Tardígrados (Oso de agua)
Se asemejan a una oruga y tienen la capacidad de sobrevivir en el medio espacial hasta diez días según un estudio científico
El animal más difícil de morir de la Tierra es el llamado Oso de agua o tardígrado. Son invertebrados microscópicos de 0,1 ó 0,2 mm de largo con ocho patas regordetas, garras y cabeza a modo de pequeña sonda.
Fueron descritos por primera vez por Johann August en 1773. El nombre Tardígrado significa
“de paso lento” y fue dado por Lazzaro Spallanzani en 1777 debido a la lentitud de este animal.
No envejecen
Carecen de sistema circulatorio
Soportan temperaturas de -272 y 149ºC
Entran en estado de hibernación cientos de años, hibernando hasta 20 veces en su vida
Despiertan de la hibernación con una sóla gota de agua
Aguantan 100 veces más radiación que los seres humanos
Ningún animal había sobrevivido antes al espacio abierto.
En septiembre de 2007 se lanzó la nave rusa FOTON-M3 de la ESA, y en ella fueron colocados un grupo de tardígrados. Se comprobó que no sólo sobrevivieron a las condiciones del espacio exterior, sino que incluso mantuvieron su capacidad reproductiva. Además, pueden soportar 100 veces más radiación que los seres humanos y vivir hasta 120 años en un estado de hibernación sin agua, y reactivarse en cuanto se les suministre.
Estos invertebrados pueden sobrevivir en ambientes extremos y las pruebas de laboratorio así lo atestiguaban. Son capaces de sobrevivir incluso a temperatura cercanas al punto de ebullición del agua. Aunque no se sabe exactamente por qué estos seres son capaces de resistir tanto. Por eso se pensó en hacer una prueba de supervivencia con un grupo de tardígrados en el vacío espacial. Se expuso a unos grupos de estos seres a diversas condiciones espaciales en una órbita baja durante 10 días seguidos. Se pretendía contabilizar cuántos de estos seres sobrevivía a la experiencia. La idea era saber cómo conseguían resistir y usar esta información para eventualmente proteger a los astronautas en misiones de larga duración.
Los tardígrados se alimentan de bacterias, algas, criptógamas, rotíferos, nemátodos y otros invertebrados microscópicos. Normalmente sorben sus células pero en ocasiones ingieren los organismos completos.
Lo más destacado es su estructura bucal. Se caracteriza por una abertura bucal formada por unos tres anillos de cutícula embebida hacia la cavidad interior. Se continua de una faringe tubular y después una succionadora, en la que hay unos potentes músculos circulares que hacen los movimientos de succión. En esta musculatura hay unas estructuras esclerotizadas denominadas macroplacoides, que dan rigidez a la estructura y además suponen un punto de inserción para los músculos suctores.
Tal vez la cualidad más fascinante de los tardígrados es su capacidad, en situaciones medioambientales extremas, de entrar en estados de animación suspendida conocidos como criptobiosis. Mediante un proceso de deshidratación, pueden pasar de tener el habitual 85% de agua corporal a quedarse con tan solo un 3%. En este estado el crecimiento, la reproducción y el metabolismo se reducen o cesan temporalmente y así pueden pasar cientos, quizás miles, de años.
A mediados de siglo XX, un científico holandés, añadió agua a algunos tardígrados secos que estaban sobre la hoja de un helecho que llevaba seca en un museo desde el siglo XVII y, tras 120 años, se despertaron y continuaron su vida normalmente.
Esta resistencia permite a los tardígrados sobrevivir a temporadas de frío y sequedad extremos, radiorresistencia a la radiación ionizante y resistencia al calor y la polución. Existen estudios que demuestran que, en estado de metabolismo indetectable, pueden sobrevivir a temperaturas extremas que oscilan entre los -272º C y los 149º C, así como a la inmersión en alcohol puro y en éter.
Mecanismo de reparación del ADN
No se sabe muy bien cómo logran los tardígrados esta supervivencia. Algunos especialistas especulan que estos invertebrados podrían haber desarrollado algún mecanismo de reparación de ADN o que la cutícula que les recubre les proteje de la radiación de alguna manera.
Todas estas características hacen, de estos pequeños animales, que se abran nuevas puertas a la investigación del desarrollo de la vida en la Tierra. Estos datos han hecho plantearse a los cinetíficos la posibilidad de que estos seres llegasen a la Tierra desde otro lugar externo por medio de meteoritos, o incluso, hacer conjeturas sobre la naturaleza sorprendente de una forma de vida que parece no conocer la muerte.
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