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¿Existe un tercer sexo en algún rincón del planeta?

Info5/12/2012
Texto: Primitivo Garate Los mahus de la Polinesia son hombres educados como mujeres Las familias numerosas de las islas de Polinesia tienen una curiosa costumbre: si el primogénito nace varón, se le educa como si fuera mujer, y ayudará en las tareas del hogar y en la educación de los hermanos. Así se origina el tercer sexo y del fenómeno Mahu en Polinesia. © Patxi Uriz En las islas que salpican los Mares del Sur, incluso los niños saben qué es un mahu; todo el mundo conoce a uno por lo menos, pero en realidad nadie se interesa en saber por qué, o cómo llegan a serlo. La figura del mahu está tan presente en la vida cotidiana de Tahití, que no suscita ninguna curiosidad. La sociedad occidental trata de equiparar con evidente frivolidad esta figura del mahu con el sodomita europeo. Pero, la realidad no es tan sencilla. Éstos son hombres en apariencia externa, que parecen querer mostrarte que hay algo que los diferencia radicalmente no sólo en el cuerpo de un hombre o mujer, sino también en su conducta de género. También hay una razón genética para la existencia de los mahus: el vasto archipiélago de la Polinesia Francesa está formado por 118 islas pequeñas y muy a menudo distantes entre si, muchas de ellas escasamente pobladas por unas pocas familias de isleños, con múltiples matrimonios y relaciones sexuales entre parientes próximos, sin importarles –o quizás ignorando- las consecuencias genéticas. Cuando alguien ha nacido mahu, lo asume fácilmente y vive en consecuencia. En la actualidad los mahus están omnipresentes en el día a día de Tahití. Se les ve trabajando en hoteles y restaurantes, o simplemente paseando por la calle con o sin pareja. Su integración a la sociedad polinesia actual es total. © Patxi Uriz Este género está integrado por varones que visten y actúan como mujeres y que se dividen en dos grupos diferenciados: los mahus y los raeraes. Todos ellos están plenamente integrados en la sociedad, aunque los primeros gozan de un mejor estatus. Los raeraes son los mahus modernos y evolucionados. Los mahus jóvenes a veces permanecen mahus durante toda su vida: son los mahus propiamente dichos. Pero también podrían llegar a ser raerae (travestido), o incluso dar un salto atrás a su situación pre-mahu, casarse, tener hijos, y fundar una familia completamente normal. Diferencias entre mahu y raerae Si no se vive aquí no es siempre fácil distinguir quién es mahu y quien raerae. Por regla general el raerae es más contemporáneo, fruto de la sociedad de consumo. Es coqueto, orientado hacia el sexo, y llama la atención por su tipazo despampanante de mujer. A cualquier hora del día suele ir vestido de manera provocativa, por lo general con mucho gusto. “Demasiado para ser una chica normal” te preguntas. Pero en la luz tenue de una discoteca esta reflexión puede ser mucho más difícil. El mahu es realista, acepta su condición sexual incierta, trabaja, y vive lo mejor que puede, pero pisando tierra firme. Cuando se les pregunta cómo se llaman, el mahu siempre dará su nombre y apellido; un raerae dará un seudónimo femenino, mas bien “artístico”. El raerae desea casarse con un hombre no homosexual, y ser una esposa lo más mimada posible. Para ello necesita mucho dinero para el tratamiento médico, y comprar ropa cara, en boutiques a menudo propiedad de otro raerae, y cómo no, necesita someterse a todo tipo de cirugías, todas ellas terminadas con el sufijo “plastia”. © Patxi Uriz Patrick, taxista de Bora Bora, mientras el viaje a la cima de una montaña desde la que se domina la admirable laguna verdeazul, me dio su opinión sobre el tercer sexo, contrastando mahus y raeraes: “El mahu nace como tal, mientras que el raerae es un producto del progreso” alegó. En el bullicioso barrio “Cartier du Commerce” de Papeete, se encuentra el popular “Piano Bar”, un glamuroso local símbolo de la evidente tolerancia y pluralidad sexual de Tahití. Entre luces de neón, hombres y mujeres de todas las tendencias, mahus y raeraes se relacionan con total naturalidad y bailan al son de música local. Y es esta atmósfera de tolerancia social, étnica, religiosa y sexual, que continua siendo una constante en la vida cotidiana, la que quizás hizo posible la realidad, y sobre todo la sobrevivencia y aceptación social del fenómeno mahu en los Mares del Sur. ¿Habría sobrevivido este colectivo del tercer sexo de manera tan natural en un país occidental?
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