meta! Respondió Ana, quien no dejó de gritar, de animarnos a seguir. Sí, ya estaba en la pista junto a mis compañeros, no había regreso, sólo estaba el descenso, era el momento de esquiar, de sentir libertad conforme tomas velocidad, mientras el viento helado te pega en la cara y no existe más que la emoción de estar.
LAKE TAHOE, Nevada
Esquiar o conducir un snowmobile para subir una montaña mientras cae la nieve, deslizarse sobre una llanta cuesta abajo, o simplemente contemplar los paisajes de esta región del occidente de Estados Unidos -que hace frontera con California y que también se incluye en el itinerario- garantizan una de las mejores experiencias que atraen a millones de visitantes a Lake Tahoe.
Después, todo es cuestión de cambiar el atuendo para disfrutar los restaurantes de comida internacional, las discotecas o poner en juego la suerte en los centenares de casinos.
Cuando se habla de Nevada, la referencia es Las Vegas. Pero el estado es algo más, con 25 parques y más de 300 montañas para esquiar.
Reno es sinónimo de grandes hoteles-casino como el John Ascagua's Nugget o el mítico hotel-spa Atlantis, uno de los 12 que existen en Estados Unidos, donde el lujo es esencial.
En Lake Tahoe el Mont Blue Resort Casino & Spa también es un lugar de fiesta continua.
Hospedarse en alguno de ellos es parada obligada, donde la noche no es suficiente y se da la bienvenida a las horas de la madrugada.
Aventura al aire libre
Hasta finales de abril 18 resorts –el mayor número en Estados Unidos en un estado- son el espacio ideal para gozar al aire libre. No importa la edad, ser niño o adulto, experto o principiante, hay que vivirlo.
A sólo 15 minutos de Reno se encuentra el complejo Mt. Rose, al norte del lago Tahoe. Cada fin de semana más tres mil personas se dan cita en esta montaña abierta durante 300 días al año.
Son más de 485 hectáreas de terreno, en las que tanto expertos que retoman las pendientes "doble diamante negro" y los novatos, se deslizan por las montañas.
El personal equipa al visitante con botas, esquíes y palos a la medida y recomienda medidas de seguridad. La modernidad en la preparación del equipo, con ayuda de máquinas, que se entrega a los esquiadores se hace obligada. En las rutas níveas los expertos vigilan los recorridos para atender cualquier eventualidad.
. Por cierto, las pistas pueden seguirse a través de una aplicación gratuita para Iphone que rastrea los caminos. Continuar hacia el sur de Lake Tahoe lleva hasta Heavenly Mountain Resort, clasificado como un complejo premier que recibe a un millón de esquiadores y snowborders al año, justo en la frontera entre Nevada y California. Sólo se cruza la calle y ya se está en el otro estado.
Heavenly quita el aliento. Es subir una góndola (teleférico) que traslada a los visitantes a 3 mil metros de altura, desde donde se observa la forma completa del lago Tahoe, de 35 kilómetros de largo y 19 de ancho. Es tan cristalino que los locales beben de su agua rodeada de montañas.
Hay 99 pistas para todos los gustos y habilidades. Desde la zona para principiantes, hasta las pendientes donde entrenan jugadores olímpicos, como la de mil metros de longitud, o las que tienen 55 grados de inclinación, sólo para expertos.
Es decisión personal hasta dónde se quiere asumir el riesgo y tomar un lift –vehículos que te trasladan a las pistas- rumbo a cualquiera de las decenas de caminos nevados que bajan de las montañas, aunque ante cualquier riesgo cada boleto que se pega al esquiador cuenta con un chip de radiofrecuencia para seguir su recorrido y ubicación.
Alrededor del lago las opciones son tantas como sus 114 kilómetros de costas: bajar en una llanta por las pendientes, dar un paseo en trineo, snowmobile o en bici de montaña o deslizarse en el "Zip Rider", una tirolesa de mil metros de longitud.
En Zephir Cove Resort hay una flota de 90 motos de nieve listas para un tour de dos horas. Se hace una parada para jugar entre la nieve y después tomar un espumoso chocolate.
La comisión de Turismo de Nevada te da motivos irresistibles para animarte a conquistar las costas y montañas de Lake Tahoe.
1. Paseo en barco por el lago. Existen diferentes opciones como Tahoe Queen y el M.S. Dixie II para disfrutar de vistas inigualables del lago y cenas con espectaculares atardeceres.
www.zephyrcove.com
2.Ciera Steak & Chophouse. Una cena en el restaurante del hotel Mont Bleu Resort, Casino & Spa ofrece platillos de primer mundo y una cava de más de 300 vinos. Es el único restaurante en Lake Tahoe ganador del premio de 4 diamantes otorgado por la
AAA. www.montbleuresort.com
3. Stateline Brewery & Restaurant. Se localiza justo en la frontera, entre California y Nevada. Prueba la tradicional comida "americana" y sus cinco variedades de cervezas artesanales hechas, precisamente, en casa.
www.statelinebrewery.com
4. Aprés ski. Es toda una tradición que al bajar de la montaña los esquiadores se sienten alrededor de una fogata acompañados de una bebida y se relajen después de la jornada.
5. Snowmobile. Para una experiencia única y llena de adrenalina está el paseo en motos por caminos trazados entre la nieve, en medio del bosque, que culminan en la cima de la montaña con vista al lago cristalino.
www.zephyrcove.com
6. Visita Reno. Al norte de Lake Tahoe se encuentra Reno, "La pequeña ciudad más grande del mundo" rodeada de montañas. Es amigable para caminar y muy conocida por sus casinos, espectáculos y centros comerciales como el outlet "Legends".
www.reno.com
7. Góndola Heavenly. Este teleférico ofrece vistas panorámicas de todo Lake Tahoe. Una vez en la montaña, aparte de esquiar, se puede hacer tubbing (bajar sobre llanta inflables) o lanzarse de su original tirolesa.
www.skiheavenly.com
8. Opal Ultra Lounge. Ubicado en el Mont Bleu Resort, Casino & Spa, resulta una visita obligada para aquellos que buscan una noche de fiesta y diversión, ya que podrán bailar hasta altas horas de la madrugada, fumar pipas hookah y probar los cocteles más originales, preparados con hierbas e ingredientes muy frescos.
www.montbleuresort.com
9. Trineo con caballos. Son tradicionales los paseos en estos vehículos labrados por locales de la región.
www.sleighride.com
10. Duerme en el Cal Neva Resort, Spa & Casino. En medio de la frontera de California y Nevada, el famoso hotel fue propiedad de Frank Sinatra. Cuenta con exclusivas vistas al lago.
Aprende a Esquiar
No sólo Las Vegas es lo mejor que tiene el estado de Nevada. La temporada invernal termina a finales de abril. Todavía estás a tiempo para deslizarte por esas pendientes
LAKE TAHOE, Nevada.
La incertidumbre antecede al miedo, pero el miedo a esta altura se congela, la emoción se mezcla con la nieve y la velocidad que llega con la pendiente. ¡Soy libre!
La sensación es constante a lo largo de seis kilómetros al bajar una de las laderas de la montaña. Al llegar al final de la pista asignada a los principiantes, llega la certeza de que has roto tus propios límites, que fuiste capaz de alcanzar la meta y gozarlo.
Sí, en el proceso de aprender a esquiar, al tomar mi primera clase, lo acepto, me gané el mote de "La Avalancha". Me caí las veces que fueron necesarias y más, cada una fue amortiguada por el equipo, la nieve o por alguno de mis compañeros de viaje, pero me levanté una y otra vez para sentir adrenalina.
Hoy sé que no hay edad para vivir esta experiencia. Familias enteras comparten la diversión, los pequeños se deslizan con la misma pericia que los adultos que "serpentean" en la pista, y al parecer son los menores quienes más gozan el momento, pues no existe el temor al riesgo que llega con los años, algunos sólo utilizan los esquíes y ni siquiera necesitan los palos para equilibrarse y evitar caídas.
Cada complejo o resort cuenta con expertos que cuidan los detalles para garantizar la seguridad de los esquiadores. También los entrenadores están listos para que en no más de media hora quien jamás haya esquiado pueda vivir la sensación.
Lo más cerca que estuve antes de la nieve y de unos esquíes fue en las transmisiones de los juegos olímpicos de invierno.
Sólo estar en medio del paisaje nevado de St. Rose ya era emocionante. Aprender a esquiar sería otro regalo más para los sentidos en un día de frío benigno, a menos 5° C.
Cada lugar tiene personal que ajusta los esquíes a tu peso y talla, los palos a tu estatura, el casco a la medida, las botas -de entre tres y cinco kilos de peso- bien apretadas como marcan los cánones; todo es un ritual que, para los iniciados o no, es el preludio de algo nuevo.
Ana, con 30 años de experiencia, en español obligado, pues cientos de visitantes son mexicanos o latinoamericanos que prefieren recibir las instrucciones claras en su idioma, fue la encargada de que mi grupo aprendiera los básicos para esquiar.
Paso uno: colocarse los esquíes sin resbalar.
Paso dos: poner los pies en forma de pizza -para mayor entendimiento de los principiantes-: conforme amplías o cierras el triángulo que se forma con las extremidades puedes ir controlando el deslizamiento y la velocidad.
Paso 3: me lo perdí con la primera caída. Los primeros 10 minutos fueron en una pista sin pendientes o inclinaciones para adquirir seguridad, entender que se trata de un deporte de equilibrio, que no se deben tensar las piernas, que hay que mover la cadera, que debes balancearte; los palos no son para impulsarte ni frenar, sino para sentir la cadencia. Después vinieron las pendientes y más resbalones, pero sin dolor.
Pasé junto a mis compañeros a una banda de entrenamiento para subir a una pequeña ladera y aplicar la técnica de deslizarse, a dar vuelta conforme llevas ligeramente tu peso a izquierda o derecha. Media hora después ya era una experta en cómo levantarme con los esquíes puestos.
¿Es tu primera vez? Brandon no titubeó en preguntar. Sonrió encantador cuando asentí. ¡Felicidades, lo has hecho muy bien¡ Hasta aplaudió. La opinión de este experto de cuatro años de edad me alentó a seguir, a entender que la experiencia es única y no hay edad para empezar, si estás dispuesto a disfrutar y que hay que superar los temores.
Decidida abordé el "lift", los carritos que te trasladan a las pistas. La primera prueba la pasé, al superar mi miedo a la altura y subir a una parte de la montaña, ver cómo lentamente cruzaba encima de los picos de los pinos que dominan el paisaje.
La clase funcionó, pues me deslicé con gracia desde el vehículo que no detiene su marcha y del que tienes que bajar brincando para aterrizar en la nieve. ¡Por fin, lo hice y sin caer! El gusto duró poco. Al bajar la primera pendiente literalmente arrollé a uno de mis compañeros. Superé el bochorno, controlé las carcajadas, me disculpé, me sobé y seguí.
¿Hasta dónde iremos? Pensé al creer que era todavía un ensayo, que tendría otros días para practicar en una pista de pendientes y curvas. ¡A la meta! Respondió Ana, quien no dejó de gritar, de animarnos a seguir. Sí, ya estaba en la pista junto a mis compañeros, no había regreso, sólo estaba el descenso, era el momento de esquiar, de sentir libertad conforme tomas velocidad, mientras el viento helado te pega en la cara y no existe más que la emoción de estar.
Rutas Níveas
LAKE TAHOE, Nevada
Esquiar o conducir un snowmobile para subir una montaña mientras cae la nieve, deslizarse sobre una llanta cuesta abajo, o simplemente contemplar los paisajes de esta región del occidente de Estados Unidos -que hace frontera con California y que también se incluye en el itinerario- garantizan una de las mejores experiencias que atraen a millones de visitantes a Lake Tahoe.
Después, todo es cuestión de cambiar el atuendo para disfrutar los restaurantes de comida internacional, las discotecas o poner en juego la suerte en los centenares de casinos.
Cuando se habla de Nevada, la referencia es Las Vegas. Pero el estado es algo más, con 25 parques y más de 300 montañas para esquiar.
Reno es sinónimo de grandes hoteles-casino como el John Ascagua's Nugget o el mítico hotel-spa Atlantis, uno de los 12 que existen en Estados Unidos, donde el lujo es esencial.
En Lake Tahoe el Mont Blue Resort Casino & Spa también es un lugar de fiesta continua.
Hospedarse en alguno de ellos es parada obligada, donde la noche no es suficiente y se da la bienvenida a las horas de la madrugada.
Aventura al aire libre
Hasta finales de abril 18 resorts –el mayor número en Estados Unidos en un estado- son el espacio ideal para gozar al aire libre. No importa la edad, ser niño o adulto, experto o principiante, hay que vivirlo.
A sólo 15 minutos de Reno se encuentra el complejo Mt. Rose, al norte del lago Tahoe. Cada fin de semana más tres mil personas se dan cita en esta montaña abierta durante 300 días al año.
Son más de 485 hectáreas de terreno, en las que tanto expertos que retoman las pendientes "doble diamante negro" y los novatos, se deslizan por las montañas.
El personal equipa al visitante con botas, esquíes y palos a la medida y recomienda medidas de seguridad. La modernidad en la preparación del equipo, con ayuda de máquinas, que se entrega a los esquiadores se hace obligada. En las rutas níveas los expertos vigilan los recorridos para atender cualquier eventualidad.
. Por cierto, las pistas pueden seguirse a través de una aplicación gratuita para Iphone que rastrea los caminos. Continuar hacia el sur de Lake Tahoe lleva hasta Heavenly Mountain Resort, clasificado como un complejo premier que recibe a un millón de esquiadores y snowborders al año, justo en la frontera entre Nevada y California. Sólo se cruza la calle y ya se está en el otro estado.
Heavenly quita el aliento. Es subir una góndola (teleférico) que traslada a los visitantes a 3 mil metros de altura, desde donde se observa la forma completa del lago Tahoe, de 35 kilómetros de largo y 19 de ancho. Es tan cristalino que los locales beben de su agua rodeada de montañas.
Hay 99 pistas para todos los gustos y habilidades. Desde la zona para principiantes, hasta las pendientes donde entrenan jugadores olímpicos, como la de mil metros de longitud, o las que tienen 55 grados de inclinación, sólo para expertos.
Es decisión personal hasta dónde se quiere asumir el riesgo y tomar un lift –vehículos que te trasladan a las pistas- rumbo a cualquiera de las decenas de caminos nevados que bajan de las montañas, aunque ante cualquier riesgo cada boleto que se pega al esquiador cuenta con un chip de radiofrecuencia para seguir su recorrido y ubicación.
Alrededor del lago las opciones son tantas como sus 114 kilómetros de costas: bajar en una llanta por las pendientes, dar un paseo en trineo, snowmobile o en bici de montaña o deslizarse en el "Zip Rider", una tirolesa de mil metros de longitud.
En Zephir Cove Resort hay una flota de 90 motos de nieve listas para un tour de dos horas. Se hace una parada para jugar entre la nieve y después tomar un espumoso chocolate.
Los 10 básicos
La comisión de Turismo de Nevada te da motivos irresistibles para animarte a conquistar las costas y montañas de Lake Tahoe.
1. Paseo en barco por el lago. Existen diferentes opciones como Tahoe Queen y el M.S. Dixie II para disfrutar de vistas inigualables del lago y cenas con espectaculares atardeceres.
www.zephyrcove.com
2.Ciera Steak & Chophouse. Una cena en el restaurante del hotel Mont Bleu Resort, Casino & Spa ofrece platillos de primer mundo y una cava de más de 300 vinos. Es el único restaurante en Lake Tahoe ganador del premio de 4 diamantes otorgado por la
AAA. www.montbleuresort.com
3. Stateline Brewery & Restaurant. Se localiza justo en la frontera, entre California y Nevada. Prueba la tradicional comida "americana" y sus cinco variedades de cervezas artesanales hechas, precisamente, en casa.
www.statelinebrewery.com
4. Aprés ski. Es toda una tradición que al bajar de la montaña los esquiadores se sienten alrededor de una fogata acompañados de una bebida y se relajen después de la jornada.
5. Snowmobile. Para una experiencia única y llena de adrenalina está el paseo en motos por caminos trazados entre la nieve, en medio del bosque, que culminan en la cima de la montaña con vista al lago cristalino.
www.zephyrcove.com
6. Visita Reno. Al norte de Lake Tahoe se encuentra Reno, "La pequeña ciudad más grande del mundo" rodeada de montañas. Es amigable para caminar y muy conocida por sus casinos, espectáculos y centros comerciales como el outlet "Legends".
www.reno.com
7. Góndola Heavenly. Este teleférico ofrece vistas panorámicas de todo Lake Tahoe. Una vez en la montaña, aparte de esquiar, se puede hacer tubbing (bajar sobre llanta inflables) o lanzarse de su original tirolesa.
www.skiheavenly.com
8. Opal Ultra Lounge. Ubicado en el Mont Bleu Resort, Casino & Spa, resulta una visita obligada para aquellos que buscan una noche de fiesta y diversión, ya que podrán bailar hasta altas horas de la madrugada, fumar pipas hookah y probar los cocteles más originales, preparados con hierbas e ingredientes muy frescos.
www.montbleuresort.com
9. Trineo con caballos. Son tradicionales los paseos en estos vehículos labrados por locales de la región.
www.sleighride.com
10. Duerme en el Cal Neva Resort, Spa & Casino. En medio de la frontera de California y Nevada, el famoso hotel fue propiedad de Frank Sinatra. Cuenta con exclusivas vistas al lago.