
¿Puede haber misiones espaciales seguras?
En julio de 2005, la agencia espacial estadounidense NASA estaba a punto de lanzar su primera misión espacial tras el desastre del trasbordador Columbia, en el que murieron siete astronautas.

El Columbia había explotado en febrero de 2003 cuando reingresaba a la atmósfera terrestre.
El esfuerzo por volver a llevar a los trasbordadores a órbita fue prolongado y doloroso para la NASA. La investigación del accidente concluyó que, en la cultura de trabajo de la agencia espacial estadounidense, no se habían aprendido las lecciones del desastre del Challenger en 1986.
Mike Griffin, uno de los altos funcionarios de la NASA que ingresó en la organización en el período posterior al accidente del Columbia, fue claro ante los periodistas congregados en el Centro Espacial Kennedy para cubrir el relanzamiento del programa de trasbordadores: "No hay recuperación posible de los errores cometidos".
"Tanto si nos remontamos al incendio del Apollo, a la pérdida del Challenger o al accidente de Columbia como si hacemos un balance de 100 años de vuelos espaciales, las lecciones aprendidas por quienes viajan están escritas con la sangre de otras personas", dijo Griffin.
El directivo de la NASA completó: "Un vuelo espacial seguro es algo fundamental, pero ese tipo de travesías será siempre, por definición, una empresa arriesgada y peligrosa".
Imprevistos

Esta visión es respaldada por Simon Prince, un ingeniero aeronáutico de la City University de Londres, en el Reino Unido: "Hemos aprendido mucho y nuestra experiencia actual es mucho más segura. Pero no es totalmente segura. Los viajes espaciales nunca lo serán".
"El espacio es el ambiente más extremo que enfrenta el ser humano al viajar".
En los comienzos, añade Prince, era "un gran desconocido en términos de las implicaciones médicas para el cuerpo".
"No hay recuperación posible de los errores cometidos (...) Las lecciones aprendidas por quienes viajan están escritas con la sangre de otras personas"
Mike Griffin, NASA
Antes de atreverse a enviar a personas, los científicos soviéticos y estadounidenses realizaron numerosas pruebas con animales. Los experimentos mostraron que era posible sobrevivir el trayecto, pero sólo podían proporcionar esa información.
La perra Laika
Si bien biosensores controlaban el pulso y la respiración en monos o perros, los animales no podían describir cómo se sentían durante el vuelo.
"Si eras clic Yuri Gagarin o Alan Shepard (los primeros hombres que salieron de la Tierra) no tenías ni idea de lo que te esperaba", dice Prince. "Incluso si sobrevivías el vuelo al espacio, ¿cómo ibas a sentirte?, ¿es posible que te enfermaras por la exposición a la radiación?, ¿podrías reaccionar a los estímulos y controlar el vuelo? y ¿serías capaz de mantenerte consciente?".

Yuri Gagarin

Alan Shepard
"Y luego durante el reingreso a la atmósfera, tendrías una gran carga de aceleración debido a la fricción, incluso más que en el lanzamiento. ¿Podría resistirlo el cuerpo humano?".
Desconexión de la realidad
Muchos psicólogos incluso pensaban que, luego de pasar mucho tiempo en órbita, los seres humanos podrían desconectarse completamente de la realidad. Y debido a que se desconocían los efectos de la falta de gravedad, a Gagarin, el primer hombre que llegó al espacio, no se le permitió pilotar su nave.
La nave Vostok 1 fue controlada desde la Tierra durante los 108 minutos que duró la travesía.

Vostok 1
En los comienzos de la era espacial abundan las situaciones de alto riesgo salvadas por un escaso margen. El histórico vuelo de Gagarin estuvo al borde del desastre cuando los cables que unían dos partes de la nave no se separararon, como estaba previsto, durante el reingreso en la atmósfera.
La cápsula comenzó a dar vueltas de forma salvaje y la temperatura en su interior aumentó de forma peligrosa. "Estaba en una nube de fuego, acelerando sobre la Tierra", contó luego el cosmonauta. Fue sólo diez minutos antes de que se quemaran los cables y todo volviera a su curso.

Cuando la nave espacial US Liberty Bell, que llevaba al astronauta Virgil "Gus" Grissom, se estrelló en el Océano Atlántico luego de un vuelo suborbital de 15 minutos en 1961, la compuerta de evacuación explotó mientras el ocupante esperaba ser recogido por un barco de la marina.

Virgil Grissom y la Liberty Bell
La cápsula comenzó a hundirse rápidamente en el agua, pero Grissom ya se había quitado el traje y fue capaz de nadar antes de que la nave naufragase.
Y durante la primera caminata espacial realizada por el hombre, en marzo de 1965, el traje del cosmonauta soviético Alexey Leonov comenzó a inflarse, lo que impedía que volviera a entrar en la nave. Leonov tuvo que extraer manualmente el aire a través de una válvula y apenas fue capaz de pasar por la escotilla.
Alexey Leonov
Momento impactante
La muerte de tres astronautas de la NASA durante una prueba de la plataforma de lanzamiento del Apolo I fue un momento impactante para el público. Un incendio en la cabina del comando de la cápsula, el 27 de enero de 1967, les causó la muerte a Gus Grissom, Ed White y Roger Chaffee.

Las Victimas del Apolo I
La causa del siniestro fue, en parte, la cantidad de oxígeno puro que había dentro de la cabina de alta presión.
Cathleen Lewis, Museo Nacional del Aire y del Espacio"Los soviéticos aprendieron las lecciones años antes que los estadounidenses. Pero debido a que ambos países no hablaban entre sí, esas mismas lecciones debieron ser reaprendidas por los estadounidenses"
Por su parte, la Unión Soviética trató de mantener oculta la muerte, en 1961, del cosmonauta Valentin Bondarenko, quien fue devorado por las llamas durante un entrenamiento en un cámara aislada de oxígeno pura y baja presión. Los detalles del fatal incidente sólo se hicieron públicos a fines de la década de los años 80.
Valentin Bondarenko
Si haber tenido esta información a tiempo hubiera o no influido en las decisiones de la NASA es algo que desconocemos. No obstante, según Cathleen Lewis, del Museo Nacional del Aire y del Espacio en Washington, hubo al menos un intento de los científicos soviéticos de advertir sobre los peligros del oxígeno puro en las cabinas. Aunque "no era lo suficientemente claro o contundente para haber evitado más muertes", afirma Lewis.
Simon Prince, de la City University de Londres, añade: "Los soviéticos aprendieron las lecciones años antes que los estadounidenses. Pero debido a que ambos países no hablaban entre sí, esas mismas lecciones debieron ser reaprendidas por los estadounidenses".
China espacial
En los últimos años, China se ha convertido en el tercer país que desarrolla la capacidad de enviar a seres humanos al espacio. Pero también el gigante asiático tiene la reputación de mantener en secreto sus asuntos en esta materia. ¿Podrían producirse situaciones parecidas a las que ocurrieron durante la Guerra Fría?
Prince piensa que no. "No creo que el programa espacial chino sea tan secreto como lo era el ruso. En lo que se refiere a aprender lecciones del pasado, es un área relativamente madura, por lo que no creo que puedan compararse las dos situaciones", afirma.
Astronautas chinos
El profesor Roger Launius, de la división de historia del Museo Nacional del Aire y del Espacio, dice en cambio que "siempre existe el peligro". Pero afirma que las fallas en la comunicación entre los propios participantes del programa espacial tuvieron un rol central en los accidentes de los trasbordadores Columbia y Challenger".
"Se sabía que las juntas tóricas (O-Rings) tenían una tendencia a fallar cuando se enfriaban demasiado. Pero (en el caso del Challenger) la información no llegó a las personas que tomaban las decisiones de forma tal que les permitiera comprender el alcance del problema", explica Launius.
"En el caso del Columbia, aquellos que analizaron los datos del accidente creían firmemente que hubo un despecfecto con los paneles reforzados de fibra de carbón y que una de las piezas del material aislante de uno de los cohetes se desprendió y golpeó el ala izquierda de la nave, lo que provocó un agujero que llevó a la pérdida del ala, que es exactamente lo que ocurrió".
"Pero esa información no les llegó a los que tomaban las decisiones para que pudiesen decir "tenemos un problema". No es que se esté tratando de confundir, ¿pero cómo seleccionas la información realmente importante de la que sólo es ruido?".
Programa Soyuz

Mientras que algunos comentaristas elogian el récord de seguridad del programa Soyuz, el profesor Launius argumenta que el sistema de lanzamiento soviético/ruso ha resultado menos fiable que el estadounidense en una serie de vuelos.
El programa Soyuz ha tenido al menos el mismo número de accidentes fatales que el estadounidense (dos en 1967 y 1971). Pero a diferencia de los trasbordadores de la NASA, se han abortado más lanzamientos gracias a un dispositivo de escape que separa la cápsula del resto del cohete en caso de contratiempos.
Mientras que todos los que han estado involucrados en los programas espaciales soviéticos/rusos o estadounidenses siempre han sido conscientes de los riesgos, el surgimiento de vuelos espaciales privados plantea preguntas tales como si les deberían ser comunicados todos los riesgos a los futuros turistas que paguen para realizar vuelos suborbitales (a 100 kilómetros de altura o más).
"Si algo ocurre en esos vuelos de prueba, será el final de la iniciativa durante mucho tiempo. Habrá un nueva evaluación de grandes dimensiones, que podría llevar años", explica Launius.

En un artículo publicado por el diario estadounidense The Wall Street Journal en 2007, Peter Diamandis, una de las figuras clave en el desarrollo de viajes espaciales privados, comentaba: "Tendrán que aceptar y comprender los riesgos. Tomarán por su propia pasión vuelos preliminares no son alegres paseos".
En última instancia, afirma Launius, "puedes redefinir el sistema de vuelos espaciales lo mejor que puedas, asegurando que las líneas de comunicación sean lo más claras posibles, y probablemente así se minimizará de alguna forma el riesgo".
"Pero nunca lo eliminarás por completo", concluye.


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