Sí, los juegos psicológicos existen. Y no son muy divertidos que digamos. El juego psicológico es un truco mental. Una manera de manipular, o de llevar las riendas de una interacción. Los hay quienes son auténticos expertos en este arte (por llamarlo de alguna manera), y los hay quienes son víctimas constantes de esta artimaña. Y no, no son conscientes.
Este concepto nace del Análisis Transaccional, una corriente psicoterapéutica nacida en EEUU en los años 50, cuyo objetivo es la mejora del estado psíquico interno a través de cambios en nuestras interacciones con los demás. Si premisa principal era que en toda interacción, todos asumimos algunos de estos tres roles:
Suena muy simple, ¿verdad? Pero el caso es que cada uno de esos roles tiene sus dos polos opuestos.
Siendo padre, puedes ser muy autoritario, o muy sobreprotector. Siendo niño, puedes ser muy rebelde, o querer buscar la aprobación de los demás. Y siendo adulto puedes ser… Vaya, resulta que el rol de adulto es el único que no tiene polos. Quizás porque es el más equilibrado, y a la hora de hacer un cambio, será donde más nos centremos.
Sabiendo esto, el juego psicológico consiste en hacer creer a tu interlocutor que estás jugando cierto papel, para que cuando a ti te convenga, cambiarlo radicalmente. Así, consigues que tu interlocutor quede en ridículo delante de otras personas, que haga lo que tú quieras, consigas llamar la atención, o que parezcas que tienes razón en una conversación en la que llevabas las de perder.
Una herramienta psicológica maquiavélica. Pero que utilizamos cotidianamente. Tanto como el propio internet en algunos casos.
Puede que estés siendo víctima de un juego psicológico. ¿Quieres aprender más y saber cómo evitarlos? Pincha en este link y descúbrelo.
Este concepto nace del Análisis Transaccional, una corriente psicoterapéutica nacida en EEUU en los años 50, cuyo objetivo es la mejora del estado psíquico interno a través de cambios en nuestras interacciones con los demás. Si premisa principal era que en toda interacción, todos asumimos algunos de estos tres roles:
- Rol de Padre.- Cuando ofrecer cuidados.
- Rol de Niño.- Cuando demandamos esos cuidados.
- Rol de Adulto.- Es capaz de cuidar de sí mismo.
Suena muy simple, ¿verdad? Pero el caso es que cada uno de esos roles tiene sus dos polos opuestos.
Siendo padre, puedes ser muy autoritario, o muy sobreprotector. Siendo niño, puedes ser muy rebelde, o querer buscar la aprobación de los demás. Y siendo adulto puedes ser… Vaya, resulta que el rol de adulto es el único que no tiene polos. Quizás porque es el más equilibrado, y a la hora de hacer un cambio, será donde más nos centremos.
Sabiendo esto, el juego psicológico consiste en hacer creer a tu interlocutor que estás jugando cierto papel, para que cuando a ti te convenga, cambiarlo radicalmente. Así, consigues que tu interlocutor quede en ridículo delante de otras personas, que haga lo que tú quieras, consigas llamar la atención, o que parezcas que tienes razón en una conversación en la que llevabas las de perder.
Una herramienta psicológica maquiavélica. Pero que utilizamos cotidianamente. Tanto como el propio internet en algunos casos.
- ¿No sientes que con ciertas personas te sientes irremediablemente inferior, a pesar de que tampoco inspiran nada especial?
- ¿Te sientes culpable constantemente con determinadas personas?
- ¿Sientes que cedes demasiado siempre en una discusión, o que parece que siempre llevas las de perder?
- ¿Te sientes constantemente frustrado, o ansioso cuando ciertas personas abren la boca?
Puede que estés siendo víctima de un juego psicológico. ¿Quieres aprender más y saber cómo evitarlos? Pincha en este link y descúbrelo.