En 1973, Solomon Snyder y Candace Pert descubrieron la endorfina, conocida también como la “morfina endógena”. Este neurotransmisor tiene acción analgésica, regula el dolor y la nocicepción corporal.
Su estructura es muy similar a la de los opioides (opio, morfina, heroína, etc.). De hecho, las drogas opiáceas funcionan adhiriéndose a los receptores de endorfinas. Para diferenciar un grupo de otro, a las drogas se las llama opiáceos y a las endorfinas se las denomina opioides.
La endorfina es un péptido opioide que se produce en la glándula pituitaria y en el hipotálamo del ser humano durante el ejercicio, la excitación, el dolor, el consumo de alimentos picantes o el consumo de chocolate. Por ejemplo, en el enamoramiento y en el orgasmo, su efecto es calmante y da sensación de bienestar.
Los péptidos opioides son polipéptidos, pertenecientes al grupo de los compuestos neuropéptidos. Al igual que otros agentes afines, estos presentan propiedades neuromoduladoras. El término péptido opioide se utiliza, sobre todo, para referirse a dos agentes químicos en particular: la endorfina y la encefalina.
En circunstancias especiales la endorfina puede inhibir totalmente los estímulos dolorosos (analgesia inducida por el estrés) y obrar en el sistema límbico, provocando sensaciones de bienestar.
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