Cognición social. • Cognición social y cognición no social. La Cognición Social aplica los métodos y teorías de la Psicología Cognitiva a la Psicología Social, ya que la investigación en Cognición Social analiza estructuras y procesos cognitivos, pero aplicándolo a personas en lugar de a objetos o conceptos abstractos. Por eso hay autores que no distinguen entre una y otra disciplina. Pero las personas y las cosas son distintas. Fiske y Taylor señalan algunas de estas diferencias:  Las personas influyen en su entorno de forma intencionada e intentan controlarlo, de acuerdo a sus propios propósitos; y los objetos no.  Las personas son al mismo tiempo percibidas y perceptoras (cuando juzgamos a alguien, también él puede juzgarnos a nosotros). La cognición social es cognición mutua y eso no se da en los objetos.  Las personas se parecen más entre sí que a cualquier objeto y por eso los demás pueden proporcionarnos más información sobre nosotros mismos.  Las personas pueden cambiar cuando son objeto de cognición y los objetos no.  Es más difícil comprobar la precisión de la cognición sobre otras personas que sobre los objetos, puesto que las características de las personas, al menos en su mayor parte, no son directamente observables, sino que deben ser inferidas  Para estudiar la cognición social es necesario simplificar la realidad debido a la complejidad del ser humano. Parece claro que el objeto de la cognición social es diferente del objeto de la cognición no social, aunque algunos psicólogos no sociales, europeos sobre todo, señalan que en realidad la cognición tiene un origen social, puesto que el reconocimiento de la realidad y la forma en la que la procesamos surge y se desarrolla a través de la interacción social, sobre todo durante la etapa de socialización del niño. La cognición es socialmente compartida entre los miembros de un grupo, sociedad o cultura y precisamente por ser compartida, ha evolucionado, ya que resultaba útil para la coordinación entre personas. La mayoría de los miembros de un grupo o cultura interpretan ciertos aspectos de la realidad de una forma similar y esto se ve muy claro en los estereotipos. • El estudio de la cognición en Psicología Social. El origen de la Cognición Social se puede situar en los años 70 del siglo XX pero los psicólogos sociales se han interesado por estos procesos mentales desde el inicio de la disciplina. Kurt Lewin, uno de los fundadores de la Psicología Social científica llamó la atención sobre el hecho de que el contexto social influye en el individuo a través de la percepción e interpretación que éste hace de él. La definición de Psicología Social de Allport también hace referencia a la cognición. En este sentido la Psicología Social es diferente de la Psicología General, que durante muchos años estuvo dominada por las técnicas conductistas, y centrada solo en el comportamiento observable. En los años 70 Fiske y Taylor asocian este nuevo interés con la aparición, dentro de la Psicología Social, de dos modelos de ser humano pensante.  Según el primero modelo las personas somos como científicos ingenuos, esencialmente racionales que buscamos las causas de la conducta con un enfoque cuasi-científico, reuniendo la mayor cantidad posible de información y sacando conclusiones lo más lógicas posibles. Este modelo es de carácter prescriptivo, señala como deberían pensar las personas para encontrar las causas del comportamiento de los demás; y todo lo que se aparta de la norma se considera que es un error, porque se atribuye a la interferencia de procesos mentales no racionales.  El segundo modelo es el del tacaño cognitivo, según el cual las personas no estamos tan preocupadas por la búsqueda científica de la verdad, sino que dado que nuestra mente tiene una capacidad limitada de procesar la información, escatimamos esfuerzos y buscamos atajos para simplificar las cosas y encontrar soluciones rápidas. Esto lleva a veces a errores, pero no por factores irracionales, que en este modelo ni se consideran, sino por las limitaciones de nuestro sistema cognitivo. Y podemos hablar de dos tipos de cognición: • Cognición fría, ajena a todo lo que no sea puro racionamiento • Cognición caliente, en la que se tienen en cuenta factores emocionales y motivacionales. A partir de ese momento se empieza a considerar al ser humano como un estratega motivado y desde esta perspectiva las personas necesitamos dar sentido al mundo que nos rodea y manejar una ingente cantidad de información, para lo cual recurrimos a estrategias cuya elección a veces no depende de factores cognitivos. 3. Estrategias para manejar la información social y elaborar juicios. ¿Cómo se enfrentan las personas a la gran cantidad que reciben del medio? La Psicología Cognitiva ha comparado el cerebro humano a un ordenador, pero la Cognición Social llama la atención sobre el hecho de que nuestros recursos cognitivos son limitados, lo cual obliga a las personas a usar estrategias que les permitan manejar toda esta información de la forma más eficaz posible. La mayor parte los seres humanos no somos conscientes del uso de estas estrategias. Rodríguez y Betancor las agrupan en tres categorías:  Estrategias mediante las cuales reducimos la información que tenemos que procesar  Estrategias mediante las cuales reducimos la cantidad de procesamiento necesaria, recurriendo a conocimientos que ya tenemos almacenados  Estrategias mediante las cuales reducimos o simplificamos los recursos necesarios para procesar la información y elaborar juicios. Para reducir información se hace uso de la atención selectiva, estrategia consistente en fijarnos solo en aquellos estímulos que nos resulten distintivos por alguna razón. La función adaptativa de la atención selectiva es obvia, puesto que los estímulos salientes suelen ser los que más información nos proporcionan en una situación y los que nos resultan más útiles. Esquemas y ejemplares. El conocimiento previo está almacenado en una especie de estructuras cognitivas que son representaciones mentales sobre una determinada categoría de estímulos y que nos sirven para interpretarlos. A. Esquemas sociales. Un esquema es una estructura cognitiva independiente que representa el concepto abstracto que tenemos de una serie de estímulos que consideramos que tienen algo en común y que en Psicología Social se llaman categorías. Los esquemas vienen a ser como una especie de teorías de andar por casa sobre cómo funciona el mundo. Aunque el número de esquemas puede ser ilimitado, en Psicología Social se han estudiado algunos de manera especial: a) Esquemas de personas. Conocimiento almacenado que tenemos acerca de determinados tipos de individuos o grupos. Aquí se incluirían las teorías implícitas de la personalidad, creencias a menudo inconscientes de que ciertos rasgos o comportamientos van juntos. Hay el esquema sobre la persona trabajadora, o en el caso de los grupos, esquemas sobre los inmigrantes o las feministas, por ejemplo. b) Esquemas de roles. Contienen información sobre cómo son y se comportan las personas que ocupan un determinado rol en la sociedad, lo cual nos permite tener expectativas sobre las metas y expectativas de estos individuos y podemos interactuar con ellos. En las culturas colectivistas la información sobre los roles es más importante que en las culturas individualistas, que se basan más en rasgos personales. c) Esquemas de situaciones (scripts o guiones de acción). Se trata de información sobre secuencias típicas de acciones en situaciones concretas. Indican lo que se espera en determinado lugar o situación. d) Esquemas del YO. Incluye las ideas más distintivas y centrales que tenemos de nosotros mismos y cada persona posee múltiples auto esquemas. Los esquemas sociales son abstracciones mentales almacenadas en la memoria y representan casos generales. Los esquemas nos ayudan de forma espontánea cuando nos encontramos con un estímulo relacionado con ellos. Una vez activado el esquema, se dirige nuestra atención hacia la información relevante, nos ayuda a interpretarla y guía la recuperación de dicha información cuando la queremos recordar. Permite también eliminar la información redundante, completar la que falte y resolver problemas que vayan apareciendo. Los esquemas son como una especie de filtros. Pero cuando en nuestros esquemas nos encontramos con información inconsistente el proceso se hace menos automático, porque hay que dedicarle más atención y tiempo. En estos casos la persona tiene tres alternativas: 1) resolver la discrepancia confirmando el esquema que tenía desarrollado y rechazando la información inconsistente 2) abandonar el esquema previo juzgándolo inadecuado 3) incluir la inconsistencia en el esquema considerándola como una excepción. Se están describiendo los esquemas como si fuesen privados del individuo, pero en realidad son estructuras cognitivas compartidas gracias a las cuales nos podemos comunicar con los demás. En realidad los esquemas vienen a ser guías de nuestra interaccion social y como ejemplo tenemos las profecías autocumplidas: los esquemas que tenemos sobre otras personas nos hacen generar expectativas sobre esos comportamientos, y a su vez hace que nos comportemos con ellos de una manera determinada, con lo que les influimos y hacemos que se ajusten a lo que esperamos de ellas. Es lo que se conoce como el efecto Pigmalión, que refleja las consecuencias que pueden tener estos esquemas. Resultan de gran utilidad para procesar e interpretar la información, pero también pueden producir distorsiones en la comprensión del mundo social. Los esquemas son muy resistentes al cambio y muestran un efecto de perseverancia que los hace inalterables frente a información contradictoria porque las personas suelen reinterpretar la información ambigua que pueda contradecir sus esquemas. B. Los ejemplares. El conocimiento previo del mundo también se pueden almacenar en ejemplares, es decir, estímulos o experiencias concretas, no sólo generalizaciones abstractas. Se almacenan los ejemplares más representativos de una determinada categoría. Una ventaja del uso de los ejemplares es que aporta mucha flexibilidad a las representaciones mentales, en el sentido de que se pueden activar diversos ejemplares e incluir otros nuevos a medida que encontramos información que no encaja con la que tenemos almacenada. En cambio los esquemas se activan completos y no por partes. Los ejemplares representan información sobre la variabilidad dentro de una categoría, algo que el conocimiento general de los esquemas no permite. Además se pueden activar diferentes subconjuntos de ejemplares en distintos contextos, de forma que la representación mental que contiene puede ser más específica y adaptarse mejor al contexto que una información más general. Lo más probable es que las personas usen una mezcla de ambas representaciones mentales: esquemas generales y ejemplares concretos. El proceso de inferencia y el empleo de heurísticos. La cognición social no solo consiste en recibir, procesar y recuperar información social. Además de comprender la realidad que nos rodea y poder predecirla; en nuestra vida diaria continuamente tenemos que hacer juicios y tomar decisiones, para lo cual la información que podemos conseguir del medio, muchas veces no es suficiente y nos obliga a ir más allá y a hacer inferencias. El proceso de inferencia es fundamental en cognición social y está en la base de muchos de los fenómenos que estudian los psicólogos sociales. Cuando tratamos de buscar la causa del comportamiento de otra persona, hacemos inferencias a partir de lo que vemos o nos dicen que esa persona hace; y si queremos formarnos una impresión de ella inferimos como es a partir de su aspecto o su conducta. Incluso para conocernos y juzgarnos a nosotros mismos necesitamos recurrir a procesos de inferencia. Los psicólogos sociales han planteado el estudio del proceso de inferencia desde dos perspectivas distintas; una centrada en el enfoque del científico ingenuo y la otra basándose en la perspectiva del tacaño cognitivo. Más tarde surge el estratega motivado. De acuerdo con el modelo normativo del científico ingenuo, las inferencias deben realizarse siguiendo una secuencia lógica a través de varias fases sucesivas: 1) Reunir información y decidir cuál es relevante. Cuanto más abundante sea la información, más correcta será la inferencia. 2) Seleccionar, entre todos los datos, los que más se adecuen al objetivo. Los datos seleccionados no deben ser casos atípicos, sino representativos, extraídos de una muestra lo suficientemente grande y no sesgada. 3) Integrar los datos seleccionados y combinarlos para hacer un juicio. Para que la inferencia sea correcta es necesario aplicar una regla de decisión adecuada, teniendo en cuenta todos los elementos de información seleccionados antes. Estos son los pasos correctos y es lo que haría un ordenador; pero las personas no somos por lo general tan sistemáticos y las demandas de la vida cotidiana nos obligan a funcionar mentalmente de otra manera, a menudo incurriendo en sesgos. Aparte de las limitaciones de nuestro sistema cognitivo, la mayoría de las ocasiones en las que tenemos que hacer un juicio en nuestra vida diaria no tenemos ni el tiempo ni la motivación suficientes para llevar a cabo todas las operaciones que exige el modelo normativo. Lo que realmente hacemos es sacrificar la exactitud a cambio de la eficacia: cuando se trata de extraer conclusiones a partir de información previa o emitir opiniones sobre un objeto-estimulo, recurrimos a reglas simples que nos permiten hacer inferencias adecuadas sin sobrecargar nuestro sistema cognitivo ni dejarlo colapsado para otro tipo de tareas. Estas reglas simples se llaman heurísticos, que no son más que atajos mentales para simplificar la solución de problemas cognitivos complejos, transformándolos en operaciones más sencillas.  Heurístico de representatividad. Se usa este heurístico para hacer inferencias sobre la probabilidad de que un estímulo pertenezca a una determinada categoría o encaje en ella, basándonos en semejanzas con otros elementos típicos de dicha categoría. ¿Con qué probabilidad una persona X es miembro de la categoría Y? La regla que seguimos es muy simple: cuanto más similar sea X a los miembros típicos de la categoría Y, más probable será que pertenezca a dicha categoría. Los juicios e inferencias usando este heurístico suele ser correcto, aunque cuando lo usamos estamos ignorando la probabilidad estadística de que esa persona pertenezca realmente a dicho grupo. Este heurístico puede dar lugar al error llamado falacia de la conjunción, que consiste en estimar que dos o más características se den conjuntamente es mayor que la probabilidad de que ocurra cada una de ellas por separado. Este heurístico es el más básico que empleamos.  Heurístico de accesibilidad o disponibilidad. Se usa para estimar la probabilidad de un suceso, la frecuencia de una categoría o la asociación entre dos fenómenos. La estimación se basa en la facilidad o rapidez con la que vienen a nuestra mente ejemplos de ese suceso, categoría o asociación; es decir, su accesibilidad. Si se nos ocurren muchos casos de ese suceso o categoría, será porque es muy frecuente o muy probable. En muchas ocasiones este heurístico funciona, pero hay más razones que explican la mayor accesibilidad de cierto tipo de información, como el hecho de que la hayamos procesado más recientemente, que se trate de sucesos que conocemos por propia experiencia o porque nos hayan impresionado de una forma especial. Muchos de los contenidos y estructuras cognitivas usadas con aquellas relacionadas con nuestro yo o entidad, como el efecto del falso consenso, que consiste en creer que la propia conducta es la normal en una determinada situación y que los demás actuarían igual que uno mismo. El uso de este heurístico también puede llevar a errores, como el del muestreo, que consiste en basar las inferencias y los juicios en muestras reducidas y sesgadas. También se da el fenómeno de la correlación ilusoria, o sobreestimación del grado e que están relacionados dos sucesos o características. Y todavía hemos de hablar del sesgo de la positividad, o tendencia a prestar más atención a la información positiva que a la negativa. Esta tendencia está relacionada con el motivo social básico de la confianza, que nos lleva a esperar que los demás sean buenos, competentes, honestos y fiables.  Heurístico de anclaje y ajuste. Cuando tenemos que hacer juicios en situaciones de incertidumbre recurrimos a este heurístico para reducir la ambigüedad, tomando como referencia un punto de partida o ancla, que después ajustamos para llegar a la conclusión final. El problema es que se suele usar el ancla pero luego no se hacen los ajustes suficientes o adecuados. Probablemente el ancla más clara de la que partimos para estimar la conducta social de los demás, somos nosotros mismos y por eso se explica el efecto de falso consenso. Este heurístico se emplea con bastante frecuencia en situaciones sociales porque la conducta social es a menudo ambigua y genera incertidumbre.  Heurístico de simulación. Es la tendencia de las personas a estimar la frecuencia de un suceso basándose en la facilidad con que pueden imaginarlo o simularlo mentalmente. Se usa este heurístico para predecir hechos futuros y también para inferir la causa de un suceso que ya ha ocurrido. Se realiza en muchos casos un tipo de construcción mental llamado pensamiento contrafáctico, que consiste en buscar alternativas a hechos o circunstancias pasadas o presentes. Nos planteamos lo que podría haber ocurrido si…Pero el heurístico de la simulación no sólo se refiere a hechos pasados, sino que también se emplea para imaginar el futuro. ¿Pueden los sesgos ser adaptativos? La perspectiva evolucionista parte de la premisa de que al ser una especie social, necesitamos que nuestros juicios interpersonales sean lo suficientemente válidos como habernos permitido sobrevivir y reproducirnos. Los evolucionistas consideran que la existencia de errores y sesgos no se debe a defectos de diseño, sino por otras causas, como a los estudios experimentales, al empleo de los heurísticos o a errores más graves. Puede que la selección natural haya favorecido un sesgo hacia los errores menos costosos en cada situación. Esto es lo que propone la teoría del manejo del error, formulada por Haselton y Buss. Pero es que incluso hay diferencias culturales en los sesgos. En cualquier parte del mundo podemos encontrar a gente que piensa que les ocurrirá lo mejor (optimismo ilusorio); pero ¿Se producen estos sesgos optimistas de igual manera en todas las culturas? Se han hecho estudios en Canadá y Japón y los canadienses se mostraban más optimistas que los nipones. Estas diferencias culturales se pueden explicar a partir de los mismos procesos que refuerzan los sesgos optimistas. La menor valoración del individuo autónomo en las culturas interdependientes y colectivistas, como la japonesa, tiene varias implicaciones, como la menor diferenciación entre la imagen de uno mismo y de los demás. Las culturas colectivistas muestran un estilo más estoico de adaptación a los hechos negativos y esto probablemente se asocia a una menor utilización de los sesgos optimistas en estos contextos culturales. 4. Procesos de percepción social. ¿En qué se fijan las personas cuando interactúan coon otras? Los dos elementos esenciales de la percepción son su selectividad y su carácter activo. Percibir de forma selectiva significa que las personas no procesan toda la información que llega a los sentidos, sino que gracias al proceso de selección se centran en algunos aspectos y pasan por alto otros. Esto ocurre porque sería imposible procesar semejante caudal de información y porque no toda información tiene la misma importancia. Las personas elaboran la información obtenida para generar estructuras cognitivas y cuando llega una nueva información ya tienen una idea aproximada acerca de ella. La percepción no tiene lugar en un vacío social, sino que ocurre en un contexto dinámico de interacción social. Cuando interactuamos con alguien es importante conocer lo que la otra persona está sintiendo, cuales son sus emociones y qué intenciones tiene. Y si la interacción se va a mantener en el tiempo habrá que formarse una impresión de las personas con las que interactuamos. Aunque a pesar de todo, seguirá habiendo cosas que nos sorprendan y desconfirmen las expectativas que nos habíamos hecho, con lo cual vamos a tener que aventurar una explicación realizando atribuciones o características de esas personas y del contexto que marca la interacción. Conducta no verbal. Es el intercambio dinámico de información mediante claves que no son palabras. La expresión no verbal de emociones es una información básica en la percepción de otras personas, y además porque es anterior al lenguaje verbal en el desarrollo del individuo, y porque es relativamente automática. La gente suele pensar que la conducta no verbal es espontánea e incontrolable y se fían de ella como expresión de los sentimientos e intenciones. Pero los psicólogos sociales han demostrado que las personas regulan su conducta no verbal cuando les interesa disimular lo que sienten y aparentar lo que no sienten. La importancia del contexto en la interpretación del comportamiento no verbal se debe también a su ambigüedad. Para interpretar qué emoción y que intención se expresan en una mirada, necesitamos saber quien está mirando a quien y en qué circunstancias. La conducta no verbal es fundamental en la percepción de otras personas en un primer encuentro entre ellas porque nos transmite información sobre sus emociones e intenciones hacia nosotros. Formación de impresiones. Desde la Psicología Social se han propuesto distintos modelos para explicar la manera en la que nos formamos impresiones sobre otras personas, que pueden agruparse en dos enfoques: uno centrado en la coherencia de la impresión y el otro centrado en su carácter evaluativo. a) El enfoque de tendencia relacional. La investigación de Asch sobre formación de impresiones es un punto obligado de referencia. Facilitaba a los participantes en sus estudios la descripción de una persona mediante la lista de rasgos que la caracterizaban y les pedía que tratasen de imaginar cómo era esa persona. Luego les facilitaba una segunda lista de rasgos diferentes y les pedía que indicasen en qué medida esos nuevos rasgos se aplicaban a la persona descrita. Los rasgos de la primera lista reciben el nombre de rasgos estímulo y forman parte de una lista cerrada. A los rasgos de la segunda lista se les llama rasgos respuesta y aunque los proporcione el investigador, son los participantes en el estudio quienes deciden si se aplican o no a la persona descrita. Asch pensaba que entre la presentación de la primera y la segunda lista algo ocurría en la mente de los participantes. Pensaba que basándose en los rasgos de la primera lista ya se formaban una idea de la persona y cuando se enfrentaban a la segunda llevaban ya preparada una idea general de cómo era esa persona; lo cual reflejaban en los rasgos de la segunda lista. Para demostrarlo Asch puso de manifiesto que algunos de los rasgos de la primera lista adquirían tal importancia sobre el resto que eran determinantes en la impresión que se formaban en la mente los participantes. Los llamó rasgos centrales y al resto rasgos periféricos. Bastaba cambiar o eliminar alguno de los rasgos centrales para que se modificasen sustancialmente los rasgos respuesta. El planteamiento de Asch, la llamada tendencia relacional, parte de la base de que en una lista de rasgos cada uno de ellos depende del conjunto. Por eso para los participantes en los estudios es fácil resolver este tipo de contradicciones. b) El enfoque de combinación lineal. Es defendido por Anderson y defiende que los rasgos que describen a una persona se suman o promedian para formar una impresión global. Todos tienen un determinado valor, ya que todos se pueden ubicar sobre una dimensión evaluativa. Dentro de este enfoque existen tres modelos: 1. Modelo suma, el más sencillo y que postula una simple suma del valor de todos los rasgos de la lista 2. Modelo promedio, donde lo realmente operativo es la media del valor de todos los rasgos 3. Modelo de la media ponderada, introduce la idea de que no todos los rasgos mantienen la misma importancia en todos los contextos. Las investigaciones realizadas con estos dos enfoques, el de la tendencia relacional y el de la combinación lineal no ha conseguido que la balanza se incline a favor de ninguno de ellos. Fiske y Neuberg defienden que los dos planteamientos pueden resultar operativos, aunque no simultáneamente. ¿Qué factores influyen en la percepción social? a. Factores asociados al perceptor. En los primeros estudios primaba la exactitud del receptor, pero luego fue adquiriendo fuerza la idea de que las metas, objetivos y motivaciones del perceptor influyen de manera decisiva en el resultado de la percepción. Fiske y Neuberg han afirmado que solo cabe esperar un procesamiento por separado de los elementos de percepción disponibles si la persona persigue formarse una impresión segura del otro. Hilton y Darley atribuyen un papel similar a las situaciones de diagnóstico, es decir, aquellas en las que el objetivo de la persona es formarse una impresión lo más exacta posible de la otra persona. No ocurrirá lo mismo en las situaciones de acción, donde conocer a la persona con la que se va a interactuar no es un objetivo prioritario. Jones habla de las expectativas del perceptor, que casi siempre están muy relacionadas con los estereotipos. En otras ocasiones se ponen en juego expectativas sobre la persona concreta percibida, basándose en aquellas características que ya conoce del otro como persona individual y singular. Y no hemos de olvidar que la familiaridad conduce a percepciones más complejas. El valor del estímulo para el perceptor genera acentuación perceptiva y efecto halo. La primera tiene que ver con la exageración perceptiva de las características del estímulo con respecto a otros; y el segundo se refiere a la generalización de una característica positiva del estímulo en su conjunto. El significado emocional del estímulo se refiere al grado en que la persona percibida puede satisfacer nuestras necesidades y deseos o suponer una amenaza. Si esperamos un beneficio estaremos más atentos a la información positiva; es la llamada perspicacia perceptiva. Si esperamos un perjuicio, tenderemos a ignorar la información (defensa perceptiva). b. Factores asociados a la persona percibida. La persona percibida desempeña en este proceso un papel activo. Con la expresión manejo de la impresión se alude a los intentos de las personas que se saben observadas para alterar a su favor el resultado del proceso perceptivo. Las estrategias de manejo de la impresión son muy numerosas y entre las más importantes están el congraciamiento y la intimidación, dirigidas a influir de manera directa en la persona que percibe. El primero lo hace a través del ensalzamiento del otro y el segundo por medio de amenazas y coacciones. Pero la persona percibida puede optar por presentarse bajo una luz más favorable a través del autoensalzamiento o bien atribuyéndose a sí mismo logros de otro, por ejemplo de una persona con la que se siente identificada. Esto es el fenómeno que se llama brillar con la gloria ajena. c. Factores relativos al contenido de la percepción. Una de las características del contenido de la percepción que han estudiado los psicólogos sociales es el efecto del orden en que se presentan los distintos elementos que describen a una persona. Este efecto tiene carácter intuitivo. Tanto en el modelo de la tendencia relacional como en el de la combinación lineal se puede explicar el efecto de primacía. Para Asch el primer rasgo marca a todos los que vienen a continuación, que se van a interpretar a su luz. Anderson también alega que el primer rasgo tiene un peso mayor que los que le siguen en la serie. Pero para que se dé el efecto de primacía, los rasgos que aparecen en primer lugar deben poseer algunas características especiales: mayor claridad que el resto de los rasgos, mayor concreción, mayor relevancia y mayor capacidad para conseguir que el perceptor se implique en el proceso. Otro aspecto es el tono evaluativo de los elementos informativos. Cuando en una descripción se combinan rasgos positivos y negativos, éstos últimos tienen mayor impacto. La información que no es redundante también tiene mayor impacto y los rasgos ambiguos impactan menos que los claros. ¿En que se fijan entonces las personas cuando interactúan con otras? En nuestra cultura lo hacen en el aspecto físico, en la conducta y en los rasgos de la personalidad. 5 Procesos cognitivos automáticos y controlados. En la vida cotidiana relacionamos muchas situaciones de manera automática y es necesario que la respuesta por tanto también sea automática. En el terreno social el procesamiento automático de la información que recibimos sobre distintas personas o grupos puede tener efectos tanto en creencias como en el comportamiento. No sólo las creencias que se tienen sobre un grupo pueden verse afectadas por esa activación automática de los esquemas, sino también el comportamiento. Es en los años 70 cuando se empieza a considerar la idea de que los pensamientos y comportamientos racionales del ser humano no siempre son conscientes y controlados, sino que muchas veces son automáticos e inconscientes. Al principio se consideró que los procesos automáticos y los controlados eran opuestos e incompatibles, y que se diferenciaban en cuatro aspectos fundamentales que Bargh llama los cuatro jinetes de la automaticidad. 1. Consciencia 2. Intencionalidad 3. Control 4. Eficacia Los procesos automáticos se producen sin que las personas sean conscientes de ello y por tanto no son intencionados. Tampoco están sujetos a un control deliberado por lo cual puede resultar complejo interrumpir ciertos procesos una vez iniciados. Son muy eficaces en términos de costo-beneficio, porque requieren pocos recursos cognitivos. Frente a los procesos automáticos, los controlados se producen con consciencia y requieren mayor esfuerzo cognitivo. Por lo tanto se trata de un procesamiento bastante más lento que el automático. En el polo más extremo de la automaticidad, se situarían los procesos preconscientes que tienen lugar totalmente fuera de la conciencia pero afectan a la elaboración de juicios y a la conducta. Un ejemplo sería la percepción subliminal, la que ocurre cuando la información nos llega por debajo del umbral de la conciencia, y aunque la procesamos, ni siquiera la recordamos. La influencia de la percepción subliminal de información en nuestros juicios y en nuestra conducta ocurre a menudo en la vida real y en nuestra interacción con los demás. Luego nos encontramos con los pensamientos postconscientes; en este caso se tiene conciencia de que se ha percibido y procesado la información pero no se es consciente de su influencia en juicios y respuestas posteriores. Un ejemplo sería la influencia del estado de ánimo en nuestros juicios y nuestra conducta hacia los demás. En cuanto a los procesos más controlados, está el procesamiento dependiente de metas. Este tipo de automaticidad no es plenamente automático en la medida en que requiere un control intencionado inicial en función de las metas y las motivaciones. Una vez iniciado, las personas pierden el control sobre el proceso. La supresión de los pensamientos se refiere a los esfuerzos por mantener ciertos pensamientos lejos de nuestra conciencia; por lo que se da un proceso automático de vigilancia que busca muestras de los pensamientos no deseados. Las rumiaciones son pensamientos conscientes que las personas dirigimos a un objeto dado durante un período prolongado como resultado de alguna meta frustrada. Cuando no se puede conseguir algo que se desea, esa frustración puede llevar a un nuevo intento de lograr la meta, a pensar en constantes formas alternativas de conseguir el objetivo y pasar todo el día dándole vueltas al asunto sin poder evitarlo. Otro ejemplo de automatismo son las indiferencias espontáneas sobre rasgos de la personalidad. Las personas podemos inferir rasgos de la personalidad en los demás a partir de la observación de su comportamiento. Este tipo de inferencias se realizan continuamente de manera automática, aunque son mucho más probables cuando tenemos algún interés en formarnos una impresión de la otra persona. En el extremo opuesto están los procesos controlados, que se ponen en marcha cuando tenemos que tomar alguna decisión importante o hacer una elección. Antes de tomar una decisión son necesarios dos procesos: uno deliberativo en el que una persona considera las opciones que tiene y sopesa toda la información a favor y en contra; y otro centrado en la implementación de la decisión tomada. No siempre se dan los dos procesos porque a veces nos quedamos en la primera fase. 6. La relación entre el afecto y la cognición. • La influencia del afecto sobre la cognición. El estado de ánimo influye en los juicios sociales que se hagan sobre uno mismo y sobre los demás de forma que se harán juicios más positivos cuando se tenga un estado de ánimo bueno. Es lo que se llama efecto de congruencia con el estado de ánimo. Según el modelo de infusión del afecto propuesto por Forgas, el estado emocional influye en los procesos cognitivos a través de dos mecanismos: afectando a la atención y a la codificación de la información, ya que se atiende mejor con un buen estado de ánimo; y sirviendo de pista informativa para inferir nuestro juicio sobre un determinado estímulo, si estamos de buen humor inferiremos que el estímulo nos agrada. Estos dos mecanismos actúan en situaciones diferentes. El primero se pone en marcha cuando percibimos información del medio y necesitamos interpretarla recurriendo al conocimiento que tenemos almacenado, mientras que el segundo lo hace cuando empleamos heurísticos para hacer inferencias. El afecto también influye en el contenido de la información que se procesa y se recuerda. Se ha demostrado la existencia de dos tipos de efectos que explicarían el impacto del estado emocional en la información que se recuerda. Está el efecto del recuerdo dependiente del estado de ánimo; porque si se almacenó la información estando de buen humor, se recordará más esa información cuando el estado de ánimo sea también positivo. El segundo efecto establece una relación entre el estado emocional y la valencia, positiva o negativa, de la información que se recuerda: efecto del recuerdo congruente con el estado de ánimo. En este caso la tendencia es recordar información positiva cuando tenemos estado de ánimo positivo, y recordar información negativa en un estado de ánimo negativo. Se puede hablar de otros efectos en de las emociones en la cognición; la información que provoca reacciones afectivas se puede procesar de manera diferente y ser más difícil de ignorar. La información se puede convertir en una importante fuente de contaminación mental, puesto que los juicios que emitamos estarán influidos. • La influencia de la cognición sobre el afecto. En 1964 Schachter sugería en su teoría de los dos factores de la emoción que a veces nos resulta difícil identificar nuestras emociones, por lo cual vamos a inferir su naturaleza a partir de las situaciones en las que experimentamos la activación. Las estructuras cognitivas también tienen un impacto en las emociones. Los esquemas basados en experiencias anteriores pueden incluir una etiqueta emocional. Cuando se activa un esquema no sólo se aplica el conocimiento almacenado en él, sino también ese componente afectivo que puede influir en la forma en que nos sentimos hacia el estímulo que ha activado el esquema. Otro ejemplo es el pensamiento retrospectivo, en el que la gente trata de disminuir el impacto de sucesos negativos a través de las cogniciones. La estrategia consiste en reducir las probabilidades de éxito convenciéndonos de que en realidad era imposible que aquello saliese bien. Este tipo de pensamientos puede hacer que los resultados negativos parezcan inevitables y menos estresantes. Otra forma en que las cogniciones influyen en las emociones es la que implica caer en la tentación, pues la respuesta de caer en la tentación, implicándose en actividades con consecuencias negativas es una de las tendencias que empleamos para reducir los sentimientos de angustia. 7. El papel de la motivación en la cognición social. Dice Kruhglanski que es difícil concebir una actividad cognitiva que esté libre de base motivacional, de ahí que desde el enfoque de la cognición caliente se considere al ser humano como estratega motivado. Tenemos recursos limitados, así que debemos de elegir a qué atendemos y esa elección es motivacional. Centrar la atención en algo requiere esfuerzo mental y eso también es motivacional. Pero la motivación no sólo afecta a los procesos de atención, como queda reflejado en la investigación sobre razonamiento motivado de Kunda, y está presente en todas las fases del procesamiento cognitivo. Pero, ¿Cómo influye? La motivación puede ejercer sus efectos tanto en la dirección como en la intensidad de procesamiento; y esos efectos están limitados por nuestra capacidad para justificarlos de acuerdo con nuestra comprensión de la realidad. Un concepto que tenemos que entender es el de metas. Las metas influyen en qué creencias y reglas aplicamos a hacer juicios y también cuanto tiempo y esfuerzo empleamos. Por eso personas con diferentes metas pueden llegar a hace juicios muy distintos y una misma persona puede sacar conclusiones diferentes de la misma información según sus metas. Kruglanski propone una clasificación de las metas según su efecto en la cognición:  Metas de precisión, que nos motivan para llegar a la conclusión más acertada posible, para lo cual invertimos mayor esfuerzo al hacer los juicios y nuestro razonamiento se vuelve más complejo y elaborado.  Metas de dirección, que nos motivan, una vez tomada la dirección, a llegar a una determinada conclusión, normalmente la que más nos conviene. Para ello sesgan la selección de creencias y normas, favoreciendo aquellas que apoyan lo que queremos. Pero eso no significa que nos volvamos ciegos a la realidad y por mucho que nos convenga una conclusión, sólo la obtendremos si podemos justificarla. Las personas usan diversas estrategias de evitación cuando la evidencia les impide mantener la autoestima. La cognición social está profundamente influida por los motivos sociales básicos, en especial por tres de ellos: comprensión, control y confianza. BIBLIOGRAFÍA: • Introducción a la Psicología Social (UNED) • http://www.google.es/imgres?q=fiske+psicología+social+cognicion&hl=es&biw=1525&bih=671&tbm=isch&tbnid=bIxz-6yVZd3XPM:&imgrefurl=http://humanidadyciencia.blogspot.com
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