¿Tiemblas esqueleto?
Más temblarás si supieras a donde te llevo.
Turenne.
Es necesario que de vez en cuando el hombre crea saber por qué existe.
Toda sociedad ordenada adormece las pasiones, por ello los espíritus más fuertes y malvados son los que han contribuido en mayor medida al progreso de la humanidad, despertando el espíritu de comparación, de contradicción, el gusto por la novedad y por lo nunca experimentado.
Todos somos volcanes en actividad, que aguardan el momento de su erupción; nadie ni el propio Dios, sabe con seguridad si ese momento está próximo o lejano.
Cuando hacemos bien o mal a otros, ejercemos sobre ellos nuestro poder sin desear otra cosa.
Una presa fácil es algo despreciable para las naturaleza altivas.
Cansados poco a poco de lo antiguo, de lo que poseemos con seguridad, extendemos las manos para recibir lo nuevo. Ni siquiera el paisaje más hermoso en el que acabamos de pasar tres meses está completamente seguro de nuestro amor, porque un horizonte más lejano excita nuestras ansias.
El veneno que mata a una naturaleza débil constituye un tónico para el fuerte, éste ni siquiera lo llama veneno (lo que no te mata te hace más fuerte).
Precisamente en épocas de relajamiento, la tragedia frecuenta las casas y recorre las calles, surgen grandes amores y grandes odios.
¿Qué hace el que renuncia? Aspira a un mundo superior, quiere proseguir su vuelo más alto y más lejos que el de todos los que se afirman.
Lo que excita a los jóvenes no es la causa que enciende la mecha, sino la mecha encendida; ¡no se gana a semejantes barriles de pólvora con legitimaciones!
¡No tocar el suelo alguna vez! ¡volar! ¡andar sin rumbo!
El remedio contra la "miseria" imaginaria no es otro que la miseria real.
Lo que pretende esta joven generación, es que sea la desgracia y no la felicidad, lo que le caiga y se le manifieste, forjando un monstruo para tener alguien a quien combatir.
(en tiempos de paz, el guerrero se ataca a sí mismo)
¡Sólo podemos aniquilar siendo creadores!
Se hombre y no me sigas se tú mismo ¡tú mismo!
El hombre ha sido educado por sus errores.
Para nosotros es infinitamente más arriesgado, somos de cristal. ¡Pobre de nosotros si apenas chocamos! una caída ¡y todo se acabó!
Todo hábito hace mas ingenioso nuestra mano y menos ágil nuestro ingenio.
"El bien y el mal son los prejuicios de Dios" dijo la serpiente.
Conozco mejor la vida por haber estado tan a menudo a punto de perderla; ¡por eso precisamente la vida me ha dado más que a ninguno de ustedes!
Ambiciono mucho más, no soy de los que buscan. Lo que quiero es crearme un sol para mí.
Todo oficio nos vuelve arqueados.
¡Sea usted un poco más sincero consigo mismo, que no estamos en el teatro!
¡El frío intenso nos hace rápidos!
Nuestra tarea es y sigue siendo, no confundirnos con lo que no somos.
Es posible que entonces la risa vaya unida a la sabiduría, es posible que entonces no haya más ciencia que "la gaya ciencia".
F. Nietzsche, "La Gaya Ciencia", Gradifco.
Más temblarás si supieras a donde te llevo.
Turenne.
Es necesario que de vez en cuando el hombre crea saber por qué existe.
Toda sociedad ordenada adormece las pasiones, por ello los espíritus más fuertes y malvados son los que han contribuido en mayor medida al progreso de la humanidad, despertando el espíritu de comparación, de contradicción, el gusto por la novedad y por lo nunca experimentado.
Todos somos volcanes en actividad, que aguardan el momento de su erupción; nadie ni el propio Dios, sabe con seguridad si ese momento está próximo o lejano.
Cuando hacemos bien o mal a otros, ejercemos sobre ellos nuestro poder sin desear otra cosa.
Una presa fácil es algo despreciable para las naturaleza altivas.
Cansados poco a poco de lo antiguo, de lo que poseemos con seguridad, extendemos las manos para recibir lo nuevo. Ni siquiera el paisaje más hermoso en el que acabamos de pasar tres meses está completamente seguro de nuestro amor, porque un horizonte más lejano excita nuestras ansias.
El veneno que mata a una naturaleza débil constituye un tónico para el fuerte, éste ni siquiera lo llama veneno (lo que no te mata te hace más fuerte).
Precisamente en épocas de relajamiento, la tragedia frecuenta las casas y recorre las calles, surgen grandes amores y grandes odios.
¿Qué hace el que renuncia? Aspira a un mundo superior, quiere proseguir su vuelo más alto y más lejos que el de todos los que se afirman.
Lo que excita a los jóvenes no es la causa que enciende la mecha, sino la mecha encendida; ¡no se gana a semejantes barriles de pólvora con legitimaciones!
¡No tocar el suelo alguna vez! ¡volar! ¡andar sin rumbo!
El remedio contra la "miseria" imaginaria no es otro que la miseria real.
Lo que pretende esta joven generación, es que sea la desgracia y no la felicidad, lo que le caiga y se le manifieste, forjando un monstruo para tener alguien a quien combatir.
(en tiempos de paz, el guerrero se ataca a sí mismo)
¡Sólo podemos aniquilar siendo creadores!
Se hombre y no me sigas se tú mismo ¡tú mismo!
El hombre ha sido educado por sus errores.
Para nosotros es infinitamente más arriesgado, somos de cristal. ¡Pobre de nosotros si apenas chocamos! una caída ¡y todo se acabó!
Todo hábito hace mas ingenioso nuestra mano y menos ágil nuestro ingenio.
"El bien y el mal son los prejuicios de Dios" dijo la serpiente.
Conozco mejor la vida por haber estado tan a menudo a punto de perderla; ¡por eso precisamente la vida me ha dado más que a ninguno de ustedes!
Ambiciono mucho más, no soy de los que buscan. Lo que quiero es crearme un sol para mí.
Todo oficio nos vuelve arqueados.
¡Sea usted un poco más sincero consigo mismo, que no estamos en el teatro!
¡El frío intenso nos hace rápidos!
Nuestra tarea es y sigue siendo, no confundirnos con lo que no somos.
Es posible que entonces la risa vaya unida a la sabiduría, es posible que entonces no haya más ciencia que "la gaya ciencia".
F. Nietzsche, "La Gaya Ciencia", Gradifco.