Dios, solo una red de neuronas
¿Qué le ocurrió a aquel antepasado humano que comenzó a creer en los dioses? ¿Por qué nuestra especie tiene esa especial tendencia a la fe religiosa? La ciencia, especialmente la neurología, ha entrado de lleno en la búsqueda de respuestas dentro del cerebro, que por el momento son muy complejas.
El cerebro creyente
¿por qué se cree en algo de lo que no existe constatación?
La religión surgió como una adaptación evolutiva que hizo que los genes que la facilitaban se transmitieran y prosperaran: habría ayudado a formar grupos sociales cohesionados y a proporcionar consuelo en las desgracias.
La búsqueda de causas
Surgió por buscar un propósito o un diseño para todo, algo que surgió por mera supervivencia (un ruido puede ser un depredador) y que el cerebro extrapola a lo demás: todo tiene un porqué.
«La religión es un artefacto ineludible del cableado de nuestro cerebro», La espiritualidad innata se deriva hacia otras cuestiones, como la naturaleza. «Siempre se buscará porque produce endorfinas, y por tanto placer, pero las experiencias místicas pueden no ser religiosas»
En términos técnicos;
Si hace unos años, el biólogo americano Dean Hamer aseguraba haber hallado el gen de Dios, ahora investigadores del Instituto Nacional de Desórdenes Neurológicos en Bethesda (EEUU) han revelado las zonas del cerebro que se activan con la fe religiosa, que son las mismas que los humanos empleamos para comprender las emociones, los sentimientos y los pensamientos de los demás.
Este último trabajo, publicado recientemente en la revista Proceedings of the National Academy of Science (PNAS), sitúa el área religiosa en el lóbulo temporal y en el frontal, lo que indicaría, según el neurólogo Jordan Grafman, que juzgamos a Dios utilizando los mismos mecanismos que a otras personas y que, como creencias que se transmiten entre generaciones, entrarían en la memoria, la imaginación y la empatía.
Para los que no ven el problema claramente...
El sujeto en cuestión acepta la respuesta sin tener evidencia que la respalde, y esta dispuesto a estar equivocado al respecto mientras corre creyendo que va en la dirección correcta. Al sujeto no le importa lo que es verdad, la necesidad del sujeto es calmar la incomodidad del no-saber, se siente atormentado por no tener una respuesta, de modo que esta dispuesto a aceptar lo que por intuición calme su incomodidad, y como sabemos, esta no es una ruta para llegar a la verdad, en absoluto.
"Lo que puede ser afirmado sin pruebas, puede ser rechazado sin pruebas"